Art Madrid'26 – ONE PROJECT: UN DIÁLOGO, UNA PAUSA, UNA REFLEXIÓN

El programa One Project de Art Madrid, comisariado por quinto año consecutivo por Carlos Delgado Mayordomo, se ha convertido en un verdadero escaparate para nuevos talentos. Estos son los 8 proyectos de la 13ª edición de la feria.

Alejandro Monge

The European Dream 2, 2017

Acero galvanizado policromado

42 x 52cm

Alejandro Monge

Mickey L. Mouse (Age from 2 to 99), 2015

Resina de poliuretano

19 x 10cm

Alejandro Monge, Candela Muniozguren, Antonyo Marest, Carlos Nicanor, Bernardo Medina, Jugo Kurihara, Aina Albo Puigserver y Vânia Medeiros son los 8 artistas seleccionados por el comisario independiente Carlos Delgado Mayordomo para conformar el Programa One Project en Art Madrid’18, programa diseñado para artistas jóvenes y de media carrera con proyectos específicos pensados para su exposición en la feria.

En One Project, 8 artistas desarrollan una propuesta concreta para un stand individual, lo que se traduce en 8 proyectos con una entidad rotunda y coherente que dialogan entre ellos guiados por la mano del comisario. El objetivo es cautivar al público, permitirle una pausa dentro del contexto comercial de la feria de arte. “One Project ha servido para establecer una relación dinámica, polivocal y abierta con aquellos visitantes interesados en establecer una mirada más pausada y reflexiva dentro de un contexto tan abrumador y sobresaturado de información como es una feria de arte contemporáneo”, explica Carlos Delgado Mayordomo.

Candela Muniozguren

Pink Up 01, 2016

Acero lacado

55 x 28cm

Candela Muniozguren

Shenbazuru 01, 2017

Latón

42 x 52cm

En la edición de Art Madrid’18, One Project lo conforman los proyectos de:

Alejandro Monge (Zaragoza, 1988) con 3 Punts Galeria (Barcelona). Dotado de una sólida formación plástica e interesado por los complejos cauces de la figuración en la creación actual, la investigación reciente de Alejandro Monge busca indagar en las contradicciones económicas de nuestro presente. Conformada como serie y agrupada bajo el título “European Dream”, su última propuesta se organiza en torno a la conceptualización del dinero como índice que modula nuestra comprensión del mundo en un contexto mediado por la crisis financiera de 2008.

Candela Muniozguren (Madrid, 1986) con Bea Villamarín (Gijón). La obra escultórica de esta artista plantea una comunicación íntima entre sus desarrollos creativos, donde dominan las formas minimalistas, y la multiplicidad de efectos cromáticos.

Antonyo Marest

Hugonnard, 2018

Esmalte en spray sobre madera

60 x 60cm

Antonyo Marest

Euclid, 2018

Esmalte en spray sobre madera

60 x 60cm

Antonyo Marest (Alicante, 1987) con Diwap Gallery (Sevilla). Los saltos de escala, la salida del interior de un museo a la claridad de las calles, el estilo urbano compartido con el público en forma de pintura, escultura y fotografía. Marest tiene la geometría como símbolo de crecimiento personal y positivismo sobre la arquitectura, la línea, el plano y el color. Desde Sevilla, DIWAP Gallery trabaja inmersa en el arte contemporáneo más actual, con el objetivo de acercarse a un público exigente y siempre en continua búsqueda de nuevas aportaciones al panorama artístico local y nacional. Con una especial inclinación hacia el arte joven y urbano, DIWAP Gallery se ha ido definiendo mediante la representación de sus artistas y sus trabajos. En definitiva, en DIWAP se invierte en la investigación de nuevas líneas de trabajos contemporáneos y nuevas formas de proyectos curatoriales, preferentemente ligados al arte mural y la instalación.

Carlos Nicanor

Marina mimética, 2017

Bronce

67 x 35cm

Carlos Nicanor (Las Palmas de Gran Canaria, 1974) con galería Artizar (La Laguna, Tenerife). Escultor brossaniano, su creatividad aspira a crear obras que sean al tiempo alteración cáustica del objeto y su sentido. La intensidad escultórica de Nicanor es de naturaleza poética.

