ECOS DE UNA VIBRACIÓN DISTANTE: MÁS QUE HUMANAS

El Museo Thyssen-Bornemisza y TBA21 (Thyssen-Bornemisza Contemporary Art) acaban de inaugurar la exposición “Más que humanas” que estará abierta al público hasta el 1 de diciembre.

Esta muestra reúne la obra de Dominique Gonzalez-Foerster y Tomás Saraceno, bajo el comisariado de Stefanie Hessler, en el que es hasta la fecha el tercer proyecto de colaboración entre ambas instituciones. Con estas propuestas de cooperación, el Museo Thyssen amplía su conexión con el arte contemporáneo y explora vías para generar un diálogo entre ambas colecciones.

Tomás Saraceno, “¿Cómo atrapar el universo en una tela de araña?”, 2018

Hessler ha mostrado desde el comienzo de su carrera un gran interés por los procesos creativos interdisciplinarios y el deseo de poner en común el trabajo de artistas e investigadores que beben de distintas fuentes. Esto la ha llevado a dirigir proyectos donde el arte convive con otras disciplinas para enriquecer un mensaje compartido que permite abordar los temas desde distintas ópticas. En la presente exposición, se invita al espectador a plantearse preguntas sobre asuntos vinculados con la tecnología, la inteligencia artificial o el poder de lo desconocido. La convivencia de la obra de estos dos artistas, aparentemente tan dispar, se hila a través de la idea de vibración: la que provoca el sonido o el movimiento de los objetos en el espacio, y la que percibe un receptor, como oyente pasivo o como ser conectado con una red de sensores.

Dominique Gonzalez-Foerster, “Opera (QM.15)”, 2016. Videoinstalación. Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection. Foto: Andrea Rossetti

La extraña vinculación que se origina entre estas obras exige un esfuerzo interpretativo para entender la sutileza del planteamiento, pero todo cobra sentido en este espacio habitado por obras de arte y a la espera de recibir visitantes que desentrañen esos misterios.

El trabajo reciente de Tomás Saraceno se ha centrado en investigar el desarrollo de las arañas, lo que le ha llevado a colaborar con geólogos y entomólogos para indagar en el comportamiento de estos artrópodos y estudiar sus arquitecturas. En la exposición estará presente uno de sus últimos trabajo “¿Cómo atrapar el universo en una telaraña?”, una gran instalación que imita las redes que tejen los arácnidos. Con estas delicadas estructuras se toma consciencia de la sutileza del movimiento del aire, de las suaves tensiones que se producen con cada vibración.

Tomás Saraceno, “Hybrid semi-social solitary Instrument HD 74874”, tejida por tres arañas Cyrtophora citricola (durante 4 semanas) y una araña Agelena labyrinthica (durante una semana), 2019

Por su parte, Dominique Gonzalez-Foerster irrumpe en escena con una pieza de su último proyecto, en el que recupera a personajes célebres gracias al apoyo de la tecnología. En “Opera (QM.15)”, el propio artista aparece caracterizado como la soprano María Callas gracias a una ilusión hológrafa. Sincronizando sus movimientos con el sonido, al reproducir algunas de las arias más famosas que la cantante interpretó, crea un efecto fantasmagórico que se abre camino entre las salas del museo. Aquí, las vibraciones de la voz serán las que muevan los hilos de las telarañas, poniendo de manifiesto la relación entre estos trabajos.

 

Los diversos alzamientos, manifestaciones, reclamos públicos e iniciativas que reivindican una igualdad real entre mujeres y hombres en nuestra sociedad ha dado paso a la ya denominada “Cuarta ola” del movimiento feminista. Estamos protagonizando un período histórico que exige que los derechos de las mujeres vuelvan a estar sobre la mesa de la agenda social y política para saldar una deuda aún pendiente sobre la tan necesaria paridad. Y en este contexto, cobran vital importancia las propuestas que quieren redimir el vacío histórico al que muchas mujeres se han visto abocadas.

