Art Madrid'26 – NOS PREPARAMOS PARA LA SIGUIENTE TEMPORADA

Al igual que los coleccionables por fascículos, el comienzo de las clases, las inscripciones en el gimnasio y una gran lista de nuevos propósitos que se suelen dar cita en septiembre, este mes también supone el inicio de la nueva temporada en el mundo del arte. Los museos, las galerías y los centros culturales reorganizan su calendario para sacudirse de encima el verano y afrontar el otoño con una renovada programación. Y para que nadie se lleve sorpresas, os traemos algunas de las actividades más interesantes que nos depara el nuevo curso.

 

CANIDO (FERROL)

Las Meninas de Canido vuelven con su 11ª edición, del 31 de agosto al 2 de septiembre. Desde el lanzamiento de la idea en 2008, el proyecto ha ido ganando en calidad y reconocimiento. El artista Eduardo Hermida fue el promotor de esta iniciativa que nació con el objetivo de revitalizar las zonas más deprimidas del barrio de Canido, en Ferrol, especialmente afectadas por la crisis y el cambio de modelo de negocio que había dejado el tejido industrial del lugar muy debilitado. Tras diez años de trabajo, no solo se ha recobrado parte de la actividad, sino que el barrio se ha convertido en un referente dentro el panorama del arte urbano que cuenta con el apoyo de las instituciones. Por Canido han pasado cerca de 2000 artistas venidos de Taiwan, Eslovenia, Polonia, Brasil, Siria, Etiopía, Alemania o Francia, además de España. El nombre del festival responde a una de las pautas de su funcionamiento: los artistas deben inspirarse en esta célebre obra de Velázquez para sus obras y recrear variaciones que quedarán por siempre en las fachadas del barrio. Como dicen los organizadores: “Las Meninas de Canido es un triunfo del talento artístico como vehículo de comunicación y punto de apoyo para la solución de necesidades urbanas”. El año pasado, además, se generó una enorme expectación al haber aparecido en uno de los murales una obra atribuida a Banksy, aunque el artista lo desmintió. Para el festival este autor es una referencia innegable, y en homenaje le reservan cada edición un espacio especial bajo el reclamo “Banksy, en Canido tenemos un muro reservado para ti”. Quizás aparezca este año…

Cartel “(Fe)meninas de Canido 2019” (detalle) María Maquieira

FOTOGRAFÍA EN MADRID

El Espacio Fundación Telefónica organiza el taller “Son ciudad” a cargo de la fotógrafa Consuelo Bautista. Este curso se desarrolla del 11 al 13 de septiembre, de 17 a 20 horas y está dirigido a fotógrafos profesionales o amateur experimentados. De la mano de la artista, los participantes harán un recorrido por la fotografía urbana y el poder de comunicación que pueden tener las imágenes de ciudad, haciendo también un repaso por la obra de otros autores como Wiliam Klein. Tras una primera sesión más teórica, toca poner en prácticas los conceptos trabajados y la propia visión de los asistentes para desarrollar un proyecto en torno a la fotografía de calle y la creación de micronarraciones con los personajes de la vida urbana.

FESTIVAL PROYECTOR

Del 11 al 22 de septiembre Madrid abre sus brazos a la videocreación para acoger la 12ª edición del Festival PROYECTOR. En esta ocasión, 14 espacios distribuidos a lo largo y ancho de la ciudad servirán de sede a la nutrida programación que nos propone una inmersión en el videoarte. La agenda incorpora visitas a colecciones, ciclos comisariados de proyecciones, talleres, clases magistrales, encuentros profesionales, visitas guiadas… No hay excusa para acercarse a conocer esta disciplina que cada año gana nuevos adeptos. La creación contemporánea en vídeo ofrece un inmenso campo de exploración que atrae a numerosos artistas, además de emplear un lenguaje adaptado a los hábitos de consumo de la sociedad actual. El poder de la imagen en movimiento y su uso para la elaboración de un nuevo discurso contemporáneo nos sorprenderá con un programa actividades pensado para todos los públicos.

