Art Madrid'26 – LA GALERÍA BAT ALBERTO CORNEJO CELEBRA EL 15º ANIVERSARIO DE ART MADRID

La galería BAT Alberto Cornejo ha estado ligada a la feria Art Madrid desde sus inicios. Por ello, para este quince aniversario, la galería madrileña homenajea a la Feria con una selección de artistas que han sido clave en su trayectoria. Algunos de ellos les han acompañado en su andadura durante las quince ediciones.

BAT Alberto Cornejo fue una de las 18 galerías que fundaron Art Madrid en 2005, como una respuesta a la necesidad que había en ese momento de hacer visible el trabajo de las galerías de nuestro país. Desde entonces, sus directores y su equipo siguen apoyando el proyecto, presentando propuestas artísticas en las que combinan el trabajo de jóvenes artistas que siguen una línea expresiva muy contemporánea con obras de artistas que cuentan con una trayectoria más consolidada.

Pepe Puntas

La enredadera, 2019

Mixta sobre tabla

200 x 204cm

David Lechuga

Bañista, 2004

Bronce

44 x 20cm

La obra de David Lechuga, Diego Canogar y Pepe Puntas, artistas con los que la galería BAT lleva años trabajando, se caracteriza por guardar una estética atemporal que todavía hoy permanece en el punto de mira del arte contemporáneo. Los tres artistas, de reconocimiento nacional y galardonados con innumerables menciones, tienen obra en destacables colecciones de arte nacionales e internacionales.

Gustavo Díaz Sosa

Caminos divergentes I, 2019

Mixta sobre lino

150 x 150cm

Diego Canogar

Tetramorfo extendido 101 N, 2014

Hierro patinado

145 x 90cm

Por otra parte, coronan la propuesta expositiva de BAT, tres artistas emergentes incondicionales de la galería: José Ramón Lozano, quien vuelve a sus inicios con sus retratos de rostros directos y oscuros backgrounds, Gustavo Díaz Sosa, con sus espacios arquitectónicos manchados de color y el artista cubano Roldán Lauzán, anteriormente presentado por la galería Collage Habana, que debutará con BAT en la Feria, y cuyas obras nos harán reflexionar acerca de la dualidad del ser.

“Pocas veces hemos visto tanta fuerza al coger el pincel como lo vemos en las obras de los tres artistas. Con un impulso totalmente visceral, la pintura de los tres se enmarca dentro de esas imágenes que te persiguen hasta encontrarte frente a ellas y caer rendido”, destacan los galeristas.

José Ramón Lozano

Sin Título (II), 2018

Acrílico sobre tela

120 x 120cm

Roldán Lauzán Eiras

Season III, 2019

Óleo sobre tela

140 x 140cm

A estos seis artistas consagrados y emergentes, se une el fotógrafo alemán Jorg Karg, quien participa por primera vez en la feria con BAT y la fotógrafa eslovaca Mária Švarbová, de la cual presentarán una obra muy especial, “Absolute Pink Bar”. Esta pieza, con un formato de 110 x 100 cm es fruto de una colaboración publicitaria, y sólo hay 10 ejemplares en el mundo (uno de ellos podrá verse en el stand de BAT). En esta edición, la galería apuesta por la fotografía y la proyección internacional de la que gozan ambos artistas, representados por galerías en todo el mundo y con una trayectoria asombrosa a pesar de su juventud.

Jorg Karg

One mile light, 2019

Impresión por pigmento bajo vidrio acrílico sobre dibond de aluminio

80 x 76cm

Mária Švarbová

Snow pool, Garden, 2017

Fotografía

90 x 90cm

En el stand de la galería BAT Alberto Cornejo, el arte figurativo escenificado en pinturas, esculturas, dibujos y fotografías, tendrá mayor presencia que el abstracto (representado por Puntas y Canogar), y predominarán los colores vivos y la figura femenina (ya sea en rostros o cuerpos). Gustavo Díaz Sosa, Diego Canogar y Pepe Puntas presentan obras de su proyecto vital artístico, con su particular compromiso con cada pieza realizada.

Como datos reseñables, podemos destacar la coedición de la obra gráfica “Pont Neuf” del artista Jorg Karg (imagen del cartel oficial de la Feria). La obra se podrá adquirir de forma exclusiva en Art Madrid. Por su parte, Roldán Lauzán ha realizado un conjunto de piezas inéditas para Art Madrid, de las series “Hierofante” y “Anatta Vadi”. Los catálogos “Futuro Retro” de Švarbová, estarán a la venta en la Feria de forma muy exclusiva.


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La práctica del colectivo DIMASLA (Diana + Álvaro), (Valencia, 2018), se sitúa en un cruce fértil entre arte contemporáneo, pensamiento ecológico y una filosofía de la experiencia que desplaza el énfasis de la producción hacia la atención. Frente a la aceleración visual y material del presente, su trabajo no propone una oposición frontal, sino una reconciliación sensible con el tiempo, entendido como duración vivida más que como medida. La obra emerge así como un ejercicio de detenimiento, una pedagogía de la percepción donde contemplar y escuchar devienen modos de conocimiento.

