NEREA UBIETO, COMISARIA DE ONE PROJECT ART MADRID’19

“Es fundamental que artista y comisario caminen de la mano, es la parte más apasionante de este trabajo”.
La comisaria y crítica de arte independiente Nerea Ubieto toma el relevo del Programa ONE PROJECT de Art Madrid’19. Aire fresco y un discurso personal y filosófico para enriquecer este “escaparate de jóvenes talentos”.

Para quien todavía no tiene claro a qué se dedica una comisaria de arte y cuál es su papel, ¿podrías decirnos con tus palabras qué hace y cuál es la función de un comisario?

Un comisario es un conector de ideas estéticas, un mediador en el sentido más amplio y positivo de la palabra: establece vínculos entre las artistas y el público, la obra y el espacio, entre las piezas que forman parte de una exposición, entre el discurso de las artistas y otros discursos posibles... Solía gustarme la definición del comisario como "ideólogo de una exposición" porque pone énfasis en la cuestión reflexiva frente a la puramente práctica, algo así como un filósofo visual. Sin embargo, a día de hoy se me queda corta y me parece un poco pretenciosa. El discurso se forja necesariamente a partir de las conversaciones y el intercambio con las artistas, por lo tanto, ellas también "idean" la muestra. Es fundamental que artista y comisario caminen de la mano, es la parte más apasionante de este trabajo. Por otro lado, la exposición no es el único formato a través del cual dar salida a estas conexiones artísticas, hay otras maneras, visibles e invisibles. Creo que, actualmente, reinventar estos formatos y estrategias es una labor primordial. Tenemos que repensar mucho nuestra función, ampliar horizontes de acción, mezclarnos y abrirnos a modos colaborativos.

 

  Pensando en el público que visita una feria o una exposición... ¿Qué aporta esta perspectiva comisariada?

Llegar a un público –de todo tipo– es muy importante tal y como yo entiendo la práctica curatorial. Quiero pensar que la perspectiva comisariada tiene mucho que aportar, para empezar, una mirada nueva con respecto a las relaciones que pueden darse entre las obras propuestas. Esta visión facilita –que no pone fácil– que el espectador establezca sus propias interconexiones. El comisariado contextualiza, amplia lecturas y, por qué no, genera un discurso atractivo que puede servir de gancho para un público que de otra manera no se hubiese aproximado a ciertos discursos. En mi opinión, la perspectiva comisariada debería acercar al espectador. Intento no perder esto nunca de vista e imaginar qué pensarían mis padres al entrar en la exposición.

“Un comisario es un conector de ideas estéticas, un mediador en el sentido más amplio y positivo de la palabra: establece vínculos entre las artistas y el público, la obra y el espacio, entre las piezas que forman parte de una exposición, entre el discurso de las artistas y otros discursos posibles”.

 

  El "discurso" es el gran tema contemporáneo... ¿Tienes algún fetiche discursivo?¿Qué temas te interesan?

No suelo cerrarme a nada porque incluso los temas que, en principio, me interesan menos, suponen un reto y conllevan un aprendizaje no previsto, pero sí, tengo preferencias… En mis proyectos suelo trabajar temas de sesgo filosófico, especialmente la identidad personal entendida de modo amplio, desde los recovecos de la interioridad decimonónica hasta la exterioridad digital. Problemáticas en torno al feminismo, lo queer, corporalidades expandidas, la experiencia sensorial, los nuevos materialismos, la fenomenología...es muy difícil acotar, ¡me apasionan muchos temas!

 

  Debe de resultar complicado conseguir una pausa reflexiva ante una obra en estos días de novedades continuas, premura y sobresaturación de imágenes... ¿Cómo lo haces/intentas tú?

Sí, es tremendamente difícil, más todavía si tienes una mente que no descansa… Lo consigo obligándome a parar, en concreto a través del yoga, práctica a la que intento dedicarle un tiempo todos los días.

 

  ¿Cuál es el papel de las ferias en el escenario del arte contemporáneo?

Servir de escaparate, tomar el pulso al arte actual, promover la obra de las artistas y, por supuesto, ¡venderla!

“En mis proyectos suelo trabajar temas de sesgo filosófico, especialmente la identidad personal entendida de modo amplio, desde los recovecos de la interioridad decimonónica hasta la exterioridad digital”.

 

  ¿Cómo afrontas tu incorporación al equipo de Art Madrid? ¿Con qué vas a contribuir a su programa?

