Art Madrid'26 – ISABELA PUGA: Creando cosmogonías

ISABELA PUGA

CONVERSACIONES INFINITAS CON ALFONSO DE LA TORRE

Subrayé hace unas semanas ciertas palabras que menciona Isabela Puga (Caracas, 1997) cuando habla de su pintura. Entre otras: silencio, espiritualidad, ausencia, pureza, sublime, vacío, contemplación o huida del exterior. Voces extrañas que no agotan su reserva de sentido, proclamas resonantes alejadas del vértigo de nuestro tiempo. Por eso, titulé aquello, En la región anterior, refiriendo un escrito de Maurice Blanchot sobre la necesidad de que la obra de arte provocase la fulguración de un acontecimiento único, como algo que precediese (o sucediese) a sus imágenes, luego llegaría la comprensión y esa región (anterior, se dijo) sin nombre. Movimiento de la artista hacia la apertura de una dimensión espacial, como un impulso imaginante que otorgase el poder de expandir las limitaciones de la visión, esperante el trance de su revelación. Pues antes que líneas o planos, formas y colores, ilusiones de la materia, su obra refiere una poética del espacio o, en un sentido más amplio e intenso, una meditación sobre las formas y los inherentes sucesos en el espacio, eso que conocemos como lo visible. Tal una verdad que se hace en sus obras, es el suyo un arte cosmogónico, al cabo, una forma verdadera de existencia. Imágenes indefinidamente supervivientes, como escenas abiertas sobre otras escenas, tal si Isabela Puga ascendiese, como los místicos, a las más altas regiones. Vuela alto.

LA NATURALEZA

Tus composiciones parecen tener un extraordinario arraigo en la mirada sobre la naturaleza, algo que queda patente en la utilización de soportes y pigmentos que lo mencionan: maderas de chopo, cola de conejo, caseína u oro.

¿Podrías referirme esa actitud que es tan contemporánea, por un lado, en el sentido de un respeto oferente a lo natural, mas también de contención (casi emocionada) ante los materiales que nos brinda la naturaleza?

El respeto por lo material, por lo natural, por el disfrute de fabricar la pintura, se debe a una cuestión tanto ritual como técnica. A diferencia de otras técnicas pictóricas, el tipo de temple que utilizo me ofrece un resultado mate y fiel al pigmento que, dedicándole tiempo al material y fabricándolo yo misma, me da la posibilidad de conseguir las cualidades técnicas que quiero de la pintura. Por otro lado, creo que los resultados dependen, en gran medida, de pequeñas decisiones que cambiarán drásticamente la apariencia de las obras y, por supuesto, el proceso creativo y la forma de relacionarse con la materia también lo hacen (comprar un bote de pintura o hacerla uno mismo). Lo mismo pasa con el oro. El pan de oro, concretamente, se lleva aplicando con la misma técnica desde hace siglos, y creo que, inconscientemente, aprender a dorar, a dedicarle tanto tiempo, te hace aprender a valorar más el proceso, a no buscar un resultado inmediato sino a respetar la materia y sus procesos, a poner en valor también la obra final.

Isabela Puga

M_CB_06, 2022

Técnica mixta y oro de 22 kt sobre madera

120 x 150cm

GEOMETRÍA, SACRALIDAD, MONUMENTALIDAD. Y EL COLOR

He señalado en ocasiones que tus pinturas, como grandes retablos, conservan ese aire magno, la expresión de una monumental intimidad arribada desde un sentido que, además de geométrico, -funciona con ilusiones perceptivas-, es extraordinariamente poético: parece retornas siempre sobre el misterio del espacio. Es como el deseo de ejercer una no-saturación visual, no siendo extraño se aprecia un cierto misticismo, una mirada espiritual sobre tu quehacer que, además, con frecuencia, tus palabras subrayan (remitiendo también a pintores como Rothko o Barnett Newman). He observado la peculiar presencia en tus cosmogonías pintadas de un “Color Puga” que tú misma fabricas y que, como aquel “Azul Klein”, porta una intensidad particular. Ya sabes, “Rojo Puga”, “Azul Puga”. Con un especial peso de lo negro, Puga-nigreda, podríamos decir, recordando la alquimia. Te oí contar adorabas a lo que llamo los pintores de lo negro (ya sabes, Soulages o Reindhart, entre otros).

Desearía me hablases de ese conjunto de factores materiales en los que se desarrolla tu obra.

La primera obra que pinté cuando comencé a investigar sobre el oro y la fabricación de la pintura fue un cuadro de cuatro metros de ancho y casi dos metros de alto, donde el 70% de la superficie era negra, interrumpida por un área dorada en el centro. En ese momento comenzaba un interés por el espacio y por la relación que se establece entre la obra y quien la observa. Al tratarse de una obra de gran formato y con una paleta tan reducida, los elementos a los que uno se enfrenta son escasos, por lo que la obra habla más de la experiencia que de la apariencia.

A partir de entonces la geometría me ha servido y me sirve de recurso para componer los espacios de color de una forma nítida y concreta, algo que a través del gesto no podría conseguir. La simplicidad aparente de las composiciones tiene como objetivo que el espectador no se pierda en estímulos sino por el contrario se detenga, paciente y cómplice, a observar. Esa misma sensación es la que encuentro, por ejemplo, en una iglesia. Los techos altos, la luz que atraviesa las vidrieras o los retablos dorados que invitan a la contemplación y acogen el “eco” de los pensamientos de cada uno.

La escala y el color me sirven como herramientas hacia ese “aire magno” al que te refieres. Por una parte, la escala es importante a la hora de enfrentarme a la obra y crear un espacio envolvente, puesto que, al aplicar campos de color en superficies grandes, la percepción del color se convierte en algo casi inmersivo. El negro plantea un vacío ambiciosamente infinito, mientras que el contraste del oro aporta mucha luz y te devuelve al plano material. Finalmente, el encuentro con la madera, el rojo o el azul, potencia la intensidad de los planos, cuestionando la profundidad de cada uno.

