IMÁGENES CONCRETAS PARA UN TIEMPO HUIDIZO

Galerías Paulo Nunes-Arte Contemporânea, Bea Villamarín, Cornión y Montsequi

 

Pararse, tomarse un tiempo y dejarse sorprender. Parece una trivialidad pero, ya sea por imperativos u obligaciones, compromisos o deseos frustrados y, sobre todo, por esa epidemia del siglo XXI que es la falta de tiempo, habitualmente no apreciamos con calma las cosas que nos rodean. Este lugar común afecta especialmente a la contemplación del arte, la cual también se ve pervertida en esta era tan heterogénea de frívolo turismo cultural, “bienalismo”, blockbusters y publicidad encubierta.

Ana Pais Oliveira

Ar livre #8, 2018

Técnica mixta sobre tela y contraplacado marítimo

135 x 200cm

En la propuesta que presentará la Galería Paulo Nunes-Arte Contemporânea (Vila Franca de Xira) destacan por igual las ficciones y las realidades. Por un lado, las nostálgicas esculturas de Manuel Patinha y las pinturas de Ana Pais Oliveira, seduciéndonos estas últimas desde escenarios indeterminados de formas abstractas, particularmente extrañas y seductoras. A primera vista los espacios imaginados por la artista parecen gélidos, fríos, pero tras una observación más profunda, se puede llegar también a una mayor sensación de calidez. Todo depende de lo que transmita a cada espectador.

Mário Macilau

Sem título 1, 2017

Papel Hahnemühle

80 x 120cm

Rui Dias Monteiro

Nas paredes e no chão, 2015

Fotografía

15 x 20cm

Por otro lado, las realidades concretas se expresan en el stand de esta galería con el trabajo del documentalista Mário Macilau, fotógrafo autóctono de Maputo (Mozambique) que tiene como objetivo visibilizar la situación sociopolítica de su país. Perfecto y necesario ejemplo dentro del debate de la Otredad, pues “el Otro” puede, debe y sabe representarse. Bello y clásico trabajo en blanco y negro que nos habla de las circunstancias actuales de millones de personas, algo que intuimos o vemos desde la cómoda lejanía pero que realmente no conocemos. Otra realidad es la que refleja el también fotógrafo Rui Dias Monteiro, más interesado en el detalle, el fragmento, en lo intuitivo. Cualquier piedra en medio del camino puede iniciar o finalizar un relato, y seguramente la vertiente literaria de este artista, sea lo que explique que su mirada se detenga en estos motivos.

Alejandro Quincoces

Polluted cityscape, 2018

Óleo sobre tabla

125 x 195cm

Carlos Tárdez

Tasador, 2017

Resina policromada

10 x 10cm

Otro tipo de realismo especialmente narrativo es el que cultiva Alejandro Quincoces, artista que presentará la galería Bea Villamarín (Gijón). Su obra, que se situá en misteriosos escenarios naturales y urbanos, suele caracterizarse por un aire muy cinematográfico, habitualmente melancólico y hasta catastrófico; incluso en sus vistas urbanas más amplias se vaticinan mundos futuros distópicos, pero no por ello imposibles. El mundo de otro de los artistas, Carlos Tárdez, es explítamente más crítico; todo lo que tienen sus esculturas en resina policromada de pequeño formato, se vuelve enorme en sus formas provocadoras y mensajes satíricos. Quizá es el tamaño precisamente lo que dota a sus obras de mayor impacto, tanto visual como emocional.

Mònica Subidé

Los hijos del rey bufón y sus buitres, 2018

Óleo, lápiz y collage sobre madera

80 x 110cm

En el stand de Villamarín también se podrá disfrutar del trabajo de Mònica Subidé, tan rico en referencias artísticas como en su gusto por el relato onírico, enigmático y seductor -rasgos que se podrán apreciar por partida doble puesto que la artista también tendrá representación en el espacio de Yiri Arts. Narraciones mucho más herméticas son las que ofrece el trabajo de Patricia Escutia, una suerte de palimpsestos compuestos por apuntes, huellas, caligrafías indescifrables que evidencian la negación del lenguaje, las dificultades que tenemos en nuestra comunicación; escritura abstracta para un tiempo huidizo. Enmarcado en la abstracción se encuentra justamente el trabajo de Candela Muniozguren, artista de quien la galería presentará una selección de su característica escultura geométrica de anclajes.