En el año 1989, en pleno centro de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, en la isla de Tenerife, comienza su andadura la galería de arte Artizar, con el principal objetivo de dar a conocer e instaurar un punto de encuentro para el arte en Canarias y de Canarias. Por sus paredes ha pasado un extenso abanico de artistas de las islas, desde pintura de los siglos XVIII, XIX y XX, pintores contemporáneos de reconocido prestigio nacional e internacional y como no, jóvenes artistas que han crecido con la galería.

Bernardo Medina

Isla de Todos, 2017

Fibra de vidrio

182 x 76cm

Bernardo Medina (San Juan, Puerto Rico, 1965) con Nuno Sacramento (Ílhavo, Portugal). Distinguido por su habilidad para integrar objetos encontrados en sus viajes, para crear hermosas y fuertes piezas abstractas, el desarrollo artístico de Bernardo Medina ha sido resultado de un largo proceso de estudio y experimentación desde lo cotidiano hasta proyectarse en pinturas y esculturas dotadas de una fuerte poética visual.

La Galería Nuno Sacramento, desarrolla su actividad desde el año 2003 con la apertura de su primera galería en la ciudad de Aveiro, Portugal. En 2009 se trasladó a la cercana ciudad de Ilhavo, a un espacio especialmente diseñado para una galería de arte contemporáneo, donde se mantiene de forma continua hasta esta fecha. Desarrolla anualmente alrededor de seis exposiciones individuales y tres colectivas, en las disciplinas de pintura, escultura, fotografía, instalación y vídeo.

Jugo Kurihara

Sin título 3, 2017

Tinta japonesa sobre papel satinado

24 x 18cm

Jugo Kurihara (Japón, 1977) con Pantocrator Gallery (Suzhou, China). En sus obras, combina los lenguajes artísticos asiáticos y europeos y lo convierte con éxito en su propia expresión: imágenes de una inquietante belleza, capaces de referir mundos inéditos, de trazar escrituras complejas y, sobre todo, de movilizar al espectador ante una pintura fluyente que siempre parecen estar a punto de estabilizarse en una iconografía concreta.

Pantocrator Gallery es un proyecto para la difusión y producción de arte contemporáneo de artistas emergentes internacionales en cualquiera de sus disciplinas. Actualmente Pantocrator Gallery, como proyecto nómada que es, tiene su sede física en la ciudad china de Suzhou, dejando en el camino ciudades como Barcelona, Berlín o Shanghai en las que siguen trabajando puntualmente. Pantocrator Gallery trabaja como puente cultural entre Asia y Occidente.

Aina Albo Puigserver

Dubte, 2016

Madera, contrachapado y laca

109 x 109cm

Aina Albo Puigserver

Desolació, 2016

Técnica mixta

53 x 39cm

Aina Albo Puigserver (Palma de Mallorca, 1982) con Pep Llabrés Art Contemporani (Palma de Mallorca). Experiencias que van más allá de los sentidos, Aina Albo indaga y se acerca a sus emociones y sensaciones para entenderlas mejor, dándoles forma y color en un intento de convertir lo abstracto en concreto.

Pep Llabrés, después de un largo recorrido en el sector, abrió las puertas de su propio espacio en abril de 2015, y desde entonces centra su actividad en el ámbito del arte contemporáneo, dando visibilidad a jóvenes valores con nuevos lenguajes de expresión, sin olvidar la aportación al mundo del arte de artistas con más trayectoria, tanto nacionales como internacionales.

Vânia Medeiros (Salvador de Bahía, Brasil, 1984) con la galería RV Cultura e Arte (Salvador de Bahía, Brasil). Artista visual y editora cuyo trabajo versa sobre los mapas humanos y emocionales y crea cartografías subjetivas y formas de expresar gráficamente las experiencias de un cuerpo (de)ambulante en la ciudad.

Vânia Medeiros

Intuição, 2016

Pigmentos sobre papel

42 x 60cm

Vânia Medeiros

Intuição, 2016

Pigmentos sobre papel

42 x 60cm

RV Cultura e Arte es una galería de arte contemporáneo con sede en Salvador de Bahía centrada en obra sobre papel (dibujo, pintura, collage y procesos de impresión) y artistas brasileños emergentes. Inaugurada en 2008 por Larissa Martina y Ilan Iglesias, RV Cultura e Arte lleva a cabo un programa anual diverso ofreciendo al menos cuatro exposiciones además de talleres, charlas, visitas guiadas y visionados que fomentan una relación más próxima con la comunidad local, coleccionistas y comisarios. Desde 2011, RV Cultura e Arte también desarrolla un proyecto editorial con libros de artista y novelas gráficas.

