Art Madrid'26 – LIQUITEX CADMIUM FREE EN ART MADRID’18

Liquitex, marca líder en acrílicos y colaborador de #ArtMadrid18 lanza una nueva gama de colores libres de cadmio con el mismo rendimiento que los acrílicos con cadmio pero más seguros para el artista y el medio ambiente. ¿Te unes al reto?

Liquitex cadmium free

Desde su creación en 1955, Liquitex se ha asociado con artistas para garantizar una constante evolución e innovación. Como no hay una única opinión universal sobre el daño que potencialmente pueden causar los pigmentos de cadmio, Liquitex ha optado por ofrecer ambas alternativas en paralelo, de manera que los artistas puedan escoger en base a sus preferencias personales. ColArt, en constante búsqueda de formulaciones más seguras, (ya lo hizo con las implicaciones para la salud y medioambiente del plomo y dejó de utilizar pigmentos blancos de plomo en sus formulaciones). se convierte así en la primera marca del mercado en lanzar una alternativa a las pinturas de cadmio con un rendimiento equiparable al de las originales con cadmio, y responde así a las necesidades de los artistas que se preocupan más por cuestiones de salud y seguridad.

Liquitex cadmium free

A lo largo de 3 años, un equipo de químicos ha evaluado toda una gama de pigmentos disponibles a nivel internacional para desarrollar 7 nuevos colores respetuosos con nuestra salud y el medio ambiente: Amarillo claro, amarillo medio, amarillo oscuro, naranja, rojo claro, rojo medio y rojo oscuro, que ofrecen la misma resistencia a la luz y la vitalidad que las clásicas pinturas con cadmio y cuentan con el Sello de Producto Aprobado del instituto Art and Creative Materials Institute Inc (ACMI), que identifica los materiales de arte seguros, es decir, que los productos que los llevan han sido evaluados por toxicólogos cualificados y etiquetados conforme a la legislación federal y estatal.

Liquitex cadmium free

Pero, además del testado toxicológico, era imprescindible el testado por artistas, los usuarios finales. Liquitex identificó a usuarios regulares de pintura acrílica y en particular de colores con cadmio para que realizaran toda una serie de pruebas (Resistencia a la luz, longevidad, tono puro del color, brillo, viscosidad…) Cada artista recibió dos juegos de colores idénticos, uno con pinturas con cadmio genuinas y otro con pinturas libres de cadmio. Los test eran ciegos, sin que los artistas supieran en qué se diferenciaba un juego de pinturas del otro. Se les dio un mes para trabajar con ambos juegos y comparar. También se les hizo entrega de un diario en el que ir anotando observaciones durante el periodo de evaluación, además de un exhaustivo cuestionario al final. Ninguno identificó el hecho de que uno de los dos juegos contenía pinturas libres de cadmio.

Liquitex quiere que los artistas experimenten de primera mano que el rendimiento de los colores alternativos libres de cadmio es verdaderamente equiparable. ¿Quieres probar esta nueva gama CADMIUM FREE?¿Quieres recibir uno de sus “test ciegos”? Pues entra en el enlace y participa en el reto: aquí

Liquitex cadmium free


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.