Art Madrid'26 – INAUGURAMOS EL PROGRAMA DE ACTIVIDADES ART MADRID-PROYECTOR'20

Mañana miércoles 12 de febrero arranca el programa de actividades desarrollado por Art Madrid y la plataforma de videoarte PROYECTOR. Bajo el comisariado de Mario Gutiérrez Cru y con la colaboración de los espacios MediaLab Prado y Sala Alcalá 31 la programación está dedicada al videoarte, arte de acción y new media.

La convergencia entre la tecnología y el arte genera nuevos lenguajes y formas de expresión artística. Desde Art Madrid queremos realizar un acercamiento del público hacia estas disciplinas generando un diálogo directo con los creadores donde no haya intermediarios. Nuestro compromiso y uno de los pilares fundamentales de esta programación son las actividades prácticas e inmersivas en la creación a través de clases magistrales, encuentros y presentaciones o la visita al estudio de un artista.





Para arrancar esta programación el artista Patxi Araújo impartirá una master class mañana miércoles 12 de febrero a las 17.30 en el auditorio de MediaLab Prado, espacio donde también se realizarán las siguientes clases magistrales de Olga Diego y Lois Patiño.

Bajo el título de “All Prophets are Wrong” compartirá su experiencia creadora, los caminos explorados en la comunicación y sus procesos productivos incorporando la tecnología sin perder la carga del discurso.

Patxi Araújo desarrolla su trabajo en el territorio de la poética de los nuevos medios. Su trabajo ha sido reconocido y seleccionado en diferentes bienales, festivales y concursos de video arte y experimentación electrónica. Una reflexión que va más allá de la estética, y que discurre entre lo digital y lo humano, entre la naturaleza y la vida artificial. Lugares donde los límites son difusos, espacios donde el público podrá ahondar junto al artista en conocer y entender la metafórica obra de Patxi Araújo.

Posteriormente, a las 20.30h y a modo de inauguración se proyectará por primera vez la obra interactiva “Sherezade”, una creación site specific de Patxi Araújo para la fachada de MediaLab Prado. La obra está basada en el juego. Se trata de una generación aleatoria de oraciones y frases según la posición del espectador en la plaza delantera de la fachada. Así como la poesía automática surge de las entrañas del poeta o de cualquier otro de sus órganos que haya almacenado reservas, “Sherezade” elabora propuestas literarias a modo de títulos o epígrafes a partir de un banco de palabras escogidas por el autor y almacenadas en una memoria virtual en modo aleatorio. El movimiento, presencia o ausencia de personas, animales o cosas en la plaza de MediaLab Prado determina que el programa escoja entre esas palabras, y genere frases lapidarias, poéticas, absurdas o sublimes. Por lo tanto, de existir algún tipo de causalidad literaria, habría que buscarla en la mezcla de la actividad en la plaza y el modo aleatorio en el que emergen las palabras en el programa. La memoria de Sherezade a día de hoy mezcla 24 preposiciones, 31 artículos, 926 adjetivos y 726 nombres del idioma español conjugados en masculino singular.

El papel del público en esta instalación será crucial para verla en funcionamiento. “Sherezade” podrá disfrutarse a partir del atardecer todos los días hasta mediados de marzo.

El jueves a las 17.30h continuamos la programación con una clase magistral de Olga Diego. Una artista que aúna conocimiento científico y arte para crear una instalación aérea cargada de simbología. Olga reflexiona acerca de cuando el proceso creativo se vuelve obra en sí mismo a través de todo el material que va dejando tras de sí en el proceso testimonial. La artista nos invita a conocer el proceso e invención de la obra, su funcionamiento y realizará una pequeña muestra al poner en marcha algunas de estas piezas. Un espacio que apuesta por ser una experiencia única.

Olga Diego preparando "El jardín autómata", foto: Carolina Diego

Para finalizar este ciclo de master clases el artista Lois Patiño propone el viernes 14 a las 17.30 un encuentro en el que traza diferentes recorridos en su trabajo para discurrir acerca de ese espacio intermedio entre el arte contemporáneo y el cine, las fronteras que lo separan y que Lois plantea diluir. Trabajos que toman la forma de videoinstalaciones, ficciones experimentales, piezas de videoarte o documentales de creación. La imagen fija y la imagen en movimiento, la abstracción visual y el impacto de los nuevos formatos que transitan en lugares donde quizás, deban desaparecer estas fronteras.

Lois Patiño, fotograma de "Sol Rojo"

Para obtener un conocimiento cercano y aproximar al público al entendimiento más detallado del arte contemporáneo, no podía faltar la opinión de expertos profesionales del área. El jueves 20 de febrero a las 18.00h planteamos una mesa redonda en el espacio colaborador Sala Alcalá 31. Moderados por el artista sonoro y compositor Miguel Álvarez-Fernández, contaremos con Rafael Doctor, comisario independiente y gestor cultural, Karin Ohlenschläger, crítica, comisaria y directora de actividades de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, y Berta Sichel, agente cultural y comisaria directora de Bureauphi Art Agency. La mesa debatirá en torno a la evolución de la imagen fija, pasando por el videoarte hasta llegar al new media y reflexionará acerca del impacto actual que tiene para los creadores y la sociedad que la disfruta y consume.

Convergiendo en todos los objetivos de Art Madrid-Proyector’20 tenemos la visita al estudio de Eduardo Balanza el día 22 de febrero a las 12.00h, una actividad que nos presenta la posibilidad de conocer el espacio de trabajo del artista, comprender su proceso creativo y entender la aplicación y técnicas empleadas para finalmente disfrutar en primera línea de una pequeña performance en este espacio íntimo. Eduardo Balanza mostrará a los asistentes el funcionamiento del “B71”, un instrumento electroacústico inspirado en los órganos barrocos con un sistema manual y automático de funcionamiento activado por altavoces vibradores sobre planchas capaz de conectarse a webs de datos meteorológicos.

Para la visita al taller de Eduardo es imprescindible inscribirse previamente a través del formulario.

Eduardo Balanza, "B71"

Toda la programación es abierta y gratuita para el público, generando así la oportunidad de asistencia a un público diverso donde el único requerimiento sea la capacidad de asombro y la voluntad de vivir experiencias únicas en el mundo del arte.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.