Una selección mixta e internacional, distintas perspectivas y puntos de partida que encuentran, en One Project, frecuencias comunes en las que dialogar y compartir un puñado de conceptos. Sin embargo, como explica Delgado Mayordomo, “estas líneas funcionan sólo como una caja de herramientas para pensar acerca del trabajo de los artistas sin negar la pertinencia de otras construcciones”.


Ignacio Iñigo. Me recogió el viento sobre un arbol catalán. Piel de pintura roja sobre rama del Collserola. 45 x 22 x 20 cm. 2024


Marzo convierte a Madrid en un verdadero “hub” del mercado del arte, con ferias como Art Madrid (que tenemos el privilegio de apoyar desde Devesa), caracterizadas por un pulso más cercano al coleccionismo privado y a la escena española. En ese contexto, no es casual que vuelva a plantearse una pregunta que aparece cada vez que el arte deja de ser únicamente pasión y pasa a ocupar un lugar estable en la arquitectura patrimonial de una familia o de un grupo: ¿tiene sentido canalizar la adquisición, conservación y rotación de una colección a través de vehículos sin ánimo de lucro —fundaciones o asociaciones— y, si es así, ¿cuáles son los límites jurídicos y fiscales del modelo?

La respuesta corta es que sí puede ser idóneo, pero solo si se entiende bien qué se está comprando realmente: no un “envoltorio” para optimizar impuestos, sino una estructura orientada a fines de interés general (culturales, educativos, de conservación y difusión del patrimonio, etc.) y sometida a reglas de gobierno, control y destino del patrimonio que hacen que la reversión de lo aportado a los fundadores o patronos sea, en la práctica, muy difícil. Precisamente por eso, cuando el objetivo es la continuidad intergeneracional de una colección sin atomización sucesoria, la fundación (o la asociación declarada de utilidad pública) puede ser una solución de enorme potencia: la colección “sale” del patrimonio personal y entra en un patrimonio afecto a un fin cultural, con vocación de permanencia.


Mario Valdés. Simetría dicroica. 4 Ying. 2026. Vidrio. Proceso dicroico sobre base de luz. 20 × 30 × 22 cm. 2026


El punto de partida técnico, si se quiere acceder al régimen fiscal de la Ley 49/2002, es elegir el vehículo correcto. La ley considera entidades sin fines lucrativos, entre otras, las fundaciones y las asociaciones declaradas de utilidad pública, siempre que cumplan los requisitos del artículo 3 (fines de interés general, aplicación de rentas, gratuidad de cargos con matices, y, sobre todo, destino del patrimonio en caso de disolución). En materia de arte, esto obliga a un diseño estatutario fino: la misión cultural debe ser real (no retórica), y las actividades han de sostenerse en una política de adquisiciones, conservación, investigación, catalogación, préstamo, exhibición, publicaciones o apoyo a creadores que pueda acreditarse.

Desde la perspectiva del Impuesto sobre el Patrimonio (y, en su caso, del Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas), la palanca principal es sencilla: lo que ya no se posee personalmente, no integra la base imponible. El ITSGF, además, opera como tributo estatal complementario del Patrimonio para patrimonios netos superiores a 3.000.000 euros, con su propia mecánica. Por tanto, la aportación (donación) de una colección a una fundación reduce, desde el devengo siguiente, la exposición del aportante a estos gravámenes, siempre que la aportación sea efectiva y la titularidad pase realmente a la entidad.


Lúcia David. Orange descentralized control. Caja de mdf, papel, hilos, pegamento. 50 x 50 x 10 cm. 2025.


Ahora bien, en el propio Impuesto sobre el Patrimonio existe un matiz particularmente relevante para coleccionistas: determinadas obras de arte y antigüedades pueden estar exentas cuando su valor no supera ciertos umbrales por categoría; además, también se contempla la exención para piezas cedidas en depósito permanente por un periodo no inferior a tres años a museos o instituciones culturales sin fin de lucro para su exhibición pública, mientras dure el depósito, y la obra propia del artista mientras permanezca en su patrimonio. Esta alternativa (depósito) puede resultar atractiva cuando el coleccionista quiere mantener la propiedad, pero busca aliviar la carga fiscal y reforzar la función social de la colección sin desprenderse definitivamente de ella. Dicho de otro modo: antes de “fundacionalizar” una colección, conviene cuantificar si la exención por tipologías y umbrales, o el depósito, ya resuelve una parte significativa del problema.