Con ilusión, pero también como un reto. Comisariar dentro de una feria es complicado porque entran en juego una serie de factores que se escapan a mi control y van más allá de la labor curatorial: la parte comercial, la competencia entre las ferias, prejuicios, miedos… Soy consciente de que lidiar con todo esto es peliagudo.

Voy a contribuir dando lo mejor de mí, presentando propuestas interesantes y apostando por un proyecto 100 % mujeres artistas. El objetivo es equilibrar de manera radical un porcentaje que nunca ha estado de nuestro lado. Además, creo que la selección se va a dar de manera natural, puesto que la gran mayoría de artistas con las que he trabajado este año son mujeres.

 

  ¿Cómo entiendes tú el Programa ONE PROJECT y cómo valoras el trabajo de Carlos Delgado Mayordomo, comisario al que relevas?

Lo entiendo como una ventana necesaria y una oportunidad para artistas que están despuntando y necesitan un empujón. Más allá de las posibles ventas y la visibilidad que reporta una feria, formar parte de un programa comisariado es un plus para la artista ya que supone ir de la mano de alguien que cree y apuesta por su trabajo. Además, mi intención es trabajar con estas artistas fuera de la feria. Con respecto a Carlos, solo puedo valorar en positivo: admiro su labor curatorial en general y el trabajo que ha realizado con los Solo Project durante estos 5 años, a pesar de la dificultad. Espero estar a la altura.

 

  BIO NEREA UBIETO:

Zaragoza, 1984. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, trabaja como comisaria independiente, gestora y crítica en diversas publicaciones de arte. Entre sus últimas exposiciones destacan: “Return Flight Tickets” en la galería Max Estrella (Madrid); “La amenaza invisible” en Sala Amadis (Madrid); “El lugar donde vivo” en Galería Ponce Robles (Madrid) o “Keep calm and carry on”, inaugurada en Tabacalera Madrid e itinerante por la Red de Centros Culturales del AECID en Latinoamérica. Recientemente ha sido seleccionada en la convocatoria 2017 V.O. de comisariado de Valencia con su proyecto “Artfulness” que llevará a cabo durante septiembre 2018. Entre los premios y ayudas recibidas destacan: la Beca de Residencia en el extranjero de la Comunidad de Madrid, desarrollada en HIAP-Helsinki International Artist Programme (2016); el Exhibition Internacional Award del CPR (2016), o la residencia internacional Curatorial Program of Research en Estonia y Finlandia (2015). Colaboradora habitual del programa cultural de televisión Metrópolis. Combina su labor como comisaria independiente con la gestión cultural, la docencia y otros proyectos en el ámbito artístico.

 

 

Aunque Isabel inició su trayectoria pictórica en el mundo de la figuración, posteriormente comenzó a explorar el poder expresivo de la abstracción, con una fuerte plasticidad y el uso de materiales reales extraídos de los lugares que iba visitando. Su última serie, “Cosmogonías”, es una plasmación abstracta de un momento de géneris, una metáfora del origen de la vida que coincide con un momento de cambio en su trayectoria. Hoy entrevistamos a esta pintora sevillana y nos acercamos a conocer su trabajo de una manera más personal.

Estudiaste Historia del Arte y poco después te mudaste a Londres donde trabajaste en Christie’s ¿podrías describirnos cómo fue tu experiencia allí y qué diferencias encuentras entre el mercado británico y el español?

Después de estudiar Historia del Arte en Sevilla conseguí irme a Londres a seguir estudiando. Mi hambre por ver los museos, las obras de arte maravillosas y todo lo que estaba pasando era insaciable. Aprendí muchísimo no solo de arte sino también del mundo que lo rodea: exposiciones, galerías, subastas, mercado, etc. Me di cuenta de que en España estábamos muy lejos del dinamismo artístico que allí se respiraba. Había subastas semanales de un período artístico completo, por ejemplo, la semana de los Impresionistas -valga la redundancia- era impresionante, se podían ver Monets, Manets, Renoirs, Van Goghs, etc. todos juntos para salir a la venta. Igual pasaba con la pintura antigua, los muebles, las joyas… Los ingleses siempre han tenido una larga tradición de comprar y vender obras arte además de gran valor; en eso los españoles vamos a la zaga.

 

A raíz de tu experiencia en Londres comenzaste a pintar. ¿Cómo diste ese paso y en qué estilo situarías actualmente tu trabajo?

