Art Madrid'26 – LA QUINTA DEL SORDO Y TANDEM, EN ART MADRID’18

La Quinta del sordo es un espacio de coworking creativo que está situado en el barrio de La Latina de Madrid, un lugar de trabajo compartido para trabajar en comunidad, conectar, innovar, aprender y descubrir el arte y la cultura desde dentro de las propias industrias culturales y creativas.

La Quinta del Sordo

Pero es mucho más que un co-working, está pensada para crear e inspirar, es una comunidad creativa que crece y se transforma a sí misma para transformar lo que le rodea, cuya misión es generar un lugar para las ideas y la puesta en marcha de proyectos. La Quinta del sordo, un espacio con más de 1000m2 concebido como una fábrica de creación colectiva dedicada a la innovación cultural a través de programas de formación, networking y eventos culturales, se basa en un modelo de colaboración y transmisión entre creadores, profesionales (hoy conviven en este espacio más de 70 profesionales de diferentes áreas), y el propio público y apuesta por las empresas creativas y la profesionalización del sector, trabajando con esta filosofía para de forma colectiva crecer e innovar en el sector artístico cultural.

La Quinta del Sordo

La cercanía y la comunidad son la base para la transformación, y el lugar para dar forma a las nuevas ideas de cada proyecto. Artistas Plásticos, Cineastas, Fotógrafos, Dramaturgos, Arquitectos, Músicos, Artesanos, Diseñadores, Proyectos de Innovación, Marketing o Diseñadores Gráficos y O.N.G ́s, son los que le dan vida. Esta declaración de intenciones es lo que ha conectado a La Quinta del Sordo con el programa paralelo de la 13ª edición de Art Madrid, dedicado a #ArteyEducación en el que, son Espacio Colaborador (nos vemos allí durante todo febrero con diferentes actividades) y además presentan TANDEM.

Tandem

¿QUÉ ES TANDEM? TANDEM es un curso intensivo de profesionalización y puesta en marcha de proyectos que une a artistas y gestores culturales para aprender mientras lanzan sus proyectos artísticos-culturales en equipo. TANDEM apuesta por la innovación en los formatos culturales mediante la unión entre artistas, gestores y proyectos. Ofrece nuevas herramientas para la creación, documentación, comunicación y marketing de proyectos creativos, para crecer en colectivo dentro del sector de las industrias culturales y creativas.

El curso está dirigido a profesionales, artistas, gestores culturales, estudiantes o amantes del arte, que quieran desarrollar sus propios proyectos trabajando en equipo y aprendiendo desde dentro cómo funciona la comunidad artística actual (si no tienes proyecto no te preocupes terminarás con uno sin duda).

El curso TANDEM es un curso intensivo con clases teórico-prácticas, ponencias, tutoría de proyectos, debates, visitas y encuentros que dura 7 días. El objetivo: obtener las herramientas más actuales para poder desarrollar proyectos en el ámbito de la cultura y el arte.

Si te interesa TANDEM o quieres conocer al equipo de La Quinta del Sordo nos vemos el JUEVES 1 DE FEBRERO a las 19:30h con #ArteyEducación #ArtMadrid18.

Tandem


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.