Art Madrid'26 – PERCEVAL GRAELLS. "Gestos en el Silencio"

PERCEVAL GRAELLS

CONVERSACIONES INFINITAS CON ALFONSO DE LA TORRE

Contemplando ciertas pinturas y dibujos, también collages, de Percevall Graells (Elche, 1983), se infiere son reveladores de un movimiento sin pausa, pareciere alzados rítmicamente sobre la pesantez del mundo. Composiciones dotadas de una cierta restricción del color, ese aspecto de un fuerte componente sígnico desplaza su trabajo hacia la tradición de la abstracción lírica mas, con frecuencia, subrayando la artista algo esencial: la persistencia de lo hondo autobiográfico: “Vivencias, viajes y memoria (…) Instantes de sueños, dolor, alegría (…) salen a la superficie a través del color y las formas todos esos sentimientos interiores para poder ser observados mediante la mirada” (Nota autobiográfica de la artista)

Analogías y correspondencias pues entre sus creaciones y el mundo, en una pintura concebida como la elevación de atmósferas casi resonantes, pareciere reveladoras de estados de ánimo cristalizados, memoria doliente a veces como quien optase por el ejercicio de la levedad y disolver así (quizás expeler) su yo, las “Heridas del alma” en su palabra, en el tejido infinito de la pintura. Viendo su sígnica imbuida de lirismo he pensado en artistas como Joan Mitchell, Henri Michaux o Cy Twombly mas otro sí, en algunos ciclos de sus inicios, la manifestación de un universo a lo Kline (sucede en “Mirando al cielo” (2006) o “Un gesto en el silencio” (2007).

LA FORTALEZA DEL COMIENZO

Contemplando tus pinturas y dibujos, las filmaciones en las que se te ve pintando grandes formatos en el suelo, percibo que podríamos decir que tu trabajo se realiza siempre con la fuerza de un comienzo. Lo cual no excluye que esa abstracción tenga un carácter muy personal, la energía de una pintura pareciere dotada de una búsqueda en la que todo comienza, un permanente florecer sin jamás perder ese aspecto de intimidad única, de lo que está en constante génesis.

Desearía me hablases del impulso que te obliga a la creación, renovado a diario cuando entras en tu estudio. Y qué factores te mueven a (lo que parece es una necesidad de) ser artista (luego comentaremos lo de la “necesidad”).

Cuando me enfrento al lienzo no suelo tener bocetos, pienso que los bocetos me hacen perder la frescura de la idea, la espontaneidad del momento en el que nace una intención. Entonces lo que hago es pintar ese primer impulso, esa idea que realmente me brota de dentro. Es como un sentimiento que tengo y quiero expresarlo, y lo acabo expulsando directamente en el lienzo. Creo que ese es el motivo principal por el cual mi pintura es una pintura muy expresiva. Es el resultado de dejarme llevar y dejar fluir ese mundo interno que trato de plasmar en el lienzo.

Perceval Graells

Cicatriz por coser, 2021

Mixta sobre tela

100 x 81cm

PINTAR COMO UNA NECESIDAD

Ahora son tus palabras, las que sustraen las mías: “Pintar es una necesidad, va ligado a la vida de cada artista y es un continuo diálogo entre la obra y el pintor. El lienzo es el diario del artista, donde cuenta o expresa sus emociones y sentimientos, donde puede llegar a trasponer cualquier idea por abstracta que sea, como un sonido o un poema, sin necesidad de tener un referente de una imagen real. Este lenguaje de la pintura abstracta no pretende ser bello ni decorativo, quiere ir más allá de lo descriptivo y lo obvio, pretende llegar al interior de las cosas, pretende ser el léxico de un lenguaje nuevo. Tiene que ser capaz de transmitir sensaciones y de emocionar, de ser un todo que una la vida y el arte”.

Como una convergencia en el infinito. Pintar como una necesidad, si puedes desarrollar esta idea.

Pinto por necesidad sí. Es una práctica para encontrar el bienestar conmigo misma. Encuentro en el ejercicio pictórico esa suerte de poder expresarme y eso trato de mostrar. Mi pintura en general creo que intenta expresar el cómo veo la realidad, lo que me rodea y me influye. Todas estas cosas, tanto negativas como positivas, mis vivencias personales; son las que luego se van a ver reflejadas en mi obra con este lenguaje expresivo.

