Art Madrid'26 – PAPELES Y TELAS: MATERIALES TRADICIONALES PARA UN NUEVO LENGUAJE CONTEMPORÁNEO

Una nueva generación de artistas regresa al trabajo con los materiales para revisar su potencial expresivo. Con propuestas menos intervencionistas, se plantea un retorno a la exploración, a la búsqueda de las posibilidades estéticas y creativas de la materia prima. El resultado son obras con una gran carga visual que dan cabida a temáticas muy diversas. El discurso adquiere así otra profundidad, más matérica y plástica, condensada en el uso de los tejidos y las capas de papel. Os traemos tres autores que conciben la creación como un proceso íntimamente manual, que trabajan con los materiales de una manera física y de contacto para construir un lenguaje propio alejado de la disciplina tradicional.

Victoria Santesmases

Palabras que hieren II, 2018

Pintura, clavos

90 x 110cm

Victoria Santesmases

Nidos, 2014

Cortes en papel Creyser

37 x 41cm

Victoria Santesmases

Palabras que hieren III, 2018

Pintura sobre papel Niebla

90 x 110cm

La obra de Victoria Santesmases es muy representativa de la doble vida que se le puede dar al material. Su último proyecto se desarrolla en torno al dolor, su presencia y su manifestación plástica de una forma abstracta y esencialista. En estos casos, un simple trazo de color, los contrastes de texturas y los pliegues o surcos marcados sobre el papel remiten a la representación de la herida, como elemento tangible que condensa la sensación de dolor, sea éste físico o emocional. Con este sutil trabajo que opta por prescindir de todo exceso para centrarse solo en el detalle, el material desnudo conserva un potencial comunicativo de gran impacto, donde sobran las palabras y donde la interpretación del espectador completa la pieza para dotarla de su propio sentido personal e íntimo. Santesmases sintetiza en sus piezas, donde apenas el color es visible, profundas emociones con una propuesta sencilla, limpia y plástica que perfora los papeles y las capas, las abre, dobla y rasga en un intento de transmitir la huella que los sentimientos dejan en lo más hondo, allí donde nadie entra.

Fernando Daza

Círculo naranja rayado, 2018

Papel cortado a mano y pegado sobre tela

50 x 50cm

Fernando Daza

Cuadro negro sobre círculo rojo, 2016

Papel cortado a mano y pegado sobre tela

100 x 100cm

Fernando Daza

Círculo blanco y negro rayado, 2018

Papel cortado a mano y pegado sobre tela

75 x 75cm

Fernando Daza es otro artista centrado en el trabajo sobre el papel para recrear patrones y motivos que nos remiten a la estética oriental, con un justo equilibrio entre el color y la forma. Con su técnica, las piezas adquieren un volumen que se sale del plano, una vertiente tridimensional compuesta de cortes rasgados que conviven creando ondas y modulaciones. El juego de luces y sombras, la limpieza de los contornos, la pulcritud de las composiciones, hacen de la obra de Daza una exquisita propuesta estética. Pero más allá de la simple geometría y las estructuras de sus propuestas, este artista transmite un profundo sentimiento de paz y quietud que bebe de la filosofía zen-shui y se proyecta hacia el espectador. Asimismo, la superposición de capas y sutiles cambios de color nos recuerdan a elementos naturales del paisaje, al fluir del agua, a los pétalos de las flores, o el plumaje de las aves.

Pierre Louis Geldenhuys

Messier 81 Galaxy, 2018

Teselación, seda salvaje y caja de luz (rosa) (obra enmarcada)

80 x 80cm

Pierre Louis Geldenhuys

Triangulum Galaxy, 2018

Teselación, seda salvaje y caja de luz (blanco) (obra enmarcada)

80 x 80cm

Pierre Louis Geldenhuys

Hidroponic life cycle I, 2018

Teselación, seda tornasolada y caja de luz (obra enmarcada)

