Art Madrid'26 – LOS REGALOS DE HERMANN Y MAGRIT RUPF

Hermann y Margrit Rupf, en la Brückfeldstrasse 27, en Berna, década de 1950. Fotografía: © Kurt Blum /Fotostiftung Schweiz

 

 

Hermann y Magrit Rupf, dos coleccionistas de origen suizo, dejaron muy claro desde el principio cuáles eran sus gustos artísticos. Una apuesta firme por el arte abstracto y contemporáneo, de ahí nació una de las mayores colecciones de estas corrientes a nivel mundial. Dicha exposición es la primera vez que llega a España. Las creaciones datan desde 1907 hasta 2016. Las 70 obras  reúnen a los grandes maestros de la primera mitad del S.XX. Después de la muerte de Herman Rupf se siguió atesorando estas preciadas obras bajo el manto de una fundación con su nombre.

 

 

Pablo Picasso (Málaga, 1881–Mougins, Francia, 1973). Cabeza de hombre (Tête d‘homme), 1908. Óleo sobre madera. 27 x 21 cm. Hermann und Margrit Rupf-Stiftung, Kunstmuseum Bern. © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2016

 

 

Los nombres de los artistas más destacados, como Pablo Picasso, Georges Braque, Juan Gris, Fernand Léger, Paul Klee o Wassily Kandinsky, descansan actualmente en el Guggenheim. En 1954 nació la Fundación Rupf, dedicada a la conservación, consolidación y expansión de estos fondos, que se depositaron en el Kunstmuseum Bern a principios de la década de 1960. El resto de de su patrimonio también fue donado a la fundación para garantizar así el legado de los coleccionistas.

 

 

André Derain (Chatou, Francia, 1880–Garches, Francia, 1954). Paisaje cercano a Cassis (Paysage aux environs de Cassis), 1907. Óleo sobre lienzo. 33x 41cm. Hermann und Margrit Rupf-Stiftung, Kunstmuseum Bern. © André Derain, VEGAP, Bilbao, 2016

 

 

La exposición proyectada en tres salas, abarca todo el recorrido de esta adquisición de obras. La primera parte exhibe las piezas obtenidas en la galería parisina de un gran amigo de Hermann, Daniel-Henry Kahnweiler. También, de otras compradas en Londres debido a sus viajes por cuestiones de trabajo. En 1910 se casó con Magrit Rupf y ambos junto con los consejos de este amigo/asesor comenzaron esta andadura hacia el coleccionismo.

 

La segunda sala, muestra sus adquisiciones en los años posteriores a la primera gran guerra. Una de las características a tener en cuenta es la poca diferencia entre el año de creación y el de adquisición. Uno de los regalos que nos ofrece este acontecimiento,  es la evolución de un artista mítico como es Juan Gris.

 

La sala 307, reagrupa obras que datan de la clausura de la Bauhaus de Dessau, Paul klee, el que más tarde se trasladó a Berna, sirvió para estrechar su relación con los coleccionistas. Las dos estrellas de la exposición son “Terraza de verano” (Gartenrestaurant, 1912) de August Macke, y “Vaca tumbada” (Liegende Kuh, 1925) de Ewald Matare (sala 305), ambas procedentes de la subasta histórica “pinturas y esculturas de maestros modernos procedentes de museos alemanes”.

 

 

Juan Gris (Madrid, 1887–Boulogne-Billancourt, Francia, 1927). Libro y pipa (Livre et pipe), 1925. Óleo sobre lienzo. 27 x 35 cm. Hermann und Margrit Rupf-Stiftung, Kunstmuseum Bern

 

 

Didaktika completa dicha puesta en escena, con información sobre la filosofía aperturista y el peculiar estilo de vida de la pareja de origen suizo. También imágenes documentales de carácter personal y de ámbito profesional que hacen de documento histórico de la sociedad Parisina y Berlinesa. Esta aportación a modo de enciclopedia podréis disfrutarla hasta el 23 de abril de 2017. Comisariada por Susanne Friedli, Fundación Hermann y Margrit Rupf, y Petra Joos, es un paseo por el arte mas relevante del S.XX.

 

 

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.