Ya pintaba mucho antes de irme a Londres a vivir, aunque es verdad que no me dedicaba profesionalmente a ello; eso vino después de mi regreso. Necesitaba trabajar, ya que no sabía por dónde empezar a vivir de esto. En Madrid trabajé en Christie’s durante unos años mientras dibujaba en mis ratos libres y pintaba muebles por encargo. El paso no fue repentino, poco a poco pintaba cada vez más, cada vez me llenaba más y cada vez lo necesitaba más para sentirme bien. Un día me ofrecieron hacer un mural. Nunca antes había pintado una superficie tan grande. Me lancé sin titubear (con un plazo de tiempo cortísimo, ¡insensata kamikaze de mí!) y comprendí que nunca estaría completamente satisfecha conmigo misma si no me dedicaba a lo que en realidad me gustaba y se me daba bien. Así que me empecé a hacer murales, lo recuerdo como una época apasionante, difícil, ilusionante, de aprendizaje y dolores de espalda monumentales. Después llegó la crisis y con ella una enorme crisis personal… ahí es cuando pasé de lo figurativo a lo abstracto y nacieron las Cosmogonías. Así que no puedo definir mi estilo, ahora mismo estoy haciendo obras abstractas y muy matéricas, pero yo parto de lo clásico y figurativo en verdad, y al final siempre vuelvo a lo básico.

Isabelita Valdecasas

Cosmogonia Corales, 2017

Técnica mixta sobre lienzo

100 x 100cm

Isabelita Valdecasas

Tríptico cosmogonía, 2018

Técnica Mixta sobre lienzo

120 x 55cm

Isabelita Valdecasas

Textura lunar, 2018

Técnica Mixta sobre lienzo

80 x 80cm

En alguna declaración a prensa has dejado claro que tanto la música como los viajes son dos elementos clave a la hora de pintar ¿Podrías explicarnos cómo es tu proceso creativo y cómo influyen los viajes y la música que escuchas en dicho proceso?

El proceso creativo es lento, no es solo el momento de ejecución de la obra. En esto los viajes juegan un papel importante aunque yo misma no sabría definir bien el qué exactamente. Me fascina la naturaleza y la sensualidad del paisaje, y por sensualidad me refiero a los sentidos: el olor, la luz, el color, el sonido del viento, el tacto de la arena o el musgo, el producto local de la tierra que comes cuando viajas. Todo está relacionado con la tierra que se visita. El cuadro que sale tras un viaje a Alemania o Suecia con esos verdes y grises, esas nubes y cielos, el olor del frío o la hierba en verano, la sensación de quietud… no tiene nada que ver con un cuadro que haces tras un viaje a Cartagena de Indias donde todo es color, ruido, humedad y alegría caribeña. Tomo muchos elementos para mi obra cada vez que viajo y a veces creo que me van a detener en una aduana de la cantidad de “virutas” locales que me traigo.

La música también está inspirada por los lugares en los que se hace. Yo pinto porque no se hacer música y casi no soy capaz de levantarme de la cama sin ella (no sé quién me dice que soy una exagerada, como buena andaluza) todo lo hago con música, es como un motor, me da alegría y me acompaña en mis largas horas de estudio. Escucho de todo, bueno, no… casi. Es mi gran, gran afición.

 

¿Qué aporta el arte en tu vida?

El arte en mi vida aporta mil cosas. Por un lado es mi trabajo, así que me aporta responsabilidad, desafío y gratificación. El arte es mi inquietud y a la vez es lo que me sale naturalmente. El arte de otros, ya sea plástico o no (literatura, música, cine…) es mi pasión, mi alimento intelectual. Pero me gusta más compartido, comentado, analizado y discutido con más gente; de ahí siempre salen reflexiones interesantes, ideas y a veces grandes risas. Fundamental reírse con seriedad.

Isabelita Valdecasas

Textura azul bicolor, 2019

Técnica Mixta sobre lienzo

90 x 90cm

Isabelita Valdecasas

Textura rojo, 2019

Técnica Mixta sobre lienzo

80 x 80cm

Los elementos naturales como la arena, el musgo o las rocas son componentes que podemos encontrar en tu obra. ¿Qué intención tiene el uso de estos materiales en tus piezas?

