Art Madrid'26 – ISABELA PUGA: Creando cosmogonías

ISABELA PUGA

CONVERSACIONES INFINITAS CON ALFONSO DE LA TORRE

Subrayé hace unas semanas ciertas palabras que menciona Isabela Puga (Caracas, 1997) cuando habla de su pintura. Entre otras: silencio, espiritualidad, ausencia, pureza, sublime, vacío, contemplación o huida del exterior. Voces extrañas que no agotan su reserva de sentido, proclamas resonantes alejadas del vértigo de nuestro tiempo. Por eso, titulé aquello, En la región anterior, refiriendo un escrito de Maurice Blanchot sobre la necesidad de que la obra de arte provocase la fulguración de un acontecimiento único, como algo que precediese (o sucediese) a sus imágenes, luego llegaría la comprensión y esa región (anterior, se dijo) sin nombre. Movimiento de la artista hacia la apertura de una dimensión espacial, como un impulso imaginante que otorgase el poder de expandir las limitaciones de la visión, esperante el trance de su revelación. Pues antes que líneas o planos, formas y colores, ilusiones de la materia, su obra refiere una poética del espacio o, en un sentido más amplio e intenso, una meditación sobre las formas y los inherentes sucesos en el espacio, eso que conocemos como lo visible. Tal una verdad que se hace en sus obras, es el suyo un arte cosmogónico, al cabo, una forma verdadera de existencia. Imágenes indefinidamente supervivientes, como escenas abiertas sobre otras escenas, tal si Isabela Puga ascendiese, como los místicos, a las más altas regiones. Vuela alto.

LA NATURALEZA

Tus composiciones parecen tener un extraordinario arraigo en la mirada sobre la naturaleza, algo que queda patente en la utilización de soportes y pigmentos que lo mencionan: maderas de chopo, cola de conejo, caseína u oro.

¿Podrías referirme esa actitud que es tan contemporánea, por un lado, en el sentido de un respeto oferente a lo natural, mas también de contención (casi emocionada) ante los materiales que nos brinda la naturaleza?

El respeto por lo material, por lo natural, por el disfrute de fabricar la pintura, se debe a una cuestión tanto ritual como técnica. A diferencia de otras técnicas pictóricas, el tipo de temple que utilizo me ofrece un resultado mate y fiel al pigmento que, dedicándole tiempo al material y fabricándolo yo misma, me da la posibilidad de conseguir las cualidades técnicas que quiero de la pintura. Por otro lado, creo que los resultados dependen, en gran medida, de pequeñas decisiones que cambiarán drásticamente la apariencia de las obras y, por supuesto, el proceso creativo y la forma de relacionarse con la materia también lo hacen (comprar un bote de pintura o hacerla uno mismo). Lo mismo pasa con el oro. El pan de oro, concretamente, se lleva aplicando con la misma técnica desde hace siglos, y creo que, inconscientemente, aprender a dorar, a dedicarle tanto tiempo, te hace aprender a valorar más el proceso, a no buscar un resultado inmediato sino a respetar la materia y sus procesos, a poner en valor también la obra final.

Isabela Puga

M_CB_06, 2022

Técnica mixta y oro de 22 kt sobre madera

120 x 150cm

GEOMETRÍA, SACRALIDAD, MONUMENTALIDAD. Y EL COLOR

He señalado en ocasiones que tus pinturas, como grandes retablos, conservan ese aire magno, la expresión de una monumental intimidad arribada desde un sentido que, además de geométrico, -funciona con ilusiones perceptivas-, es extraordinariamente poético: parece retornas siempre sobre el misterio del espacio. Es como el deseo de ejercer una no-saturación visual, no siendo extraño se aprecia un cierto misticismo, una mirada espiritual sobre tu quehacer que, además, con frecuencia, tus palabras subrayan (remitiendo también a pintores como Rothko o Barnett Newman). He observado la peculiar presencia en tus cosmogonías pintadas de un “Color Puga” que tú misma fabricas y que, como aquel “Azul Klein”, porta una intensidad particular. Ya sabes, “Rojo Puga”, “Azul Puga”. Con un especial peso de lo negro, Puga-nigreda, podríamos decir, recordando la alquimia. Te oí contar adorabas a lo que llamo los pintores de lo negro (ya sabes, Soulages o Reindhart, entre otros).