Isabela Puga

M_MS_04, 2021

Técnica mixta y oro 22kt sobre madera

25 x 35cm

MALINCONIA ARQUITECTURAL. UNIÓN DE CONTRARIOS

Pienso a veces en tu cuidadoso estudio de las posibilidades formales en el espacio, que ya me has contado realizas al abordar alguno de lo que he llamado, permíteme, tus retablos. Muchos de ellos funcionan con eso que he definido como unión o interacción de contrarios. Esto ya escrito: se encuentran con naturalidad ángulos y rectas, lo prístino liso con la materia lígnea en su puridad, el juego de equilibrios compositivos con composiciones rotundas o el relieve extrovertido con lo hueco misterioso. Que no excluye tampoco el desarrollo de lo que he llamado geometrías extrovertidas. La geometría compone tus pinturas, bien. Pero estas se escapan veloces por otros factores sensibles, casi al modo de la nostalgia de una obra de arte total.

¿Podrías referirme ese uso de la geometría, que no excluye encuentros paradójicos, aquella extroversión, mas también lo hondo espiritual de tus reflexiones?

La abstracción expresionista o gestual se sirve de una intencionalidad en ocasiones espiritual o del espíritu, pero intervenida por la emoción que otorga el gesto. La geometría, por otro lado, o la abstracción geométrica elimina casi por entero la gestualidad inmediata o la fugacidad más espontánea, lo cual no implica la eliminación del espíritu, sino por el contrario, cómo bien has mencionado alguna vez, lo contiene. Esa referencia a la contención la entiendo como la cualidad que ofrece la geometría sobre la reflexión, y en el caso de mi pintura, una reflexión sobre el espíritu a través de la geometría. Esto no significa, sin embargo, que sea una pintura que trate sobre el espíritu o sobre lo divino, sino que se sirve de ello para surgir. Pienso en artistas como Fra Angélico (fechas) u otros autores del Quatroccento, cuyas pinturas relatan en muchas ocasiones escenas religiosas, mas utilizan la arquitectura y, en esencia, la geometría, para ubicar esas escenas en espacios arquitectónicos. Por supuesto, se trata de pinturas absolutamente diferentes en todos los sentidos, pero me resulta muy sugerente la utilización de esos pigmentos tan novedosos de la época como pueden ser el lapislázuli o el carmín junto a las superficies negras que dirigen la atención al color, acompañado por zonas doradas que a su vez destacan lo sublime de las escenas.

De una manera en cierto sentido intuitiva, he ido limitando los materiales y gestos a cinco colores o superficies, ángulos y rectas, para intentar construir esas escenas y espacios donde la importancia técnica compite con la compositiva, aventajándose cada una por igual en búsqueda de un equilibrio que, de alguna forma, equivaldría al equilibrio del espíritu, donde no se trata de abarcar mucho o tener más sino de plenitud y paz.

Isabela Puga

M_CB_09, 2022

Técnica mixta y oro de 22 kt sobre madera

180 x 120cm

LA COMPLICIDAD DEL CONTEMPLADOR

Como una maquinación de la evidencia, exiges que el contemplador se encuentre, casi desde el primer cuadro que se expone en la galería o museo, con ciertos fenómenos que suceden en tus composiciones. Como una partición de las voces, no ha de ser un contemplador pasivo sino que, de alguna forma, debe circular frente al cuadro para descubrir la verdad (o verdades) que parecieren ocultarse (o ser disimuladas). Ello conduciría a la desposesión y el embargamiento: es un silencio que impulsa a la construcción de un distinto pensar. Entonces, las nuevas imágenes que concibes establecen su soberanía.

¿Estás de acuerdo en esa necesidad que tus obras tienen de un contemplador o contempladora cómplice?

Efectivamente, uno de los elementos clave que busco en la creación de mis obras es la de una relación entre el sujeto, el objeto, y el espacio; por consiguiente, la importancia de la contemplación. Si la obra se mantuviera en un almacén o una caja perdería su esencia, por tanto, es una obra que se mantiene viva mientras hay un “contemplador cómplice”, como dices. Son obras que, en su mayoría, no están pensadas para ser vistas únicamente desde un plano frontal sino, por el contrario, para ser recorridas. Utilizo bastidores de diferentes profundidades en una misma obra para romper con la bidimensionalidad de la pintura y levantar ciertos planos de la obra, lo que obliga al espectador a recorrer la obra para completarla, al mismo tiempo que descubre que la obra se ve, por entero, desde un plano distinto al frontal.

Isabela Puga

M_CB_05, 2022

Técnica mixta y oro de 22 kt sobre madera

160 x 160cm

FRENTE AL MUNDO

El arte presenta sus formas en la distancia. Esta pregunta se ha frecuentado en este ciclo de “Conversaciones infinitas”. Se trata del paso desde el acto del trabajo en el estudio, la tan necesaria soledad, al encuentro con el afuera: las miradas ajenas de los contempladores, el encuentro con la crítica, la exposición en la galería o la Feria, el mercado, como ahora sucede.

¿Cómo sientes ese momento?

Creo que ser artista requiere de mucha soledad y tiempo para mirar dentro de uno mismo y ser crítico con tus sentimientos, inquietudes, motivaciones, referentes y gustos. Todo ello seguido de un largo proceso creativo en el que es necesario comprender esos pensamientos y encontrar las herramientas para materializarlos en una obra de arte. Este tiempo para reflexionar y pensar es a veces solitario y puede llevarte a ser duro contigo mismo, así como exigente y a veces incluso a estar descontento con los resultados. Por eso es muy gratificante y satisfactorio cuando superas el momento vertiginoso en el que muestras tu obra y obtienes la aprobación del mundo del arte, de los coleccionistas y el público. Cuando estás delante de alguien que está viendo tu obra te sientes completamente desnudo, recuerdas ese tiempo de soledad en el que estabas creando porque algo dentro de ti realmente necesita hacer esa obra de arte sin ningún "motivo razonable". Simplemente sientes que necesitas hacerlo. Entonces, cuando alguien viene y te felicita por hacerlo, la sensación es gratificante, te hace creer que no estás realmente solo mientras creas, sino que tienes algo que decir y que alguien ahí fuera va a ver en algún momento y, cuando se establece esa conexión, la obra está completa.

