Art Madrid'23 – LA GALERÍA BAT ALBERTO CORNEJO CELEBRA EL 15º ANIVERSARIO DE ART MADRID

La galería BAT Alberto Cornejo ha estado ligada a la feria Art Madrid desde sus inicios. Por ello, para este quince aniversario, la galería madrileña homenajea a la Feria con una selección de artistas que han sido clave en su trayectoria. Algunos de ellos les han acompañado en su andadura durante las quince ediciones.

BAT Alberto Cornejo fue una de las 18 galerías que fundaron Art Madrid en 2005, como una respuesta a la necesidad que había en ese momento de hacer visible el trabajo de las galerías de nuestro país. Desde entonces, sus directores y su equipo siguen apoyando el proyecto, presentando propuestas artísticas en las que combinan el trabajo de jóvenes artistas que siguen una línea expresiva muy contemporánea con obras de artistas que cuentan con una trayectoria más consolidada.

Pepe Puntas

La enredadera, 2019

Mixta sobre tabla

200 x 204cm

David Lechuga

Bañista, 2004

Bronce

44 x 20cm

La obra de David Lechuga, Diego Canogar y Pepe Puntas, artistas con los que la galería BAT lleva años trabajando, se caracteriza por guardar una estética atemporal que todavía hoy permanece en el punto de mira del arte contemporáneo. Los tres artistas, de reconocimiento nacional y galardonados con innumerables menciones, tienen obra en destacables colecciones de arte nacionales e internacionales.

Gustavo Díaz Sosa

Caminos divergentes I, 2019

Mixta sobre lino

150 x 150cm

Diego Canogar

Tetramorfo extendido 101 N, 2014

Hierro patinado

145 x 90cm

Por otra parte, coronan la propuesta expositiva de BAT, tres artistas emergentes incondicionales de la galería: José Ramón Lozano, quien vuelve a sus inicios con sus retratos de rostros directos y oscuros backgrounds, Gustavo Díaz Sosa, con sus espacios arquitectónicos manchados de color y el artista cubano Roldán Lauzán, anteriormente presentado por la galería Collage Habana, que debutará con BAT en la Feria, y cuyas obras nos harán reflexionar acerca de la dualidad del ser.

“Pocas veces hemos visto tanta fuerza al coger el pincel como lo vemos en las obras de los tres artistas. Con un impulso totalmente visceral, la pintura de los tres se enmarca dentro de esas imágenes que te persiguen hasta encontrarte frente a ellas y caer rendido”, destacan los galeristas.

José Ramón Lozano

Sin Título (II), 2018

Acrílico sobre tela

120 x 120cm

Roldán Lauzán Eiras

Season III, 2019

Óleo sobre tela

140 x 140cm

A estos seis artistas consagrados y emergentes, se une el fotógrafo alemán Jorg Karg, quien participa por primera vez en la feria con BAT y la fotógrafa eslovaca Mária Švarbová, de la cual presentarán una obra muy especial, “Absolute Pink Bar”. Esta pieza, con un formato de 110 x 100 cm es fruto de una colaboración publicitaria, y sólo hay 10 ejemplares en el mundo (uno de ellos podrá verse en el stand de BAT). En esta edición, la galería apuesta por la fotografía y la proyección internacional de la que gozan ambos artistas, representados por galerías en todo el mundo y con una trayectoria asombrosa a pesar de su juventud.

Jorg Karg

One mile light, 2019

Impresión por pigmento bajo vidrio acrílico sobre dibond de aluminio

80 x 76cm

Mária Švarbová

Snow pool, Garden, 2017

Fotografía

90 x 90cm

En el stand de la galería BAT Alberto Cornejo, el arte figurativo escenificado en pinturas, esculturas, dibujos y fotografías, tendrá mayor presencia que el abstracto (representado por Puntas y Canogar), y predominarán los colores vivos y la figura femenina (ya sea en rostros o cuerpos). Gustavo Díaz Sosa, Diego Canogar y Pepe Puntas presentan obras de su proyecto vital artístico, con su particular compromiso con cada pieza realizada.

Como datos reseñables, podemos destacar la coedición de la obra gráfica “Pont Neuf” del artista Jorg Karg (imagen del cartel oficial de la Feria). La obra se podrá adquirir de forma exclusiva en Art Madrid. Por su parte, Roldán Lauzán ha realizado un conjunto de piezas inéditas para Art Madrid, de las series “Hierofante” y “Anatta Vadi”. Los catálogos “Futuro Retro” de Švarbová, estarán a la venta en la Feria de forma muy exclusiva.