En sus trabajos, el territorio no funciona como marco, sino como agente. El paisaje participa activamente en el proceso, estableciendo una relación dialógica que recuerda a ciertas corrientes eco-críticas, en las que la subjetividad se descentra y se reconoce como parte de un entramado más amplio. Esta apertura implica una ética de la exposición: exponerse al clima, a la intemperie y a lo imprevisible supone aceptar la vulnerabilidad como condición epistemológica.

Los materiales -telas, pigmentos, huellas- operan como superficies de inscripción temporal, memorias donde el tiempo deja rastro. La planificación inicial se concibe como hipótesis abierta, permitiendo que el azar y el error actúen como fuerzas productivas. De este modo, la práctica artística de DIMASLA (Diana + Álvaro) articula una poética del cuidado y del estar-con, donde crear es, ante todo, una forma profunda de sentir y comprender la naturaleza.



En un momento histórico marcado por la velocidad y la sobreproducción de imágenes, vuestro trabajo parece reivindicar la lentitud y la escucha como formas de resistencia. ¿Podría decirse que vuestra práctica propone un modo de reaprender el tiempo desde la experiencia estética?

Diana: Sí, pero más que resistencia o reivindicación, es conciliación, es amor. Parece lentitud, pero es detenimiento, es reflexión. Ocupar el tiempo desde la contemplación o la escucha es una manera de sentir. La experiencia estética nos lleva a un camino de reflexión sobre lo que hay fuera y lo que hay dentro.


El territorio no aparece en vuestra obra como un fondo o un escenario, sino como un interlocutor. ¿Cómo se negocia esa conversación entre la voluntad del artista y la voz del lugar, cuando el paisaje mismo participa del proceso creativo?

Álvaro: Para nosotros el paisaje es como un compañero de vida o un amigo cómplice, y lógicamente es una relación íntima que se extiende a nuestra práctica. Vamos a visitarlo, a estar con él, a co-crear juntos. Entablamos una conversación que va más allá de la estética; son conversaciones llenas de acción, contemplación, comprensión y respeto.

Al final, de algún modo, él se expresa a través del material y nosotros respetamos todas sus cuestiones, valorando al mismo tiempo aquello que nos inquieta, nos produce y nos estimula en torno a esta relación.


La conquista de los conejos I & II. 2021. Proceso.


En vuestro modo de hacer se intuye una ética de la exposición: exponerse al entorno, al clima, al otro, a lo impredecible. ¿Hasta qué punto esa vulnerabilidad es también una forma de conocimiento?

Diana: Para nosotros esa vulnerabilidad nos enseña mucho, sobre todo humildad. Cuando estamos ahí fuera y sentimos el frío, la lluvia o el sol, nos damos cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos en comparación a la grandeza y la fuerza de la naturaleza.

Entonces, sí; consideramos esa vulnerabilidad como una fuente profunda de conocimiento que nos ayuda, entre otras muchas cosas, a despojarnos del ego y a entender que solo somos una pequeña parte de un entramado mucho más complejo.


A veces las montañas también lloran. 2021. Desprendimiento de rocas caliza, sol, lluvia, viento, resina de pino sobre acrílico en tela de algodón natural, expuesta en manto de esparto y caliza durante dos meses. 195 cm x 130 cm x 3 cm.


Vuestras obras a menudo emergen de procesos prolongados de exposición al medio. ¿Podría pensarse que la materia -las telas, los pigmentos, los rastros del entorno- actúa como una memoria que el tiempo escribe sobre vosotros tanto como vosotros sobre ella?

Álvaro: Esto da para una conversación larga sentados en una piedra; sería bastante estimulante. A ver, si las experiencias moldean el interior de las personas y esto nos hace ser quienes somos en un momento presente, diría que sí, sobre todo a lo primero. Salir de nuestra zona de confort nos ha llevado a aprender de la perseverancia de las plantas, la calma geológica de las montañas, y con ello a reconciliarnos con el tiempo, el entorno, la naturaleza, con nosotros mismos e incluso con nuestra propia práctica. Igual que las telas guardan la memoria del lugar, nosotros reaprendimos a poner detenimiento y comprensión. Al final, es una manera de profundizar en el sentir.


El zorro y sus camelos.2022. Detalle.


¿Hasta qué punto planificáis vuestras obras y cuánto espacio dejáis para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Diana: Nuestra planificación se reduce a la hipótesis inicial. Elegimos los materiales, los colores, los lugares e incluso a veces la ubicación, pero dejamos todo el espacio posible para que ocurra lo inesperado. Al final se trata de eso, de que la naturaleza hable y que la vida suceda. Para nosotros, tanto lo inesperado como el error forman parte de la complejidad del mundo, y en ello encontramos una belleza natural.