En el ecosistema de ferias de arte contemporáneo, donde la aceleración del consumo visual amenaza con vaciar de sentido incluso las propuestas más sólidas, Art Madrid se enfrenta a un reto que no es menor, cómo seguir siendo relevante sin confundirse con el ruido, cómo articular una experiencia estética, que ofrezca al visitante algo más que una sucesión de estímulos breves y rápidamente olvidables.

Esta edición de Art Madrid se juega precisamente en ese terreno: el de la persistencia de la mirada. Frente a la espectacularización fácil o al discurso trasnochado, muchas de las galerías participantes apuestan por prácticas que reclaman tiempo, atención y una cierta disposición crítica por parte del espectador. No hay una sola estética dominante ni una narrativa única; lo que aparece, más bien, es un campo de tensiones donde conviven la pintura que insiste en su vigencia, el cuerpo entendido como archivo político, la materia como resistencia, el humor como herramienta crítica y la memoria como territorio inestable.

Lejos de la falsa neutralidad, esta selección revela algo a tener en cuenta, la elección de cada artista implica una toma de partido, una lectura del presente y, en muchos casos, una respuesta a un contexto artístico saturado de imágenes. Resulta especialmente reconfortante observar cómo muchas propuestas rehúyen del efectismo inmediato. Hay una voluntad clara de trabajar desde el proceso, desde la acumulación de sentido, desde lenguajes que no se agotan en una primera lectura.

También es notable la manera en que el cuerpo aparece como campo de inscripción de la historia; el paisaje deja de ser escenario para convertirse en síntoma. Y el universo de la creación se expande para pensar la complejidad contemporánea y el lugar que ocupan los artistas en este entramado. La mayoría de ellos, busca a través de sus obras, estrechar el vínculo con quien la contempla.

Este texto no pretende funcionar como un catálogo ni como una lista de recomendaciones al uso. La intención es la de proponer un recorrido crítico, agrupar las propuestas para entender qué está pasando en esta edición de Art Madrid. Cada galería aparece representada a través de un artista, no como representante aislado, sino como parte de una conversación más amplia que el público podrá completar visitando la feria del 4 al 8 de marzo en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.


WU Chia-Yun. Yiri Arts. Nowhere II, 2021. LED light, carton. 36 x 54 x 6 cm.


WU Chia-Yun - Yiri Arts

WU Chia-Yun (Taiwán, 1988) es una artista y cineasta cuya práctica se sitúa en la intersección entre el cine experimental, la instalación y el arte conceptual. A través del uso del lenguaje cinematográfico expandido, su obra investiga cuestiones relacionadas con la identidad, el desplazamiento, la pertenencia y la experiencia existencial contemporánea. Su trabajo se caracteriza por una atención precisa a la materialidad de la imagen y el sonido, que son transformados en dispositivos espaciales y temporales. Mediante la superposición de medios como imagen en movimiento, fotografía, técnicas de impresión, dibujo y transferencia, WU construye entornos perceptivos complejos que invitan al espectador a habitar el tiempo y el espacio de la obra.

Desde una posición marcada por la experiencia transnacional y el nomadismo cultural, su producción articula una reflexión sensible sobre cómo los contextos políticos, sociales y afectivos modelan la subjetividad. Lejos de una narrativa lineal, sus obras funcionan como escenarios cuidadosamente compuestos, donde cada elemento participa de una coreografía visual que desborda los límites tradicionales del cine.


Rob van Hoek. Uxval Gochez Gallery. Where the days are longer. 2025. Mixed media on canvas. 70 x 120 cm.


Rob van Hoek - Uxval Gochez Gallery

Rob van Hoek (Países Bajos, 1957) es un artista autodidacta con una trayectoria profesional que desde sus inicios en 1993, se desarrolla en torno a una investigación sostenida del paisaje cultivado, entendido como construcción visual, rítmica y emocional. Alejada de la idealización del paisaje virgen, su obra se centra en territorios modelados por la intervención humana, donde campos, alineaciones de árboles, caminos y arquitecturas rurales configuran una geografía marcada por el orden, la repetición y la memoria. Su pintura se caracteriza por un uso deliberadamente lúdico de la perspectiva y una figuración depurada, que oscila entre la planitud y la profundidad. Este equilibrio confiere a sus composiciones, un carácter de aparente simplicidad, sostenido por una estructura formal cuidadosamente elaborada. Los títulos de sus obras son extraídos de fragmentos de letras de canciones populares y de jazz, reforzando así, la dimensión poética de sus paisajes y ampliando su campo de resonancia simbólica en un diálogo entre imagen, música y experiencia cotidiana.


Lúcia David. Trema Arte Contemporânea . Alone. 2024. Técnica mixta. 24 x 30 x 12 cm.


Lúcia David - Trema Arte Contemporânea

La práctica de Lúcia David (Anadia, Portugal, 1966) se desarrolla en el ámbito de la instalación, la escultura, el libro de artista y el texto, integrando técnicas como el collage y el bordado manual. Su obra construye narrativas visuales que abordan la condición femenina y la memoria colectiva de Portugal, desde una valoración consciente de la imperfección, la rudeza y la simplicidad. Articulada desde una poética del silencio -entendida como espacio de resistencia y reflexión-, su producción se presenta como una serie de “objetos-pregunta”, realizados fundamentalmente en papel, donde la materialidad y el gesto manual operan como núcleos de sentido.


Lana Khayat. Shiras Galería. Botanic Cipher, 2024. Óleo sobre lino. 182 x 152 cm.


Lana Khayat - Shiras Galería

Lana Khayat (Líbano, 1983) es una artista contemporánea cuya práctica se sitúa en la intersección entre naturaleza, patrimonio y abstracción. Su trabajo se construye a partir del tránsito entre los paisajes de España y la vastedad silenciosa del desierto árabe, tejiendo territorios contrastados que dan lugar a un lenguaje visual profundamente personal y, al mismo tiempo, universal. A través del diálogo entre formas orgánicas y estructuras geométricas, Khayat desarrolla una poética visual anclada en la memoria y abierta al presente. Su obra genera espacios de recuerdo y reinvención que trascienden lo puramente estético, donde el pasado no se conserva como vestigio, sino que se reactiva y se transforma.

