LOS ARTISTAS MÁS VIRALES

Cada año en Art Madrid acuden hasta 20.000 personas. Y en tiempos milenials una feria como la nuestra no podía faltar en el mundo viral. Muchos de nuestros visitantes dejan su huella y experiencia de la a través de las redes sociales y por supuesto, la aplicación que más notificaciones nos hace llegar es Instagram.

Hoy día las redes sociales se han convertido en una herramienta de difusión y de alcance esencial para el arte y la cultura que además ha conseguido hacer llegar a un público heterogéno ciertas áreas que podían parecer relegadas para un público específico como es el arte contemporáneo.

Entramos a rastrear las redes y conocer los "must" de esta edición.

Año tras año, la pintura de José Ramón Ramón Lozano es una de las más fotografiadas de la Feria, y como no en esta edición vuelve a ser una de las obras favoritas de los visitantes más millennials. Los rostros femeninos en primerísimo plano mirando fijamente al espectador, seducen e impactan a los espectadores de su obra. La pintura de gran formato que expone José Ramón en el stand de Galería BAT Alberto Cornejo, deja un claro impacto y un profundo poso en el espectador con su fuerza en el uso de los colores y la prevalencia “ensangrentada” de los rostros.

José Ramón Lozano

Sin Título (X), 2019

Acrílico sobre tela

150 x 150cm

José Ramón Lozano

Vanitas nº12, 2019

Acrílico sobre tela

116 x 116cm

Las esculturas de Samuel Salcedo. Imposible no quedarse ensimismado con la fuerza y sensibilidad de las esculturas de cabeza de bebés que se encuentran los visitantes nada más entrar en la Galería de Cristal en el stand de 3 Punts. También de Samuel Salcedo, las esculturas humanas de resina policromada con cabezas de personajes variopintos se han hecho protagonistas de las redes sociales por su ironía y su destacable perfección plástica.

Samuel Salcedo

Dark 1, 2019

Resina epoxi y arena de fundición

95 x 75cm

Las esculturas de Carlos Tardez también generan mucho diálogo entre los visitantes. Los cuerpos desnudos acompañados de elementos humorísticos e irónicos no dejan indiferente a nadie. La gran revolución del Satisfayer aterriza como no en el arte contemporáneo con la obra de Carlos Tardez.. Su escultura ha sido una de las más fotografiadas y compartidas en redes por los visitantes más jóvenes de la feria que sin duda son grandes conocedores de esta nueva tecnología tan aclamada.

Carlos Tárdez

Ariadna, 2017

Resina policromada y cuerda

10 x 4cm

Carlos Tárdez

Fakir, 2018

Resina policromada y cuerda

10.5 x 9.5cm

El detalle de Alejandro Gómez Cangas también ha sido una de las imágenes que más recorrido ha tenido en Instagram. Las pinturas de Alejandro a menudo muestran multitudes de personas esperando en la fila o caminando juntos hacia una situación desconocida. El espacio individual y el espacio colectivo se entremezclan navegando en los pensamientos y sentimientos de los demás.

Alejandro Gómez Cangas

Brecha, 2019

Óleo sobre lienzo

160 x 125cm

Alejandro Gómez Cangas

El Camino de la Montaña, 2019

Óleo sobre lienzo

200 x 125cm

La temática figurativa de Teresa Carneiro, su excelente manejo de la forma y el color e los rostros femeninos de sus obras hacen que los visitantes se queden prendados de la belleza y delicadeza de estas piezas. Junto a la galería Nuno Sacramento se convierte en un espacio viral para los amantes del arte y de la ligereza de sus obras.

Teresa Carneiro

Between II, 2019

Técnica mixta sobre madera

117 x 117cm

Teresa Carneiro

Between I, 2019

Técnica mixta sobre madera

170 x 120cm

Os animamos a compartir en redes vuestras obras favoritas, una nueva forma de diálogo directo con los artistas y las galerías que permite el acercamiento de todos los interlocutores que participan en el mercado del arte.

 

Los orígenes del arte de acción pueden situarse en los movimientos dadaístas y surrealistas de 1920, donde empiezan a verse los primeros acontecimientos o encuentros en los que se consolidan los término collage o assemblage; sin embargo, no es hasta la década de los 60 cuando estas manifestaciones adquieren entidad propia y se constituyen en un movimiento artístico independiente. El arte de acción, también llamado arte en vivo, ahonda en la idea de que no se puede separar el proceso de creación artística de la propia vivencia, como si todo estuviese conectado y el verdadero arte es el que tiene lugar en los procesos, no tanto en los resultados materializados.