Los elementos naturales que utilizo son a la vez parte compositiva de la obra y parte simbólica. Todo esto fue surgiendo poco a poco y de manera inconsciente. Por un lado aportan textura y volumen a la obra, crean relieves y cuerpos matéricos; pero también están ahí con un propósito, reflejan que todo forma parte de la naturaleza, no importa lo procesado o intervenido que esté previamente a manos del hombre, viene de la tierra y acabará en ella por las buenas o por las malas, resurgirá aunque en el proceso acabemos extinguidos por brutos, bestias y autodestructivos. Estoy obsesionada con el reciclaje y con la ambigüedad o dualidad de este lenguaje, ya que nosotros somos parte de esa naturaleza que estamos destruyendo, somos nosotros los que nos vamos a destruir puesto que somos una simbiosis, un “todo” en frágil equilibrio.

¿Nos podrías hablar sobre el trasfondo de la serie “Cosmogonías” y cómo surgió?

Las Cosmogonías surgieron poco a poco y casi por casualidad como un pequeño Big Bang. Después fueron tomando forma y consolidándose en mi cabeza y en los lienzos. Por un lado está la idea de la inmensidad de la naturaleza frente a nuestra insignificancia, tanto hacia el infinito inabarcable como hacia lo infinitesimal y microscópico. Coincidieron en el tiempo con un cambio en mi vida cuando empecé a hacer obras abstractas, así que fueron como una génesis. Necesitaba ponerles un nombre y de ahí surge la palabra cosmogénesis, el origen. Así que también pueden interpretarse como un nuevo comienzo, la gestación de algo. Son obras inspiradas en el origen de la vida, la fascinación y misterio de la creación desde la más minúscula célula en un microscopio y sus reacciones químicas a lo infinito del cosmos, tan parecidos entre ellos. También son una introspección y una llamada de atención hacia lo básico, lo clásico, lo natural y lo orgánico en este mundo digitalizado, desnaturalizado y plasticoso.

 

¿Cómo logra un artista del S. XXI mantenerse un poco al margen de los nuevos hábitos digitales y el imperativo de las redes sociales?

Los nuevos hábitos digitales no me interesan mucho. Creo que son necesarios y útiles, claro está, pero no me atraen especialmente. Yo necesito el contacto con lo matérico, con lo tangible. También hay una parte estética y compositiva que creo que debe ir más allá de lo que es marketing y está de moda. Pero qué duda cabe que para sobrevivir en el siglo XXI hay que estar al día de las redes sociales y la era digital… ¿qué puedo decir? que es como el niño que vuelve del colegio y se quiere ir a jugar, pero sabe que antes debe hacer sus deberes.

Isabelita Valdecasas

Textura blanco y negro I, 2019

Técnica Mixta sobre lienzo

70 x 70cm

Isabelita Valdecasas

Textura círculo rojo, 2019

Técnica Mixta sobre lienzo

90 x 90cm

Isabelita Valdecasas

Textura blanco y negro II, 2019

Técnica Mixta sobre lienzo

70 x 70cm

¿Crees que la preocupación por el medio ambiente es cada vez más frecuente entre los creadores contemporáneos? ¿Qué dificultades e innovaciones has encontrado para trabajar de acuerdo con estos principios?

Por suerte sí, hay mucha más conciencia en esta generación de cuidar el medio ambiente, reciclar, no contaminar etc, y de hecho esto se refleja en el arte actual. No podría ser de otra forma. Cada época ha de reflejarse en su arte contemporáneo. Pero también es verdad que esta locura destructiva está más agresiva que nunca. Hay más contaminación, más polución aumentando sin medida y es algo que me asusta y preocupa mucho. No voy a ser hipócrita, reciclo y procuro ser lo más cuidadosa posible, pero no dejo de pensar que nunca es suficiente. Al final vivimos en el lugar y en el tiempo que vivimos.

Dificultades he encontrado varias, innovaciones… ¡creo que ninguna! Hay que probar bien los materiales para comprobar que vayan a ser duraderos o, por ejemplo, tener fe en que los pigmentos y demás productos de Bellas Artes que venden como “orgánicos” o “ecológicos” lo sean realmente. Otra dificultad ha sido estar haciendo una obra inspirada en el Mediterráneo con algas y arenas recolectadas en las playas y de repente haberme quedado sin Posidonia o algún otro elemento local, entonces tengo que recurrir a algún alma caritativa que vaya a recolectar materiales para enviármelos… no quiero ni pensar en la cara que habrán puesto los de correos si alguna vez han abierto una de esas cajas llenas de algas, yerbajos, virutas y arena…! Una vez una amiga vino cargando con 15 kg de arena de Tarifa para unos cuadros.

Innovaciones no lo creo, está todo inventado; la cuestión está en hacer piezas únicas y con un estilo propio. El tiempo dirá…