NOS ACERCAMOS AL ARTE EXPERIMENTAL

El arte es un lenguaje expresivo que no se conforma con seguir las pautas preestablecidas y se atreve a explorar nuevas opciones creativas. Sí, estamos ante algo intrínseco y consustancial al arte, porque una de sus finalidades es cuestionarse la razón de ser de nuestra realidad, ir un paso más allá de la ortodoxia instaurada, romper con el clasicismo y plantear un reto tanto para los artistas como para los espectadores. Y en este magma creativo, la incursión de nuevas técnicas y la combinación de disciplinas es el caldo de cultivo ideal para originar nuevos movimientos y tendencias.

Yoshi Sodeoka, “Utopia”

El arte experimental no empezó a designarse como tal hasta bien avanzado el s. XX. Hasta entonces, la eclosión y sucesión de movimientos artísticos dieron paso a manifestaciones cada vez más abstractas, más alejadas de la estética clásica, arquetípica e impostada, que había vivido pequeños episodios de evolución sobre la aparición de nuevas técnicas, pero con una producción muy basada en las exigencias del mecenas de turno. Era la dominación de los motivos religiosos, las reconstrucciones de relatos mitológicos, la tiranía de los retratos regios y nobiliarios, la expansión de los paisajes pomposos. Sin embargo, el siglo pasado fue la cuna del concepto de artista moderno, un autor autónomo, independiente, irreverente y difícil de dominar que quiso refugiarse también en un nuevo lenguaje para vivir al margen de los cánones.

Nacho Criado

Casi siempre, en sus inicios, las nuevas propuestas expresivas que se alejan del academicismo suelen recibir una dura crítica por parte del grupo más conservador y consolidado de las bellas artes. No olvidemos que esto mismo les había pasado a los impresionistas, abiertamente rechazados por los autores más tradicionalistas, que veían en su estilo una suerte de subversión (y hasta perversión) de la pintura. Hoy, en cambio, este movimiento de finales del s. XIX se ha consolidado como un referente ineludible de la historia del arte.

Cristopher Cichocki, “Fish With Enamel Illuminated by Ultra Violet Radiation”

Igualmente, toda forma experimental tiende a tratar temáticas menos amables y más arriesgadas que den cauce a las grandes inquietudes del momento. Por eso mismo, estas formas de expresión suelen asociarse con la crítica abierta al sistema establecido y el status quo de poder. Nada mejor que enturbiar la crudeza de un replanteamiento social con un golpe de efecto novedoso, como el que el arte experimental propone. Una ruptura de las reglas que exige una doble lectura para llegar al fondo del asunto. Porque, en esta corriente, pocas veces las cosas son lo que parecen.

Jim Drain

Así, el arte experimental se alimenta de recursos contemporáneos y construye su mensaje sobre el valor del propio discurso: importa más lo que se quiere decir que cómo se dice. La imagen, los elementos “extra-artísticos”, la influencia de otras profesiones y el impacto mediático juegan un papel fundamental en esta corriente aún hoy difícil de definir y concretar. El propio desarrollo del tejido artístico en cada momento y lugar determinan la expansión y acogida de estos modelos. La vieja y veterana Europa, tan apegada a su historia y herencia cultural, siempre ha ido a la zaga de otros focos pioneros, como los venidos del otro lado del charco. Quizás la ausencia de un peso histórico milenario y la inconsciencia de vivir una realidad con un pasado apenas bicentenario sirvan de impulso para marcar tendencia y erigirse en el campo de experimentación por excelencia. Perdamos el miedo a equivocarnos y probar.

 

Una de las propuestas incluidas en el calendario del programa “Art Madrid-Proyector’20” fue la organización de varios encuentros con artistas dentro de la feria, lo que dio a los visitantes la oportunidad de conocer mejor su obra y abrir un diálogo personal con ellos tras la presentación de sus últimas líneas de trabajo. Del miércoles 26 al sábado 29 de febrero, contamos con la participación de Abelardo Gil-Fournier, Fernando Baena, Mario Santamaría y Maia Navas, un conjunto de creadores que trabajan con la imagen en movimiento, pero también con la instalación, el arte tecnológico, la performance y el videoarte.

El trabajo de Abelardo Gil-Fournier gira en torno a la hibridación entre lo real y lo sensible. Este artista e investigador aborda esta cuestión en sus obras desde una perspectiva en la que la percepción, la imagen y la producción material se funden. Tanto su práctica artística como investigadora trata temas relacionados con la ordenación del territorio y el crecimiento vegetal sin perder de vista estos tres puntos de interés, lo que da lugar a obras que incorporan la presencia de la naturaleza desde varias ópticas, en ocasiones como un espacio de experimentación en el que reflexionar sobre la conexión entre arte y política, la relación del ser humano con el entorno o los criterios de intervención en el paisaje.

