LA SOLEDAD DEL INDIVIDUO CONTEMPORÁNEO EN LA OBRA DE TETSUYA ISHIDA

La sociedad de nuestros días vive acuciada por las contradicciones. El avance de las comunicaciones permite estar permanentemente conectado y compartir en tiempo real las novedades de nuestro día a día. A un ritmo vertiginoso, se crean contenidos, se suben a la red, se genera intercambio y se busca el contacto virtual en una realidad que se condensa en la palma de nuestra mano gracias al smartphone. Sin embargo, esta hiperconexión tiene lugar al tiempo que se produce un fenómeno paradógico, porque el ser humano nunca se ha sentido más aislado, solo e individualista que ahora.

Tetsuya Ishida. "Cinta transportadora portadora de personas", 1996. Acrílico sobre tabla. Colección particular, Singapur (vía arsmagazine.com)

La soledad es una consecuencia del imperativo de los nuevos tiempos. Las exigencias del trabajo, el frenético proceso de producción, la generalización de las mismas aspiraciones en la vida asociadas al éxito y al dinero producen un enorme vacío de identidad. Si bien en épocas históricas anteriores muchos avances sociales vinieron de la mano de la lucha colectiva y la generación de un sentido de comunidad, hoy el individuo está centrado en sí mismo y en sus propios logros, lo que lo aboca a un profundo sentimiento de desapego. Porque, no nos olvidemos, el ser humano es social por naturaleza y crea vínculos con sus semejantes. Los creadores de las redes sociales conocían a la perfección estos mecanismos que nos compelen a compartir los retazos de nuestra vida con los demás, pero no supieron anticipar la otra cara de la moneda, la que se alimenta de las falsas apariencia para construir una cotidianidad ficticia, dando rienda suela a una especie de enajenación personal que se transforma en una realidad virtual en solitario.

Tetsuya Ishida, "Soldado", 1996, acrílico sobre tabla, Shizuoka Prefectural Museum of Art, foto: Takemi Art Photos, cortesía Kyuryudo Art Publishing Co., Ltd. (vía museoreinasofia.es)

La preocupación por estos temas es motivo de reflexión para muchos creadores. El ser humano protagoniza una suerte de abandono de sí mismo, un extrañamiento de su verdadera esencia que resulta desolador. Pero el tiempo, sin piedad, no nos deja pensar en ello. No obstante, algunos artistas se imponen a esta tendencia y se concentran en reflejar lo que ellos mismos viven y observan. Así es el caso del artista japonés Tetsuya Ishida, cuyo trabajo refleja la situación del individuo contemporáneo, en un estado de ánimo afectado por los vaivenes económicos, las crisis financieras y la imposición de las exigencias del mercado. El resultado es una identidad ausente que conduce al aislamiento y a la falta de entendimiento de nuestro lugar en el mundo.

Tetsuya Ishida. “Viaje de regreso”, 2003 (vía museoreinasofia.es)

El Museo Reina Sofía dedica la exposición titulada “Autorretrato de otro” a Tetsuya Ishida, joven creador que tuvo una corta e intensa trayectoria de apenas diez años de producción. Su obra desarrolla una narrativa propia en la que las personas aparecen encerradas en lugares claustrofóbicos, con una alteración de las escalas para subrayar el efecto de encierro y la angustiosa sensación de no hallar una salida. Los colores grises, ocres y verdosos crean la atmósfera de un ambiente industrial y metálico, donde la gente viste de uniforme y se confunde con la maquinaria. Seres miméticos que pueblan nuestra sociedad y esconden tras su mirada vidriosa la soledad del alma.

 

Art Madrid’ 20 contará con la presencia de casi 200 artistas de todo el mundo en esta 15º edición. Dentro de este panorama artístico de calibre internacional, la feria mantiene su compromiso con el desarrollo profesional de los más jóvenes. Artistas cuya carrera se sitúa en estado inicial o intermedio y que a pesar de su juventud ya cuentan con un reconocido lugar en el mercado del arte.

No hay nada más vanguardista que lo que podemos observar en una feria. La necesidad de dar testimonio de la evolución histórica del arte pasa por articular una representación intergeneracional. Artistas que no sobrepasan los 35 años y que forman una parte esencial del paradigma del arte contemporáneo acercando una realidad artística indispensable a los ojos de quién mira.

Cristina Gamón

60 Marina, 2016

Técnica mixta sobre metacrilato

81 x 130cm

Cristina Gamón

Colores Fronterizos, 2016

Acrílico sobre metacrilato

100 x 70cm

Art Madrid condensa año tras año todo el trabajo de las galerías, que se afanan por traer y mostrar sus mejores artistas y sus últimos proyectos, y entre ellos no pueden faltar estos artistas que se encuentran en pleno desarrollo creativo e identitario.