PEDRO PEÑA GIL

CONVERSACIONES INFINITAS CON ALFONSO DE LA TORRE

La obra de Pedro Peña Gil(Jaén, 1978) se encuentra con frecuencia con la historia del arte o, más bien, frente a la historia de las imágenes artísticas, Al cabo, dicho acontecer ha sido un continuo relato preguntando sobre la representación, la construcción de la imagen (las apariencias), deviniendo a su vez el propio relato la canónica historia del arte, esa “inmóvil a grandes pasos”, como decía Valéry del ”Aquiles” de Zenon. No siendo exactamente una narración de la claridad revelada sino, más bien, un encuentro sobresaltado de las imágenes con la pintura como quien decide emprender un viaje a la búsqueda del conocimiento. Encontrado con el museo, la escultura pública o el gran monumento, Peña señala cómo “cada obra recuerda y celebra la actitud de aquellos hombres que revolucionaron la forma de ver el mundo para siempre y cómo sus obras se han estabilizado en lugares dónde la luz de nuevo adquiere un simbolismo extraordinario. Ellos tomaron como meta buscar la luz, la misma luz que nos hechiza y revela el mundo bañándolo de colores ante nuestros ojos (…) homenajear la disposición que realmente nos mueve y da sentido a la existencia, la capacidad de asombro que seguirá llenando nuestra experiencia de luz y color”. En ese aspecto de derramar coloridos translúcidos sobre las imágenes, algunas de sus creaciones me han recordado el frottage de Max Ernst, las decalcomanías de Domínguez o las maculaturas de Tharrats. Tal da, pues se trata de una frecuente reinvención de preguntas que así, ad infinitun, en tal tensión, parecen crear propuestas de nuevos significados. ¿No es sabido, desde Warburg que referir ahora las imágenes es mencionar sus transformaciones, ímpetus, desplazamientos, experimentaciones?

SOLVE ET COAGULA

Hay algo en tus creaciones de cristalización de lo fluyente, aquello alquímico, ya sabes, disuelve y coagula. Tal sugiriendo un viaje entre luz y oscuridad a través de imágenes rituales de la historia del arte, quedamos asaltados por un fulgor frágil en su aire destellante. Poético encuentro de la fotografía y la pintura en una suerte de vindicación silenciosa de la superficie de las imágenes, al cabo, indiferencia de géneros: todo es pintura. Hay un aire de agitación, luz veloz y movimiento. Lo resultante una imagen que pareciere desbordada por una especie de numen luminoso. La mediación se consuma.

¿Podrías referirnos los procesos mediante los cuales seleccionas una imagen para después acometer el acto de pintar sobre ella? ¿Coincides en esa afirmación que hace disolver fronteras entre pintura y fotografía?

Soy un gran amante del arte y en todo mi viaje suelo visitar, cámara en mano, museos, monumentos y centro especializado que me llamen mucho la atención. Me gusta retratar las obras desde la mirada del espectador, remarcando el entorno en el que se encuentra. Solemos centrarnos siempre en admirar a una obra y extraerlos de la sala, del conjunto del espacio. Pero nuestro tiempo, su aquí y ahora está en estos museos. Después de muchos años, tengo un gran archivo fotográfico de todos los sitios que me gustan o que me han llamado la atención. Algunas veces voy a la búsqueda de una obra en concreto y selecciono la vista más impactante o menos usual. Y otras, simplemente doy con la imagen mientras navego entre todos los archivos. A partir de ahí, cuando la he seleccionado es cuando empiezo a trabajar.

Hace mucho tiempo que dejamos de pensar que el fotógrafo es un instrumento que canta una escena, y hoy en día valoramos su intervención en el resultado final, tal y como lo hace el pintor en recrear su realidad. Se analiza la obra en cuanto a términos reflexivos y se crea un escenario experimental en el que la fotografía sirve a la pintura y a la memoria. Bueno, la investigación que realizo en mi obra pasa por afrontar la creación desde el Todo. Vive con el Todo. Y es ahí donde surge la introspección del trabajo. Históricamente podemos recordar parte del trabajo de Man Ray a principios del siglo XX. Pionero en demostrar que pintura, escultura y fotografía juntas, podían abrir discursos artísticos poniendo de relevancia el contexto contemporáneo en que se recoge.

Pedro Peña Gil

Museum Hall_Venus, 2022

Mixta, serigrafía con tintas UVI y resina epoxi pigmentada sobre madera lacada

120 x 120cm

TENSIÓN Y LIRISMO

Arrebato y lirismo, que no excluyen la reflexión, haciendo compatible la apariencia espacial con el recogimiento, la quietud junto a la muestra de un espacio libre y extenso: una suerte de explosión concentrada. Así, tus pinturas parecen portar los restos de un misterioso relato en ese fluido viajero entre lo lírico y lo mágico. Atmósfera de extraña tensión, abrasada en ocasiones en sus propios silencios, a veces veo también un aire cósmico. Pensaba, viendo tus obras, en algo que leí en Ricardo Piglia: “ser de vanguardia es estar a destiempo”. Te quería preguntar por ese viaje que, desde nuestros días y en actitud de vanguardia, sucede en muchas ocasiones entre estupefacientes imágenes antiguas.