Durante su presentación el miércoles 26 de febrero, Abelardo nos habló de algunos de sus últimos proyectos, en los que la presencia de la tecnología es clave para ofrecer una interpretación artística de las incursiones del individuo en el territorio, lo que afecta a cuestiones como las técnicas de agricultura, la progresiva deforestación de los bosques o la explotación de los recursos del terreno. El resultado son dibujos de patrones con códigos de color que desglosan el paisaje analizado y ofrecen una reinterpretación más visual y de base tecnológica sobre estos comportamientos humanos. Además, en este encuentro, el artista nos explicó su obra “The Quivering of the Reed”, una instalación que mezcla imagen de vídeo, con sonido y elementos materiales, y que cumple el papel de mezclar lo sensorial con lo real.

Abelardo Gil-Fournier

Fernando Baena compartió una charla con nosotros la tarde del jueves 27 de febrero. Este artista ha centrado gran parte de su trabajo en la performance, el happening y las piezas de vídeo, muchas de ellas pensadas para plasmar el resultado de una intervención y darle a la obra una segunda vida en un nuevo formato. Los temas principales que acaparan su trabajo van desde el tratamiento de la sexualidad y cuestiones de género, los movimientos migratorios y el drama de los refugiados, el ejercicio de la libertad política y de pensamiento… todos ellas cuestiones de gran calado que Fernando aborda desde planteamientos cercanos, con uso de materiales habituales y entornos reconocibles. Otra de las características de su obra es la incorporación a muchas de sus piezas de Marianela León, una performer que lleva colaborando con Fernando muchos años hasta convertirse casi en un alter ego de sí mismo y protagonizar la mayoría de acciones que tienen lugar en espacios públicos.

En este encuentro, Fernando pudo explicarnos parte de sus procesos creativos e incidir en un aspecto clave que el artista de performance pretende: entender la reacción del público. De este modo, se analiza también el impacto de una obra concebida desde el plano teórico cuyo significado puede cambiar completamente en función de la percepción del espectador. Como él mismo explicaba en la charla respecto a su pieza “Balsa”:

“Lo que comenzó siendo una performance con un guión establecido acabó transformándose en un happening en el que el público participaba con reacciones a veces insólitas”.

Por su parte, Mario Santamaría, que estuvo con nosotros el 28 de febrero, nos presentó un trabajo completamente distinto al de Fernando. Este artista está centrado en el análisis del uso de los datos, la sensación de manipulación y falta de control sobre nuestra información que se produce en el medio digital y el deseo de llevar al plano tangible ideas tan etéreas y comunes hoy día como el uso de nubes de almacenamiento virtual, la ubicación de las páginas web o el flujo de datos por Internet. Gran parte de su trabajo, documentado en vídeo o transformado en instalaciones tecnológicas, es una forma de investigación sobre el impacto del medio digital en nuestra cotidianidad. Su deseo de bajar al plano material estos términos, que hoy manejamos en nuestro lenguaje sin comprender muchas veces su significado, le ha llevado a visitar bunkers de servidores, naves de almacenamiento, además de rastrear la ubicación exacta de los servidores que albergan su propio dominio web para dar con parajes aislados, perdidos y alejados de todo rastro de humanidad.

Mario nos propuso un viaje material a esta realidad para demostrar que estamos ante un sistema muy frágil, cuya durabilidad no está a prueba de fenómenos naturales, como lo demuestra alguno de los trabajos de documentación realizados, en donde rescató imágenes de animales salvajes entrando en estos centros de datos y poniendo en peligro la subsistencia del mundo digital.

Mario Santamaría

Finalmente, Maia Navas, recién llegada de Argentina, compartió con nosotros la tarde del sábado 29 en un encuentro en el que nos habló de su trabajo de creación así como de su experiencia al frente de Play-Videoarte, un festival dedicado por completo a esta disciplina que cofundó en 2012, y que en estas seis ediciones ha compaginado una exhibición anual con un programa de actividades que tienen lugar en la Ciudad de Corrientes (Argentina), en el Centro Cultural de la Extensión Universitaria que depende de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).

Maia es licenciada en psicología, además de en artes y tecnología, y compaginar su carrera artística con la docente. El impacto de la psicología entre sus temas de trabajo es evidente, y algunas de sus obras de vídeo tratan de ahondar sobre aspectos inquietantes y desconcertantes del comportamiento humano, como la serie “Procedimientos” que pudimos ver en la presentación. En ella, la artista retrata el día a día de personas afectadas por el síndrome TOC con una narrativa visual excelente que pone el acento, casi con una visión cinematográfica, en la vivencia personal de este fenómeno.

Maia Navas, foto de Marc Cisneros

Desde Art Madrid queremos dar las gracias a todos estos artistas por compartir con nosotros su experiencia creadora y darnos la oportunidad de dialogar con ellos acerca de sus proyectos presentes y futuros.