NUESTRA SELECCIÓN DE PHOTOESPAÑA 2018

PHotoEspaña cumple 20 años y esta edición viene cargada de una amplísima propuesta en la que se explora las múltiples facetas de la fotografía: desde libros de autor a concursos y, por supuesto, exposiciones. Entre tanta oferta es fácil perderse, por lo que os traemos nuestra selección particular, aunque os invitamos a aprovechar la oportunidad de empaparse de esta disciplina en profundidad.

El Senegal elegante de la primera mitad del siglo XX. Anónimos de Saint-Louis y Mama Casset

Comenzamos con una exposición que se sale de las pautas tradicionales de la fotografía europea: las imágenes senegalesas de principios del siglo XX, cuando Senegal era aún el Sudán Francés. Lejos de las típicas estampas de aire colonial en las que se retrata el entorno desde una óptica occidentalizada, estas fotografía, en su mayoría anónimas, muestran una realidad alternativa, más natural y libre. Muchas de estas imágenes fueron tomadas por los ayudantes de los estudios de fotografía abiertos por los franceses desplazados a las colonias, artistas improvisados que supieron plasmar una hermosa alegría de vivir.

Dónde: Círculo de Bellas Artes - Sala Goya

Elliott Erwitt, autorretrato, Francia Saint-Tropez, 1979

Players. Los fotógrafos de Magnum entran al juego

Esta exposición recoge la faceta más divertida de los fotógrafos de la agencia Magnum. Aunque muchos de ellos se han especializado en fotoperiodismo, nunca faltan esas imágenes que, por puro azar, sacan el lado más alegre de las situaciones. Casualidad y disparo ágil, son las máximas de esta colección que reúne 150 obras de 20 autores con las que se pretende mostrar una visión del fotógrafo profesional donde sigue teniendo cabida la flexibilidad y el humor.

Dónde: Espacio Fundación Telefónica

Tomás de Acillona. La experimentación pictorialista

Este autor es uno de los máximos representantes del pictorialismo fotográfico en nuestro país. Su trayectoria comenzó en los años 20, con un trabajo muy experimental a partir del cual fue generando su estilo particular. En la década de los 30 ya contaba con una amplísima producción que pasaba del bodegón al retrato, del paisaje a las escenas costumbristas. Una forma de recuperar esta importante figura de la fotografía nacional y conocer más en detalle este estilo de trabajo, propio de los comienzos de la disciplina.

Dónde: Museo Nacional del Romanticismo

Dato primitivo 5-38 (2016) Fotografía ©Montserrat Soto. VEGAP Madrid

Montserrat Soto. Imprimatur

El vídeo y la fotografía sirven a esta artista para generar un discurso entorno a nuestra herencia cultural. Esta propuesta quiere ir un paso más allá en el entendimiento de los patrones simbólicos y de mensaje que jalonan la historia del arte, hoy desprovista de esos conocimientos previos para ver en las obras algo más que calidad técnica y estética. Se trata de un proyecto crítico y audaz, donde se contrapone el discurso contemporáneo a la narrativa clásica e la pintura religiosa tradicional.

Dónde: Comunidad de Madrid - Sala Alcalá 31

Sebastián Bejarano. Premio Talento PHE

Este fotógrafo fue seleccionado como un talento destacado de entre los estudiantes del máster de PHotoEspaña. Su proyecto “El caso 433” es una propuesta fotográfico-literaria que crea todo un imaginario para robar el tesoro colombiano Quimbaya, un exponente fundamental de este patrimonio cultural que abarca una amplia comunidad dentro del país americano.

Dónde: FNAC Callao — Calle Preciados !|1100:56

Hace apenas unos días se publicó el ranking de los museos más visitados del mundo en 2018. Una vez más, el Louvre ocupaba la primera posición, y también con gran satisfacción veíamos que el Reina Sofía se mantenía entre los 20 primeros un año más. En el panorama mundial, los museos europeos tienen un peso considerable, con 9 instituciones situadas en los primeros 20 puestos. En conjunto, las cifras reflejan un aumento del 15% en el número de visitantes, lo que demuestra el creciente interés del público por acceder a estas grandes colecciones.

Visitantes ante la "Mona lisa" en el Louvre en París. Foto: Pedro Fiuza/NurPhoto — Sipa, (vía Associated Press nytimes.com)

No obstante, estos datos no son tan halagüeños como pudiera parecer. A pesar de las dimensiones de estos enormes museos, el volumen de visitantes es tal que el disfrute de las obras se resiente y las labores de mantenimiento son cada vez más exigentes. El pasado 27 de mayo, el Louvre se vio obligado a cerrar sus puertas por una huelga convocada por los vigilantes de sala en protesta por la falta de recursos ante esta crecida de las visitas. Los pasillos se hacen intransitables y las obras se pierden tras un parapeto de brazos alzados, smartphone en mano, para sacarse la foto de recuerdo entre hordas de turistas. Este museo, en concreto, superó los 10 millones de visitantes el pasado año, lo que supuso un aumento del 25% con respecto al año anterior.