Desearía me hablases de ese conjunto de factores materiales en los que se desarrolla tu obra.

La primera obra que pinté cuando comencé a investigar sobre el oro y la fabricación de la pintura fue un cuadro de cuatro metros de ancho y casi dos metros de alto, donde el 70% de la superficie era negra, interrumpida por un área dorada en el centro. En ese momento comenzaba un interés por el espacio y por la relación que se establece entre la obra y quien la observa. Al tratarse de una obra de gran formato y con una paleta tan reducida, los elementos a los que uno se enfrenta son escasos, por lo que la obra habla más de la experiencia que de la apariencia.

A partir de entonces la geometría me ha servido y me sirve de recurso para componer los espacios de color de una forma nítida y concreta, algo que a través del gesto no podría conseguir. La simplicidad aparente de las composiciones tiene como objetivo que el espectador no se pierda en estímulos sino por el contrario se detenga, paciente y cómplice, a observar. Esa misma sensación es la que encuentro, por ejemplo, en una iglesia. Los techos altos, la luz que atraviesa las vidrieras o los retablos dorados que invitan a la contemplación y acogen el “eco” de los pensamientos de cada uno.

La escala y el color me sirven como herramientas hacia ese “aire magno” al que te refieres. Por una parte, la escala es importante a la hora de enfrentarme a la obra y crear un espacio envolvente, puesto que, al aplicar campos de color en superficies grandes, la percepción del color se convierte en algo casi inmersivo. El negro plantea un vacío ambiciosamente infinito, mientras que el contraste del oro aporta mucha luz y te devuelve al plano material. Finalmente, el encuentro con la madera, el rojo o el azul, potencia la intensidad de los planos, cuestionando la profundidad de cada uno.

Isabela Puga

M_MS_04, 2021

Técnica mixta y oro 22kt sobre madera

25 x 35cm

MALINCONIA ARQUITECTURAL. UNIÓN DE CONTRARIOS

Pienso a veces en tu cuidadoso estudio de las posibilidades formales en el espacio, que ya me has contado realizas al abordar alguno de lo que he llamado, permíteme, tus retablos. Muchos de ellos funcionan con eso que he definido como unión o interacción de contrarios. Esto ya escrito: se encuentran con naturalidad ángulos y rectas, lo prístino liso con la materia lígnea en su puridad, el juego de equilibrios compositivos con composiciones rotundas o el relieve extrovertido con lo hueco misterioso. Que no excluye tampoco el desarrollo de lo que he llamado geometrías extrovertidas. La geometría compone tus pinturas, bien. Pero estas se escapan veloces por otros factores sensibles, casi al modo de la nostalgia de una obra de arte total.

¿Podrías referirme ese uso de la geometría, que no excluye encuentros paradójicos, aquella extroversión, mas también lo hondo espiritual de tus reflexiones?

La abstracción expresionista o gestual se sirve de una intencionalidad en ocasiones espiritual o del espíritu, pero intervenida por la emoción que otorga el gesto. La geometría, por otro lado, o la abstracción geométrica elimina casi por entero la gestualidad inmediata o la fugacidad más espontánea, lo cual no implica la eliminación del espíritu, sino por el contrario, cómo bien has mencionado alguna vez, lo contiene. Esa referencia a la contención la entiendo como la cualidad que ofrece la geometría sobre la reflexión, y en el caso de mi pintura, una reflexión sobre el espíritu a través de la geometría. Esto no significa, sin embargo, que sea una pintura que trate sobre el espíritu o sobre lo divino, sino que se sirve de ello para surgir. Pienso en artistas como Fra Angélico (fechas) u otros autores del Quatroccento, cuyas pinturas relatan en muchas ocasiones escenas religiosas, mas utilizan la arquitectura y, en esencia, la geometría, para ubicar esas escenas en espacios arquitectónicos. Por supuesto, se trata de pinturas absolutamente diferentes en todos los sentidos, pero me resulta muy sugerente la utilización de esos pigmentos tan novedosos de la época como pueden ser el lapislázuli o el carmín junto a las superficies negras que dirigen la atención al color, acompañado por zonas doradas que a su vez destacan lo sublime de las escenas.

