Mujeres en la historia del arte abstracto

 

                  Obra de Hilma af Klint

        

 

Hilma af Klint (Suecia, 1862-1944)

 

Hilma af Klint ha sido reconocida hace pocos años como la creadora de la abstracción, predecesora de artistas como Mondrian, Malevich y Kandinsky. Hija de un almirante, estudió en la Real Academia Sueca de las Artes en Estocolmo, uno de los escasos centros que admitían a mujeres de toda Europa. Desde pequeña se sintió atraída por las experiencias espirituales, lo que le inspiró en muchas de sus obras.

 

La artista sueca no quiso que su amplia producción artística (más de 1.200 obras) viese la luz hasta pasados veinte años de su muerte, ya que creía que su obra no sería entendida por el público. En 1896 Klint fundó, junto a varias amigas, un colectivo artístico llamado “Las Cinco”, y se dedicaron a dibujar todo lo que recibían en las sesiones de espiritismo que practicaban. Hay quien dice que éste fue el comienzo de la escritura automática surrealista. 

 

 

Diseños para textiles de Sonia Delaunay

 

Sonia Delaunay (Hradyzk, 1885-París, 1979)

 

La obra de Sonia Delaunay estuvo durante muchos años eclipsada por la sombra de su marido, Robert Delaunay, a pesar de haber creado juntos el simultaneismo. Desde muy pequeña, Delaunay empieza a visitar museos y a interesarse por el arte. En 1903 su familia la envía a estudiar a la Universidad de Karlsruhe (Alemania), y es allí donde descubre el expresionismo alemán de Van Gogh y Gauguin.

 

Es cuando conoce a su marido Robert Delaunay cuando se decanta por el fauvismo, abandonando la pintura como medio expresivo y adentrándose en lo que ella denominaba el ejercicio de la “antimoda”. Mezclaba colores, texturas y formas y creaba trajes simultáneos con formas abstractas y contrastes cromáticos. El soporte ahora era el textil en lugar del lienzo. La artista ucraniana tiene una producción de más de 250 piezas de ropa, que han servido de inspiración a muchos diseñadores y artistas plásticos.

 

 

“Capricornio 333”, María Freire, 1966

 

 

María Freire (Montevideo, 1917-2015)

 

Después de estudiar escultura y pintura en el Círculo de Bellas Artes de Montevideo, María Freire consigue una beca para estudiar en Amsterdam y en París. En ambos países conoce de primera mano la obra de los neoplasticistas holandeses, de Pollock y de Calder, entre otros. En Uruguay, como todos los artistas contemporáneos del país tuvo contacto con Torres García, cuya obra había estado influenciada por los denominados pueblos “primitivos”, de los que tomó algunas referencias tanto de las máscaras africanas como de elementos propios del mundo precolombino.

 

En 1946 comienzan sus investigaciones en torno a la abstracción, con una tendencia planista y geométrica en sus pinturas. María Freire puede considerarse una de las más destacadas artistas del arte concreto y no figurativo de Uruguay. Fue pareja de vida y de arte del pintor uruguayo Pedro Costigliolo.

 

 

 

Helen Frankenthaler junto a una de sus obras

 

 

Helen Frankenthaler (Nueva York, 1928-Darien, 2011)

 

Helen Frankenthaler fue una pintora expresionista abstracta estadounidense cuya obra tiene claras influencias de Jackson Pollock y Clement Greenberg. Su carrera artística comienza en 1952, con la exposición “Montañas y mar”. Frankenthaler creó la revolucionaria técnica artista conocida como “stoak stain”, que consistía en pintar directamente en un lienzo sin imprimación, absorbiendo éste todos los colores. Dicha técnica fue adoptada por otros maestros de la época como Kenneth Noland y fue el indicio de la segunda generación de Pintores de Campos de Color. 

 

Su aportación a la historia del arte contemporáneo a menudo pasa desapercibida, quizás su obra quedó opacada por la de su marido, el también representante del expresionismo abstracto Robert Motherwell.

 

 
 
                                                    Sin título, 1964. Lee Krasner. Imagen vía MOMA
 
 

Lee Krasner (Nueva York, 1908-1984)

 

 

Lenore, Lena, Lee, comienza a interesarse por el arte en 1928, año en el que empieza a estudiar en The Arts Students League, donde conoció al que será su compañero de oficio y vida durante años: Jackson Pollock. Por desgracia, el asunto más conocido sobre su vida fue su fatal relación matrimonial con el artista del action painting. En 1937 conoce a Hans Hofmann, quien le enseñó la obra de Picasso, Matisse y otros artistas europeos, lo que influyó sobremanera en su obra.

 

Durante la Gran Depresión de los años 30, Krasner se unió al Federal Art Project, una iniciativa del gobierno que daba empleo a artistas en el diseño de mobiliario urbano o en la realización de murales en la calle. Lee Krasner es una de las artistas más destacadas del Expresionismo Abstracto en la segunda mitad del siglo XX. Su pintura gestual rompió con la abstracción europea a favor de una nueva subjetividad.

 

 

Bridget Riley junto a una de sus obras 

 

Bridget Riley (Londres, 1931)

 

Bridget Riley es una de las artistas más destacadas del movimiento artístico del Op Art o arte cinético. Sus “ilusiones ópticas” han servido de inspiración a un gran número de artistas. La pintora inglesa estudia dibujo en la Royal Academy of Arts de Londres, y es en 1960, tras presentar sus obras en varias exposiciones, cuando empieza a ser conocida.

 

En 1960 viaja a Italia y allí donde comienza a interesarse por el puntillismo de Seurat, cuya obra toma como referencia en sus obras. El blanco y negro y las formas simples fueron sus grandes aliados hasta los años 70, década en la que incorpora el color a sus obras y empieza a investigar con otras formas geométricas. Hoy Riley sigue experimentando con el color y las formas geométricas. 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.