Su producción puede leerse como un homenaje a la resiliencia femenina y como una reflexión sostenida sobre la identidad como herencia viva. Al mismo tiempo, propone una experiencia del arte entendida como lenguaje, archivo y legado compartido.


Ignacio Iñigo. Pigment Gallery. El vuelo del Águila navegante, 2025. Piel de pintura sobre bastidor con varilla de bambú. Pintura instalativa. 70 x 50 cm.


Ignacio Iñigo - Pigment Gallery

Ignacio Iñigo (Chile, 1980) es un artista multidisciplinar con formación en Arquitectura que desarrolla una práctica pictórica centrada en la materialidad, el gesto mínimo y la dimensión corporal de la pintura. Su trabajo parte de un interés sostenido en lo que denomina la “piel de la pintura”: una comprensión de la superficie pictórica como cuerpo sensible, en la que la aplicación cromática se manifiesta como presencia material capaz de modular la percepción. Su práctica se inscribe así en una reflexión más amplia sobre la relación entre cuerpo, percepción y experiencia, ampliando los límites de la pintura hacia un espacio de contemplación activa y presencia consciente.


Isabel Ruiz. Nuno Sacramento Arte Contemporânea. Sin título 2, 2025. Fotografía impresa en dibond. 100 x 160 cm.


Isabel Ruiz - Nuno Sacramento Arte Contemporânea

Isabel Ruiz (Montevideo, Uruguay, 1959) ha desarrollado una investigación sostenida sobre la percepción y la economía de la imagen. Formada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Lima (Perú), su vínculo con la fotografía se inicia de manera temprana y se consolida a partir de una relación prolongada con el paisaje, entendido como espacio de experiencia y proyección emocional. Tras una trayectoria profesional desarrollada en paralelo al ámbito empresarial, desde 2010 retoma con intensidad su dedicación artística, profundizando de manera autodidacta en la fotografía digital y completando su formación mediante masterclasses, talleres avanzados y procesos especializados de impresión.

A través de composiciones medidas y una edición rigurosa, su obra activa un espacio de contemplación que interpela al espectador de forma gradual, entendiendo la imagen no como un objeto cerrado, sino como un campo de relación. En un contexto marcado por la saturación visual y la hiperproducción de imágenes digitales, su práctica propone una desaceleración de la mirada y una experiencia perceptiva más consciente, en la que el paisaje funciona como detonante de memoria, presencia y afectos.


Iván Prieto. Moret Art. Mr Lacasitos. 2025. Cerámica. 34 x 16 x 18 cm.


Iván Prieto - Moret Art

La práctica de Iván Prieto (O Barco de Valdeorras, Ourense, 1978) se basa fundamentalmente desde la escultura, entendida como un espacio de exploración crítica del cuerpo y de los modelos normativos de representación. Su obra parte de una deformación consciente de la figura humana, cuerpos que se expanden, se hinchan o se desbordan, poniendo en crisis los cánones tradicionales de identidad, belleza y apariencia.

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, Prieto residió durante cinco años en Berlín, ciudad que tuvo una influencia decisiva en la consolidación de su lenguaje visual. Tras su regreso a España, establece su residencia en Galicia, manteniendo un vínculo activo con la capital alemana. Esta experiencia transnacional se refleja en una producción que combina sofisticación formal y una mirada crítica hacia los discursos contemporáneos sobre el cuerpo, la identidad y la construcción cultural de la imagen.


Cedric Le Corf. Loo & Lou Gallery. Torpeur I, 2025. Oil on canvas. 140 x 119 cm.


Cedric Le Corf - Loo & Lou Gallery

La pintura de Cédric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se centra en el cuerpo entendido como espacio de tensión y conflicto. Sus figuras no buscan la representación anatómica ni la narración, sino que aparecen como presencias físicas inestables, construidas desde la materia y el gesto.

Trabaja el óleo con una carga matérico-expresiva intensa, donde la pincelada visible y el color oscuro, terroso, ocasionalmente luminoso, actúan como vehículos emocionales. Las composiciones rehúyen el equilibrio, generando cuerpos que parecen surgir y descomponerse en la superficie pictórica. Su práctica dialoga con el expresionismo alemán y con la tradición barroca española, consolidando una pintura que aborda la fragilidad, la memoria y la persistencia del cuerpo.


Reload. LAVIO. Blond Ambition. 2025. Mármol rosa, negro y blanco. 62 x 32 x 12 cm.


Reload - LAVIO

Reload (Barcelona, 1972) es un artista visual y performer cuya práctica se centra en la escultura en mármol tallado a mano, entendida como un espacio de fricción entre tradición y contemporaneidad. Su trabajo se inscribe dentro de lo que denomina arte retrofuturista: una fusión entre el canon escultórico clásico y códigos procedentes de la cultura popular, el cine, la música y universos narrativos contemporáneos.

Lejos de una aproximación formalista, su obra propone una reinterpretación crítica, a menudo atravesada por el humor, de las iconografías del arte occidental. Al trasladar imaginarios populares a un material históricamente asociado a la permanencia y al canon, Reload desestabiliza jerarquías culturales y reescribe la tradición desde una subjetividad actual. La escultura se convierte así en un dispositivo activo, donde lo culto y lo popular, lo canónico y lo contracultural, coexisten en tensión.


Carlos Quintana. Kur Art Gallery. ST. Óleo sobre lienzo. 100 x 70 cm. 2025.


Carlos Quintana - Kur Art Gallery

La obra de Carlos Quintana (La Habana, Cuba, 1966) se sitúa en los márgenes del pos-expresionismo, articulando un lenguaje pictórico singular que se distingue por la intensidad cromática, la fuerza gestual y una profunda carga psicológica. Su pintura no establece una relación directa con tendencias dominantes ni con generaciones concretas, sino que desarrolla una voz propia, reconocible por su potencia visual y su capacidad para abordar la condición humana desde una perspectiva compleja y no literal.

El uso audaz del color y una figuración que rehúye la descripción directa convierten sus superficies en campos de tensión emocional y simbólica. El gesto pictórico actúa como vehículo de resonancia interior más que como recurso formal, generando climas visuales densos que interpelan al espectador en un plano sensorial y afectivo. En este sentido, su trabajo ha sido señalado como una de las propuestas más sólidas y singulares dentro del panorama pos-expresionista cubano contemporáneo.