De una manera en cierto sentido intuitiva, he ido limitando los materiales y gestos a cinco colores o superficies, ángulos y rectas, para intentar construir esas escenas y espacios donde la importancia técnica compite con la compositiva, aventajándose cada una por igual en búsqueda de un equilibrio que, de alguna forma, equivaldría al equilibrio del espíritu, donde no se trata de abarcar mucho o tener más sino de plenitud y paz.

Isabela Puga

M_CB_09, 2022

Técnica mixta y oro de 22 kt sobre madera

180 x 120cm

LA COMPLICIDAD DEL CONTEMPLADOR

Como una maquinación de la evidencia, exiges que el contemplador se encuentre, casi desde el primer cuadro que se expone en la galería o museo, con ciertos fenómenos que suceden en tus composiciones. Como una partición de las voces, no ha de ser un contemplador pasivo sino que, de alguna forma, debe circular frente al cuadro para descubrir la verdad (o verdades) que parecieren ocultarse (o ser disimuladas). Ello conduciría a la desposesión y el embargamiento: es un silencio que impulsa a la construcción de un distinto pensar. Entonces, las nuevas imágenes que concibes establecen su soberanía.

¿Estás de acuerdo en esa necesidad que tus obras tienen de un contemplador o contempladora cómplice?

Efectivamente, uno de los elementos clave que busco en la creación de mis obras es la de una relación entre el sujeto, el objeto, y el espacio; por consiguiente, la importancia de la contemplación. Si la obra se mantuviera en un almacén o una caja perdería su esencia, por tanto, es una obra que se mantiene viva mientras hay un “contemplador cómplice”, como dices. Son obras que, en su mayoría, no están pensadas para ser vistas únicamente desde un plano frontal sino, por el contrario, para ser recorridas. Utilizo bastidores de diferentes profundidades en una misma obra para romper con la bidimensionalidad de la pintura y levantar ciertos planos de la obra, lo que obliga al espectador a recorrer la obra para completarla, al mismo tiempo que descubre que la obra se ve, por entero, desde un plano distinto al frontal.

Isabela Puga

M_CB_05, 2022

Técnica mixta y oro de 22 kt sobre madera

160 x 160cm

FRENTE AL MUNDO

El arte presenta sus formas en la distancia. Esta pregunta se ha frecuentado en este ciclo de “Conversaciones infinitas”. Se trata del paso desde el acto del trabajo en el estudio, la tan necesaria soledad, al encuentro con el afuera: las miradas ajenas de los contempladores, el encuentro con la crítica, la exposición en la galería o la Feria, el mercado, como ahora sucede.

¿Cómo sientes ese momento?

Creo que ser artista requiere de mucha soledad y tiempo para mirar dentro de uno mismo y ser crítico con tus sentimientos, inquietudes, motivaciones, referentes y gustos. Todo ello seguido de un largo proceso creativo en el que es necesario comprender esos pensamientos y encontrar las herramientas para materializarlos en una obra de arte. Este tiempo para reflexionar y pensar es a veces solitario y puede llevarte a ser duro contigo mismo, así como exigente y a veces incluso a estar descontento con los resultados. Por eso es muy gratificante y satisfactorio cuando superas el momento vertiginoso en el que muestras tu obra y obtienes la aprobación del mundo del arte, de los coleccionistas y el público. Cuando estás delante de alguien que está viendo tu obra te sientes completamente desnudo, recuerdas ese tiempo de soledad en el que estabas creando porque algo dentro de ti realmente necesita hacer esa obra de arte sin ningún "motivo razonable". Simplemente sientes que necesitas hacerlo. Entonces, cuando alguien viene y te felicita por hacerlo, la sensación es gratificante, te hace creer que no estás realmente solo mientras creas, sino que tienes algo que decir y que alguien ahí fuera va a ver en algún momento y, cuando se establece esa conexión, la obra está completa.