No pretendo ser, ni pretendo tener una pintura que sea bonita. Y es que mi lenguaje va más allá de eso. Realmente no veo importancia en que las cosas no salgan como a lo mejor tengo en la cabeza a priori. El camino de mis trabajo está más enfocado en aquello que va surgiendo, que nace de manera espontánea; me encanta que surjan accidentes, que pasen cosas en el lienzo y que vayan sucediendo los procesos, que fluyan de manera natural

Perceval Graells

Caminos hilados XIV, 2021

Mixta sobre papel

94 x 63cm

SERIALIDAD COMO UNA FICCIÓN

“Caminos hilados”, “Heridas del alma” o “Filant Prim”, son los títulos de algunos de tus ciclos o series de trabajo. A los que veo, más que ciclos diferenciados, diversas etapas de un mismo camino, con frecuencia reconocido por ti, pienso en tu serie “Timing” (y sus dos series incluidas: “Untold tales” y “365 Degrees”). El gesto de mostración como una demostración.

¿Podrás referirme esta relación entre ciclos en tu quehacer como un verdadero acto de continuidad y, por tanto, de sentido, antes que trabajos estancos?

Normalmente cuando pinto, suelo trabajar en series. Me centro en un tema, o en algún suceso que ha tenido lugar en mi vida, o que siento que necesito hablar de ello y entonces trabajo sobre esa problemática. A veces mi trabajo seriado surge de la manera más natural y otras veces es un poco más enfocado. La dinámica va tomando forma a medida que voy trabajando, que pienso en algún asunto que me preocupe o me toque de cerca. Todo depende de cómo se vaya desarrollando mi relación con el lienzo o de qué tipo de serie esté trabajando en ese momento. Hay algunas que están un poco inacabadas y las retomo al tiempo. Hay otras que tienen un principio y un final.

Perceval Graells

Herida, 2021

Mixta sobre papel y tabla en caja de metacrilato

124 x 120cm

COSIENDO REPARAMOS EL DOLOR. POESÍA COSIDA

¿Quién sabe hablar de todo eso? Adquieren ciertas obras cosidas una extraña condición que parece mencionar piel y herida, un ejercicio de costura. Coser, dar puntadas, alude a la reconstrucción y a la reparación, muchos cosidos son también formas de dibujar, signos elevados con el hilo tal un trazado de caminos o recorridos posibles. Recuerda, vivir es ir uniendo puntos. Desde los fragmentos un relato que se hubiese compuesto de microrrelatos, de esta forma el cosido como una verdadera escritura, jeroglíficos quizás, pequeñas líneas que parecen permanecer activadas como partituras, poéticas estructuras (“Poesía cosida”, en tus palabras).

Coser es una defensa: aliviamos el dolor, en la palabra de Louise Bourgeois.

La reflexión solicitada ahora es sobre ese pintar con hilos, relacionándose con trabajos que, como aquella cápsula o capullo de color rojo (“Kokon”, 2020), enlazabas lo tridimensional con el espacio pictórico.

A raíz de trabajar así, en series, me di cuenta que hubo un momento en mi vida que necesitaba coser. Necesitaba sanar, sanar cosas. Me puse a coser y el ejercicio cotidiano al final me llevó hacia los capullos. Poco a poco comencé a introducirme en ellos, en parte haciendo la metamorfosis de la mariposa, sanando desde el interior y transformo así el dolor en algo bello.

Los capullos y ese deseo que impera de recurrir al bordado, al hilo, casi siempre rojo, son dos constantes en mi trabajo. Llevo ya un buen tiempo utilizando el hilo rojo.

El rojo del dolor o de la pasión, y el hilo con el que coso mis lienzos, son el recordatorio de las heridas, esas que me acompañan y que transformo, siempre consciente de que son parte del camino, que suceden como la vida misma y que, en alguna medida, son las responsables de que yo continúe hacia adelante.

Me interesa en general utilizar recursos que no sólo sean pintura, que mi obra sea versátil en ese sentido. Me gusta utilizar todo tipo de materiales, como por ejemplo, el acrílico, el óleo, la tinta china, lápiz, acuarelas y el cosido en las telas. Busco en parte, que sea perceptible la tridimensionalidad de la obra y que no sea muy plana. Quiero que el espectador pueda percatarse de ello.

Me gusta mucho jugar con una figura al fondo. Y luego relacionarla con los hilos, que se entremezclen los materiales remedando instalaciones y que todos estos elementos convivan entre sí. Por otra parte, me interesa también desgarrar las telas, coserlas un poco para que se vean también el resto de los materiales, y toda esa riqueza instrínseca quede al descubierto.



