LIQUITEX CADMIUM FREE EN ART MADRID’18

Liquitex, marca líder en acrílicos y colaborador de #ArtMadrid18 lanza una nueva gama de colores libres de cadmio con el mismo rendimiento que los acrílicos con cadmio pero más seguros para el artista y el medio ambiente. ¿Te unes al reto?

Liquitex cadmium free

Desde su creación en 1955, Liquitex se ha asociado con artistas para garantizar una constante evolución e innovación. Como no hay una única opinión universal sobre el daño que potencialmente pueden causar los pigmentos de cadmio, Liquitex ha optado por ofrecer ambas alternativas en paralelo, de manera que los artistas puedan escoger en base a sus preferencias personales. ColArt, en constante búsqueda de formulaciones más seguras, (ya lo hizo con las implicaciones para la salud y medioambiente del plomo y dejó de utilizar pigmentos blancos de plomo en sus formulaciones). se convierte así en la primera marca del mercado en lanzar una alternativa a las pinturas de cadmio con un rendimiento equiparable al de las originales con cadmio, y responde así a las necesidades de los artistas que se preocupan más por cuestiones de salud y seguridad.

Liquitex cadmium free

A lo largo de 3 años, un equipo de químicos ha evaluado toda una gama de pigmentos disponibles a nivel internacional para desarrollar 7 nuevos colores respetuosos con nuestra salud y el medio ambiente: Amarillo claro, amarillo medio, amarillo oscuro, naranja, rojo claro, rojo medio y rojo oscuro, que ofrecen la misma resistencia a la luz y la vitalidad que las clásicas pinturas con cadmio y cuentan con el Sello de Producto Aprobado del instituto Art and Creative Materials Institute Inc (ACMI), que identifica los materiales de arte seguros, es decir, que los productos que los llevan han sido evaluados por toxicólogos cualificados y etiquetados conforme a la legislación federal y estatal.

Liquitex cadmium free

Pero, además del testado toxicológico, era imprescindible el testado por artistas, los usuarios finales. Liquitex identificó a usuarios regulares de pintura acrílica y en particular de colores con cadmio para que realizaran toda una serie de pruebas (Resistencia a la luz, longevidad, tono puro del color, brillo, viscosidad…) Cada artista recibió dos juegos de colores idénticos, uno con pinturas con cadmio genuinas y otro con pinturas libres de cadmio. Los test eran ciegos, sin que los artistas supieran en qué se diferenciaba un juego de pinturas del otro. Se les dio un mes para trabajar con ambos juegos y comparar. También se les hizo entrega de un diario en el que ir anotando observaciones durante el periodo de evaluación, además de un exhaustivo cuestionario al final. Ninguno identificó el hecho de que uno de los dos juegos contenía pinturas libres de cadmio.

Liquitex quiere que los artistas experimenten de primera mano que el rendimiento de los colores alternativos libres de cadmio es verdaderamente equiparable. ¿Quieres probar esta nueva gama CADMIUM FREE?¿Quieres recibir uno de sus “test ciegos”? Pues entra en el enlace y participa en el reto: aquí

Liquitex cadmium free

Aunque las definiciones tradicionales de arte incluyen de un modo u otro referencias a la belleza, el equilibrio y la estética, la posmodernidad introduce cambios en esta máxima y plantea una aproximación al arte desprovista de los conceptos heredados del pasado para reforzar su valor expresivo frente a la búsqueda de lo bello.

Shepard Fairey, "Free speech".

No obstante, los nuevos tiempos traen consigo otras imposiciones y pautas. En un mundo vertiginoso como el actual, donde se hace alarde de tolerancia, integración e igualdad, en ocasiones el exceso de cautela nos sitúa en el lado opuesto y la mesura social de lo “políticamente correcto” deriva en restricciones a la libertad de expresión, censura encubierta, dobles lecturas del mensaje. Hay quien dice que hoy “no se puede decir nada sin que te caigan encima”. Una visita rápida a las redes sociales desvela que, muchas veces, la supuesta libertad que hoy disfrutamos se ha transformado en un inmenso campo en el que andar “como pisando huevos”.

Montaje de la obra "Presos políticos" de Santiago Sierra, retirada durante la feria ARCO'18

No nos engañemos, esto también es un signo de nuestro tiempo. Las opiniones son mejor recibidas cuando se empaquetan con una envoltura de humor e ironía, o cuando se anclan en sitios-comunes ampliamente compartidos. En este contexto, la crítica desde el mundo del arte debería gozar de una mayor permisividad, pero los hechos recientes demuestran lo contrario. La censura por discursos de corte político ha protagonizado portadas de periódicos y todo parece indicar que hay ciertos temas que es mejor no tocar.

Shepard Fairey en su estudio, vía papermag.com

Esto lleva a algunos autores a optar por convertir su obra en estandartes con sentido social donde la carga estética universaliza el mensaje. Digamos que no se busca abiertamente la crítica política, económica o social en composiciones que no dejan espacio a la imaginación (para eso ya existe el fotoperiodismo). El propósito es crear imágenes icónicas con un mensaje embebido en el propio diseño, por eso en este ámbito el arte gráfico es el ganador. Nada nuevo bajo el sol, todo hay que decirlo, pero el logro está en que las creaciones contemporáneas son dignas herederas de todo el acervo compositivo y estético de las décadas precedentes, y en ese sentido, no se les puede quitar el mérito de “refundir” lo antiguo con lo nuevo para crear algo diferente y único.

Shepard Fairey

Big brother is watching you, 2006

Serigrafía sobre papel

61 x 46cm

Shepard Fairey

Earth crisis, 2014

Serigrafía sobre papel

61 x 46cm

Shepard Fairey

Icon Collage Set II, 2016

Serigrafía

97.5 x 76cm

Shepard Fairey es un artista paradigmático en este tema. En sus entrevistas, él mismo ironiza sobre la contradicción que supone criticar al capitalismo en sus obras y luego vender las ediciones por miles de dólares. Bueno, no hay que fustigarse por ello, de otro modo los artistas seguirían siendo aquellos que pueden permitirse vivir de rentas, y se eliminaría la voz de tantos otros que aspiran a vivir de sus creaciones. No olvidemos tampoco que hubo una época (no hace mucho), en que el arte urbano se consideraba vandalismo. Fairey, que se autodefine como artista y activista, ha tenido que enfrentarse a estas polémicas cuando algunas de las piezas que propone no son del gusto de todo el mundo. Y, con todo, una cosa es evidente: sus obras son inconfundibles y han ayudado a difundir un mensaje universal donde las críticas al sistema siempre están presentes. Evidentemente, algunos artistas responden sí a la pregunta con la que habríamos este post: el arte es una herramienta de crítica.