Fabian Treiber. Kant Gallery. It Matters Still. 2025. Acrílico, tinta, pastel al óleo, pastel y papel sobre lienzo. 150 x 130 cm.


Fabian Treiber - KANT Gallery

La obra de Fabian Treiber (Ludwigsburg, Alemania, 1986) se sitúa en un territorio intermedio entre la figuración y la abstracción, articulada desde una investigación formal sobre la relación entre interior y exterior como dispositivos perceptivos. En sus pinturas, estas nociones no operan como categorías narrativas, sino como estructuras visuales que cuestionan las proyecciones subjetivas y nuestra forma de construir la realidad.

Treiber toma decisiones pictóricas desde lo formal y no desde el relato, generando una ruptura consciente que convierte la supuesta “falsedad” de la pintura en una de sus cualidades centrales. Sus obras producen una sensación de leve extrañamiento —algo parece no encajar del todo— que, lejos de ser un error, constituye el núcleo de su precisión pictórica. La imagen se construye así como un campo de tensión perceptiva más que como una representación estable.

Formado en Bellas Artes por la Staatliche Akademie der Bildenden Künste Stuttgart, ha recibido importantes reconocimientos como la Beca Karl Schmidt-Rottluff (2018), la Beca Marianne Defet de Pintura otorgada por la Kunsthalle Nürnberg (2018) y fue finalista del Große Hans-Purrmann-Preis en 2021. Su obra ha sido presentada en exposiciones individuales en instituciones y galerías como la Kunsthalle Nürnberg, Kunstverein Ludwigsburg, Museum zu Allerheiligen (Schaffhausen), Ruttkowski;68 y KANT Gallery, entre otras, así como en numerosas exposiciones colectivas en Europa, Asia, Australia y Estados Unidos.


Eduardo Urdiales - Inéditad Gallery. Pulsar start y dejarse corroer, 2025. Grafito y carboncillo y tinta china sobre papel fijado a tabla. 65 x 55 cm.


Eduardo Urdiales - Inéditad Gallery

Eduardo Urdiales (Roquetas de Mar, 1998) se presenta en Art Madrid’26 con una serie de dibujos en los que el grafito y el carboncillo sobre papel fijado a tabla se convierten en el núcleo de una poética introspectiva y performativa. Su práctica concibe el dibujo como un espacio de tensión conceptual y emocional que excede la representación, activando la superficie como lugar de presencia y resistencia.

Obras como El Nómada, Pulsar start y dejarse corroer o Cinco minutos de silencio evidencian un dominio preciso del medio y una exploración rigurosa de la densidad tonal y la economía de recursos. La elección del papel fijado a tabla rompe con la noción del dibujo como estadio preliminar y sitúa la disciplina en un plano autónomo, donde cada gesto y cada vacío adquieren un peso estructural.

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada y con un Máster en Producción Artística Interdisciplinar por la Universidad de Málaga, Urdiales profundizó en el dibujo en los últimos años de su formación, consolidando un lenguaje propio que ya ha sido reconocido en certámenes como el XXV Certamen de Dibujo Gregorio Prieto (2019), el ModPortrait de Dibujo (2020) y el Concurso Internacional de Pintura Villa de Fuente Álamo (2022).


Pilar Salvá. Gerhardt Braun Gallery. Metamorfosis. 2025. Acrylic ink and Indian ink on canvas. 146 x 114 cm.


Pilar Salvà - Gerhardt Braun Gallery

El trabajo de Pilar Salvà (Palma de Mallorca, 1978) parte de una exploración sostenida de la figura humana, entendido no como representación mimética, sino como umbral entre lo visible y lo interior. Las figuras que construye operan en un espacio de ambigüedad donde lo consciente y lo inconsciente se entrelazan. Trabaja principalmente con acuarela y tinta china sobre papel, desarrollando una técnica depurada y sus composiciones destacan por la precisión y por la atención a gestos mínimos y expresiones sutiles, capaces de activar una carga emocional profunda sin recurrir a la exageración narrativa. Aunque su universo visual se ha centrado en el retrato figurativo, Salvà explora también otros registros y se aproxima a la abstracción como forma de ampliar su investigación. Su obra propone una experiencia de contemplación pausada, donde la imagen actúa como dispositivo introspectivo más que como relato cerrado, siempre dispuesta a florecer.


Mathieu Lucas. Galerie One. Petit navire. 2025. Técnica mixta. 70 x 70 cm.


Mathieu Lucas - Galerie One

Mathieu Lucas (Francia, 1985) es un artista multidisciplinar formado en artes gráficas cuya práctica integra escultura, pintura, instalación y narración visual dentro de un lenguaje coherente y singular. Influenciado por la cultura urbana, ha desarrollado una obra que oscila entre el realismo en miniatura y una poesía conceptual estrechamente vinculada a problemáticas contemporáneas.

Su trabajo se caracteriza por la creación de escenas minuciosas y composiciones en volumen que abordan la complejidad del mundo actual desde una estética contenida, donde conviven crudeza y refinamiento. A través del uso frecuente de materiales recuperados, Lucas presta especial atención a la materialidad, a los procesos de transformación y al valor simbólico de los objetos, construyendo narrativas visuales que funcionan como micro - escenarios cargados de tensión crítica.

La aparente fragilidad de sus composiciones contrasta con la densidad conceptual de los temas que aborda, generando un equilibrio preciso entre rigor técnico y discurso crítico. Su obra propone una mirada atenta y detenida, en la que lo pequeño se convierte en un dispositivo eficaz para pensar lo social, lo político y lo cotidiano.


Ángela Mena. Galería Sigüenza. The power of Color, 2023. Óleo sobre lienzo. 81 x 81 cm.


