Art Madrid'26 – Juvenal Ravelo. Un artista atemporal

¡Ha sucedido nuevamente! En la próxima edición de Art Madrid el arte latinoamericano se luce con la presencia de más de una veintena de artistas representados por galerías nacionales e internacionales dentro del Programa General de Galerías de Art Madrid’24.

Para nuestra próxima cita, contaremos con la presencia de Juvenal Ravelo, (Monagas, Caripito, Venezuela, 1934) y os queremos compartir lo afortunados que nos sentimos de contar con uno de los mayores exponentes del arte cinético en Latinoamérica. Premio Nacional de Cultura en la sección de Artes Plásticas, (Venezuela, 2008), Juvenal Ravelo es el artista invitado a exponer en el Pabellón de Venezuela en la 60ª edición de La Biennale di Venezia, que se celebrará del 20 de abril al 24 de noviembre de 2024, bajo la premisa: Extranjeros por todas partes y que estará comisariada por Adriano Pedrosa, director artístico del MASP (Museu de Arte de São Paulo Assis Chateaubriand).

Juvenal Ravelo. Fragmentación de la luz y el color. Acrílicos ensamblados, aluminio y cristales reflectantes, 50 x 50 cm, 2023.

Juvenal Ravelo es uno de los artistas latinoamericanos más reconocidos de su época. Maestro del arte cinético, adelantado en pensar la impronta social del arte en la comunidad y uno de los referentes del arte participativo en la región. Y nos estará acompañando, representado por Kleur Gallery, que participa por primera vez en Art Madrid’24. Con sede en Santiago de Chile y bajo la dirección de Mauricio Ceballos desde su creación en 2014, Kleur Gallery se ha especializado en unir a artistas de diferentes generaciones que se mueven en el terreno de la abstracción. Su apuesta en Art Madrid resalta por la indiscutible belleza y la infinidad de posibilidades físico - espaciales que las nuevas tendencias toman de la génesis del cinetismo, propiciando un diálogo entre tradición y renovación, bajo el espectro de aquellas realidades transformables legadas por el movimiento cinético surgido en París a mediados del siglo XX.

De Europa hacia Latinoamérica la corriente abstraccionista nos ha legado maestros como Carlos Cruz-Diez, Gego, Carmen Herrera, Jesús Rafael Soto o Julio Le Parc. Sin embargo, la impronta del movimiento cinético no fue en una única dirección, sino que los artistas latinoamericanos también se desplazaron a otros contextos y realidades para sumergirse en los principios de un tipo de arte que impregnó de cambios la percepción del tiempo real. Ese fue el caso de Juvenal Ravelo, que decidió embarcarse en un viaje a Francia en 1964 para investigar los principios del cinetismo, el constructivismo y adentrarse en las facetas de la sociología del arte.

Juvenal Ravelo. Fragmentación de la luz y el color. Acrílicos ensamblados, aluminio y cristales reflectantes, 50 x 50 cm, 2023.

En un tránsito de más de treinta años viviendo en París, - un tiempo en el que regresó en varias ocasiones a su natal Venezuela- , implementó iniciativas participativas para llevar la creación a las calles y construir en el ciudadano de a pie, un tipo de sensibilidad que le convirtiera en espectador activo. La integración de la comunidad al hecho artístico, el desarrollo de proyectos destinados a involucrar al espectador como participante en la creación de obras supeditadas al movimiento y a la percepción de ritmos visuales, se entrecruzan para dar cabida al valor simbólico de una propuesta abocada a lo social. Tanto así que sus propuestas, destinadas a realizar obras en la calle, dieron formalidad a una operatoria que convirtió el Arte de participación en la calle en uno de los signos más reconocibles de su trayectoria artística.

Otro de sus proyectos más relevantes es el “Museo al aire libre”, que inició en su comunidad de Caripito y con el que abrió las puertas a sus conocidos Módulos Cromáticos. Una vez más el artista se hizo eco de la voluntad social del arte para involucrar a sus coterráneos en la creación de un proyecto para la comunidad. La participación y el juego están implícitos de manera irrevocable en la obra cinética de Juvenal Ravelo.

Juvenal Ravelo. Imagen cortesía Galería Kleur.

El color, las líneas y las formas que en su conjunto, recrean una realidad plagada de ritmos visuales, se presenta ante los espectadores como un juego caprichoso que, en la mayoría de los casos, necesita ser activada por el público como agente de cambio en el proceso de creación y recepción de la obra.

Las obras de Juvenal Ravelo proponen un cambio en la relación de las personas con los objetos artísticos, dejan huérfana la posibilidad de concluir una obra, sin la presencia de su interlocutor, propiciando una manera de crear signada por la transportabilidad y los componentes lúdico y participativo.

Juvenal Ravelo. Fragmentación de la luz y el color. Acrílicos ensamblados, aluminio y cristales reflectantes, 100 x 100 cm, 2023.

La investigación, los fenómenos de visualización del objeto artístico, los procesos de fragmentación de la luz en sus obras y su preocupación por inculcar al público la vital importancia de su presencia para activar la obra de arte, convierten a Juvenal Ravelo no solo en uno de los pioneros del cinetismo venezolano sino en un artista atemporal, capaz de identificar y redimir en su arte las problemáticas de cualquier tiempo.




CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.