Art Madrid'26 – LA OBRA DE ARTE TOTAL

Unir los conceptos “Central hidroeléctrica” y “Obra de arte” en una misma frase puede resultar ciertamente extraño, tanto más si finalmente ambos elementos se juntan en la realidad. Este es el resultado de la obra de Joaquín Vaquero Palacios, un arquitecto, pintor y escultor que abordó algunos de los proyectos más ambiciosos del panorama español.

Joaquín Vaquero Palacios, Central hidroeléctrica de Miranda.

El Museo ICO acoge la exposición “La belleza de lo descomunal”, dedicada a la obra de este creador polifacético y multidisciplinar a través de cinco de sus más grandes proyectos: las centrales hidroeléctricas asturianas de Salime (1945-1955), Miranda (1956-62), Proaza (1964-68), Aboño (1969-1980) y Tanes (1980). Todas ellas son el fruto de una colaboración durante más de treinta años con la Hidroeléctrica del Cantábrico.

Joaquín Vaquero Palacios, Central hidroeléctrica de Proaza.

Pero ¿por qué hablamos de obra de arte total? Joaquín Vaquero fue un autor prolífico y ambicioso, obsesionado por buscar y crear belleza con su trabajo. Su producción es muy extensa, y esto ya supuso un primer obstáculo para acotar el alcance de lo que se quería mostrar. Finalmente se ha optado por un un criterio geográfico: reunir los cinco proyectos desarrollados en Asturias. Pero no hablamos solo de una aproximación arquitectónica a la construcción civil, sino de una concepción global de estas estructuras, en las que aunar varias disciplinas artísticas y transformar el espacio.

Joaquín Vaquero Palacios, Sala de turbinas de la central de Grandas

La Hidroeléctrica del Cantábrico abordó estos proyectos desde una perspectiva completamente innovadora para la época. Quería romper la idea fría y exclusivamente funcional asociada a este tipo de construcciones y convertirlas en un símbolo visible del cambio contemporáneo, en una obra de ingeniería civil que pusiera en común lo mejor de las disciplinas artísticas. Este afán totalizador aglutinaba pintura, escultura, arquitectura, paisajismo, sonoridad, diseño industrial.

Joaquín Vaquero Palacios, Central hidroeléctrica de Tanes

La exposición trata de recrear la riqueza artística de estos proyectos con un diseño de sala que se aleja de la aproximación puramente arquitectónica para hacer hincapié en la carga visual de los proyectos. No hay que olvidar que estas inmensas construcciones son hoy testimonio del modernismo peninsular, un estilo que se aprecia dentro y fuera de cada estancia y que se ha nutrido de un pulso creativo imparable como el de Vaquero Palacios. La exposición estará abierta al público hasta el 6 de mayo.


ABIERTO INFINITO.LO QUE EL CUERPO RECUERDA. CICLO DE PERFORMANCE X ART MADRID'26


Art Madrid, comprometida con crear un espacio de enunciación para artistas que trabajan en torno a las artes performativas, presenta el ciclo de performance: Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda, una propuesta que se inspira en los planteamientos de Erving Goffman en La presentación de la persona en la vida cotidiana (Amorrortu editores, Buenos Aires, 1997). La propuesta se inscribe en un marco teórico que dialoga directamente con dichos planteamientos, donde la interacción social se concibe como un escenario de actuaciones cuidadosamente moduladas para influir en la percepción de los demás. Goffman sostiene que los individuos despliegan expresiones verbales e involuntarias para guiar la interpretación de su conducta, sosteniendo roles y fachadas que definen la situación para quienes observan.

El cuerpo, primer territorio de toda representación, antecede a la palabra y al gesto aprendido. En él se inscriben las experiencias humanas, tanto conscientes como inconscientes. Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda parte de esa premisa: en la propia existencia habita la representación, y la vida, entendida como una sucesión de representaciones, transforma al cuerpo en un espacio de negociación constante sobre quiénes somos. En ese tránsito, los límites se desdibujan; lo individual se abre a lo colectivo y lo efímero adquiere una dimensión simbólica. Al habitar ese intersticio, la performance revela simultáneamente la fragilidad de la identidad y la fuerza que emerge del encuentro con los otros.


PERFORMANCE: ALTA FACTURA. COLECTIVO LA BURRA NEGRA

4 de marzo | 19:00h. Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.


"Disciplina para el poder”. Performance de La Burra Negra para la pieza: Desplazamiento del Congreso de los Diputados de Roger Bernat. 2025.


Alta Factura subvierte la estructura de la pasarela de moda para reivindicar los procesos invisibles de la creación artística. En esta propuesta, a través de una serie de piezas textiles conceptuales, la performance sitúa bajo el foco el rigor del oficio y la vulnerabilidad del artista, exponiendo —por fin— aquellas costuras que suelen quedar relegadas a la sombra de los bastidores.


Colectivo La Burra Negra.


SOBRE EL COLECTIVO LA BURRA NEGRA

La Burra Negra es un colectivo nómada de Artes de Acción con sede en Málaga, fundado en 2024 tras su primera residencia en Totalán. Está autogestionado por Ascensión Soto Fernández, Gabriela Feldman de la Rocha, Sasha Camila Falcke, Sara Gema Dominguez Castillo, Sofía Barco Sánchez y Regina Lagos González, seis creadoras de diferentes procedencias y trayectorias que se conocieron en el Hospital de Artistas de La Juan Gallery. El colectivo reúne profesionales de joyería, pintura, artes escénicas, música, danza, divulgación y gestión cultural. Su actividad incluye la residencia anual en Totalán, la producción de obras performativas, la mediación cultural y la realización de intervenciones en el territorio. Desde su creación ha participado en las Jornadas Periscopio en La Térmica, ha presentado A granel en el MVA de Málaga, ha realizado diversas acciones en Totalán, la más reciente durante su segunda residencia anual y ha formado parte con sus propias propuestas en la performance Desplazamiento del Congreso de los Diputados de Roger Bernat en Madrid.

En La Burra Negra les mueve la creación colectiva y el intercambio de saberes. Unidas para experimentar y difundir la performance, exploran lo invisible del trabajo artístico: tiempos, esfuerzos y relaciones que normalmente no se ven, como forma de reivindicación.

Su práctica surge del diálogo y del pensamiento compartido, en la búsqueda de espacios descentralizados donde el arte pueda ser vivido y su proceso mostrado. Cada residencia y cada acción son intentos de habitar la creación de manera colectiva, cuestionando la precarización y construyendo redes de cuidado y colaboración que sostienen su práctica y la de quienes les rodean.