Lien Cheng Wang, “Reading Plan”

FESTIVAL OPEN HOUSE

En esta su 5ª edición, el festival de arquitectura y ciudad contará con la colaboración de más de 100 espacios que abrirán sus puertas al público en fin de semana del 28 y 29 de septiembre. Es la ocasión ideal para conocer algunos rincones escondidos de edificios de enorme interés que permanecen habitualmente cerrados al público. Para los amantes de la arquitectura, el diseño, el interiorismo, el arte y la historia esta es una cita ineludible. El año pasado se batieron récords de visitas y hubo largas listas de espera, así que estad atentos a las inscripciones.

CENTRO BOTÍN

Los días 9 y 10 de septiembre el Centro Botín organiza la segunda edición de su “Encuentro sobre Ciencia, Arte y Creatividad”. Estas sesiones reúnen a profesionales de distintas ramas del conocimiento para debatir sobre las similitudes que existen en los procesos creativos artísticos y los científicos. De este modo, pueden advertirse las similitudes entre ambas esferas y constatar la influencia que arte y ciencia ejercen de manera recíproca. Se tratarán conceptos como la proporción áurea, el arte y las matemáticas fractales, la estética de las estructuras sujetas a la tensegridad o la fascinante reacción del cerebro ante el arte y la música. Como explica Pedro García Barreno, director del encuentro, “los ponentes expondrán la manera en la que la belleza artística ha calado en las teorías científicas y el diseño de las máquinas, al mismo tiempo que los artistas han incorporado ideas científicas y avances tecnológicos en sus procesos creativos”.

SALA ALCALÁ 31 Y MUSEO REINA SOFÍA

Para acompañar la exposición que el Museo Reina Sofía dedica a la artista hispano-brasileña Sara Ramo, la Sala Alcalá 31 organiza una muestra paralela que se inaugurará el 12 de septiembre bajo el título “La caída y otras formas de vida”. Esta exhibición se centra en un proyecto site specific creado por la autora para la sala y que gira en torno a la idea de simulacro y apariencia. Por su parte, el Reina Sofía recoge una parte de su obra más extensa, con piezas de vídeo, instalación, escultura y collage. Sara Ramo se plantea en todo momento la posición del individuo en su contexto y el mantenimiento de los estándares establecidos. Este permanente cuestionamiento del status quo empapa sus piezas y busca abrir un diálogo interior con el espectador. En la exposición “lindalocaviejabruja” Ramo trabaja el rol de la mujer en nuestra sociedad y explora su contexto doméstico o cotidiano con obras que se alimentan de numerosos referentes, incluso para incorporar objetos absurdos que producen un efecto desconcertante.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La práctica del colectivo DIMASLA (Diana + Álvaro), (Valencia, 2018), se sitúa en un cruce fértil entre arte contemporáneo, pensamiento ecológico y una filosofía de la experiencia que desplaza el énfasis de la producción hacia la atención. Frente a la aceleración visual y material del presente, su trabajo no propone una oposición frontal, sino una reconciliación sensible con el tiempo, entendido como duración vivida más que como medida. La obra emerge así como un ejercicio de detenimiento, una pedagogía de la percepción donde contemplar y escuchar devienen modos de conocimiento.

En sus trabajos, el territorio no funciona como marco, sino como agente. El paisaje participa activamente en el proceso, estableciendo una relación dialógica que recuerda a ciertas corrientes eco-críticas, en las que la subjetividad se descentra y se reconoce como parte de un entramado más amplio. Esta apertura implica una ética de la exposición: exponerse al clima, a la intemperie y a lo imprevisible supone aceptar la vulnerabilidad como condición epistemológica.

Los materiales -telas, pigmentos, huellas- operan como superficies de inscripción temporal, memorias donde el tiempo deja rastro. La planificación inicial se concibe como hipótesis abierta, permitiendo que el azar y el error actúen como fuerzas productivas. De este modo, la práctica artística de DIMASLA (Diana + Álvaro) articula una poética del cuidado y del estar-con, donde crear es, ante todo, una forma profunda de sentir y comprender la naturaleza.



