PAPELES Y TELAS: MATERIALES TRADICIONALES PARA UN NUEVO LENGUAJE CONTEMPORÁNEO

Una nueva generación de artistas regresa al trabajo con los materiales para revisar su potencial expresivo. Con propuestas menos intervencionistas, se plantea un retorno a la exploración, a la búsqueda de las posibilidades estéticas y creativas de la materia prima. El resultado son obras con una gran carga visual que dan cabida a temáticas muy diversas. El discurso adquiere así otra profundidad, más matérica y plástica, condensada en el uso de los tejidos y las capas de papel. Os traemos tres autores que conciben la creación como un proceso íntimamente manual, que trabajan con los materiales de una manera física y de contacto para construir un lenguaje propio alejado de la disciplina tradicional.

Victoria Santesmases

Nidos, 2014

Cortes en papel Creyser

37 x 41cm

Victoria Santesmases

Palabras que hieren II, 2018

Pintura, clavos

90 x 110cm

Victoria Santesmases

Palabras que hieren III, 2018

Pintura sobre papel Niebla

90 x 110cm

La obra de Victoria Santesmases es muy representativa de la doble vida que se le puede dar al material. Su último proyecto se desarrolla en torno al dolor, su presencia y su manifestación plástica de una forma abstracta y esencialista. En estos casos, un simple trazo de color, los contrastes de texturas y los pliegues o surcos marcados sobre el papel remiten a la representación de la herida, como elemento tangible que condensa la sensación de dolor, sea éste físico o emocional. Con este sutil trabajo que opta por prescindir de todo exceso para centrarse solo en el detalle, el material desnudo conserva un potencial comunicativo de gran impacto, donde sobran las palabras y donde la interpretación del espectador completa la pieza para dotarla de su propio sentido personal e íntimo. Santesmases sintetiza en sus piezas, donde apenas el color es visible, profundas emociones con una propuesta sencilla, limpia y plástica que perfora los papeles y las capas, las abre, dobla y rasga en un intento de transmitir la huella que los sentimientos dejan en lo más hondo, allí donde nadie entra.

Fernando Daza

Círculo blanco y negro rayado, 2018

Papel cortado a mano y pegado sobre tela

75 x 75cm

Fernando Daza

Círculo naranja rayado, 2018

Papel cortado a mano y pegado sobre tela

50 x 50cm

Fernando Daza

Cuadro negro sobre círculo rojo, 2016

Papel cortado a mano y pegado sobre tela

100 x 100cm

Fernando Daza es otro artista centrado en el trabajo sobre el papel para recrear patrones y motivos que nos remiten a la estética oriental, con un justo equilibrio entre el color y la forma. Con su técnica, las piezas adquieren un volumen que se sale del plano, una vertiente tridimensional compuesta de cortes rasgados que conviven creando ondas y modulaciones. El juego de luces y sombras, la limpieza de los contornos, la pulcritud de las composiciones, hacen de la obra de Daza una exquisita propuesta estética. Pero más allá de la simple geometría y las estructuras de sus propuestas, este artista transmite un profundo sentimiento de paz y quietud que bebe de la filosofía zen-shui y se proyecta hacia el espectador. Asimismo, la superposición de capas y sutiles cambios de color nos recuerdan a elementos naturales del paisaje, al fluir del agua, a los pétalos de las flores, o el plumaje de las aves.

Pierre Louis Geldenhuys

Hidroponic life cycle I, 2018

Teselación, seda tornasolada y caja de luz (obra enmarcada)

110 x 110cm

Pierre Louis Geldenhuys

Messier 81 Galaxy, 2018

Teselación, seda salvaje y caja de luz (rosa) (obra enmarcada)

80 x 80cm

Pierre Louis Geldenhuys

Triangulum Galaxy, 2018

Teselación, seda salvaje y caja de luz (blanco) (obra enmarcada)