Ángela Mena - Galería Sigüenza

El trabajo de Ángela Mena (Sevilla, 1985) se articula en torno al color como experiencia vital, simbólica y perceptiva. The Power of Color toma como punto de partida el kanreki (還暦), una tradición de origen chino que celebra el tránsito hacia una nueva etapa de la vida, entendida como una segunda infancia. En este contexto, el rojo —color asociado al renacimiento, la energía y la juventud— funciona como detonante conceptual del proyecto. A partir de él, la artista despliega una investigación que se expande hacia otros colores, entendidos no solo como fenómenos cromáticos, sino como portadores de memoria, emoción y transformación. Su formación en Bellas Artes, junto a su trayectoria internacional y su vinculación con la investigación artística y académica, se refleja en un trabajo riguroso y experimental, presente en destacadas colecciones públicas y privadas y reconocido con diversos premios.


Francisco Pereira Coutinho. Galería São Mamede. Bruxelas I. 2023. Fotografía Diasec. 120 x 80 cm.


Francisco Pereira Coutinho - Galería São Mamede

Francisco Pereira Coutinho (Lisboa, 1992) es un fotógrafo y director de cine cuya obra se inserta en una tradición experimental de la imagen. Explora técnicas de exposición múltiple, un procedimiento cinematográfico que consiste en exponer el mismo negativo varias veces a la luz, generando composiciones donde líneas, planos y texturas convergen en un tejido visual híbrido. Su fotografía se caracteriza por la construcción de imágenes que parecen caleidoscopios urbanos, en las los elementos de la ciudad se yuxtaponen y superponen, produciendo efectos de ambigüedad visual y tensión espacial. Obras como Bruxelas I funcionan como mapas visuales de fragmentación donde cada elemento modula la percepción de profundidad, ritmo y textura.


Beth Shapeero. Galería Rodrigo Juarranz. 2024. Fingers Neon 6 R. Acrílico sobre lienzo.


Beth Shapeero - Galería Rodrigo Juarranz

Beth Shapeero (Glasgow, 1985) presenta un cuerpo de obra que abre un espacio entre la abstracción y la narrativa lúdica. Sus piezas no se identifican con un estilo único o un motivo reconocible, sino con una tensión entre lo imperfecto y lo controlado que logra un equilibrio inestable entre decisión constructiva y azar estético. Trabaja con materiales y estrategias que combinan dibujo, creación de forma y manipulación de superficies, articulando espacios donde el brillo lustroso, el trazo gráfico y la grieta accidental interactúan en una polifonía visual. Su interés por el subconsciente, lo imperfecto y el deseo convierte lo visual en un espacio de indagación psicológica y afectiva.


Manuel Barreiro. Paparolo. Galería METRO. Soma Inclinado. 2023. Gres esmaltado. 52 x 50 x 30 cm.


Manuel Barreiro (Paparolo) - Galería METRO

Manuel Barreiro (Paparolo) (O Grove, Pontevedra, 1951), presenta una selección de piezas en gres esmaltado, entre las que destaca Soma Inclinado. Su trayectoria conjuga su formación artística con un origen en Ciencias Biológicas, atravesando la cerámica, la escultura y una práctica híbrida donde la forma tradicional se tensiona con lecturas contemporáneas del volumen. Usa el gres esmaltado con una gestualidad que oscila entre lo orgánico y lo estructural, explorando superficies de densidad visual y texturas que se acercan tanto a lo arqueológico como a lo biomorfo. La aparente sencillez técnica de su trabajo, esconde una compleja negociación entre peso, equilibrio y tensión. El uso de nombres como Soma (cuerpo) sugiere una reflexión sobre la corporeidad del objeto y su analogía con estructuras vivas.


Antonio Barahona. Galería María Aguilar. Retiro. 2025. Óleo sobre tabla. 81 x 116 cm.


Antonio Barahona - Galería María Aguilar

Antonio Barahona (Sevilla, 1984) presenta una serie de obras entre las que destaca Retiro, óleo sobre tabla de gran formato que conjuga la tradición del paisaje y la figura con una mirada crítica hacia la representación y la memoria. Su pincelada cuidadosa y su composición equilibran presencia y vacío, mientras el tratamiento de la luz opera como elemento estructural que sitúa al espectador en un clima de reflexión. La paleta, tendente a tonos de lirismo controlado, establece un diálogo continuo entre figura y entorno para construir un relato visual que conecta al espectador con la añoranza de los patios de la infancia.


David Planas. Galería Luisa Pita. ST. 2025. Mixta sobre lienzo. 125 x 45 cm.


David Planas - Galería Luisa Pita

David Planas (San Antonio de los Baños, La Habana, Cuba, 1976) problematiza el paisaje como construcción epistemológica. Articula el plano pictórico mediante fragmentaciones, texturas y decisiones compositivas que transforman la mirada en operación productora de sentido. El paisaje aparece en su obra como sistema semiótico inestable que debe ser interrogado, descompuesto y reconfigurado como campo de pensamiento. Esta práctica establece un desplazamiento cognitivo donde el paisaje se constituye en el acto mismo de ser pensado, desplazando su condición de objeto dado hacia su cualidad de experiencia construida.


Marcos Juncal. Galería La Mercería. Amarillo en Equilibrio. 2024. Madera pintada, cuerda, mármol. 60 x 30 x 14 cm.


Marcos Juncal - Galería La Mercería

Marcos Juncal (Pontevedra, 1975) desarrolla una práctica visual en la que la superficie pictórica y la presencia del objeto se encuentran en un punto de tensión constante. Su obra apuesta por estructuras formales que se desprenden de la abstracción geométrica para reelaborar reglas de percepción y espacio. Trabaja con una reducción del espectro visual a partir de líneas, planos y colores, elementos calculados para activar una respuesta física y cognitiva del espectador. El artista plantea condiciones de juego y relación, subrayando la importancia de la mirada activa. Una invitación para que el espectador se sienta implicado en la construcción del sentido de la obra.


Carmen Van den Eynde. Galería Espiral. Reflejos en el estanque IV, 2022. Óleo sobre lienzo. 89 x 146 cm.