En un momento histórico marcado por la velocidad y la sobreproducción de imágenes, vuestro trabajo parece reivindicar la lentitud y la escucha como formas de resistencia. ¿Podría decirse que vuestra práctica propone un modo de reaprender el tiempo desde la experiencia estética?

Diana: Sí, pero más que resistencia o reivindicación, es conciliación, es amor. Parece lentitud, pero es detenimiento, es reflexión. Ocupar el tiempo desde la contemplación o la escucha es una manera de sentir. La experiencia estética nos lleva a un camino de reflexión sobre lo que hay fuera y lo que hay dentro.


El territorio no aparece en vuestra obra como un fondo o un escenario, sino como un interlocutor. ¿Cómo se negocia esa conversación entre la voluntad del artista y la voz del lugar, cuando el paisaje mismo participa del proceso creativo?

Álvaro: Para nosotros el paisaje es como un compañero de vida o un amigo cómplice, y lógicamente es una relación íntima que se extiende a nuestra práctica. Vamos a visitarlo, a estar con él, a co-crear juntos. Entablamos una conversación que va más allá de la estética; son conversaciones llenas de acción, contemplación, comprensión y respeto.

Al final, de algún modo, él se expresa a través del material y nosotros respetamos todas sus cuestiones, valorando al mismo tiempo aquello que nos inquieta, nos produce y nos estimula en torno a esta relación.


La conquista de los conejos I & II. 2021. Proceso.


En vuestro modo de hacer se intuye una ética de la exposición: exponerse al entorno, al clima, al otro, a lo impredecible. ¿Hasta qué punto esa vulnerabilidad es también una forma de conocimiento?

Diana: Para nosotros esa vulnerabilidad nos enseña mucho, sobre todo humildad. Cuando estamos ahí fuera y sentimos el frío, la lluvia o el sol, nos damos cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos en comparación a la grandeza y la fuerza de la naturaleza.

Entonces, sí; consideramos esa vulnerabilidad como una fuente profunda de conocimiento que nos ayuda, entre otras muchas cosas, a despojarnos del ego y a entender que solo somos una pequeña parte de un entramado mucho más complejo.


A veces las montañas también lloran. 2021. Desprendimiento de rocas caliza, sol, lluvia, viento, resina de pino sobre acrílico en tela de algodón natural, expuesta en manto de esparto y caliza durante dos meses. 195 cm x 130 cm x 3 cm.


Vuestras obras a menudo emergen de procesos prolongados de exposición al medio. ¿Podría pensarse que la materia -las telas, los pigmentos, los rastros del entorno- actúa como una memoria que el tiempo escribe sobre vosotros tanto como vosotros sobre ella?

Álvaro: Esto da para una conversación larga sentados en una piedra; sería bastante estimulante. A ver, si las experiencias moldean el interior de las personas y esto nos hace ser quienes somos en un momento presente, diría que sí, sobre todo a lo primero. Salir de nuestra zona de confort nos ha llevado a aprender de la perseverancia de las plantas, la calma geológica de las montañas, y con ello a reconciliarnos con el tiempo, el entorno, la naturaleza, con nosotros mismos e incluso con nuestra propia práctica. Igual que las telas guardan la memoria del lugar, nosotros reaprendimos a poner detenimiento y comprensión. Al final, es una manera de profundizar en el sentir.


El zorro y sus camelos.2022. Detalle.


¿Hasta qué punto planificáis vuestras obras y cuánto espacio dejáis para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Diana: Nuestra planificación se reduce a la hipótesis inicial. Elegimos los materiales, los colores, los lugares e incluso a veces la ubicación, pero dejamos todo el espacio posible para que ocurra lo inesperado. Al final se trata de eso, de que la naturaleza hable y que la vida suceda. Para nosotros, tanto lo inesperado como el error forman parte de la complejidad del mundo, y en ello encontramos una belleza natural.