Arte contemporáneo para la Nave 9 de Matadero Madrid

Maurizio Cattelan, “Bidibidobidiboo”, 1996.

 

 

El 2008, solo un año después de la apertura de Matadero Madrid, el COAM lanzó una convocatoria de proyectos para rehabilitar las naves 8 y 9. Estas naves estaban dedicadas inicialmente a “Mondonguerías, Secaderos de pieles y Taller de vaciado” y a “ Mercado y matadero de aves” respectivamente. El proyecto debía incorporar un diseño para acomodar la sede de Intermediae, y otros centros de creación artística, arquitectura y diseño de Matadero.

 

 

 

Exterior de la nave 9 del Matadero de Madrid. ©Carlos Rosillo

 

 

Desde hace tiempo se estaban estudiando distintas propuestas para convertir la nave 9 en un lugar consagrado al arte contemporáneo. Las negociaciones para asignar a este espacio una función específica y convertirlo en espacio expositivo permanente se iniciaron el año pasado. Ya entonces una de las apuestas más firmes y prometedoras era la de servir de sede a la colección de arte contemporáneo de la Fundación Sandretto Madrid.

 

 

 

Sarah Lucas, “Love Me”, 1998.

 

 

En el pasado mes de septiembre se ha cerrado finalmente un acuerdo de cesión del espacio durante 50 años en los que la nave se transformará en espacio de exhibición de 105 piezas esta enorme colección, que abarca obras contemporáneas creadas a partir de los años 80, y que incluye nombres imprescindibles del panorama artístico internacional como Damien Hirst, Maurizio Cattelan, Anish Kapoor, Helen Marten, Cindy Sherman o Doug Aitken.

 

La apertura está prevista para 2019, pero hasta entonces hay mucho trabajo por hacer, comenzando por la transformación y adaptación de esta superficie de 6.300m2, en un proyecto arquitectónico a cargo de David Adjaye y Arturo Franco que dejará intacta la fachada exterior de la nave.

 

 

 

Patrizia Sandretto (imagen tomada de El Español).

 

 

La aspiración de Patrizia Sandretto es la de mantener parte de la actividad que ya caracteriza a la fundación italiana y convertir este espacio en un lugar de referencia en el panorama contemporáneo español, el mercado natural que sirve de conexión con Latinoamérica y el resto de Europa. Uno de los pilares fundamentales de este proyecto, desde sus inicios, ha sido la apuesta por la educación, por hacer accesible el arte contemporáneo a todos los públicos y apoyar a los artistas emergentes. En palabras de la propia Patrizia “quiero un centro donde cada día ocurra algo”. Por eso, no habrá que esperar hasta la apertura para que la programación organizada en torno a esta colección comience. Seguiremos atentos.

 

 

Han pasado 13 años desde el comienzo de su andadura, y en todo este tiempo el Festival de videoarte PROYECTOR no ha hecho más que crecer y consolidar su posición como un evento imprescindible en esta disciplina. Desde sus inicios, la iniciativa ha tratado de dar visibilidad a una disciplina que siempre ha estado relegada a un segundo plano en los circuitos de exhibición habituales. Aunque la videocreación no es nueva, ya que surgió con entidad propia en los años 60 del siglo pasado, la forma de acercarse a conocerla y disfrutarla no siempre ha sido sencilla. En muchas ocasiones, abundaba el modelo expositivo en el que se incluían algunas piezas sueltas dentro de un recorrido principal, como si el vídeo fuese la aportación anecdótica al conjunto. No obstante, nuestra cotidianidad está invadida de imágenes en movimiento, y se produce la paradoja de que el videoarte, pese a ser un formato de expresión artística muy en sintonía con los hábitos de la sociedad actual, sigue siendo una disciplina minoritaria.

Fotograma de “Hel City”, de Gregorio Méndez Sáez, 2019

PROYECTOR nació en cierta medida para revertir esta situación, para poner en valor el vídeo como formato creativo y para ofrecer un espacio amplio e itinerante en el que albergar multitud de propuestas, venidas de dentro y fuera de nuestras fronteras. En este tiempo, la consolidación del festival lo ha llevado a viajar por el mundo, pero también, a ser un referente que cada que cada año despierta mayor interés. En la convocatoria abierta para recibir propuestas se llega casi al medio millar, y el centenar de obras seleccionadas por el jurado son una muestra representativa de distintos modos de entender la videocreación y el entorno, con piezas llegadas principalmente de Europa, Latinoamérica, el Sudeste de Asia y Oriente Medio.

A su vez, PROYECTOR quiere ser algo más que una muestra de vídeo, y ofrece una nutrida programación en la que se organizan charlas, talleres, clases magistrales, encuentros con artistas, visitas y conciertos. Una experiencia completa que tiene siempre como telón de fondo la imagen en movimiento.

El Instante Francisco Ruiz de Infante. El bosque que se mueve (errores de medida)

En esta evolución, hay que considerar también otra circunstancia: el vídeo es un formato creativo que tiene sus propios códigos, pero es también una de las disciplinas más abiertas a la hibridación artística y a la ampliación de usos. El vídeo puede, por tanto, ser la idea genuina de un autor que concibe un proyecto autónomo para ser realizado en este formato, pero puede ser también el resultado complementario de una intervención o el registro documental de una acción previa cuya pervivencia queda garantizada al ser recogida en vídeo. La versatilidad de la imagen en movimiento y el potencial que ha adquirido en los últimos años nos permite hoy hablar de numerosas ramas de arte que se centran en la fusión de lenguajes y en la incorporación de técnicas y metodologías venidas de otros sectores, y en muchas de ellas el vídeo sigue siendo una pieza clave. Así sucede con el arte tecnológico, el arte sonoro interactivo, la grabación de performances, la transformación de big data a imagen, la inteligencia artificial, y un largo etcétera. Precisamente por ello, PROYECTOR ofrece una visión panorámica de esta realidad, con un programa sumamente interesante que juega con la variedad y riqueza de propuestas.

Fotograma de “Herdança”, de Thiago Rocha Pitta, 2007

La edición de 2020 se desarrollará del 9 al 20 de septiembre. Como ya viene siendo habitual, el programa se despliega en varias sedes repartidas por la ciudad de Madrid, cada una de las cuales albergará una pequeña fracción de las actividades previstas. Este año el festival contará con la colaboración de la Casa Árabe, White Lab, Cruce, El Instante Fundación, ¡ésta es una PLAZA!, Extensión AVAM (Matadero Madrid), Institut Français de Madrid, Medialab Prado, Quinta del Sordo, Sala Alcalá 31, Sala El Águila, Secuencia de Inútiles y White Lab, además de la colaboración de la Colección INELCOM y la colección de videoarte de Teresa Sapey.

El festival es también la ocasión ideal para articular el tejido cultural, ya que implica a numerosos profesionales del sector, desde comisarios, a creadores, desde gestores de espacios a críticos y docentes. La programación de 2020 cuenta además con la colaboración del Festival FUSO y el Museo Reina Sofía, que ceden algunas de sus piezas para exhibición.

En definitiva, una cita que los amantes del arte contemporáneo no nos debemos perder y que promete muchas novedades en esta 13ª edición.