En esta edición de Art Madrid’20 destaca la pintura de Cristina Gamón (Valencia, 1987) que con 24 años ganó la Medalla de Oro del Premio Nacional BMW de Pintura. La Galería Shiras trae la obra de esta pintora que ya está presente en colecciones públicas y privadas como Fundación AEPE, Casa de Velázquez, Ayuntamiento de Valencia, Pierre Cardin, Colección BMW o Fundación Bilaketa.

Mária Švarbová

Origins, Trio 8, 2017

Impresión digital sobre papel

60 x 90cm

Mária Švarbová

The Tribune, Chill, 2016

Impresión digital sobre papel

50 x 50cm

Es reseñable además este año, no solo la juventud de estos artistas sino la representación que realizan de la multidisciplinariedad en la que se basa la feria, como sucede con la fotografía de Mária Švarbová (Eslovaquia 1988). Con un estilo limpio y directo, captura el sentido de la psicología del sujeto a través de la experimentación con el espacio, el color y la atmósfera, alejándose del retrato tradicional. Švarbová ha trabajado para revistas de gran impacto como Vogue, Forbes o The Guardian. Además, ha obtenido importantes premios, entre los que destaca el Hasselblad Master 2018 y ha participado en exposiciones y ferias por todo el mundo.

Misterpiro

Meanwhile, 2019

Esmalte acrílico y spray sobre panel de madera

120 x 120cm

Misterpiro

Meanwhile, 2019

Esmalte acrílico y spray sobre panel de madera

120 x 120cm

La feria se configura como un espacio dinámico en el que claramente, el trabajo de estos jóvenes artistas es también el acercamiento del arte contemporáneo al público asistente de menor edad. El estilo urbano de Misterpiro (Madrid, 1994) es apreciado por este público joven, habiendo sido incluso reconocido por la revista Forbes España en 2017 como uno de los 30 jóvenes españoles menores de 30 años con mayor influencia en diversas actividades. Su trabajo nos lleva a viajar de la abstracción completa a lo figurativo en todo tipo de soportes.

Podemos observar también que la conciencia social se materializa con fuerza en los artistas más jóvenes con impulsos artísticos vinculados al momento histórico actual. Nina Franco (Río de Janeiro, 1988) nos lleva a profundizar en los conflictos sociopolíticos contemporáneos a través de su obra con una gran carga visual.

Nina Franco, “Clandestinas”, instalación, 2019

Dentro del programa comisariado One Project, no podían faltar tampoco los artistas más jóvenes como Julio Anaya (Málaga, 1987), que con una marcada identidad artística, recrea obras icónicas de arte y las esconde en lugares abandonados, dando como resultado impresionantes contrastes. La naturaleza efímera de su trabajo hace que la fotografía sea fundamental porque dota de sentido a la acción artística al permitir la documentación de la obra. La historia se cierra con este gesto: la pintura de una pintura, que ya no existe.

Julio Anaya

Francisco de Goya - Vuelo de Brujas, 2019

Acrílico sobre cartón

100 x 75cm

Julio Anaya

Bocklin Zoom, 2019

C-print

80 x 100cm

No podían faltar tampoco dentro del programa paralelo de actividades ART MADRID-PROYECTOR’20, enmarcado en el arte de acción y videoarte, la participación de artistas de mediana carrera. Resalta el trabajo de Maia Navas (Argentina, 1986) que con 33 años, además de impartir clases como profesora de universidad, esta artista y comisaria, dirige el Festival PLAY -Videoarte- en el Centro Cultural de la Extensión Universitaria (Universidad Nacional del Nordeste). Ha expuesto en variadas muestras de Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, Colombia, Cuba, España, Italia, Portugal y China y obtuvo el premio al mejor Videoarte Latinoamericano en el Festival VideoBabel (Lima, Perú).

Maia Navas, “Restos de amor” (fotograma), 2017.

Y no podemos dejar de mencionar a los demás talentos jóvenes que estarán presentes en la feria: Adlane Samet (El Harrach, Argelia, 1989), Alejandro Monge (Zaragoza, 1988), Onay Rosquet (La Habana, 1987), Gerardo Liranza (San Antonio de los Baños, Cuba, 1987), Roldan Lauzán (La Habana, 1987), Joaquín Lalanne (Buenos Aires, 1989), Leonardo Moyano (Guayaquil, Ecuador, 1991), Chen Yun (Taiwan, 1988), Guim Tió Zarraluki (Barcelona, 1987), Lai Wei-Yu (Taipei, 1989). Estos son solo algunos de los artistas en torno a la treintena que forman parte del expositorio de Art Madrid’ 20.

Os invitamos a reconocer y observar su obra en esta edición de la feria, donde se presenta una gran diversidad artística desde los distintos ángulos y características que configuran la esfera del arte contemporáneo en este 2020.