Este fenómeno no es ajeno al boom que está sufriendo el turismo en los últimos años. No solo viajar se ha hecho más asequible, sino que se ha convertido en un punto más en la lista de “cosas que hacer en la vida” para los que transitamos por el siglo XXI. El enorme abanico de posibilidades que nos brinda la actualidad choca con la necesidad de adoptar medidas de protección del patrimonio cultural y de la propia vida. Al mismo tiempo, es necesario luchar contra el poder de atracción de algunos lugares especialmente demandados, algo que repercute negativamente en la sostenibilidad de su estilo de vida y afecta al carácter estacionario de su economía. Se habla hoy mucho de turismo sostenible, y parece que se dice a la ligera, pero los desplazamientos de la gente y la expansión de los hábitos de consumo capitalista tienen un impacto directo en el medioambiente y en la conservación de los monumentos.

'Dalí', la exposición más visitada de Europa, por: Miguel Ángel García Vega (vía blogs.elpais.com)

No estamos ante un problema de solución fácil. El turismo es uno de los principales motores de la economía para muchos países. Algunas instituciones carecen de inyección de fondos públicos y deben mantenerse íntegramente con sus ingresos, obtenidos en muchas ocasiones de la venta de entradas. Algunos museos, como el Prado, tratan de establecer una política que permita seguir disfrutando del recorrido a los visitantes y tiene prohibido sacar fotografías con el móvil en las salas. Los motivos para tomar esta medida son múltiples, y para que nadie pueda quejarse (porque hay quienes se quejan), se ha procedido a la digitalización de las grandes obras de la colección con imágenes de alta definición accesibles en la página web oficial.

Estos datos ponen de manifiesto que el sector cultural no es ajeno a los grandes movimientos de tendencia que prescriben la obligatoriedad de visitar determinados centros, pasar por ciertos sitios y sacarse la foto de rigor para compartirla en las redes sociales. Es positivo que el arte pueda ser “trendy”, pero no lo es si esta moda conlleva el deterioro de la experiencia del museo, un falso conocimiento de lo que se está viendo, el secuestro de ciertas instituciones frente a otras del entorno próximo que siguen vacías, y la estandarización de los museos como consecuencia de la globalización. En el debate sobre el futuro de estas instituciones en el siglo XXI, que tuvo lugar en París en enero de 2018 y al que acudieron los directores de los principales museos del mundo, Bernard Blistène, director del Centro Pompidou, declaró: “un museo no debe tender hacia una colección ideal que no existe, sino construirse a partir de su singularidad. Sería ridículo ver cómo los museos se homogenizan para responder a una definición que, en realidad, deberíamos deconstruir: la del arte moderno. Tenemos que repensar el modelo inicial”.

Andy Stalman, “Louvre” (vía tendencias21.net)

Los retos del futuro para estos centros no pasan solo por la necesidad de hacer frente a su actividad con presupuestos cada vez más ajustados, sino también al cumplimiento de una misión social y cultural que afecta al conjunto de la sociedad mundial. Y en el trabajo hacia esos objetivos, cuestiones como la sostenibilidad y el equilibrio en el volumen de visitantes, son clave. Algunas voces apuntan que conviene fomentar la descentralización, abriendo filiales de los principales museos en otros lugares del mundo, como es el caso del Louvre, por mencionar un ejemplo cercano, que pronto inaugurará su centro de Abu Dabi. Pero estas soluciones son en realidad un ejemplo claro del impacto de la globalización y cómo alcanza también al sector del arte. El turismo de masas (y su consumo cultural) está tan íntimamente vinculado a este fenómeno que las estadísticas parecen arrojar resultados contradictorios.

Museo historia natural Londres. Foto: Son of Groucho (de Flickr, vía waitamoment.co.uk)

Volviendo al Prado, con sus casi constantes 3 millones de visitas en los últimos años, una encuesta lanzada a principios de este año para sondear los hábitos de los españoles indica que solo el 5,7% de los encuestados visitaron el museo en el último año, que un 37,5% no lo han visitado nunca y un 16% no tiene interés alguno en hacerlo. Sabemos que las estadísticas son eso, estadísticas, pero los datos nos aproximan a una realidad que parece pasar desapercibida. En este boom por acudir a los grandes museos, los visitantes nacionales son los menos interesados en disfrutar de estas instituciones. Y este puede ser el motivo que explique por qué las grandes pinacotecas están abarrotadas, y los museos más modestos, igualmente interesantes, se mantienen vacíos. Quizás una de las principales líneas de trabajo sea seguir educando en arte y cultura para despertar el interés de los ciudadanos por acercarse al arte que tienen más cerca y a su alcance, al tiempo que se canalizan otras formas de financiación para los museos que garanticen su sostenibilidad sin tener que depender tanto del volumen de visitas.