Javier Victorero

En el jardín VIII, 2018

Acrílico sobre tela

180 x 150cm

Asimismo, la propuesta de la galería Cornión (Gijón) incluye una decidida apuesta por la abstracción más geométrica: el trabajo de Javier Victorero. Desde un conocimiento intenso de la armonía y el equilibrio compositivos, el artista juega con las líneas rectilínas y las propiedades de los colores, en algunos casos vinculándose de forma íntima con la creación de grandes artistas geométricos como Eusebio Sempere. Igualmente, la investigación de las características de los materiales es algo que comparte con el escultor Amancio (González), más interesado, eso sí, en una especie de abstracciones figurativas.

Miguel Galano

Nieve en el Monticu, 2018

Óleo sobre lino

46 x 53cm

Cornión cierra su selección para Art Madrid con la pintura, “atemporal y verdadera”, de Miguel Galano: un canto a la tierra asturiana, lleno de nostalgia y de la más honesta sencillez. Son los suyos escenarios solitarios y en calma, que invitan al cobijo o la empatía; son lugares en los que claramente podemos detener nuestro acelerado ritmo vital y pararnos a contemplarlos de forma más serena la vida.

Horacio Fernández Munizaga

Placeres, 2018

Acrílico sobre tela

92 x 92cm

Rodrigo Nevsky

Apple fondo azul, 2018

Acrílico sobre tela

30 x 30cm

En el espacio de Montsequi Galería de Arte (Madrid) también habrá lugar para la contemplación, especialmente a través de la escultura en bronce y hierro de Mireia Serra, cuyos personajes, como destacan los galeristas “muestran la belleza y el misterio de pequeños momentos llenos de emociones y sentimientos del viaje de la vida: mujeres tomándose su tiempo para decidir en una encrucijada de su vida, hombres disfrutando de sus momentos de distensión, pequeños placeres, momentos de pausa…”. “Placeres” (2018), “Fuente Paraíso” (2018) o “Fuego” (2018) son algunas de las abstracciones, vitalistas y en gran medida naturalistas, que Montsequi presentará del artista Horacio Fernández Munizaga. Junto a su obra, se incluirá también una selección de las pinturas de Rodrigo Nevsky, más alineadas con la contemporaneidad, esa que está repleta de marketing y de iconos como el del gigante Apple, y que Nevsky trabaja con un lenguaje que incluye la abstracción y la figuración.

Tomémonos un tiempo, adentrémonos en las historias y las emociones concretas que proponen los artistas y decidamos después con más conciencia si nos convencen o no. Descansemos del peso de la cotidianidad.

 

Los artistas Nicolás Laiz Placeres y Alona Harpaz participan por primera vez en Art Madrid junto a la galería tinerfeña ATC, con una selección de obras en las que lo salvaje se crea a través de un espacio configurado por la entrada en escena del ser humano.

Harpaz yuxtapone, sobre unos fondos resueltos con colores planos, figuras expresionistas, entre las que confluyen sus autorretratos con fauna y flora de colores vibrantes. Así, en sus pinturas, podemos ver una mezcla entre lo bello y lo aterrador. Mientras, en las esculturas de Laiz Placeres, la naturaleza y el ser humano como elementos en posible proceso de desaparición, mezclados con los objetos que configuran la razón de esa propia destrucción, crean formas tridimensionales icónicas casi monocromáticas.

