MALKOVICH, MALKOVICH, MALKOVICH… UN HOMENAJE FOTOGRÁFICO SIN VERGÜENZA

La personalidad de Malkovich no queda satisfecha con desempeñar el papel de algunos de los personajes del cine más memorables, o con tener una película completamente dedicada a él. La relación del actor con la imagen trasciende la esfera de la pura interpretación y se atreve a participar en proyectos donde su intervención implica un trabajo actoral pero exige, a su vez, exponer una gran parte de sí mismo, del Malkovich individuo y ciudadano.

Philippe Halsman, “Salvador Dalí”, 1954, reinterpretación de Sandro Miller en 2014

Por este motivo, cuando el fotógrafo Sandro Miller contactó al actor para proponerle participar en su proyecto, este no lo dudó ni por un momento. La oferta era muy jugosa: emular algunas de las imágenes más célebres de la historia de la fotografía siendo Malkovich el retratado, quien debería hacerse pasar por todos esos personajes.

Bert Stern, “Marilyn in Pink Roses” de “The Last Session”, 1962, reinterpretación por Sandro Miller en 2014

De este modo, comenzó una relación entre fotógrafo y actor en la que Sandro Miller pudo rendir un gran homenaje a los maestros de la imagen que habían sido para él la principal fuente de inspiración a lo largo de su carrera. Con el deseo de hacerles tributo y al mismo tiempo jugar con la reinterpretación de las imágenes, este proyecto exigía contar con una persona que no tuviera miedo al ridículo y que estuviera dispuesta a transformarse sin tapujos.

Arthur Sasse, “Albert Einstein”, 1951, reinterpretación de Sandro Miller en 2014

La carrera de Sandro Miller ha discurrido casi en su totalidad por los senderos de la fotografía publicitaria. A pesar de ello, desde muy joven, sintió una profunda admiración por el trabajo de algunos maestros fotógrafos, una estela que le ha acompañado en todo momento y que le animó a emprender proyectos personales más arriesgados y diversos cuando el tiempo se lo permitía.

Annie Leibovitz, “Meryl Steep in NYC”, 1981, reinterpretación por Sandro Miller en 2014

En esta ocasión “Malkovich, Malkovich, Malkovich: Homenaje a los maestros de la fotografía” ha permitido al actor ponerse en la piel de Marylin Monroe, Albert Einstein, Hemingway, Jack Nicholson, el Che Guevara, Salvador Dalí, Alfred Hitchcock, Truman Capote, Meryl Streep, Bette Davis, Pablo Picasso, entre otros; y a Sandro Miller, emular el trabajo de Philippe Haslman, Alberto Korda, Arthur Sasse, Annie Leibovit, Diane Arbus, Bert Stern o Irving Penn, por mencionar a algunos de ellos.

Tras su paso por numerosas ciudades europeas, el centro San Telmo Museoa acoge ahora esta exposición que estará abierta al público hasta el 17 de noviembre. No os la perdáis.

 

Los artistas Nicolás Laiz Placeres y Alona Harpaz participan por primera vez en Art Madrid junto a la galería tinerfeña ATC, con una selección de obras en las que lo salvaje se crea a través de un espacio configurado por la entrada en escena del ser humano.

Harpaz yuxtapone, sobre unos fondos resueltos con colores planos, figuras expresionistas, entre las que confluyen sus autorretratos con fauna y flora de colores vibrantes. Así, en sus pinturas, podemos ver una mezcla entre lo bello y lo aterrador. Mientras, en las esculturas de Laiz Placeres, la naturaleza y el ser humano como elementos en posible proceso de desaparición, mezclados con los objetos que configuran la razón de esa propia destrucción, crean formas tridimensionales icónicas casi monocromáticas.