El Programa Paralelo de la 21.ª edición de Art Madrid configura un ecosistema conceptual donde convergen teoría, práctica artística y experiencia compartida, transformando el espacio expositivo en un territorio de reflexión crítica y producción simbólica. Esta iniciativa consolida la feria como un organismo efímero capaz de albergar múltiples capas de significado, donde cada elemento arquitectónico, cada obra y cada tránsito del público participan en la construcción colectiva de sentido.

El fundamento teórico de esta edición descansa sobre dos pilares conceptuales complementarios: la atención a lo infraordinario propuesta por Georges Perec en Especies de Espacios y la Poética de la relación de Édouard Glissant. Por un lado la reflexión va encaminada a lo que propone Perec cuando nos invita a detenernos en aquello que habitualmente pasa desapercibido, en los detalles cotidianos que conforman la textura profunda de nuestra experiencia. Aplicada al contexto ferial, esta mirada fragmentaria revela cada muro, pasillo y stand como un microespacio de sentido, una unidad narrativa dentro de un relato coral en constante construcción. La feria emerge así como un archivo temporal que sólo adquiere plenitud en la interacción de quienes lo habitan, transformando lo ordinario en extraordinario mediante el acto mismo de la atención.


Francisco Pereira Coutinho. Prism. 2024. Fotografía. Galeria Sâo Mamede.


Por su parte, Glissant aporta una ética de la diversidad y la interdependencia que resulta especialmente pertinente en el contexto contemporáneo. Su Poética de la relación propone que cada elemento mantiene su singularidad irreductible sin exigir completa comprensión o reducción a categorías conocidas, mientras simultáneamente se transforma en su relación con los demás. Esta concepción relacional sustenta la estructura curatorial del programa, propiciando encuentros, fricciones y diálogos que amplían la comprensión del arte contemporáneo como experiencia compartida y no lineal. La feria deja de ser un conjunto homogéneo para convertirse en un espacio de coexistencia donde la opacidad del otro se respeta y valora como condición de posibilidad del encuentro genuino.

El concepto articulador de distancias imaginarias, - que se produce entre obra y espectador al transitar la feria-, sintetiza ambos marcos teóricos, refiriéndose no solo a la distancia física sino también a los intervalos de atención, los recorridos subjetivos y las microcartografías afectivas que los visitantes trazan al desplazarse por el espacio. Estas distancias invisibles, ausentes de los planos arquitectónicos, conforman una cartografía emocional y sensorial que la feria registra y reconfigura constantemente. Cada visitante genera su propio mapa, su propia narrativa, su particular forma de habitar temporalmente esta especie de espacio.

Desde esta perspectiva, la feria se comprende como una superficie de escritura múltiple donde cada edición deja huellas, borraduras y nuevas inscripciones. Cada fragmento, cada gesto, cada tránsito configura una capa de memoria que transforma la experiencia en un acto de relación y conocimiento. Habitar la feria supone entonces, aprender a mirar lo evidente, reconocer en lo mínimo la posibilidad de lo extraordinario y aceptar que toda experiencia cultural es, simultáneamente, archivo y relación. El espectador asume así una postura activa, transformando la contemplación en un acto de interrogación y cohabitación, donde la obra y el público conviven en una misma poética de la atención.

El Programa Paralelo de Art Madrid'26 se articula a través de una serie de iniciativas que se desarrollarán tanto en la fase previa a la feria como durante los días de celebración del evento, del 4 al 8 de marzo en su sede en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles:


Yoon Weedong. The Sacred 62. Acrílico sobre lienzo. 2025. Banditrazos Gallery.


Programa de Entrevistas. Conversaciones con Adonay Bermúdez: El diálogo como práctica curatorial


El programa de entrevistas comisariadas regresa por quinta edición consecutiva, confirmándose como una de las señas de identidad del Programa Paralelo de Art Madrid. En esta ocasión, el comisario y crítico de arte independiente Adonay Bermúdez (Lanzarote, España. 1985) asume la dirección del programa, aportando su amplia trayectoria internacional y su sensibilidad hacia las prácticas artísticas contemporáneas de Iberoamérica.