Alona Harpaz

I'm not here for your dream, 2019

Acrilico, spray y colores industriales sobre lienzo

140 x 150cm

Nicolás Laiz

Política Natural III, 2018

Resina, fibra de vidrio, aridos y pintura doble componente

80 x 30cm

Alona Harpaz (Tel Aviv, Israel, 1971) representa en sus autorretratos motivos botánicos y animalísticos aplicando una paleta de color muy personal e imaginativa, a través de una pincelada fuerte y vibrante sobre superficies que en muchos casos son visiblemente decorativas. En la obra de la artista israelí, los colores existen tanto por ellos mismos de forma libre o bien mimetizados como signos reconocibles. Según la artista, “las pinturas perfectamente hermosas pueden ser terribles”, y a la belleza y a lo terrible además podemos unirle el compromiso de lo político, como apunta la crítica Elke Buhruna. Muestra de ello es la obra “Frequency Watchers”, en la que la artista se autorretrata subida en una motocicleta haciendo alusión a los movimientos feministas de los años 90 en Estados Unidos, como Riot Grrrl y la banda Bikini Kill, quienes fusionaron punk, feminismo y lápiz de labios rosa. Así pues, en su personalidad compagina el activismo político de su padre (sionista laborista) y la vena artística de su madre (bailarina).

Alona Harpaz

Frequency Watchers, 2018

Acrilico, spray y colores industriales sobre lienzo

80 x 100cm

Nicolás Laiz Placeres (Lanzarote, 1975), en sus piezas tridimensionales hace que confluyan objetos propios de la naturaleza con materiales industriales y propiamente contaminantes, creando una dicotomía entre ambos. De esta fusión, aparentemente simple, el artista logra transmitir un mensaje profundamente elaborado y con un matiz crítico hacia una sociedad que ha derivado en una superproducción y un consumismo extremo y peligroso, y a su vez, utilizando elementos muy dispares propios de la iconografía “tópica” de las isla: caracolas, callaos y tuneras se entremezclan con botellas de plásticos, tótems y formas craneales, creando figuras icónicas con valores propagandísticos de la situación extrema del desastre natural del siglo XXI al que se ve abocado nuestro territorio. Finalmente, en un alarde de cotidiana ironía, sus esculturas funcionan como formas mágicas que sanan nuestro status quo.

En la jaula, los lienzos de Alona Harpaz aúllan junto a las esculturas con tótems y fetiches que su compañero de espacio Nicolás Laiz Placeres ha creado principalmente a partir de elementos identitarios dispares de las Islas Canarias.

Nicolás Laiz

Política Natural I, 2018

Resina, fibra de vidrio, aridos y pintura doble componente

80 x 30cm

La Galería ATC, situada en el corazón de Santa Cruz de Tenerife, participa por primera vez en Art Madrid con un proyecto inédito y específico de éste tándem de artistas que formará parte del programa One Project, coordinado en esta edición, por el crítico de arte y comisario independiente Fernando Gómez de la Cuesta, bajo la línea discursiva: “Salvajes: la cage aux fauves”.

Galería ATC fue fundada en 2017 por Elle Przybyla (Estados Unidos) y Juan Matos Capote (España), como parte de Agencia de Tránsitos Culturales -establecida en 2014-, una plataforma para la investigación artística multidisciplinar y promoción del arte contemporáneo. La galería cuenta con una programación anual de varias exposiciones de artistas nacionales e internacionales que trabajan con diferentes medios: pintura, escultura, vídeo, fotografía, instalación y arte sonoro. Además de las exposiciones, la galería organiza performances, conferencias y otras actividades. Desde Canarias, Galería ATC cultiva relaciones dinámicas entre la periferia y los centros de producción cultural. Sus raíces en España y Estados Unidos, y su inminente conexión con África, le permite operar como espacio de intersección cultural. Su programación refleja el compromiso de apoyar a artistas con diversas voces y en diferentes momentos de sus carreras.

Galería ATC presentará, dentro del programa One Project de Art Madrid, obras inéditas de los artistas Alona Harpaz y Nicolás Laiz Placeres.