Art Madrid'26 – ECOS DE UNA VIBRACIÓN DISTANTE: MÁS QUE HUMANAS

El Museo Thyssen-Bornemisza y TBA21 (Thyssen-Bornemisza Contemporary Art) acaban de inaugurar la exposición “Más que humanas” que estará abierta al público hasta el 1 de diciembre.

Esta muestra reúne la obra de Dominique Gonzalez-Foerster y Tomás Saraceno, bajo el comisariado de Stefanie Hessler, en el que es hasta la fecha el tercer proyecto de colaboración entre ambas instituciones. Con estas propuestas de cooperación, el Museo Thyssen amplía su conexión con el arte contemporáneo y explora vías para generar un diálogo entre ambas colecciones.

Tomás Saraceno, “¿Cómo atrapar el universo en una tela de araña?”, 2018

Hessler ha mostrado desde el comienzo de su carrera un gran interés por los procesos creativos interdisciplinarios y el deseo de poner en común el trabajo de artistas e investigadores que beben de distintas fuentes. Esto la ha llevado a dirigir proyectos donde el arte convive con otras disciplinas para enriquecer un mensaje compartido que permite abordar los temas desde distintas ópticas. En la presente exposición, se invita al espectador a plantearse preguntas sobre asuntos vinculados con la tecnología, la inteligencia artificial o el poder de lo desconocido. La convivencia de la obra de estos dos artistas, aparentemente tan dispar, se hila a través de la idea de vibración: la que provoca el sonido o el movimiento de los objetos en el espacio, y la que percibe un receptor, como oyente pasivo o como ser conectado con una red de sensores.

Dominique Gonzalez-Foerster, “Opera (QM.15)”, 2016. Videoinstalación. Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection. Foto: Andrea Rossetti

La extraña vinculación que se origina entre estas obras exige un esfuerzo interpretativo para entender la sutileza del planteamiento, pero todo cobra sentido en este espacio habitado por obras de arte y a la espera de recibir visitantes que desentrañen esos misterios.

El trabajo reciente de Tomás Saraceno se ha centrado en investigar el desarrollo de las arañas, lo que le ha llevado a colaborar con geólogos y entomólogos para indagar en el comportamiento de estos artrópodos y estudiar sus arquitecturas. En la exposición estará presente uno de sus últimos trabajo “¿Cómo atrapar el universo en una telaraña?”, una gran instalación que imita las redes que tejen los arácnidos. Con estas delicadas estructuras se toma consciencia de la sutileza del movimiento del aire, de las suaves tensiones que se producen con cada vibración.

Tomás Saraceno, “Hybrid semi-social solitary Instrument HD 74874”, tejida por tres arañas Cyrtophora citricola (durante 4 semanas) y una araña Agelena labyrinthica (durante una semana), 2019

Por su parte, Dominique Gonzalez-Foerster irrumpe en escena con una pieza de su último proyecto, en el que recupera a personajes célebres gracias al apoyo de la tecnología. En “Opera (QM.15)”, el propio artista aparece caracterizado como la soprano María Callas gracias a una ilusión hológrafa. Sincronizando sus movimientos con el sonido, al reproducir algunas de las arias más famosas que la cantante interpretó, crea un efecto fantasmagórico que se abre camino entre las salas del museo. Aquí, las vibraciones de la voz serán las que muevan los hilos de las telarañas, poniendo de manifiesto la relación entre estos trabajos.

 

Daniel Barrio. Artista invitado a la tercera edición de OPEN BOOTH. Cortesía del artista.


DESPIECE. PROTOCOLO DE MUTACIÓN


Como parte del Programa Paralelo de Art Madrid’26, presentamos la tercera edición de Open Booth, un espacio concebido como plataforma para la creación artística y la experimentación contemporánea. La iniciativa pone el foco en artistas que aún no cuentan con representación en el circuito galerístico, ofreciendo un contexto profesional de alta visibilidad en el que nuevas voces pueden desplegar su práctica, ensayar formas de relación con el público y consolidar su proyección en el panorama artístico actual. En esta ocasión, el proyecto está protagonizado por el artista Daniel Barrio (Cuba, 1988), quien presenta el site specific Despiece. Protocolo de mutación.

La práctica de Daniel Barrio se centra en la pintura como un espacio de experimentación desde el que analiza la mercantilización de lo social y la tiranía de la aprobación mediática. Para ello, trabaja con imágenes procedentes de la prensa y otros medios, que interviene pictóricamente con el objetivo de desactivar su significado original. Mediante este proceso, el artista propone nuevas lecturas y cuestiona los mecanismos de producción de sentido, concibiendo la pintura como un lugar de realización, terapia y catarsis.

Despiece. Protocolo de mutación se construye a partir de restos urbanos, materiales industriales y fragmentos de historia para interrogarnos sobre qué memorias heredamos, cuáles consumimos y cuáles somos capaces de construir. Suelo, paredes y volúmenes conforman un paisaje en tensión donde lo sagrado convive con lo cotidiano, y donde las grietas importan más que la perfección.

