NOS PREPARAMOS PARA LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES… CON ARTE

La fiesta de Halloween se ha convertido en una celebración internacional donde las calabazas, las brujas y las calaveras son parte de nuestra cotidianidad. Todos sabemos que en este día se conmemora el fin de la época de estío y desde antiguo se festeja como la última noche de excesos antes de dar paso a la sobriedad y recogimiento del invierno. Esto es así en la tradición celta, una festividad pagana que en Galicia siempre se conoció como Samaín y que se celebra desde tiempo inmemorial. La influencia del cristianismo vino a redefinir muchos de estos festivales para darles un significado acorde con los postulados católicos, y de ahí nació el día de Todos los Santos o día de Difuntos, ampliamente celebrado en todo el mundo. De hecho, la propia palabra Halloween es una evolución de “All Hallow’s Eve”, que significa “Víspera de Todos los Muertos” ¿Pero qué tiene esta fecha para ser celebrada en tantos lugares del mundo por distintas tradiciones culturales?

Gustav Klimt, “Morte e Vita”, 1905 (vía wikipedia)

Para muchos, ciertos días señalados del año dan lugar a un cúmulo de energías que abren portales a nuevas dimensiones. La noche del 31 de octubre es una de esas fechas, y en numerosas creencias existe el convencimiento de que se produce una unión entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Esa conexión permitiría la circulación bidireccional entre estas realidades y la convivencia a través de experiencias multisensoriales. Por este motivo, la muerte está tan presente en Halloween y se habla de que los muertos vuelven a la vida en la media noche de hoy. Queremos prepararnos para esta celebración haciendo un recorrido por las referencias a la muerte, las calaveras y el mundo de ultratumba que algunos artistas han hecho a lo largo de su carrera.

Marina Abramovic, “Nude with the Skeleton”, 2002/2013 (vía moma.org)

Más allá de la pintura más costumbrista y clásica, que muchas veces representa la muerte para plasmar algún acontecimiento histórico relevante, habitualmente relacionado con enfrentamientos armados o conectado con relatos mitológicos, y superando también el recurso moralista de las representaciones medievales de la muerte como el gran igualador de clases sociales, lo cierto es que el uso de elementos relacionados con el fin de la vida se emplea en numerosas ocasiones como referente de contraste, en oposición a valores asociados a la alegría, la energía o la juventud. Podemos decir que, incluso a día de hoy, los autores reflexionan sobre el miedo que este momento vital puede suponer, o ironizan, al igual que se hacía en el siglo XV, sobre un hecho inevitable al que todos estamos abocados con independencia de nuestra posición o estatus. Otros, en cambio, lidian con esta temática como una forma de abordar una etapa dolorosa, una suerte de duelo que, a través del arte, se convierte en terapéutica.

Damien Hirst, “For the Love of God”, 2007 (vía wikipedia)

Entre los autores que emplean estos recursos como un ingrediente para ironizar sobre los excesos de nuestra sociedad, debemos incluir a Damien Hirst, con su célebre “For the Love of God”, una pieza que representa una calavera humana cubierta de 8.601 diamantes. Para ello, Hirst hizo un molde en titanio de una calavera real del s. XVIII y dejó la dentadura original. Esta pieza de 2007 supuso toda una revolución para el mundo del arte y se vendió finalmente por 50 millones de libras.

Maurizio Cattelan, “Bidibidobidiboo”, 2012, cortesía de Collezione Sandretto Re Rebaudengo (vía 20minutos.es).

Otros artistas como Cattelan proponen obras como “Bidibidobidiboo”, en la que una ardilla suicida aparece en un escenario en miniatura, con una pistola a los pies. Según el autor, esta pieza representa el fin de la inocencia y la angustia adolescente que se vive en etapas de transición, cuando es difícil adaptarse.

