“ASÍ BORDABA, ASÍ ASÍ…” HILOS, AGUJAS Y TELAS EN EL TRABAJO DE 4 MUJERES ARTISTAS

No es la primera vez que hablamos del uso de técnicas plásticas alternativas para dejar discurrir la imaginación y la creatividad. Así ocurre con los hilos y el bordado, convertidos en esta ocasión en una depurada forma de producción artística lejos de su utilidad inmediata en el mundo de la costura. Todas estas piezas requieren de una paciencia infinita y dan cuenta del tesón, del amor puesto en las cosas bien hechas, de la entrega, la dedicación y la búsqueda de nuevos discursos narrativos que se aparten de lo esperable en la esfera de las artes visuales.

Detalle de obra de Cayne Zavaglia (imagen de www.caycezavaglia.com)

Indudablemente la costura es una labor vinculada a la mujer desde tiempo inmemorial. Una búsqueda rápida en cualquier compendio de historia del arte arroja multitud de obras en las que se representa a mujeres cosiendo, la mayoría de las veces a mano, en estampas de estilo costumbrista. Estas imágenes componen un imaginario alimentado de ideas como el cuidado, la atención, el esmero, hasta convertirse en conceptos indisociables casi de la feminidad. Hoy, numerosas artistas mujeres (porque eso sigue siendo así, son las creadoras las que se decantan por estas técnicas) emplean estos recursos con un valor intencional, para admitir relecturas sobre este tipo de trabajos y dar una segunda vida al uso de los hilos y la aguja, más allá del servilismo tradicionalmente asociado a estos cometidos domésticos y utilitarios. Al mismo tiempo, hay quien hace un ejercicio de abstracción para construir un mensaje más sutil y contribuir al empoderamiento de la mujer mostrando el potencial de estas técnicas en el campo de la creación artística, o para esconder un relato que exige atención en el visitante invadido de infinidad de propuestas visuales.

Louise Bourgeois, “Mamá”, 1999 (imagen en www.guggenheim-bilbao.eus)

Louise Bourgeois comenzó a esculpir arañas como un homenaje a su madre, con quien siempre estuvo muy unida. Ella regentaba un taller de costura y reparación de tapices, una labor de reconstrucción en la que Bourgeois se inició con apenas 12 años. Esta figura representa la personalidad trabajadora y entregada de su madre, porque las arañas son capaces de volver a tejer su propia tela, de tender hilos que la refuercen, de sobreponerse a las adversidades y continuar su minuciosa labor con sedas transparentes.

Obra de Cayne Zavaglia (imagen de www.caycezavaglia.com)

Aunque Louise Bourgeois se decantó por la escultura, numerosas artistas retoman los materiales de costura para crear sus obras. En un ejercicio de pericia y artificio, Cayce Zavaglia (Indiana, 1971) es capaz de crear estos increíbles retratos usando lienzo e hilos de lana de colores. El resultado es un trabajo que simula los pequeños toques de un pincel sobre una tela neutra, para dar toda la profundidad, el volumen y la textura de una verdadera pintura. Con constantes transiciones de color y cambios de dirección en la puntada, sus piezas son muestra de la capacidad expresiva de estos materiales, con una versatilidad sorpredente.

Ghada Amer, "Snowhite without the dwarves", 2008 (imagen en www.letraslibres.com)

En otros casos, el uso de la aguja y el dedal busca transmitir un mensaje que trascienda y rompa los moldes establecidos sobre los roles sociales y las tareas encomendadas a uno y otro género. La artista Ghada Amer (El Cairo, 1963) decidió cerrar una herida personal causada tras su experiencia al ser rechazada en un curso de pintura en el que el profesor solo seleccionaba a hombres, con un trabajo que ironiza y ridiculiza la visión que el género masculino ha difundido de la mujer. Encontraba su inspiración en la representación femenina estereotipada que encontraba en revistas eróticas, magazines de moda y películas infantiles animadas. El resultado es una obra bordada con hilos de colores en una relectura del pop art transformado sobre tela que excluye al hombre de la escena y se queda con los contornos de mujeres responsables de su propio placer.

Raquel Rodrigo, “Arquicostura” (foto © Julián Jiménez, vía www.harpersbazaar.com)

En otra línea se desarrolla el trabajo de Raquel Rodrigo (Valencia, 1985), a través de su proyecto “Arquicostura”. Su propósito es bordar las paredes de los establecimientos con composiciones de punto de cruz y hacer el día a día más bello para todos. Cuenta con intervenciones en Valencia, Fanzara (Castellón), Salamanca, Zaragoza, Buñol (Valencia), Madrid, Bristol, Londres, Milán y Qatar. Es, igualmente, una forma de rescatar un arte doméstico que antes realizaban todas las mujeres para decorar su propio hogar. Sacarlo a las calles y ofrecer al mundo este trabajo supone ponerlo en valor y apreciarlo como lo que verdaderamente es.