Carmen Van den Eynde - Galería Espiral

Carmen Van den Eynde (Torrelavega, 1947) es una figura clave de la fotografía y el arte vegetalista contemporáneo. Su obra ha transitado décadas de exploración técnica desde bodegones hasta series más recientes como Reflejos en el estanque IV. Su práctica se sitúa en un territorio donde lo natural establece un puente entre la tradición del bodegón clásico y la sensibilidad contemporánea por los procesos de transformación del entorno vegetal y visual. Van den Eynde recupera la disciplina de la fotografía tradicional para desdoblarla en composiciones pictóricas que operan como superficies de reflexión, en las que la composición, la luz y el contraste se convierten en modos de activar la presencia del objeto y su impacto visual trascendiendo lo meramente natural.


Prado Vielsa. Galería Carmen Terreros. Cartografía de luz II. 2025. Impresión digital en metacrilato de colada transparente. 40 x 40 cm.


Prado Vielsa - Galería Carmen Terreros

Prado Vielsa (Soria, 1972) se centra en la investigación del color y el origen de la luz, así como en sus formas y comportamientos. Su principal línea de trabajo, Cartografías de luz, se desarrolla a partir del uso de soportes transparentes, tramas y fotografías generadas en estudio, trabajadas tanto en plano como en volumen. En sus instalaciones, las imágenes se transforman mediante pliegues y curvas orgánicas que incorporan aire y movimiento, generando composiciones sin patrones fijos que surgen del diálogo entre la obra y el espacio específico para el que es concebida, convirtiendo la luz en un elemento activo y cambiante.


Beatriz Castela. Galería Beatriz Pereira. Interference I, 2022. Madera de roble y metacrilato. 30 x 20 x 30 cm.


Beatriz Castela - Galería Beatriz Pereira

Beatriz Castela (Cáceres, 1985) parte de una preocupación sólida por la percepción y los límites de la realidad en la era digital. Su práctica es polifónica y transdisciplinar, y atraviesa dibujo, pintura, escultura, instalación y nuevos medios para investigar cómo construimos experiencias sensibles en un contexto saturado de imágenes. Castela alterna técnicas tradicionales (bolígrafo sobre papel, pintura acrílica) con estrategias que incorporan materiales contemporáneos como metacrilato e instalaciones conceptuales. Su obra ofrece una mirada crítica sobre cómo la tecnología y la cultura visual contemporánea modelan nuestra comprensión del otro y de lo real.


Manuel Martí Moreno - Galería BAT alberto cornejo.Inanna. 2025. Varillas corrugadas, soldadas y pintadas. 105 x 73 x 55 cm.


Manuel Martí Moreno - Galería BAT alberto cornejo

Manuel Martí Moreno (Valencia, 1979) desarrolla una escultura que problematiza la forma en su esencia. Estructuras de tuercas, varillas corrugadas y acero soldado se articulan en piezas donde el vacío se convierte en protagonista tanto como la materia. Piezas como Inanna condensan un uso radical de la soldadura; la estructura abierta, calada, revela contracciones internas, tensiones y espacios que redefinen la obra. En sus esculturas el vacío opera como elemento constructivo por naturaleza. No se trata únicamente de lo que está presente, sino de lo que deliberadamente no está contenido dentro de sus cabezas. Martí Moreno trabaja en esa intersección entre presencia y ausencia, produciendo objetos que parecen surgir de un collage de tensiones y fragilidades.


Faustino Ruiz de la Peña. Galería Arancha Osoro. Derivion. 2025. Óleo, lapiz y pigmento. 31 x 27 cm.


Faustino Ruiz de la Peña - Galería Arancha Osoro

Con una trayectoria arraigada en la pintura y el dibujo, Faustino Ruiz de la Peña (Oviedo, 1969), es un artista cuya obra recoge experiencias visuales y transformaciones personales que ocultan una poética de lo melancólico y lo enigmático. Su producción se apoya en la memoria como recurso plástico. Los escenarios que pinta, casas, árboles, pájaros, estructuras urbanas, no se conforman como representación anecdótica, sino como signos que llevan consigo una carga de misterio. El gesto pictórico parece deliberadamente pausado, casi meditativo, creando planos donde el color, la luz y la composición refuerzan una sensación de tiempo dilatado.


Andrey Budko. g·gallery. Hear My Roooar. 2022. Bordado con hilo cerámico sobre fieltro de lana. 450 x 140 cm.


Andrey Budko - g·gallery

La obra de Andrey Budko (Rusia, 1989) construye un puente entre tradición y contemporaneidad, situando el textil como dispositivo de pensamiento cultural. Formado inicialmente en diseño, Budko desplaza sus materiales hacia una poética crítica en la que el fieltro y el bordado funcionan como superficie y territorio simbólico. Piezas como Hear My Roooar, condensan referencias históricas, iconográficas y culturales que oscilan entre lo familiar y lo extraño. Manipula el bordado y el fieltro con una economía de medios sorprendente, prescindiendo del ornamento para destacar la traza manual, la textura y la materialidad cruda.


Arol. Est_ArtSpace. Like a virgin. 2025. Acrílico y óleo sobre tablero 3D de madera. 50 x 30 cm.


Arol - Est_ArtSpace

Arol (Buenos Aires, 1974) representa esa intersección entre lenguaje digital y tradición pictórica que domina buena parte de las prácticas contemporáneas. Su trabajo evidencia una transición del medio digital al óleo sobre madera, lo que constituye un gesto crítico frente a la aceleración tecnológica dominante. Las imágenes formalizan un campo de tensiones entre capas, píxeles y materiales orgánicos que se activan en la superficie pictórica. Esta dinámica desvela una pregunta subyacente: ¿cómo se traduce la velocidad, la virtualidad y la fragmentación digital en términos de presencia física y material de la pintura? Su producción articula una lógica donde el gesto pictórico dialoga con los residuos visibles del código y la estructura subyacente de las imágenes digitales.


Palito Dominguín. DDR Art Gallery. La niña de las trenzas. 2025. Acrílico sobre papel. 100 x 100 cm.


Palito Dominguín - DDR Art Gallery

La propuesta de Palito Dominguín (Badajoz, 1996) evidencia una práctica creativa que transita entre el dibujo, la pintura y la imaginación. En sus obras evidencia un impulso narrativo ligado a una lógica lúdica representada en figuras híbridas, personajes fantásticos y universos de formas que parecen emerger de un imaginario infantil. Su uso del color, brillante y audaz, con contrastes que sedimentan el gesto, potencia esa lógica de universo alternativo donde cada trazo funciona como signo de una micro-historia. Su universo visual se mueve entre la precisión del dibujo y la libertad cromática de la pintura.