Olga Diego preparándose para la performance. Foto de Marc Cisneros

A la evolución de esta idea contribuyó notablemente Allan Kaprow, un artista nacido en Atlantic City y que otorgó verdadero significado a los términos happening o performance. En la visión de este autor, el arte cobra sentido en la interrelación del artista con el espectador en el proceso de creación artística. Kaprow acuñó una frase célebre en este movimiento:

La línea entre el arte y la vida debe mantenerse tan fluida, y quizá indistinta, como sea posible

Artista incansable, contribuyó notablemente a los movimientos fluxus y body art, y realizó infinidad de “actividades” (así las llamaba) a lo largo de su carrera. Hoy debemos mucho a este precursor, que se dejó llevar por el impulso creador canalizado en acciones donde lo efímero y lo vivencial se fusionan.

Eunice Artur y Bruno Gonçalves durante la performance. Foto de Sara Junquera

Hoy el arte performativo sigue despertando una enorme curiosidad, pese a haber transcurrido 60 años desde su nacimiento. No obstante, dentro de la historia del arte, sigue siendo una corriente aún novedosa y minoritaria. Precisamente por ello, Art Madrid quiso trasladar el arte de acción al entorno de la feria y compartir con el público una experiencia artística, distinta de la oferta expositiva de las galerías participantes, para que el contacto con el pulso contemporáneo actual se transformase en un recuerdo, un acontecimiento, una vivencia. El carácter momentáneo de estas acciones, su naturaleza efímera en que solo existen en el aquí y ahora, hace que cada propuesta sea doblemente interesante porque es totalmente irrepetible.

El programa “Art Madrid-Proyector’20” incluyó cuatro intervenciones durante los días de la feria. Hemos tenido ocasión de recordar dos de estas performances en las que dominaba el sonido y la imagen de vídeo, de la mano de Iván Puñal y Arturo Moya y Ruth Abellán. Hoy damos paso a las otras dos, cuya principal característica es la generación de un espacio intimista, una suerte de realidad paralela que plantea dudas en el espectador sobre qué está viendo y cómo debe interpretarlo.

Eunice Artur durante la performance. Foto de Sara Junquera

Una de estas obras fue “Partidura”, de la artista portuguesa Eunice Artur en colaboración con Bruno Golçalves, que tuvo lugar el jueves 27 a las 20h. Este proyecto explora la idea de elaborar una notación musical para las nuevas formas de sonido electrónico, y lo hace a través de una intervención en directo a la que se incorporan elementos vegetales, cuerdas que vibran con el sonido y mucho polvo de carboncillo, con el propósito de que sean las ondas sonoras las que muevan los elementos y “dibujen” su propia representación gráfica. La performance muestra a Eunice interactuando con estos elementos mientras Bruno emite sonidos amplificados con una guitarra eléctrica. El conjunto resulta misterioso y poético, al mismo tiempo. El deseo de transformar el sonido en una plasmación pictórica se despliega en acciones delicadas, medidas y sigilosas para interferir lo menos posible en el proceso. Eunice se mueve entre pliegos de papel colgados del techo cubiertos de polvo de grafito, y busca el ángulo apropiado para hacer vibrar unas cuerdas que atraviesan los pliegos en diagonal. Este proceso de creación en directo se basa en la espera y la contemplación, envuelto en una música que parece un mantra venido de otras tierras.

Olga Diego y Mario Gutiérrez Cru antes de la performace. Foto de Marc Cisneros

La última performance del ciclo fue protagonizada por Olga Diego, el sábado 29. La entrada de la feria se transformó en un escenario improvisado en el que la artista llevó a cabo su acción “The bubble woman show”. Olga Diego lleva tiempo trabajando sobre el concepto de vuelo y su integración en el arte a través de artefactos que puedan volar de manera autónoma, sin combustión. Uno de sus proyectos más ambiciosos en este tema es “El jardín autómata”, una enorme instalación de un centenar de figuras hinchables hechas con plástico transparente que ocupó los 1.000 m2 de Museo de Arte Contemporáneo de Alicante y la Sala de Exposiciones Lonja del Pescado, también en Alicante. Esta propuesta, además de ahondar en la investigación sobre la ligereza de los materiales y la capacidad de mantenerse en suspensión con el máximo ahorro energético, es una crítica abierta al uso desmesurado del plástico en nuestro entorno y a su aberrante poder de contaminación.

Foto de Ricardo Perucha

“The bubble woman show” es una acción que implica al espectador. Olga se introduce en una burbuja gigante de plástico translúcido sin que el aire de su interior se escape, y así, como si fuese una pompa de jabón, se mueve por el espacio hasta que invita a alguien del público a entrar con ella en la burbuja y compartir un momento íntimo. Ese diálogo personal es la parte más desconocida y misteriosa del proceso, y nos invita a reflexionar sobre las situaciones de aislamiento, sobre el retorno al útero materno, sobre la necesidad de resguardarse del excesivo ruido de este mundo acelerado.

Ambas acciones despertaron el asombro de los visitantes y convirtieron la feria en un espacio en el que el arte en vivo tuvo un papel transformador dentro de la amplia oferta artística que el evento ofrece cada año.