El capítulo sucesorio es, probablemente, el argumento más potente —y a la vez el más delicado—. Hablar de “mantener la herencia sin tributar” exige precisión: una fundación no es una técnica para transmitir bienes a los herederos eludiendo el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, porque la colección deja de ser heredable en sentido clásico.


Daniel Sueiras. "The shining". Mixta sobre papel pegado a tabla. 40 x 30 cm.2025.


Lo que se logra es otra cosa: evitar que, al fallecimiento del coleccionista, la colección se fragmente entre sucesores o deba liquidarse para atender una carga fiscal o un reparto; la colección permanece en una persona jurídica con continuidad indefinida, gobernada por un Patronato y orientada a fines culturales. La familia puede conservar influencia a través de la composición del Patronato, de protocolos de gobierno y de una dirección artística profesionalizada, pero con límites claros: los patronos no pueden ser los destinatarios principales de la actividad ni beneficiarse de condiciones especiales, y, en caso de disolución, el patrimonio debe destinarse íntegramente a otras entidades beneficiarias del mecenazgo o a entidades públicas con fines de interés general. Ese “candado” —que es, en realidad, la garantía de que estamos ante un patrimonio afecto a interés general— es la razón por la que lo aportado tiene una reversión complicada y, en términos económicos, “sale” de la esfera patrimonial familiar.

Donde el régimen de la Ley 49/2002 despliega ventajas muy relevantes para el ciclo natural del coleccionismo (vender para reinvertir) es en el Impuesto sobre Sociedades de la entidad. La ley declara exentas, entre otras, las rentas procedentes de donativos y donaciones; las procedentes del patrimonio mobiliario e inmobiliario (dividendos, intereses, cánones, alquileres); y, de forma particularmente importante, las derivadas de adquisiciones o de transmisiones, por cualquier título, de bienes o derechos. En una fundación que rota obra para elevar la calidad curatorial de la colección, financiar restauraciones o adquirir piezas más coherentes con su misión, la plusvalía por venta — en la lógica del régimen especial— tenderá a quedar en el ámbito de la exención, y la base imponible del Impuesto sobre Sociedades se concentrará en las explotaciones económicas no exentas, con un tipo del 10% sobre esa base.


Carmen Mansilla. La pintora. Óleo y lápiz sobre lino. 80 x 80 x 4 cm.2026.


Esa ventaja no es un cheque en blanco. La misma Ley 49/2002 exige que se destine, directa o indirectamente, al menos el 70% de determinadas rentas e ingresos a los fines de interés general, dentro de un plazo que, como regla, alcanza hasta los cuatro años siguientes al cierre del ejercicio. Además, la entidad debe evitar que la actividad consista en explotaciones económicas ajenas a su objeto, con un límite operativo que obliga a vigilar la proporción de ingresos procedentes de actividades no exentas. Traducido al mercado del arte: vender obra para reinvertir y para sostener programas culturales encaja; convertir la entidad en un “dealer” encubierto o en un vehículo de trading sistemático, no.

Con todo, bien estructurada, una fundación (o una asociación de utilidad pública) ofrece una respuesta jurídicamente coherente a tres problemas clásicos del coleccionismo patrimonial: (i) la exposición recurrente al Patrimonio/ITSGF del titular, (ii) la discontinuidad sucesoria y la tendencia a la fragmentación, y (iii) la fricción fiscal y de gobernanza al rotar obra para mejorar y profesionalizar la colección. A cambio, exige asumir dos renuncias: la primera, que la colección queda afectada a una finalidad cultural que debe acreditarse y gestionarse; la segunda, que lo aportado deja de ser “recuperable” en términos familiares, porque el derecho positivo blinda el destino del patrimonio y, con ello, la credibilidad social del mecenazgo.

Quizá esa sea la clave para un artículo en tiempos de feria: el mercado del arte se alimenta de pasión, pero se consolida con instituciones. Cuando el coleccionismo se piensa a largo plazo, las estructuras sin ánimo de lucro no sólo ordenan impuestos; ordenan propósito, gobierno y legado. Y en un ecosistema como el madrileño de marzo, donde conviven creación, inversión y cultura pública, esa combinación, bien hecha, puede ser la forma más sofisticada de convertir una colección privada en patrimonio compartido sin perder profesionalidad, control de gestión y capacidad de evolución.