Art Madrid'26 – ORDEN GEOMÉTRICO CONTRA LA ANARQUÍA VISUAL: YTURRALDE EN EL CEART

El CEART de Fuenlabrada inaugura hoy jueves la exposición “Yturralde cosmos caos (obras 1966-2019)” comisariada por Alfonso de la Torre, que podrá visitarse hasta el 27 de octubre. La dilatada trayectoria de Yturralde le ha permitido transitar por distintos movimientos artísticos de una forma coherente con sus impulsos creativos y sus inquietudes artísticas, aunque sin olvidar nunca el eclecticismo y la fusión de técnicas que siempre han caracterizado su trabajo.

En sus inicios, centrados en el estudio de la abstracción geométrica, Yturralde formó parte del grupo “Antes del Arte”. Este colectivo fundado en Valencia a finales de la década de los 60 planteaba un acercamiento al arte desprovisto de toda subjetividad o sentimiento. Sus propuestas resultaban en obras de base científica, con una pretensión de objetividad, en la que daba poca cabida a las interpretaciones personales del artista. ¿Qué hay antes del arte, como un planteamiento absoluto? El impacto de este grupo fue indudable dentro del desarrollo de la abstracción geométrica en nuestro país, siguiendo la estela de este movimiento iniciada a nivel mundial durante el período de entreguerras.

Figura imposible. 1972

Estos primeros pasos dejaron una marcada impronta en el trabajo de Yturralde. Al igual que con Sempere o Sobrino, también integrantes del grupo, la geometría ha estado presente de un modo u otro en su obra abriéndose después al arte cinético con sus series de “Figuras imposibles”. Su entrada en el Centro de Cálculo de la Universidad Madrid en el 68 marca el comienzo de sus primeros trabajos por ordenador. Esta experiencia le permite seguir su exploración de formas con una metodología que se inspira en la formulación matemática y deja traslucir el interés del autor por los juegos ópticos, la distorsión cromática, los volúmenes creados por contraste y las figuras generadas desde la geometría pura.

Reflections, homenaje a Kepler, 1975-76. Lasers y técnica mixta

Otro hito importante en su carrera fue su etapa como investigador en Center for Advanced Visual Studies dependiente del MIT (Massachusetts Institute of Technology). En este período comienza a experimentar con la luz láser y la refracción en cuerpos facetados, con un proyecto titulado “Four dimensional structures”. Las obras resultantes recuperan el aura de una abstracción basada en formas rectilíneas reconocibles, pero añade el misterio de las luces y sombras creadas por azar en fondos insondables de profunda oscuridad. Yturralde experimenta con nuevos métodos y técnicas para seguir profundizando en el estudio de la forma.

Cubo volante

Tras su regreso de Estados Unidos, su trabajo se abre al happening, las instalaciones y las performances. Esta línea creativa convive con su constante interés por la geometría, abordada ahora desde otra dimensión. Las formas salen del plano y se transforman en figuras tridimensionales que surcan los cielos azules. Nacen así las “Estructuras volantes” a modo de cometas guiadas desde tierra. Los diseños poliédricos en blancos, rojos, amarillos… son tanto un acontecimiento vital como el resultado de una prueba constructiva que desafía las leyes físicas. Esta exposición albergará varias de estas estructuras nunca vistas antes, que recibirán al visitante suspendidas en el espacio.

"Dice", 2015. Acrílico sobre lienzo

A partir de los años 90, Yturralde vuelve al estudio de la geometría y su relación con el color. Los “Preludios”, “Interludios” y “Postludios” se presentan como un análisis de variedades cromáticas y de la capacidad de generar volúmenes y contornos con ligeras mutaciones de tono. Esta pintura es de una enorme pureza conceptual y formal, y juega en ocasiones con esa sutil tensión entre el encuadre y el desencuadre, la búsqueda consciente de un desequilibrio visual que fuerza los ángulos al límite de lo tolerable.

La exposición quiere rendir homenaje a este apasionado de la geometría que ha dedicado su producción al estudio de las formas simples y desdoblado la gran complejidad que las estructuras pueden albergar. Además, será la oportunidad idónea para conocer la evolución de su trabajo con una selección de más 60 piezas, en su mayoría de gran formato, pertenecientes a colecciones institucionales y privadas que de otro modo no podrían visitarse.

 

Daniel Barrio. Artista invitado a la tercera edición de OPEN BOOTH. Cortesía del artista.


DESPIECE. PROTOCOLO DE MUTACIÓN


Como parte del Programa Paralelo de Art Madrid’26, presentamos la tercera edición de Open Booth, un espacio concebido como plataforma para la creación artística y la experimentación contemporánea. La iniciativa pone el foco en artistas que aún no cuentan con representación en el circuito galerístico, ofreciendo un contexto profesional de alta visibilidad en el que nuevas voces pueden desplegar su práctica, ensayar formas de relación con el público y consolidar su proyección en el panorama artístico actual. En esta ocasión, el proyecto está protagonizado por el artista Daniel Barrio (Cuba, 1988), quien presenta el site specific Despiece. Protocolo de mutación.

La práctica de Daniel Barrio se centra en la pintura como un espacio de experimentación desde el que analiza la mercantilización de lo social y la tiranía de la aprobación mediática. Para ello, trabaja con imágenes procedentes de la prensa y otros medios, que interviene pictóricamente con el objetivo de desactivar su significado original. Mediante este proceso, el artista propone nuevas lecturas y cuestiona los mecanismos de producción de sentido, concibiendo la pintura como un lugar de realización, terapia y catarsis.

