Art Madrid'26 – OPEN BOOTH X UNIVERSIDAD NEBRIJA

PROGRAMA PARALELO ART MADRID’25. TERRITORIO CIUDAD

OPEN BOOTH X UNIVERSIDAD NEBRIJA

Art Madrid presenta, en su 20ª edición, un Programa Paralelo dedicado al eje conceptual Territorio Ciudad. La ciudad, entendida como un organismo permeable y una topografía de significados compartidos, se convierte en esta edición en el escenario de una exploración sensible sobre el impacto del arte en los espacios que habitamos.

Dentro de este marco, destaca la segunda edición de Open Booth, una plataforma para el talento emergente que refuerza su compromiso con los artistas del futuro. En esta ocasión, Open Booth x Universidad Nebrija ofrece a estudiantes de Bellas Artes la oportunidad de vivir la experiencia real de una feria, conectándolos con coleccionistas, comisarios y galeristas, y brindándoles un espacio para presentarse dentro del circuito artístico.

Como parte de esta iniciativa, los alumnos del Grado en Bellas Artes de la Universidad Nebrija presentan Bajotierras/Sobrenubes (DEL OSO, UN PELO), una instalación colectiva que explora la relación entre la ciudad y el territorio. Dirigido por el profesor y artista Luis Gárciga Romay, y con el apoyo de Liquitex, el proyecto investiga, a través de la geometría, el paisaje y la escala, cómo el entorno se transforma y cómo habitamos la intersección entre lo urbano y lo natural.

Así, Open Booth x Universidad Nebrija, con el respaldo de Liquitex, marca referente en acrílico profesional, se consolida como un espacio de experimentación y visibilidad para jóvenes artistas, acercándolos tanto al público como a los profesionales del arte.


Boceto para Bajotierras/Sobrenubes (DEL OSO, UN PELO). Ximena Couttolenc. Cortesía Universidad Nebrija.


BAJOTIERRAS/SOBRENUBES. (DEL OSO, UN PELO)

El proyecto que proponen los alumnos del Grado en Bellas Artes de la Universidad Nebrija es una suerte de STAND TOTAL, un espacio cohesionado que, a través de la colaboración y el intercambio de ideas, refleja el potencial colectivo de todos los participantes, elevando la obra a una nueva dimensión.

A partir de la amplitud y profundidad de los conceptos TERRITORIO y CIUDAD, se acercan a las nociones en alianza de los dos polos establecidos pero sin descartar las capacidades expresivas de otras escalas y combinaciones que estos conceptos pueden evocar. El territorio es la manifestación geopolítica referida a un modo de vivir en el espacio, es el allí y el acá de los modos en que la vida se administra; la escena donde los recursos y poderes jerarquizados y jerarquizantes se dictan, se interpretan y se transforman.


Boceto para Bajotierras/Sobrenubes (DEL OSO, UN PELO). Cortesía Universidad Nebrija.


El territorio no es ajeno al lugar de nuestras emociones, exaltaciones, dudas y esperanzas. Tampoco sus confines fronterizos se distancian de la expresión geométrica más abstracta. A veces una línea, delimita y señala, crea una esquina, un plano inclinado; propicia una emoción generando así una región vital. La universalidad de la geometría permite situar, ubicar, confrontar, criticar, proponer. Líneas, áreas, volúmenes son impregnados de colores acorde a los contextos donde vivimos y los paradigmas que estimamos. La línea del horizonte y la de nuestras perspectivas existenciales se interrumpen por el paisaje natural o construido trayendo a nuestros pies una orilla y con esta, objetos flotando, entre la deriva y el plan. Una avalancha controlada a medias, a veces en sus causas; otras, en sus consecuencias.


Boceto para Bajotierras/Sobrenubes (DEL OSO, UN PELO). Cortesía Universidad Nebrija.


LO QUE NOS CONFORMA. Conformidad y con-formación.

La ciudad es divina y underground, soterrada y celestial, hecha simultáneamente de la ligereza de lo supérfluo y de la densa gravedad. Vive, a veces hiberna, siempre promete. Entre la conformidad y la ambición algo conseguimos, un buen rincón entre la terraza y el bajo, un buen “a partir de aquí”.

El Open Booth se organiza en cuatro espacios conectados: Avalancha, inspirado en la sierra y el río, con objetos modelados por el paso del tiempo; Constelar, donde lámparas flotantes evocan la memoria y las aspiraciones; Mar(ejada) Madrid, una orilla conceptual pensada para la contemplación y el diálogo; y Un Oso Llamado Tergiverso, una serie de piezas que reinventan la ciudad como un organismo en constante cambio.


Participan en Open Booth por Universidad Nebrija: Blanca Lanaspa, Héctor Mendoza, Diana Díaz, Ainara Asensio, Rita Gentile, Ximena Couttolenc, Laura Nogales, Michelle Camhi, María Lucía Patiño, Andrea Bornstein, Andrea Manjón, Alis Qiu Carlota Arias, Inés López, Jaime Muñoz, Marialex Arcaya, Melina Fernández, Mónica Escartín, Rebeca Rodríguez y Belén Sierra.


Boceto para Bajotierras/Sobrenubes (DEL OSO, UN PELO). Cortesía Universidad Nebrija.


En Madrid, los estudiantes de Bellas Artes de la Universidad Nebrija, se preguntan y proponen sobre la MATERIALIDAD y los MATERIALES de una constelación donde habitan con gran presencia, pero con leve protagonismo las nociones de territorio y ciudad. Procederes, procedimientos, procesos; las maneras en las que transformamos el mundo en un sitio muy preciso, más diverso que un país, desplegable más allá de un mapa o un archivo y a la vez portable en un bolsillo. Monumentos, miniaturas, la escala humana. El espacio se desborda y sincronizadamente cabe en un solo verso. Un verso es materia resistente a la gravedad y al tiempo, puede volverse más que tierra y más que nube, consiguiendo metamorfosear y mimetizar aquello de lo que estamos hechos.

Luis Gárciga. Comisario


Boceto para Bajotierras/Sobrenubes (DEL OSO, UN PELO). Cortesía Universidad Nebrija.


Gracias a iniciativas como esta, los alumnos no solo perfeccionan sus habilidades técnicas y conceptuales, sino que también desarrollan competencias fundamentales para su futuro profesional en el mundo del arte, el diseño y las industrias creativas. A través del trabajo en equipo, la exploración de referencias artísticas, el fomento de la creatividad y el pensamiento crítico, se preparan para afrontar los desafíos de su disciplina con una visión integral y multidisciplinaria.

Desde la Universidad Nebrija, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Amaya Hernández, directora del Grado en Diseño Digital y Multimedia, y a Lorena Palomino, directora del Grado en Bellas Artes, por su inestimable apoyo y compromiso con este proyecto.

Prof. Dr. Pablo Álvarez de Toledo Müller Director del Departamento de Artes Facultad de Comunicación y Artes. Universidad Nebrija.



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CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.