Alona Harpaz

I'm not here for your dream, 2019

Acrilico, spray y colores industriales sobre lienzo

140 x 150cm

Nicolás Laiz

Política Natural III, 2018

Resina, fibra de vidrio, aridos y pintura doble componente

80 x 30cm

Alona Harpaz (Tel Aviv, Israel, 1971) representa en sus autorretratos motivos botánicos y animalísticos aplicando una paleta de color muy personal e imaginativa, a través de una pincelada fuerte y vibrante sobre superficies que en muchos casos son visiblemente decorativas. En la obra de la artista israelí, los colores existen tanto por ellos mismos de forma libre o bien mimetizados como signos reconocibles. Según la artista, “las pinturas perfectamente hermosas pueden ser terribles”, y a la belleza y a lo terrible además podemos unirle el compromiso de lo político, como apunta la crítica Elke Buhruna. Muestra de ello es la obra “Frequency Watchers”, en la que la artista se autorretrata subida en una motocicleta haciendo alusión a los movimientos feministas de los años 90 en Estados Unidos, como Riot Grrrl y la banda Bikini Kill, quienes fusionaron punk, feminismo y lápiz de labios rosa. Así pues, en su personalidad compagina el activismo político de su padre (sionista laborista) y la vena artística de su madre (bailarina).

Alona Harpaz

Frequency Watchers, 2018

Acrilico, spray y colores industriales sobre lienzo

80 x 100cm

Nicolás Laiz Placeres (Lanzarote, 1975), en sus piezas tridimensionales hace que confluyan objetos propios de la naturaleza con materiales industriales y propiamente contaminantes, creando una dicotomía entre ambos. De esta fusión, aparentemente simple, el artista logra transmitir un mensaje profundamente elaborado y con un matiz crítico hacia una sociedad que ha derivado en una superproducción y un consumismo extremo y peligroso, y a su vez, utilizando elementos muy dispares propios de la iconografía “tópica” de las isla: caracolas, callaos y tuneras se entremezclan con botellas de plásticos, tótems y formas craneales, creando figuras icónicas con valores propagandísticos de la situación extrema del desastre natural del siglo XXI al que se ve abocado nuestro territorio. Finalmente, en un alarde de cotidiana ironía, sus esculturas funcionan como formas mágicas que sanan nuestro status quo.

En la jaula, los lienzos de Alona Harpaz aúllan junto a las esculturas con tótems y fetiches que su compañero de espacio Nicolás Laiz Placeres ha creado principalmente a partir de elementos identitarios dispares de las Islas Canarias.

Nicolás Laiz

Política Natural I, 2018

Resina, fibra de vidrio, aridos y pintura doble componente

80 x 30cm

La Galería ATC, situada en el corazón de Santa Cruz de Tenerife, participa por primera vez en Art Madrid con un proyecto inédito y específico de éste tándem de artistas que formará parte del programa One Project, coordinado en esta edición, por el crítico de arte y comisario independiente Fernando Gómez de la Cuesta, bajo la línea discursiva: “Salvajes: la cage aux fauves”.

Galería ATC fue fundada en 2017 por Elle Przybyla (Estados Unidos) y Juan Matos Capote (España), como parte de Agencia de Tránsitos Culturales -establecida en 2014-, una plataforma para la investigación artística multidisciplinar y promoción del arte contemporáneo. La galería cuenta con una programación anual de varias exposiciones de artistas nacionales e internacionales que trabajan con diferentes medios: pintura, escultura, vídeo, fotografía, instalación y arte sonoro. Además de las exposiciones, la galería organiza performances, conferencias y otras actividades. Desde Canarias, Galería ATC cultiva relaciones dinámicas entre la periferia y los centros de producción cultural. Sus raíces en España y Estados Unidos, y su inminente conexión con África, le permite operar como espacio de intersección cultural. Su programación refleja el compromiso de apoyar a artistas con diversas voces y en diferentes momentos de sus carreras.

Galería ATC presentará, dentro del programa One Project de Art Madrid, obras inéditas de los artistas Alona Harpaz y Nicolás Laiz Placeres.