80 x 80cm

En el uso de los materiales de una manera más manual y plástica destaca la trayectoria de Pierre Louis Geldenhuys. Este artista hace de las telas su centro de trabajo, creando patrones geométricos que ganan profundidad al disponerse sobre cajas de luz. La iluminación posterior de estas composiciones potencia el color de las sedas, define los espacios de sombra, las líneas del dibujo y las texturas del material. La obra de Geldenhuys tiene mucho en común con el origami. Con un delicado trabajo de diseño, los tejidos se rinden a la mano maestra del artista, que distribuye dobleces y pliegues para generar nuevas formas sin necesidad de hilos ni costuras. Del mismo modo, esta antigua técnica oriental construye figuras a partir del papel, genera volúmenes, contornos con un trabajo muy similar al de este artista. Sus piezas monocolor transmiten un profundo equilibrio y serenidad, con patrones que, desde la geometría, nos recuerdan a las plantas en flor, la superficie erizada del mar, los remolinos de viento y las aristas de las piedras preciosas.

 

El arte es un lenguaje expresivo que no se conforma con seguir las pautas preestablecidas y se atreve a explorar nuevas opciones creativas. Sí, estamos ante algo intrínseco y consustancial al arte, porque una de sus finalidades es cuestionarse la razón de ser de nuestra realidad, ir un paso más allá de la ortodoxia instaurada, romper con el clasicismo y plantear un reto tanto para los artistas como para los espectadores. Y en este magma creativo, la incursión de nuevas técnicas y la combinación de disciplinas es el caldo de cultivo ideal para originar nuevos movimientos y tendencias.

Yoshi Sodeoka, “Utopia”

El arte experimental no empezó a designarse como tal hasta bien avanzado el s. XX. Hasta entonces, la eclosión y sucesión de movimientos artísticos dieron paso a manifestaciones cada vez más abstractas, más alejadas de la estética clásica, arquetípica e impostada, que había vivido pequeños episodios de evolución sobre la aparición de nuevas técnicas, pero con una producción muy basada en las exigencias del mecenas de turno. Era la dominación de los motivos religiosos, las reconstrucciones de relatos mitológicos, la tiranía de los retratos regios y nobiliarios, la expansión de los paisajes pomposos. Sin embargo, el siglo pasado fue la cuna del concepto de artista moderno, un autor autónomo, independiente, irreverente y difícil de dominar que quiso refugiarse también en un nuevo lenguaje para vivir al margen de los cánones.

Nacho Criado

Casi siempre, en sus inicios, las nuevas propuestas expresivas que se alejan del academicismo suelen recibir una dura crítica por parte del grupo más conservador y consolidado de las bellas artes. No olvidemos que esto mismo les había pasado a los impresionistas, abiertamente rechazados por los autores más tradicionalistas, que veían en su estilo una suerte de subversión (y hasta perversión) de la pintura. Hoy, en cambio, este movimiento de finales del s. XIX se ha consolidado como un referente ineludible de la historia del arte.

Cristopher Cichocki, “Fish With Enamel Illuminated by Ultra Violet Radiation”

Igualmente, toda forma experimental tiende a tratar temáticas menos amables y más arriesgadas que den cauce a las grandes inquietudes del momento. Por eso mismo, estas formas de expresión suelen asociarse con la crítica abierta al sistema establecido y el status quo de poder. Nada mejor que enturbiar la crudeza de un replanteamiento social con un golpe de efecto novedoso, como el que el arte experimental propone. Una ruptura de las reglas que exige una doble lectura para llegar al fondo del asunto. Porque, en esta corriente, pocas veces las cosas son lo que parecen.

Jim Drain

Así, el arte experimental se alimenta de recursos contemporáneos y construye su mensaje sobre el valor del propio discurso: importa más lo que se quiere decir que cómo se dice. La imagen, los elementos “extra-artísticos”, la influencia de otras profesiones y el impacto mediático juegan un papel fundamental en esta corriente aún hoy difícil de definir y concretar. El propio desarrollo del tejido artístico en cada momento y lugar determinan la expansión y acogida de estos modelos. La vieja y veterana Europa, tan apegada a su historia y herencia cultural, siempre ha ido a la zaga de otros focos pioneros, como los venidos del otro lado del charco. Quizás la ausencia de un peso histórico milenario y la inconsciencia de vivir una realidad con un pasado apenas bicentenario sirvan de impulso para marcar tendencia y erigirse en el campo de experimentación por excelencia. Perdamos el miedo a equivocarnos y probar.