¿Es malinconia o, más bien, el deseo de poner en cuestión las imágenes que nos llegan desde eso que he llamado antes la canónica historia del arte?

Bueno, la reflexión que me planteas es una de las posibilidades que se sugieren en mi obra. El arte en sí mismo es un misterio temporal que carece de respuesta. Pero de manera muy resumida,entiendo que la contemporaneidad, el ser contemporáneo tal y como lo planteó Gadamer, es un observar las actualidades desde la distancia sin coincidir exactamente en ella.

Pedro Peña Gil

Museum Hall_Purple, 2022

Mixta, serigrafía con tintas UVI y resina epoxi pigmentada sobre madera lacada

180 x 180cm

EL MODELO INTERIOR

El arte ha sido siempre una señal de alerta. Y ha planteado secularmente cuestiones alejadas de lo que sería posible ver frente a los ojos proponiendo vislumbrar más allá de las apariencias, entre la fantasmagoría del mundo, en un permanente acto de tensionada transgresión. Una tensión con aire de contención espacial mas, dotada de aquello que Breton llamó el modelo interior, el viaje desde lo hondo a través de lo real-mental hacia la representación en el espacio. Tus creaciones muestran su ser en la distancia, tanto de su formación, como en el aspecto de su autonomía, lo cual no esquiva la presencia de formas de reconocimiento que nos son comunes. Riguroso e inquieto, queda sometida tu mirada a los misterios del ver, qué cosa sea la imagen mas, también la idea que tenemos de ella (la imagen que, decía Valéry, nos vuelve locos).

El arte como un modelo de conocimiento a través de las preguntas, sería la cuestión.

Nunca me he planteado el arte como una señal de alerta, más bien como un proceso encaminado a poner el foco sobre algo importante. A partir de ahí es cuando ese proceso intelectual puede generar un contenido que alerte, que llame la atención y que estimule la reflexión. El arte nace de las preguntas sobre uno mismo, sobre los demás y lo demás. El arte tiene la capacidad de explorar y expresar lo más oculto del alma humana. Nace de la necesidad de escrutar continuamente nuevos lugares en busca de respuestas. Es decir, en busca de conocimiento sobre las dinámicas que mueven el mundo y sobre los entresijos de la condición humana. En este sentido, lo que yo puedo aportar como artista en primer lugar, me sirve a mí y espero que pueda haber un espacio de reflexión hacia los demás.

Pedro Peña Gil

Museum Hall_Yellow&Blue, 2022

Mixta, serigrafía con tintas UVI y resina epoxi pigmentada sobre madera lacada

180 x 180cm

POESÍA VISUAL

De alguna forma, desmaterializando el mundo de lo real que queda sometido con intensidad a las diversas visiones de tal poesía visual, tu trabajo parece proponer nuevas formas de mirar. Un gesto de interrupción, por eso considero puede así entenderse tu trabajo, como un corpus escandido donde parece haberse eliminado toda temporalidad. Pinturas protegidas contra los cambios de sentido, alejadas de las marcas del tiempo.

¿Crees que podríamos definir tu obra como poemas visuales?

Sí, efectivamente. Mi obra posee, o al menos esa es mi intención, algo de poesía visual. Es una poesía dedicada a ese momento trascendental de la recepción estética, el instante en el que se activa la afición del arte. Cuando trabajo en la obra, tengo muy presente el equilibrio, tanto de la composición fotográfica como de los colores para armonizar el conjunto y transmitir las emociones que deseo. Suelo remarcar de manera muy sutil, con un halo de color la obra para que destaque en su entorno. Pero lo hago de manera leve, ya que mi intención es dejar margen para que los espectadores puedan sentirse identificados en ese momento.

ENCONTRAR EL SENTIDO

El arte como verdad exige su aparición, mas asistimos a una tautología al hallar tu obra, tus imágenes, en el contexto de la exposición. Imagen que habla de las imágenes del arte, lo dijimos al comienzo. Anomalía entonces de las imágenes, en la galería, la Feria, la exposición o el museo, tus obras se encuentran, especulares casi, con otras y entonces, piensa uno, tratan de hallar su sentido a través de lo que, imagino, podrán ser contactos inéditos.

¿Cómo sucede ese encuentro?

Mi obra surge desde los espacios de consumo de arte de la actualidad. Se fundamenta la imagen del lugar en el que se da la experiencia estética. Yo, como un consumidor de arte más, trato de localizar el punto justo donde solemos crear las imágenes de las obras que nos han cautivado. No por casualidad, suelen ser muy similares. Sólo tenemos que ver las publicaciones de las redes sociales para darnos cuenta que algunas de estas obras ya tienen un lugar enmarcado dentro de las salas de museos, espacios de arte… Es a partir de ese encuentro, cuando sé que la imagen debe ser tratada.