LLEGA LA GRAN FIESTA DEL AÑO DE MEDIALAB PRADO

MediaLab Prado se enfrenta como cada diciembre a un reto difícil: resumir en una jornada el trabajo de todo un año y compartirlo con la ciudadanía. Con esta premisa, la fecha imprescindible en la agenda se va acercando. El próximo día 14 no puedes perderte “Un día en un año. Festival anual de MediaLab Prado”. Con un intenso y variado programa de actividades, el centro abre sus puertas a familias, curiosos y vecinos con el propósito de convertir esta cita prenavideña en un acontecimiento de intercambio, conocimiento y entretenimiento pensado para todos: de 0 a 99 años.

Para los más pequeños, MediaLab Prado ha creado una programación especial que tratará de estimular todos los sentidos. Comenzado con cuentacuentos musicados, seguidos de clases de percusión japonesa, pasando por actuaciones que recuperan los poemas de García Lorca, Alberti o Gloria fuertes. Y eso no es todo, porque también habrá espacio para la fantasía y la imaginación en actividades que implican cuerpo y mente. Algunos de estos talleres están a cargo de Blanca Helga, una ilustradora infantil especializada en libros-juego artísticos para niños que publica en la editorial “Hopitihop” fundada por ella misma. Con Blanca, los peques podrán crear personajes fantásticos a partir de recortables y collages, además de iniciar su primer libro de artistas con herramientas digitales. Y prestando atención a la expresión corporal, habrá también un taller de experimentación sobre el cuerpo y el modo en que lo entendemos, de la mano de Giz&Gif.

LabRS, Grupo de investigación en procesos y técnicas de desarrollo de Realidad Virtual, Aumentada y Mixta.

La conexión entre arte y tecnología estará al alcance de los visitantes con una experiencia inmersiva de realidad virtual a lo largo de casi toda la jornada. Esta propuesta está a cargo de Laboratorio de Realidades Sintéticas (LabRS), uno de los grupos de trabajo del centro que investiga sobre el desarrollo de estos entornos virtuales. Por otro lado, se hará una presentación con todos los proyectos llevados a cabo a lo largo del año, entre los que destacamos “Luz oscura”, fruto de la colaboración con Debajo del sombrero, BIVO y “Autofabricantes”. El primero de ellos mostrará el resultado de las residencias realizadas en el centro por artistas autistas seleccionados por la asociación Debajo del Sombrero a lo largo de 2019, con proyectos surgidos de una naturalidad y espontaneidad sin condicionamientos. Por su parte, BIVO es una iniciativa que trata de concienciar sobre la necesidad de un consumo de energía responsable, al tiempo que investiga en la fabricación de prototipos que permitan generar energía mediante el movimiento humano. “Autofabricantes” es un espacio en el que indagar en los avances tecnológicos aplicados a la elaboración de prótesis mediante código abierto, además de mantener una comunidad de intercambio y apoyo entre los participantes y las familias, bajo la guía y aportación del grupo Exando una mano.

Obras de Andrés Fernández, "Luz oscura"

Y no podía faltar el aprovechamiento de la plaza. Además de un desayuno con roscón y chocolate a primera hora para abrir la jornada, a partir de las 18h. la fachada de leds se pondrá a disposición de los visitantes, primero con un juego interactivo al ping pong, y acontinuación una muestra de los proyectos creados para este dispositivo a lo largo del año por institutos, universidades y academias.

Esto es solo un anticipo de todo lo que se podrá disfrutar el siguiente sábado en un encuentro pensado para que todos disfruten y participen. Os invitamos a consultar el resto de la programación AQUÍ y hacer un hueco en la agenda para esta cita imprescindible.

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.