110 x 110cm

En el uso de los materiales de una manera más manual y plástica destaca la trayectoria de Pierre Louis Geldenhuys. Este artista hace de las telas su centro de trabajo, creando patrones geométricos que ganan profundidad al disponerse sobre cajas de luz. La iluminación posterior de estas composiciones potencia el color de las sedas, define los espacios de sombra, las líneas del dibujo y las texturas del material. La obra de Geldenhuys tiene mucho en común con el origami. Con un delicado trabajo de diseño, los tejidos se rinden a la mano maestra del artista, que distribuye dobleces y pliegues para generar nuevas formas sin necesidad de hilos ni costuras. Del mismo modo, esta antigua técnica oriental construye figuras a partir del papel, genera volúmenes, contornos con un trabajo muy similar al de este artista. Sus piezas monocolor transmiten un profundo equilibrio y serenidad, con patrones que, desde la geometría, nos recuerdan a las plantas en flor, la superficie erizada del mar, los remolinos de viento y las aristas de las piedras preciosas.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Julian Manzelli (Chu) (Buenos Aires, Argentina, 1974) se sitúa en un territorio de investigación donde el arte adopta metodologías próximas al pensamiento científico sin renunciar a su dimensión poética y especulativa. Su práctica se estructura como un proceso abierto de experimentación, en el que el taller funciona como laboratorio: un espacio de ensayo, error y verificación, más orientado a la producción de nuevas formas de percepción que a la obtención de certezas. En este sentido, su trabajo dialoga con una epistemología de la incertidumbre, afín a tradiciones filosóficas que entienden el conocimiento como devenir y no como cierre.

Manzelli explora zonas intersticiales, entendidas como espacios de tránsito y transformación. Estas áreas ambiguas no se presentan como indefinición, sino como potencia: lugares donde las categorías se disuelven y permiten la emergencia de configuraciones híbridas, casi alquímicas, que reprograman la mirada.

La geometría, lejos de operar como sistema normativo, aparece tensionada y desestabilizada. Sus construcciones precarias articulan un cruce entre intuición y razón, juego e ingeniería, evocando una gramática universal presente tanto en la naturaleza como en el pensamiento simbólico. Así, las obras de Manzelli no representan el mundo, sino que lo transfiguran, activando preguntas más que respuestas cerradas.


Avícola. Escultura magnética. Madera, imanes, laca automotriz y acero. 45 x 25 cm. 2022.


La ciencia y sus métodos inspiran tu proceso. ¿Qué tipo de paralelismos encuentras entre el pensamiento científico y la creación artística?

La ciencia y el arte son dos disciplinas que creo tienen mucho en común y sin duda están muy interrelacionadas. A mí me interesa ese cruce y a pesar de que muchas veces se ponen en lugares opuestos, creo que comparten y tienen un mismo origen. En ambos está esa búsqueda continua, esa necesidad de respuestas que viene desde la curiosidad, no tanto desde la certeza y que a veces, o en muchos casos, tanto a los artistas como a los científicos, los lleva a ponerse en lugares incómodos e inciertos y a salirse de su zona de confort. Creo que eso es algo en común y muy interesante de estas dos disciplinas que de alguna forma son las que nos definen como humanos.

En ese sentido, ambas comparten la experimentación como eje de su práctica. La prueba, el error, los ensayos y todo este proceso son los que van generando el desarrollo. En mi caso, esto se aplica al taller: lo vivo como un laboratorio donde se desarrollan distintos proyectos, donde voy testeando materiales. Es como si uno genera una hipótesis y luego la pusiera a prueba: los materiales, los procedimientos, las formas, los colores, y se obtienen resultados. Resultados que no buscan ser verificados, sino que en el arte tienen, creo yo, la función de generar nuevos modos de percepción, nuevas miradas y experiencias.


Receptor Lunar #01. Ensamble de Madera Reciclada torneada. 102 x 26 x 26 cm. De la serie Fuerza orgánica. 2023.


Trabajas desde los intersticios entre lo natural y lo artificial, lo figurativo y lo abstracto. ¿Qué te interesa de esas zonas ambiguas y qué tipo de conocimiento emergen de ellas?