Conversaciones con Adonay Bermúdez abre un espacio para profundizar en la experiencia y los procesos creativos de los artistas, destacando la diversidad de miradas que conforman el panorama contemporáneo. A través del diálogo, se exploran las motivaciones, inquietudes y dinámicas que atraviesan el trabajo de cada creador, poniendo en valor la importancia de los lugares de encuentro como las galerías y ferias de arte en la difusión y comprensión del arte actual. Esta iniciativa refuerza el compromiso de Art Madrid con la creación contemporánea, ofreciendo al público una oportunidad para acercarse de manera directa y humana a algunas de las voces que dan forma a la propuesta expositiva de la edición.

Los artistas participantes en esta edición representan un amplio espectro de prácticas, lenguajes y sensibilidades dentro del arte contemporáneo. Entre ellos se encuentran: Carmen Baena, representada por la Galería BAT alberto cornejo; Sergio Rocafort, representado por Shiras Galería; Chamo San, representado por Inéditad Gallery; Cedric Le Corf, representado por Loo & Lou Gallery; Daniel Bum, representado por CLC ARTE; Iyán Castaño, representado por la Galería Arancha Osoro; Julian Manzelli (Chu), representado por g•gallery; y el dúo DIMASLA (Diana + Álvaro), representado por la Galería La Mercería. Cada propuesta aporta una mirada singular sobre materiales, formatos y conceptos, conformando una polifonía de voces que enriquece la experiencia del público, invitándolo a explorar nuevas formas de aproximarse a los universos creativos de quienes protagonizan la feria.


Alex Voinea. AVP 1377, Acrílico sobre papel. 2025. Galería Rodrigo Juarranz.


Open Booth: Un espacio para la creación emergente

La tercera edición del Open Booth confirma el compromiso de Art Madrid con la creación emergente, destinando un espacio físico de veintidós metros cuadrados para ser intervenido por un artista en los inicios de su trayectoria profesional. En esta ocasión, el artista invitado es Daniel Barrio (Cuba, 1988), quien desarrollará un proyecto site-specific titulado “Despiece”.

El proyecto Open Booth funciona como una plataforma de visibilización y experimentación, permitiendo que artistas emergentes dialoguen en igualdad de condiciones con las galerías participantes. Este espacio se concibe como una plataforma de exposición donde las ideas pueden materializarse sin las restricciones habituales del mercado, favoreciendo propuestas arriesgadas y procesos creativos en desarrollo. Así, la iniciativa ejemplifica la voluntad de Art Madrid de apoyar nuevas voces, reconociendo que el ecosistema del arte contemporáneo requiere espacios de transición donde los artistas puedan profesionalizarse y ganar visibilidad ante coleccionistas, instituciones y otros agentes del sector. El Open Booth se inscribe, por tanto, dentro de la lógica relacional que sustenta toda la programación de la feria, entendida como un territorio de encuentros posibles donde lo emergente y lo consolidado cohabitan y se enriquecen mutuamente.

La propuesta de Daniel Barrio, es un proyecto site-specific que pone en tensión la historia, la memoria urbana y la materialidad del espacio. La obra se despliega como un archivo reconstruido, donde cada elemento —desde el torso icónico del Belvedere hasta la mesa de cera y los lienzos pigmentados— articula un diálogo entre lo clásico y lo contemporáneo, lo sagrado y lo cotidiano. En esta obra el artista explora la fragilidad de los materiales, la percepción del espectador y la experiencia sensorial: a través de los pigmentos hechos a mano, el mortero, la cal y la cera, elemenos que activan la corporalidad del público, situándolo en un punto de vulnerabilidad y atención profunda. Los lienzos, intervenidos sobre soportes impresos con fragmentos de la ciudad, funcionan como un registro poético de la cultura y el consumo que se transforma en ruina, evocando un espacio simultáneamente interior y exterior.


Marcos Juncal. After Party II. 2025. Instalación. Galería La Mercería.


Espacio Nebrija: NotanIA SipedagogIE

La Universidad Nebrija y Art Madrid se unen por segunda ocasión para presentar un proyecto curatorial resultado del trabajo de los alumnos del Grado de Bellas Artes. El Espacio Nebrija se ha concebido para apoyar a artistas visuales en formación, en su primera incursión en el circuito del arte contemporáneo madrileño. Con el patrocinio de Liquitex, marca referente mundial en acrílico profesional, esta iniciativa representa una oportunidad única para que los artistas en formación puedan integrarse y participar activamente en un evento de relevancia nacional e internacional.

