PELLO IRAZU Y LA RENOVACIÓN DE LA ESCULTURA VASCA

Pello Irazu La tierra que duerme, 1986. Acero y óleo 66 x 120 x 39 cm. Colección Soledad Lorenzo. Depositada en MNCARS © VEGAP, Bilbao, 2017

 

 

Pello Irazu (Guipúzcoa, 1963) es un artista español de origen vasco. Conocido por sus dotes escultóricas, también realiza dibujos y murales. Influenciado por el también escultor vasco Jorge Oteiza, el espacio y su influencia en las prácticas artísticas, es un referente en la renovación de la escultura vasca de los años 80. Una de las características principales de su obra es la experimentación con los materiales, buscando la emoción del espectador más que la imagen que proyecta.

 

 

Pello Irazu El buen maestro (sobre la mesa siendo un pedazo de madera)

 

 

Sus esculturas alternan propuestas tridimensionales mínimas con híbridos objetuales y con grandes instalaciones. “Panorama” no es solo una exhibición de escultura, también muestra fotografía, dibujo y pintura mural. Irazu ahonda en la problemática entre las múltiples relaciones entre nuestro cuerpo con las imágenes, los objetos y el espacio. La exposición ha sido articulada por el propio escultor y parte de una serie de fotografías tomadas por él mismo. El germen de esta muestra es su primera obra en acero, la cual cubre su contundencia con una capa de pintura añadida.

 

 

El artista Pello Irazu (Andoain, 1963), ante una de sus obras en el Guggenheim

 

 

El muro y su función ante el espectador son dos cuestiones a tener en cuenta. La pintura mural y la ubicación de los diferentes objetos dotan de un nuevo significado a dicha construcción literaria. Ya en los años 90, Irazu se traslada a Nueva York y comienza a trabajar con otros materiales como el tablero contrachapado o el plástico. Estas texturas, representan a la perfección el guiño a los espacios domésticos. Reconstruir objetos cotidianos de forma discontinua despierta en el espectador una doble sensación de afecto y extrañamiento que cambia el significado de dichos objetos.

 

 

Pello Irazu Feliz, 1988. Construcción en acero y óleo 22 x 22 x 14 cm. Colección particular, Barcelona © VEGAP, Bilbao, 2017

 

 

En el año 2000 vuelve a Bilbao e inicia una nueva fase de producción donde recurre a formas sugerentes para el espectador, que insinúan una sensación de familiaridad, ambigüedad y extrañeza. Un artista volcado en la innovación, que supo dar un nuevo aire al concepto de la escultura vasca. Ahora, se le reconoce en su tierra, en el Museo Guggenheim de Bilbao, hasta el 25 de junio.

 

 

 

Cada vez son más las disciplinas que se han ido sumando a la reflexión sobre la condición femenina que enfrenta la realidad actual desde la revisión y el cuestionamiento de su pasado histórico. Así literatura, cine, música, arte, ciencia, agricultura, por citar solo algunas, se unen a la lista de lugares desde los que continuar el debate sobre un movimiento en constante reinvención.

Se trata de un despertar que, si bien se extiende todo del año, parece concentrarse con especial ahínco en el mes marzo, con una programación que incluye festivales, ferias, conferencias, marchas, lecturas que transpiran entusiasmo y comunión. Así, entre la programación del tercer mes del año destacan proyectos tan interesantes como necesarios, como el festival Mujeres Mirando Mujeres, una iniciativa de Arte a un Click que celebra entre el 9 de marzo y el 12 de junio su V Edición.

Marina Vargas “La Bacante”, 2015. Resina de poliéster, polvo de mármol, pintura esmalte (imagen ©www.marinavargas.com)

El proyecto Mujeres Mirando Mujeres nace en 2015 de la mano de Mila Abadía, con el propósito de dar a conocer la labor que las mujeres llevan a cabo en el ámbito del arte desde el proceso de creación hasta la comunicación, pasando por el comisariado y la crítica de arte. Como ella misma confiesa, la idea surgió como un arrebato. Siempre he luchado por los derechos de las mujeres y hacía ya mucho tiempo que no participaba activamente en ninguna reivindicación feminista.

En este sentido, la quinta edición queda integrada por 51 artistas, 52 gestoras del arte, 15 comunicadoras, 11 proyectos invitados que en su totalidad dan lugar a 80 trabajos en los que participan 118 mujeres concienciadas con el movimiento feminista y con el arte, entre ellas se encuentran bloggeras, periodistas, comunicadoras, galeristas, museólogas que dan lugar a una rica programación basada en presentaciones y entrevistas a artistas que irán publicándose durante hasta el mes de junio en la web. Como en ediciones anteriores, el festival se preocupa por visibilizar los trabajos de artistas con una trayectoria profesional novel como es el caso de la artista italiana interdisciplinar Mónica Mura, cuya obra gira en torno a la superación y valoración de los seres humanos. La perspectiva de género de la autora italiana atraviesa su vida y obra en la que da voz a colectivos e individuos que han sufrido el rechazo social por su naturaleza de mujeres trans, homosexuales... Mónica Mura será presentada por la investigadora Karen Campos.

“Para mí el arte es un sinónimo de libertad y creo en el poder de creación como motor de transformación”. Mónica Mura

Mónica Mura, proyecto “Poder ver-Ver poder”, 2018. Instalación de vídeo (imagen ©www.monicamura.com)

Entre las artistas de menor trayectoria también encontramos a la fotógrafa catalana Alejandra Carles-Tolra, quien a través de sus imágenes busca comprender la identidad y desdibujar sus límites. ¿Existe una identidad que defina a las mujeres? ¿Cuál? Son algunas de las cuestiones que plantea en su proyecto. Alejandra Carles-Tolra será presentada por la directora de la galeria Fiftydots, Laura Salvado.

Además de artistas noveles, el festival también acoge miradas ya consagradas como la de Gabriela Bettini quien en su trabajo combina el análisis de la crisis medioambiental con la situación de las mujeres, ambos afectados por la violencia del sistema.

Supongo que el trabajo cambia en la misma medida en que cambiamos como individuos, afirmaba la artista en una ocasión. Y es que su trabajo y el del resto de las artistas que integran el proyecto Mujeres Mirando Mujeres, son el eco de las preocupaciones y de los conflictos de nuestro tiempo, un tiempo cada vez más nuestro.

Gabriela Bettini, proyecto “Primavera silenciosa”, 2018 (imagen ©gabrielabettini.com)

Como constató en una ocasión Estrella de Diego, siempre acertada: no vale ser feminista en el mundo del arte, hay que ser feminista o no serlo, nuestro pensamiento debería invadir nuestra forma de estar en el mundo y de relacionarnos con él. Y en este sentido, el arte hace posible que queden plasmados aquellos que una vez, fueron los pensamientos de nuestra vida y que son el reflejo de nuestro paso por el mundo.

Por esto mismo, iniciativas como la de Mujeres Mirando Mujeres que hacen real y efectivo el trabajo de las mujeres, son tan necesarias como importantes.