Kumi Yamashita, Izda: “Constellation - Mana, nº2”, Dcha: “Constellation - Sachi”, 2013 (imagen en kumiyamashita.com)

Finalmente, destacamos el trabajo de la artista japonesa Kumi Yamashita (Takasaki, 1968), que realiza increíbles retratos con una técnica híbrida en la que entrelaza un hilo monocolor sobre una trama de clavos para crear las formas, las sombras y la profundidad de los rostros que reproduce. Aunque no es esta la única disciplina que trabaja, el impacto de estas obras le ha hecho ganar un amplio reconocimiento a nivel mundial.

 

Visitar el estudio de un artista supone adentrarse en un terreno íntimo y respirar el ambiente de creación que envuelve el trabajo del autor. Cuando uno entra en este espacio pone los sentidos alerta para rastrear y localizar esos pequeños detalles que nos cuentan un poco más del espíritu y el pensamiento del artista, los bocetos corregidos, las rectificaciones, los ensayos, las pruebas clavadas con chinchetas en las paredes, los trazos en papel reutilizado, las notas, los lápices recién afilados, los manchones de pintura… Hablamos de un caos ordenado, de una esfera donde trabajo e inspiración conviven y que los creadores se resisten a compartir, porque, en ocasiones, abrir las puertas del estudio es casi como abrir las puertas del alma.

Visita organizada por Art Madrid'19 al taller de Rubén Martín de Lucas

Estos espacios tienen además un halo de misterio, de intimidad y familiaridad en el que hay que avanzar con cautela, teniendo cuidado de no profundizar demasiado, de ir descubriendo los secretos hasta donde el artista quiera confesarlos. Pero es también la oportunidad idónea de entrar en comunicación directa con la obra, de conocer el proceso de producción desde sus inicios hasta el final, de comprender las dudas, las intenciones, el objetivo y el mensaje de un proyecto desde las entrañas.

En las pasadas ediciones de Art Madrid tuvimos la suerte de visitar el taller de Rubén Martín de Lucas y el de Okuda San Miguel, artistas invitados en 2019 y 2018 respectivamente. Con Martín de Lucas pudimos conocer en detalle su gran proyecto creativo vital “Stupid borders”, de donde se derivan y desgajan diferentes acciones concretas con títulos propios que responden a una misma idea: profundizar en la relación del hombre con la tierra y entender las pautas artificiales que nos imponemos como sociedad. En el estudio pudimos ver sus piezas más recientes y entender el proceso de concepción y plasmación, los motivos para elegir una disciplina u otra, sus últimos trabajos en vídeo y los millones de notas y apuntes de cada línea del proyecto.





Okuda San Miguel nos abrió las puertas del estudio en 2018. Esta gran nave diáfana pintada de blanco parecía el lienzo perfecto para sus piezas multicolor, en medio de estantes y mesas repletos de botes de spray. En el momento de la visita, el artista estaba trabajando en la obra “El lago del deseo” de 6x3 m, que realizó en exclusiva para Art Madrid y se pudo ver en la entrada de la feria. Esta pintura está inspirada en el Jardín de las Delicias del Bosco, un autor de referencia para Okuda y que sigue despertando el interés, la sorpresa y la curiosidad de muchos. Las piezas de gran formato conviven con los esmaltes de pequeñas dimensiones, además de las esculturas, las tablas de prueba y los enormes bocetos para fachadas de edificios. Porque Okuda trabaja a lo grande y cuenta con un equipo completo que le ayuda a concentrarse en sus obras. Como él mismo explica, el proceso creativo no se para nunca, y tener un equipo le permite llevar a cabo tantos proyectos a la vez.

Guillermo Peñalver, “Yo, dibujando” (detalle), 2019

Otros artistas hacen de su propia casa su estudio. Este es el caso de Guillermo Peñalver, a quien el Museo ABC de la Ilustración dedicó una exposición dentro de su programa “Conexiones” con el título “Autorretrato en interior”. Su voracidad por el recorte, el uso del papel en varias tonalidades, la superposición de blancos y el uso discreto del lápiz hacen de la obra de Peñalver un trabajo delicado e intimista, como las propias estampas que recrea. En este caso, la visión de sus collages es como una visita a su propia casa/taller, donde las estancias se convierten en espacios polivalentes y las acciones cotidianas cobran protagonismo. El último trabajo de este autor es un ejercicio de sinceridad donde representa su día a día desde la precaria realidad del creador que fusiona su trabajo con su actividad diaria.

FAC 2015

Haciendo honor a esta relación directa con el autor que se produce al visitar su estudio, David de las Heras lanzó su proyecto FAC (Feria de Arte en Casa), que ya va por las cinco ediciones. La idea es fomentar un diálogo abierto con los creadores al exponer sus obras en un ambiente doméstico y eliminando las barreras tradicionales del mercado. Aunque la iniciativa siguió creciendo, la propuesta original nació en la propia casa de David, quien abrió su estudio y su hogar al intercambio, el conocimiento y la experiencia. Se trata de vincularse al arte desde una vivencia más personal, conocer a los artistas y disfrutar de su obra, ya sea en la cocina, el salón o la habitación.