Despiece. Protocolo de mutación se construye a partir de restos urbanos, materiales industriales y fragmentos de historia para interrogarnos sobre qué memorias heredamos, cuáles consumimos y cuáles somos capaces de construir. Suelo, paredes y volúmenes conforman un paisaje en tensión donde lo sagrado convive con lo cotidiano, y donde las grietas importan más que la perfección.

La evolución constante del arte exige un intercambio continuo entre artistas, instituciones y públicos. En esta 21ª edición, Art Madrid reafirma su voluntad de actuar como catalizador de ese diálogo, ampliando los límites tradicionales del contexto ferial y abriendo nuevas posibilidades de visibilidad para prácticas emergentes.



Este site specific surge de un impulso crítico y afectivo por desarmar, examinar y recomponer aquello que nos constituye cultural y personalmente. La obra se concibe como un todo indisoluble: un paisaje interior que opera como dispositivo de sospecha, donde suelo, paredes y volúmenes configuran un ecosistema de restos. Se propone una lectura de la historia no como una continuidad lineal, sino como un sistema de fuerzas en fricción permanente, articulando el espacio como un archivo adulterado; una superficie que se presenta como definitiva, pero que permanece en constante transformación.



La obra se configura como un paisaje construido a partir de residuos urbanos, donde suelo, paredes y objetos conforman un cuerpo unitario elaborado con mortero de cal, PVC de cartelería teatral, espuma industrial y cera de ofrendas. El núcleo del proyecto es una estructura en forma de “L” de 5 × 3 metros que reinterpreta la técnica del fresco sobre soporte industrial recuperado, aplicando el mortero en húmedo durante jornadas continuas, sin búsqueda de perfección, permitiendo que la materia evidencie su propio carácter. En torno a esta estructura gravitan fragmentos arquitectónicos: bloques de espuma que simulan hormigón, un torso del Belvedere impreso en 3D y deformado, y un elemento escultórico de cera en el que se incrustan lijas utilizadas por obreros y artistas anónimos, preservando el esfuerzo de esos cuerpos ajenos.

Un elemento escultórico de cera blanca funciona dentro del conjunto instalativo como un punto de concentración sensorial que desafía la mirada. En su interior confluyen la fe acumulada de las velas de ofrenda y los residuos industriales del taller, recordando que la pureza y la devoción conviven con la materialidad del mundo cotidiano. La experiencia del espectador trasciende así lo visual: inclinarse, oler y aproximarse a la vulnerabilidad transforma la percepción en un acto íntimo y corporal. En su densidad quedan incrustados tacos de lija usados por artistas, artesanos y obreros, recuperados de contextos ajenos, donde la lija actúa como huella del esfuerzo de otros cuerpos, respondiendo a un protocolo de registro sin intención autobiográfica.

Despiece. Protocolo de mutación nos interpela: ¿qué memoria valoramos?, ¿la que consumimos o la que construimos con rigor? El público abandona la posición contemplativa para integrarse en el sistema, y el esfuerzo de desplazar la materia, el rigor documental y la materialidad envolvente configuran un cuerpo de resistencia frente a una realidad mediada. El proyecto se consolida así como un paisaje interior donde suelo, superficie y volumen articulan una anatomía de residuos. La adulteración opera como metodología analítica aplicada a los estratos de la realidad urbana, interviniendo la historia a través de publicidades teatrales y callejeras, residuos arquitectónicos y protocolos administrativos, proponiendo que el arte puede restituir la capacidad de construir una memoria propia, aunque inevitablemente fragmentada.



SOBRE EL ARTISTA

DANIEL BARRIO. Cuba, 1988.

Daniel Barrio (Cienfuegos, Cuba, 1988) es un artista visual cuya práctica articula el espacio desde la pintura, entendiendo el entorno como un archivo adulterado susceptible de intervención crítica. Formado en la Academia de Bellas Artes de Cienfuegos (2004-2008) con especialidad en pintura, y posteriormente en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid - ECAM (2012-2015) en Dirección de Arte, su metodología integra el pensamiento plástico con la narrativa escenográfica. Su origen cubano constituye el fundamento analítico de su trabajo: la experiencia de observar cómo los monumentos y los ideales se revelan frágiles al tacto le ha dotado de una sensibilidad particular para detectar las fisuras en aquello que se presenta como definitivo, estableciendo la realidad como superficie bajo permanente interrogación.

Su trayectoria incluye exposiciones individuales como "La levedad en lo cotidiano" (Galería María Porto, Madrid, 2023), "Interiores ajenos" (PlusArtis, Madrid, 2022) y "Tribud" (Navel Art, Madrid, 2019), así como participaciones colectivas relevantes en "Space is the Landscape" (Estudio Show, Madrid, 2024), "Winterlinch" (Espacio Valverde Gallery, Madrid, 2024), "Hiberia" (Galería María Porto, Lisboa, 2023) y la itinerancia de la Exposición de Arte Joven de La Rioja (2022). Miembro del Colectivo Resiliencia, su obra no persigue la producción de objetos sino la articulación de dispositivos pictóricos que generan protocolos de resistencia frente al flujo de imágenes descartables. En un contexto saturado de datos inmediatos, su práctica produce huellas y archiva aquello que debe permanecer, cuestionando no el significado de la obra sino la memoria que el espectador construye al interactuar con ella, recuperando así la soberanía sobre la mirada y habitando las ruinas como método de comprensión del presente.