Okuda San Miguel

Grey Skull, 2018

17 tintas estampadas a mano por inkvisibleprints sobre papel fabriano rosaespina 220gr

70 x 50cm

La muerte es también un referente para plantear un contraste de elementos con otros valores positivos de nuestra vida. A modo de recordatorio y reflexión sobre la capacidad de resiliencia del ser humano, algunos artistas incorporan motivos como calaveras a sus obras con el fin de ensalzar nuestro espíritu de superación y destacar los aspectos positivos que la vida puede depararnos, algo que a veces solo llega a apreciarse tomando consciencia de los aspectos negativos. Así sucede con Okuda, por ejemplo, que emplea de forma recurrente, en multitud de facetas y contextos su ya icónica calavera.

Michael Zavros, “Phoebe is Dead/McQueen”, 2010 (vía skullsproject.wordpress.com)

Podríamos meter en esta categoría alguna de las piezas más célebres de Marina Abramovic, como “Nude with skeleton”, en la que la artista propone una danza serena con con esqueleto en un abierto contraste entre la vida y la muerte.

En esta misma línea trabajan otros autores, que se atreven a representar la muerte como una forma de enfrentarse a ciertos miedos, como la pérdida de un ser querido, y esto permite constatar la fortuna y felicidad presentes.

Ron Mueck, “Dead Dad”, 1996 (vía qmayor.com)

Annie Leibovitz, “Susan Sontag”, 2004 (vía tembusu.nus.edu.sg)

Igualmente, hay artistas que abordan esta cuestión desde el deseo de superar algunos traumas personales y dar curso a un proceso de duelo en el que se afronta directamente el dolor en vez de rehuirlo. Es el caso de Ron Mueck, quien ha llegado a representar a su padre fallecido para encarar la tristeza de su ausencia. La obra de este autor siempre sorprende por su gran impacto y el hiperrealismo de su ejecución. Para esta pieza en concreto, llegó a usar cabello real de su padre.

Por su parte, la fotógrafa Annie Leibovitz hizo un extenso reportaje de la muerte de su pareja, Susan Sontag, algo que le ayudó a transitar por este proceso largo y sentimental.

 

La agenda cultural se recupera poco a poco tras el parón motivado por las circunstancias sanitarias y los amantes del arte están deseosos de disfrutar de la rica oferta cultural que los distintos espacios y museos repartidos por nuestra geografía tienen que ofrecer. Además, conviene recordar que estos centros han hecho un enorme esfuerzo por adaptarse a las exigencias que la nueva situación impone y se han volcado en generar abundante contenido accesible en línea para superar las limitaciones derivadas del confinamiento. Os traemos una selección de contenidos que se pueden visitarse tanto presencialmente como a través de la web. No hay excusa para no disfrutar nuevamente del arte contemporáneo.

Olafur Eliasson, “En la vida real (In real life)”, 2019

El museo Guggenheim de Bilbao continúa con su exposición dedicada a Olafur Eliasson y ofrece numerosos recursos para entender no solo la exposición, sino también la labor del centro en el proceso de montaje e instalación. La web permite ampliar contenidos con entrevistas al artista, la descarga de la audioguía y la visión de la comisaria Lucía Aguirre, que nos ofrece distintas píldoras de vídeo sobre las piezas de la exposición.

“Olafur Eliasson: en la vida real” reúne parte del trabajo de este artista desde 1990 a través de esculturas, fotografías, pinturas e instalaciones que juegan con reflejos y colores. Asimismo, la integración de elementos como musgo, agua, hielo, niebla… ponen a visitante en una situación que confunde los sentidos y tratan de desafiar la manera en que percibimos nuestro entorno y nos movemos en él.