La propuesta curatorial se articula bajo el título "NotanIA SipedagogIE", un neologismo que condensa una reflexión crítica sobre la relación entre pedagogía artística, mercado y tecnología. Frente a la lógica algorítmica de la Inteligencia Artificial, este proyecto propone la noción de Inteligencia Estética: una forma de conocimiento que integra lo sensorial, lo afectivo, lo intuitivo y lo cultural. Se plantea así una pedagogía crítica y empática que se opone a la automatización del pensamiento creativo y promueve una experiencia estética situada pero trashumante.

La metodología se basa en la apropiación poética de versos como punto de partida para la creación de obras sin título, acompañadas de un mood board que documenta el proceso sensible. El stand se concibe como una obra coral y transitoria, inspirada en las Zonas SER de Madrid, donde el arte se convierte en un espacio de tránsito simbólico, resistencia y reflexión sobre el ser, el deseo, la presencia ajena y la ocupación temporal del espacio artístico. Esta propuesta conecta directamente con los fundamentos teóricos de la feria, entendiendo el espacio expositivo como un lugar de negociación constante entre lo individual y lo colectivo.


Fabian Treiber. Strayed. Acrílico, tinta, pastel al óleo, pastel y papel sobre lienzo. 2025. KANT Gallery.


Ciclo de Performance. Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda


El Ciclo de Performance presenta su cuarta edición bajo el título "Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda", una iniciativa orientada a fortalecer la presencia de artistas mujeres dentro del Programa Paralelo. Esta convocatoria se dirige a creadoras con un trabajo performativo que explora las tensiones entre cuerpo, memoria, espacio y tiempo, transformando la feria en un espacio de acogida para experiencias efímeras, fragmentarias y relacionales que expanden los límites perceptivos y simbólicos del espectador.

El proyecto se fundamenta en la teoría de Erving Goffman sobre la vida cotidiana como escenario de actuaciones moduladas, proponiendo que los cuerpos de las artistas funcionen como "fachadas" performativas que configuran el marco de interpretación del público. Las performances dramatizan lo cotidiano, exponiendo tensiones entre lo visible y lo oculto, lo idealizado y el esfuerzo real, mientras articulan estrategias de presencia que revelan o disimulan poder, vulnerabilidad e intimidad.

A partir de estas nociones, el ciclo amplía su horizonte hacia perspectivas posthumanas, decoloniales, queer, rituales y ecológicas, concibiendo la performance como un acto capaz de visibilizar vínculos invisibles y tensiones que atraviesan cuerpos, objetos y contextos. Las artistas invitadas son: Jimena Tercero (Madrid, 1998), Amanda Gatti (Porto Alegre, Brasil,1996), Colectivo La Burra Negra (Conformado por: Sara Gema, Sasha Falcke, Ascen Soto, Gaby Feldman, Regina Carolina y Sofía Barco) y Rocío Valdivieso (Tucumán, Argentina, 1994), cuyas propuestas transformarán la feria en un espacio de acogida para experiencias efímeras, fragmentarias y relacionales que expanden los límites perceptivos y simbólicos del espectador.

"Abierto Infinito..." plantea al cuerpo como un lugar de negociación constante entre lo individual y lo colectivo, donde la efimeridad adquiere densidad simbólica y se manifiesta simultáneamente la fragilidad de la identidad y la potencia del encuentro con los otros. El ciclo propone una investigación sobre las conexiones entre cuerpo, memoria, espacio y tiempo, entendiendo la performance como una práctica que activa lecturas críticas y sensibles sobre las capas simbólicas que nos constituyen. En este sentido, el cuerpo se revela como archivo vivo, como territorio donde se inscriben las marcas de la historia personal y colectiva, donde se negocian pertenencias y resistencias.


Eli Craven. Soap Opera 1. 2023. Impresión de inyección de tinta y marco pintado a mano. KANT Gallery.