Varvara Fedorovna Stepanova, “Jugadores de billar”, 1920, © VEGAP, Madrid (foto vía museothyssen.org)

Hasta cierto punto, este empeño por destacar los distintos roles profesionales que numerosas mujeres han desarrollado a lo largo de la historia constituye un esfuerzo titánico. Debemos tener presente que este olvido no se debe solo a una tendencia por ocultarlas y relegarlas siguiendo los dictados del pensamiento patriarcal dominante en cada momento, sino también a una realidad fáctica, como es la escased de mujeres que pudieron abrirse camino en cada etapa histórica y destacar en su campo en unas circunstancias adversas para ello. Sin lugar a dudas, habría habido muchos más ejemplos si el contexto hubiera sido propicio. Pensemos en que la población mundial se divide a partes iguales entre ambos genéros. Visto así, a lo largo de estos siglos, nuestro conocimiento colectivo, nuestro progreso y la evolución de nuestra propia historia se ha visto privada de las contribuciones venidas de una mitad de la sociedad.

Como decíamos, vivimos una etapa en la que los proyectos que rescatan a personajes femeninos relevantes en sus respectivas especialidades están en plena efervescencia. El objetivo de estas iniciativas no es, claro está, cambiar el pasado, sino abrir nuevos caminos hacia el futuro. El cuestionarse nuestra ubicación en esta senda hacia la igualdad es reflejo de una sociedad global que ha madurado y que se atreve a dar pasos de gigante en esta dirección. La autocrítica y la voluntad de enmienda implican un ejercicio previo de reflexión y análisis. Así, ensalzar el trabajo de mujeres que fueron pioneras en su campo da cuenta de que la historia no siempre ha sido como nos la han contado, pero, sobre todo, proporciona modelos y ejemplos que pueden inspirar a las mujeres (y a la sociedad) del futuro para encarar su desarrollo personal y profesional con la certidumbre de que no tendrán obstáculos por el hecho de ser mujeres.

Viera Sparza (Mª Dolores Esparza Pérez de Petinto), Virginia, 1956, (foto vía museo.abc.es)

Las grandes instituciones también se suman a esta tendencia. El Museo del Prado inaugurará el próximo día 22 una de las exposiciones más esperadas del año dedicada a dos grandes mujeres de la pintura que prácticamente pasaron inadvertidas para la historia del arte. Sofonisba Anguissola (ca. 1535-1625) y Lavinia Fontana (1552-1614) fueron dos artistas sobresalientes que pudieron dedicarse por completo a su pasión pese a vivir en un entorno adverso que priorizaba el trabajo masculino. Esta muestra reúne por primera vez 60 obras de estas dos autoras y será una ocasión única para acercarse a conocer su legado. Aunque la relevancia que alcanzaron en su época, incluso en vida, se fue desdibujando con los años, en los últimos tiempos se ha despertado un enorme interés por su trabajo, tanto para investigadores, estudiosos y expertos como para el público general. Y esto es así porque estas creadoras rompieron moldes, desmontaron estereotipos y cuestionaron algunas de las máximas largamente defendidas por la sociedad del momento sobre la inferior calidad del trabajo femenino en las disciplinas artísticas.

Por su parte, el Museo ABC de la Ilustración clausuró el mes pasado su exposición “Dibujantas”, en la que sacaban a la luz el trabajo de 40 mujeres ilustradoras que colaboraron en publicaciones desde finales del s. XIX y que, sin embargo, permanecieron en el anonimato en numerosas ocasiones. El Museo Thyssen-Bornemisza también contribuyó a esta línea con una exposición dedicada a las mujeres de la vanguardia rusa, bajo el título “Pioneras”, y que tuvo lugar de marzo a junio de este año.

Sofonisba Anguissola, “Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II”, 1561 - 1565 (foto vía museodelprado.es)

Estas propuestas cumplen una misión ejemplarizante y pedagógica, con un discurso en pro de la igualdad elaborado desde la posición de influencia que muchas de estas instituciones tienen, sirviendo de modelo para muchos. Sin lugar a dudas, estamos en la senda correcta, caminado hacia un equilibrio en todos los ámbitos de la sociedad, y esto no es predicable solo del arte, sino de cualquier otro sector de actividad.