LA QUINTA DEL SORDO Y TANDEM, EN ART MADRID’18

La Quinta del sordo es un espacio de coworking creativo que está situado en el barrio de La Latina de Madrid, un lugar de trabajo compartido para trabajar en comunidad, conectar, innovar, aprender y descubrir el arte y la cultura desde dentro de las propias industrias culturales y creativas.

La Quinta del Sordo

Pero es mucho más que un co-working, está pensada para crear e inspirar, es una comunidad creativa que crece y se transforma a sí misma para transformar lo que le rodea, cuya misión es generar un lugar para las ideas y la puesta en marcha de proyectos. La Quinta del sordo, un espacio con más de 1000m2 concebido como una fábrica de creación colectiva dedicada a la innovación cultural a través de programas de formación, networking y eventos culturales, se basa en un modelo de colaboración y transmisión entre creadores, profesionales (hoy conviven en este espacio más de 70 profesionales de diferentes áreas), y el propio público y apuesta por las empresas creativas y la profesionalización del sector, trabajando con esta filosofía para de forma colectiva crecer e innovar en el sector artístico cultural.

La Quinta del Sordo

La cercanía y la comunidad son la base para la transformación, y el lugar para dar forma a las nuevas ideas de cada proyecto. Artistas Plásticos, Cineastas, Fotógrafos, Dramaturgos, Arquitectos, Músicos, Artesanos, Diseñadores, Proyectos de Innovación, Marketing o Diseñadores Gráficos y O.N.G ́s, son los que le dan vida. Esta declaración de intenciones es lo que ha conectado a La Quinta del Sordo con el programa paralelo de la 13ª edición de Art Madrid, dedicado a #ArteyEducación en el que, son Espacio Colaborador (nos vemos allí durante todo febrero con diferentes actividades) y además presentan TANDEM.

Tandem

¿QUÉ ES TANDEM? TANDEM es un curso intensivo de profesionalización y puesta en marcha de proyectos que une a artistas y gestores culturales para aprender mientras lanzan sus proyectos artísticos-culturales en equipo. TANDEM apuesta por la innovación en los formatos culturales mediante la unión entre artistas, gestores y proyectos. Ofrece nuevas herramientas para la creación, documentación, comunicación y marketing de proyectos creativos, para crecer en colectivo dentro del sector de las industrias culturales y creativas.

El curso está dirigido a profesionales, artistas, gestores culturales, estudiantes o amantes del arte, que quieran desarrollar sus propios proyectos trabajando en equipo y aprendiendo desde dentro cómo funciona la comunidad artística actual (si no tienes proyecto no te preocupes terminarás con uno sin duda).

El curso TANDEM es un curso intensivo con clases teórico-prácticas, ponencias, tutoría de proyectos, debates, visitas y encuentros que dura 7 días. El objetivo: obtener las herramientas más actuales para poder desarrollar proyectos en el ámbito de la cultura y el arte.

Si te interesa TANDEM o quieres conocer al equipo de La Quinta del Sordo nos vemos el JUEVES 1 DE FEBRERO a las 19:30h con #ArteyEducación #ArtMadrid18.

Tandem

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.