Lecturas: Recorridos comisariados

El proyecto "Lecturas. Recorridos comisariados" es una actividad de mediación cultural diseñada para acercar al público visitante a las obras expuestas en el Programa General de Galerías. Las historiadoras del arte y divulgadoras culturales Marisol Salanova y Zuriñe Lafón nos invitan a descubrir nuevas miradas sobre el arte contemporáneo en itinerarios diseñados para acercarnos a las propuestas expositivas de la edición.

Los recorridos temáticos funcionan como dispositivos de apertura, como herramientas que facilitan la comprensión sin imponer lecturas cerradas. Las comisarias trazarán cuatro itinerarios que revelan diálogos inesperados entre obras de diferentes galerías, proponiendo claves interpretativas que enriquecen la mirada sin agotarla.

Esta iniciativa se inscribe dentro de la concepción de la feria como espacio de aprendizaje colectivo, propiciando el acceso al arte contemporáneo, generando condiciones de posibilidad para que un público amplio y diverso pueda disfrutar plenamente de la experiencia. Al mismo tiempo, los recorridos materializan las "distancias imaginarias" que articulan conceptualmente la edición, mostrando que cada discurso curatorial construye una narrativa particular, una forma específica de habitar el espacio expositivo.


Dave Cooper. Arriving at Frederic's. Óleo sobre lienzo. 2024. Est_ArtSpace.


La Quedada. Visita al estudio de Daniel Barrio. Artista invitado al Open Booth de Art Madrid’26


Como antesala a los días de feria, Art Madrid’26 organiza diversas actividades diseñadas para acercar al público al proceso creativo y a los artistas participantes. Una de ellas será la visita al estudio de Daniel Barrio, invitado al proyecto Open Booth. Esta acción permitirá conocer de primera mano el contexto, la metodología y la investigación detrás de su obra, ofreciendo una experiencia cercana y directa que enriquece la relación entre público y creación contemporánea. Los asistentes podrán disfrutar de esta visita en primicia, antes de la participación del artista en la feria.

“Despiece” es la propuesta de Daniel Barrio para Open Booth en Art Madrid’26. La obra funciona como un archivo reconstruido, donde cada elemento —desde el icónico Torso del Belvedere hasta la mesa de cera y los lienzos pigmentados— articula un diálogo entre tradición y contemporaneidad, historia y presente.

Daniel Barrio (Cienfuegos, Cuba, 1988) reside y trabaja en Madrid desde 2014. Formado en pintura en la Academia de Artes Visuales de Cienfuegos y en Dirección de Arte en la Escuela de Cinematografía de Madrid, desarrolla una práctica donde la imagen y el espacio se conciben como constructos de sentido.Su trabajo utiliza técnicas propias que recuerdan al fresco, con pigmentos y soportes elaborados artesanalmente, vinculando cada obra al tiempo y al entorno en que se crea. Explora la memoria urbana, la migración y la construcción de identidad a partir de lo abandonado, resignificando imágenes de prensa y medios para resistir la mercantilización y la vigilancia contemporánea. Su práctica es un gesto pausado y reflexivo, un acto de preservación y diálogo con lo efímero y lo íntimo.


Jordi Larroch. Pide un deseo. 2025. Fotografía. CLC ARTE.


El Programa Paralelo de Art Madrid'26 es una propuesta extensa dentro de un modelo de feria que entiende el arte contemporáneo como experiencia compartida en la que confluyen múltiples agentes, perspectivas y temporalidades. Desde las entrevistas comisariadas hasta el ciclo de performances, desde el Open Booth hasta el Espacio Nebrija, cada iniciativa contribuye a construir una experiencia donde el público se convierte en un participante activo de una comunidad temporal. La feria se revela así como un organismo vivo, otra especie de espacio en constante reconfiguración.

Art Madrid, consciente de su responsabilidad cultural más allá de su dimensión comercial, se propone generar espacios de reflexión, aprendizaje y encuentro, sin renunciar al mercado del arte. El reto consiste en sostener un equilibrio sutil entre la naturaleza efímera de la feria y la densidad de la experiencia estética, consolidando un contexto en el que el arte se percibe como objeto de apreciación, debate y conocimiento.