Enrique A. Cabrera. Collage Habana. Biforme I. 2024. Tinta sobre madera. 90 x 65 cm.


Enrique A. Cabrera - Collage Habana

Enrique A. Cabrera (La Habana, Cuba, 1993) presenta una obra que se sitúa en el cruce entre geometría, estructura y materialidad. Sus ensamblajes sobre madera expanden la aplicación pictórica tradicional; fragmentan planos y superficies, estableciendo tensiones espaciales donde el gesto y la forma se encuentran, evocando estados, ritmos y discontinuidades. Trabaja desde una poética de la abstracción geométrica que no rehúye la referencia a contextos socio-históricos y sensoriales particulares, inscribiéndose en una tradición latinoamericana que dialoga con la noción de límite, tanto espacial como conceptual.


Alejandra Gandía-Blasco. CLC ARTE.Serie atardecer 2 en ibiza, 2022. Copia Ultrachrome en papel fotográfico Photo Rag 188 g Hahnemühle, montaje en dibond de 2 mm, montado y enrasado sobre marco de madera. 85 x 64 cm.


Alejandra Gandía-Blasco - CLC ARTE

En la propuesta de Alejandra Gandía-Blasco (Alicante, 1984) se manifiesta una tensión poética entre lo transitorio y lo meditativo. Trabaja con horizontes, luz y atmósferas que parecen cifrar el paso del tiempo y la variabilidad de los paisajes. Su producción sugiere un diálogo entre las condiciones climáticas y las relaciones humanas con el entorno: el litoral, la incertidumbre del cambio, y la intuición sensorial de la luz como elemento estructural del cuadro. Se articula una síntesis de abstracción lírica anclada en decisiones compositivas precisas que someten a métricas sutiles los elementos pictóricos que estructuran su obra.


Soonik Kwon. Banditrazos Gallery. Absence of Ego. Shadow 2-01. 2024. Técnica mixta sobre lienzo. 150 x 150 cm.


Soonik Kwon - Banditrazos Gallery

Soonik Kwon (Seúl, 1959) llega a Art Madrid’26 con un conjunto de piezas en técnica mixta sobre lienzo caracterizadas por un uso denso de la superficie. La pintura se construye a través de capas superpuestas, marcas que se rozan y texturas que sugieren tensión entre figura y fondo. Su trabajo opera desde una reflexión sobre el yo y su disolución. Las variaciones de sus series exploran intersticios entre forma y vacío como estrategia para cuestionar nociones estables de identidad, presencia y figuración. Su práctica dialoga con inmediaciones de la abstracción occidental y la sensibilidad visual oriental.


Anita Suárez de Lezo. Aurora Vigil-Escalera. Nyvra, 2025. Acrílico y oro de 24k sobre madera. 167 x 129 cm.


Anita Suárez de Lezo - Aurora Vigil-Escalera

Anita Suárez de Lezo (Madrid, 1980) presenta un cuerpo de obra donde la geometría, el color y la superficie espejada convergen en un discurso plástico de claridad estructural. Trabajando con acrílico, oro de 24k y espejos sobre madera o lino, genera superficies que responden al espacio y a la mirada del espectador. Su trabajo combina planos rigurosos y colores intensos con materiales preciosos, lo que confiere a la obra una tensión entre lo sobrio y lo ostentoso. Las formas geométricas rígidas, inspiradas en la arquitectura minimalista oriental y la memoria visual de Nueva York, funcionan como estructuras de sentido que organizan el espacio visual. El uso de los espejos en su trabajo, es una decisión que introduce profundidad, movimiento y participación del espectador al fragmentar y multiplicar la imagen.


Marina Puche. Alba Cabrera Gallery. ST. 2025.Técnica mixta sobre papel. 100 x 70 cm.


Marina Puche - Alba Cabrera Gallery

Marina Puche (Valencia, 1982) participa con una serie de obras en técnica mixta sobre papel que explotan la superficie con trazos contenidos, color aplicado con economía y espacios que respiran. Su trabajo parte de una atención cuidadosa a los detalles de la experiencia humana. Influencias aparentemente dispares como el circo, el patchwork o el arte fallero valenciano convergen en una propuesta que intenta captar pequeñas tensiones afectivas o psicológicas. La repetición de formatos y la elección del papel como soporte son decisiones que subrayan un interés por lo íntimo, lo doméstico y lo relacional.


Bidias Romaric. 3 Punts Galería. One for the road. 2024. Acrílico sobre tela. 200 x 180 cm.


Bidias Romaric - 3 Punts Galería

Bidias Romaric (Camerún, 1995) presenta una serie de pinturas donde el gesto pictórico dialoga con la urgencia política y la memoria social contemporánea. Trabajando con acrílico sobre tela en grandes formatos, Romaric combina marcas gestuales intensas, colores saturados y textos o grafismos entre planos de color. Esta concatenación crea una presencia visual que funciona como crítica social y afirmación de identidad. En One for the road, las formas humanas se superponen a bloqueos cromáticos que fragmentan el cuerpo, generando una tensión entre lo representado y lo reprimido. Su pintura, fuertemente influenciada por la energía expresiva de Basquiat, se reconfigura desde una subjetividad africana que rehúye la exotización y la mirada paternalista.





Si algo atraviesa esta edición es la convicción de que el arte contemporáneo, lejos de agotarse, está reajustando sus herramientas. Ya no se trata de inventar lenguajes completamente nuevos, sino de revisar con rigor los existentes, de tensarlos y hacerlos friccionar con la realidad social, económica y afectiva que habitamos. En este sentido, uno de los mayores aciertos de Art Madrid es asumir que el público ya no necesita que le indiquen qué mirar, sino por qué detenerse. Así que, como una suerte de entrante apetitoso, os proponemos que os detengáis, que volváis sobre las obras, con el objetivo de que cada uno pueda trazar su propio mapa de Art Madrid '26. Un mapa no definitivo, abierto a expandir sus fronteras, que revele la insistencia de la mirada en aquello que nos mueve por dentro.