La evolución constante del arte exige un intercambio continuo entre artistas, instituciones y públicos. En esta 21ª edición, Art Madrid reafirma su voluntad de actuar como catalizador de ese diálogo, ampliando los límites tradicionales del contexto ferial y abriendo nuevas posibilidades de visibilidad para prácticas emergentes.



Este site specific surge de un impulso crítico y afectivo por desarmar, examinar y recomponer aquello que nos constituye cultural y personalmente. La obra se concibe como un todo indisoluble: un paisaje interior que opera como dispositivo de sospecha, donde suelo, paredes y volúmenes configuran un ecosistema de restos. Se propone una lectura de la historia no como una continuidad lineal, sino como un sistema de fuerzas en fricción permanente, articulando el espacio como un archivo adulterado; una superficie que se presenta como definitiva, pero que permanece en constante transformación.



La obra se configura como un paisaje construido a partir de residuos urbanos, donde suelo, paredes y objetos conforman un cuerpo unitario elaborado con mortero de cal, PVC de cartelería teatral, espuma industrial y cera de ofrendas. El núcleo del proyecto es una estructura en forma de “L” de 5 × 3 metros que reinterpreta la técnica del fresco sobre soporte industrial recuperado, aplicando el mortero en húmedo durante jornadas continuas, sin búsqueda de perfección, permitiendo que la materia evidencie su propio carácter. En torno a esta estructura gravitan fragmentos arquitectónicos: bloques de espuma que simulan hormigón, un torso del Belvedere impreso en 3D y deformado, y un elemento escultórico de cera en el que se incrustan lijas utilizadas por obreros y artistas anónimos, preservando el esfuerzo de esos cuerpos ajenos.

Un elemento escultórico de cera blanca funciona dentro del conjunto instalativo como un punto de concentración sensorial que desafía la mirada. En su interior confluyen la fe acumulada de las velas de ofrenda y los residuos industriales del taller, recordando que la pureza y la devoción conviven con la materialidad del mundo cotidiano. La experiencia del espectador trasciende así lo visual: inclinarse, oler y aproximarse a la vulnerabilidad transforma la percepción en un acto íntimo y corporal. En su densidad quedan incrustados tacos de lija usados por artistas, artesanos y obreros, recuperados de contextos ajenos, donde la lija actúa como huella del esfuerzo de otros cuerpos, respondiendo a un protocolo de registro sin intención autobiográfica.

Despiece. Protocolo de mutación nos interpela: ¿qué memoria valoramos?, ¿la que consumimos o la que construimos con rigor? El público abandona la posición contemplativa para integrarse en el sistema, y el esfuerzo de desplazar la materia, el rigor documental y la materialidad envolvente configuran un cuerpo de resistencia frente a una realidad mediada. El proyecto se consolida así como un paisaje interior donde suelo, superficie y volumen articulan una anatomía de residuos. La adulteración opera como metodología analítica aplicada a los estratos de la realidad urbana, interviniendo la historia a través de publicidades teatrales y callejeras, residuos arquitectónicos y protocolos administrativos, proponiendo que el arte puede restituir la capacidad de construir una memoria propia, aunque inevitablemente fragmentada.



SOBRE EL ARTISTA

DANIEL BARRIO. Cuba, 1988.

Daniel Barrio (Cienfuegos, Cuba, 1988) es un artista visual cuya práctica articula el espacio desde la pintura, entendiendo el entorno como un archivo adulterado susceptible de intervención crítica. Formado en la Academia de Bellas Artes de Cienfuegos (2004-2008) con especialidad en pintura, y posteriormente en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid - ECAM (2012-2015) en Dirección de Arte, su metodología integra el pensamiento plástico con la narrativa escenográfica. Su origen cubano constituye el fundamento analítico de su trabajo: la experiencia de observar cómo los monumentos y los ideales se revelan frágiles al tacto le ha dotado de una sensibilidad particular para detectar las fisuras en aquello que se presenta como definitivo, estableciendo la realidad como superficie bajo permanente interrogación.

Su trayectoria incluye exposiciones individuales como "La levedad en lo cotidiano" (Galería María Porto, Madrid, 2023), "Interiores ajenos" (PlusArtis, Madrid, 2022) y "Tribud" (Navel Art, Madrid, 2019), así como participaciones colectivas relevantes en "Space is the Landscape" (Estudio Show, Madrid, 2024), "Winterlinch" (Espacio Valverde Gallery, Madrid, 2024), "Hiberia" (Galería María Porto, Lisboa, 2023) y la itinerancia de la Exposición de Arte Joven de La Rioja (2022). Miembro del Colectivo Resiliencia, su obra no persigue la producción de objetos sino la articulación de dispositivos pictóricos que generan protocolos de resistencia frente al flujo de imágenes descartables. En un contexto saturado de datos inmediatos, su práctica produce huellas y archiva aquello que debe permanecer, cuestionando no el significado de la obra sino la memoria que el espectador construye al interactuar con ella, recuperando así la soberanía sobre la mirada y habitando las ruinas como método de comprensión del presente.