Madrid cultural en el World Pride 2017

 

 

Primer Orgullo de Madrid. 1978.

 

 

Exposiciones artísticas de diferentes disciplinas, conciertos, seminarios, intervenciones en espacios públicos y talleres inundarán salas, calles e instituciones culturales como CentroCentro, Matadero de Madrid, Medialab-Prado o Conde Duque. Estas actividades pretenden dar cuenta de la importancia de las reivindicaciones de los colectivos LGTBIQ, que desde su origen han tratado y siguen tratando de visibilizarse.

 

 

 

Manifestación del Orgullo en 2011.

 

 

CentroCentro Cibeles participará con distintas exposiciones, entre ellas “Subversivas. 40 años de activismo LGTB en españa” (hasta el 1 de octubre), que documenta con más de 300 piezas la evolución de las luchas LGTB en apoyo a la igualdad y diversidad sexual. Matadero de Madrid, entre otras actividades, acogerá el día 30 de junio el evento “Políticas de la noche”, una serie de conciertos, intervenciones sonoras y visuales y performances en torno a disidencias sexuales y su relación con la noche. Medialab-Prado, además de haber acogido talleres como “Geografías Queer” y “Queerzine”, mostrará en su pantalla piezas audiovisuales centradas en las propuestas de los distintos proyectos. Conde Duque presenta, entre otras actividades, “¿Anarchivo SIDA?”, una labor de  análisis y recopilación de material audiovisual y performativo producido en Chile y en España en torno al tema, que propone una nueva mirada más afectiva que la que sitúa al SIDA como epidemia médica dentro de un mundo globalizado.

 
 
 

Bronzino. San Sebastián hacia 1533.

 

 

Además de las propuestas culturales comentadas, grandes museos como el Prado o el Thyssen participan con la muestra ‘La mirada del otro: escenarios para la diferencia’ o con el recorrido temático ‘Amor diverso’, respectivamente. En la primera, que podrá visitarse hasta el 9 de octubre, se abordan a través de treinta obras de arte las diversas identidades sexuales y sus conflictos públicos desde la Antigüedad hasta finales del siglo XIX. El segundo recorre quince obras de la colección de temas, iconografías o artistas LGTBI.

 

 

 

Los amores oscuros. Teatro Español.

 

 

Paralelamente a los eventos comentados y entre otros muchos, completan la oferta cultural de Madrid una amplia selección de conciertos, obras de teatro o muestras de cine en distintas sedes (Casa de América, Teatro Español, Filmoteca, etc.) y también relacionadas con estos activismos, cuyas primeras marchas cumplen 40 años en España. 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.