Regina de Miguel, “Isla Decepción”, 2017

El Centro Botín en Santander acoge la exposición “Coleccionando procesos: 25 años de Itinerarios” en la que se reúne el trabajo de 25 de los 210 becarios que, hasta la fecha, han disfrutado de la Beca de artes plásticas de la Fundación Botín, iniciada en 1993. Con los trabajos Lara Almárcegui, Basma Alsharif, Leonor Antunes, Javier Arce, Erick Beltrán, David Bestué, Bleda y Rosa, Nuno Cera, Patricia Dauder, Patricia Esquivias, Karlos Gil, Carlos Irijalba, Adrià Julià, Juan López, Rogelio López Cuenca, Renata Lucas, Mateo Maté, Jorge Méndez Blake, Regina de Miguel, Leticia Ramos, Fernando Sánchez Castillo, Teresa Solar Abboud, Leonor Serrano Rivas, Jorge Yeregui, David Zink-Yi, la exposición es un buen ejemplo del arte contemporáneo más joven y actual aportado por artistas de perfiles muy diversos.

Clemente Bernad. Serie “Ante el umbral”, Madrid, 2020

El Museo Reina Sofía ha querido elaborar una crónica visual de lo que el confinamiento impuesto y los trágicos números de contagiados y fallecidos ha supuesto para la vida de muchos de nosotros: un relato de dolor, nostalgia e incertidumbre realizado por el fotógrafo Clemente Bernad. Esta muestra, comisariada por Jorge Moreno Andrés, lleva por título “Ante el umbral”, frase con la que se quiere expresar la extraña sensación que se produce al estar ante algo nuevo y desconocido, algo que no podemos controlar, ni evitar, y por lo que hemos de pasar todos. La alteración impuesta en nuestras vidas de forma imprevista tiene su reflejo en las calles, transformadas en lugares de soledad y abandono donde la vida se ha paralizado.

Mario Merz / S/T. Triplo Igloo, 1984 Colección MAXXI

En el IVAM la exposición “¿Cuál es nuestro hogar?” pone en relación obras de la colección IVAM y del centro MAXXI de Roma para proponer una reflexión en torno al espacio que habitamos visto desde una perspectiva personal y social. Se trata de indagar en el valor que estos espacios tienen como hogar o refugio, así como parte de una ciudad o comunidad.

La exposición, comisariada por José Miguel G. Cortés, quiere también ahondar en la sensación que tienen aquellas personas que se sienten extranjeras en cualquier lugar, porque no se identifican con los hábitos ni costumbres del entorno, no encajan en esos patrones sociales, y el hogar se convierte en el único espacio de cobijo que pueden amoldar a sus necesidades de identidad.

Martha Rosler, fotograma de “Backyard Economy I-II”, 1974 © Cortesía de Martha Rosler, 2020

Es Baluard Museu apuesta por la videocreación y la performance y acoge la exposición monográfica “Martha Rosler. ¿Cómo llegamos allí desde aquí?” dedicada a esta artista neoyorquina que fue pionera en el uso del vídeo como mecanismo de análisis social y político. Esta muestra recoge varios trabajos, desde el vídeo a la fotografía y diversas publicaciones, en las que se sintetizan sus principales líneas discursivas. Su preocupación por las políticas públicas y por la igualdad social de las mujeres la ha llevado a participar activamente en numerosos movimientos sociales en La Habana, Nueva York, México DC o Barcelona, y estas experiencias están presentes de un modo u otro en su obra.

Con el comisariado de Inma Prieto, se ha hecho una selección dentro de la abundante producción de esta artista, que presenta una de las carreras más coherentes dentro del arte contemporáneo de transición hacia el nuevo milenio.

Imagen de archivo, vía meiac.es/turbulence/archive/acceso.html

El MEIAC - Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo, alberga las obras del prestigioso archivo de arte internacional digital “Turbulence”, una plataforma dedicada al arte en red e híbrido. Ante el cierre inevitable de esta institución, el MEIAC se ha ofrecido a alojar todo este valioso contenido recopilado desde 1996. La carga del archivo también sirvió de oportunidad para restaurar numerosas piezas y hacer conversión de formatos para que los archivos que se habían quedado obsoletos, siguieran siendo legibles por los nuevos sistemas. Un inmenso trabajo de conservación y actualización que hoy se puede disfrutar en línea. El archivo se compone por cientos de obras digitales de todo el mundo que hoy se pueden visitar a distancia.