Siempre fui bastante inquieto y eso me llevó a meterme y sumergirme en distintos ámbitos, distintas disciplinas. Creo que hay una riqueza especial en los lugares intersticiales, en el ida y vuelta, en la circulación entre medios. Siempre me llamaron la atención estos espacios, los lugares ambiguos, los lugares híbridos. Creo que hay algo de la lógica anfibia, los anfibios como entidades que llevan y traen información, que comparten, que atraviesan límites y membranas. Es algo, en mi caso, que está vinculado a lo que entiendo como libertad, sobre todo en un momento de encasillamiento, de etiquetas y donde el concepto de libertad ha sido totalmente transgiversado.

Y después, por otro lado, en el plano más metafísico, en la mezcla, en ese mix es donde aparece la energía viva de crear algo nuevo, que sin duda es como la base de lo humano. Entonces es como que “una cosa se hace cosa fuera del molde". Y es necesaria esa interacción para romper estructuras, armar otras, transmutarse; tiene algo como alquímico. Yo creo que el enemigo es la fijación. De alguna manera lo ambiguo es lo que permite reprogramar la mirada y generar nuevos puntos de vista.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


El movimiento, la repetición y la secuencia aparecen como estrategias visuales. ¿Qué papel cumple la serialidad en la generación de significado?

El movimiento, la repetición y la secuencia están muy presentes en mi trabajo. Yo tengo un largo background en el mundo de la animación y, de alguna forma, ese interés comienza a filtrarse en las demás disciplinas en las que me desempeño. Así, el movimiento aparece también en mi obra dentro de las artes visuales.

La serialidad es como una forma de pensar el tiempo y de introducir cierta narrativa y acción en la obra, al mismo tiempo que creo que condiciona la experiencia del espectador, lo invita a intentar descifrar cierta repetición como una especie de progresión. Me interesa, en particular, la narrativa más abstracta. En este tipo de narrativa, donde no hay figuración clara, la repetición empieza a marcar un pulso, un “beat” que señala el paso del tiempo. Lo interesante, creo, es que nos damos cuenta de que repetir no es exactamente duplicar, y que lo idéntico comienza a mutar a lo largo del tiempo, del ritmo o de su propia historia.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


Trabajas con sistemas geométricos y constructivos. ¿Qué papel cumple la geometría como lenguaje simbólico dentro de tu trabajo?

La geometría está presente en mi obra de múltiples formas y dimensiones, generando distintas dinámicas. Por lo general, suelo ponerla en crisis, en tensión. Si uno se adentra en mis obras, se da cuenta de que predominan construcciones en equilibrio impreciso e inestable; no busco lo simétrico ni lo exacto, sino una construcción dinámica que plantea una situación. No lo concibo como un sistema rígido.

Creo que ahí se establece un puente entre lo intuitivo y lo racional, entre lo lúdico -el juego- y la ingeniería, como esos cruces inesperados. Al mismo tiempo, la geometría funciona como un código, un lenguaje que nos conecta con una gramática universal presente en la naturaleza, en los fractales, y que sin duda remite al simbolismo. Es ahí donde se abre un portal interesante en el que la obra empieza a resignificar y a darse como un proceso de significación externo a sí misma, totalmente incierto. El resultado de mis obras no son piezas que representan; más bien, creo que son piezas que transfiguran y que, de alguna manera, generan preguntas.


WIP. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de contrucción. 2022.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Con respecto a la planificación, es algo que depende bastante del proyecto y del día. Hay proyectos que, por su envergadura o complejidad, requieren planificación, sobre todo cuando involucran a otras personas que deben participar. Sin duda, en muchos casos la planificación es fundamental.

En los proyectos que suelo planificar, siempre me interesa dejar un espacio para la improvisación, donde pueda jugar un poco el azar o el devenir del propio proceso. Creo que ahí empiezan a surgir cosas interesantes, y es importante no dejarlas pasar. Personalmente, me aburriría mucho trabajar en obras cuyo resultado ya conozco de antemano. La realización de cada obra es, para mí, un viaje incierto; no sé hacia dónde me llevará, y creo que ahí reside el potencial y lo interesante, no solo para mí, sino también para la obra misma y la experiencia del espectador.