Perceval Graells

Herida cosida, 2021

Mixta sobre tela

80 x 60cm

Y EL MUNDO, AQUÍ FUERA

Esta pregunta la venimos haciendo en este ciclo de “Conversaciones infinitas”. Se trata del paso desde el acto del trabajo en el estudio, la tan necesaria soledad, al encuentro con el afuera: las miradas ajenas de los contempladores, el encuentro con la crítica, la exposición en la galería o la Feria, el mercado, como ahora sucede.

¿Cómo sientes ese momento?

El trabajo del artista es un trabajo solitario. Trabajamos muchas horas en el estudio, en silencio, solos. Nos rodea casi siempre una soledad inmensa. Es verdad también que tenemos que trabajar el sacar la obra fuera del estudio, moverla por ferias o galerías. Y esta parte es un trabajo que no tiene nada que ver con el trabajo del estudio, pero al mismo tiempo, en mi caso, que soy una persona muy sociable, me gusta esa contraparte. El poder relacionarme con gente, poder hablar, poder discutir, bueno, y que critiquen la obra… Ese siempre es un proceso que disfruto y del que aprendo. Yo pienso que todas las críticas no tienen porqué ser destructivas. Hay críticas que pueden ayudar a seguir adelante, que abren un espectro que a lo mejor no habías pensado, no habías visto, ni te habías planteado sobre tu propia obra.


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Julian Manzelli (Chu) (Buenos Aires, Argentina, 1974) se sitúa en un territorio de investigación donde el arte adopta metodologías próximas al pensamiento científico sin renunciar a su dimensión poética y especulativa. Su práctica se estructura como un proceso abierto de experimentación, en el que el taller funciona como laboratorio: un espacio de ensayo, error y verificación, más orientado a la producción de nuevas formas de percepción que a la obtención de certezas. En este sentido, su trabajo dialoga con una epistemología de la incertidumbre, afín a tradiciones filosóficas que entienden el conocimiento como devenir y no como cierre.

Manzelli explora zonas intersticiales, entendidas como espacios de tránsito y transformación. Estas áreas ambiguas no se presentan como indefinición, sino como potencia: lugares donde las categorías se disuelven y permiten la emergencia de configuraciones híbridas, casi alquímicas, que reprograman la mirada.

La geometría, lejos de operar como sistema normativo, aparece tensionada y desestabilizada. Sus construcciones precarias articulan un cruce entre intuición y razón, juego e ingeniería, evocando una gramática universal presente tanto en la naturaleza como en el pensamiento simbólico. Así, las obras de Manzelli no representan el mundo, sino que lo transfiguran, activando preguntas más que respuestas cerradas.


Avícola. Escultura magnética. Madera, imanes, laca automotriz y acero. 45 x 25 cm. 2022.


La ciencia y sus métodos inspiran tu proceso. ¿Qué tipo de paralelismos encuentras entre el pensamiento científico y la creación artística?

La ciencia y el arte son dos disciplinas que creo tienen mucho en común y sin duda están muy interrelacionadas. A mí me interesa ese cruce y a pesar de que muchas veces se ponen en lugares opuestos, creo que comparten y tienen un mismo origen. En ambos está esa búsqueda continua, esa necesidad de respuestas que viene desde la curiosidad, no tanto desde la certeza y que a veces, o en muchos casos, tanto a los artistas como a los científicos, los lleva a ponerse en lugares incómodos e inciertos y a salirse de su zona de confort. Creo que eso es algo en común y muy interesante de estas dos disciplinas que de alguna forma son las que nos definen como humanos.

En ese sentido, ambas comparten la experimentación como eje de su práctica. La prueba, el error, los ensayos y todo este proceso son los que van generando el desarrollo. En mi caso, esto se aplica al taller: lo vivo como un laboratorio donde se desarrollan distintos proyectos, donde voy testeando materiales. Es como si uno genera una hipótesis y luego la pusiera a prueba: los materiales, los procedimientos, las formas, los colores, y se obtienen resultados. Resultados que no buscan ser verificados, sino que en el arte tienen, creo yo, la función de generar nuevos modos de percepción, nuevas miradas y experiencias.


Receptor Lunar #01. Ensamble de Madera Reciclada torneada. 102 x 26 x 26 cm. De la serie Fuerza orgánica. 2023.


Trabajas desde los intersticios entre lo natural y lo artificial, lo figurativo y lo abstracto. ¿Qué te interesa de esas zonas ambiguas y qué tipo de conocimiento emergen de ellas?

Siempre fui bastante inquieto y eso me llevó a meterme y sumergirme en distintos ámbitos, distintas disciplinas. Creo que hay una riqueza especial en los lugares intersticiales, en el ida y vuelta, en la circulación entre medios. Siempre me llamaron la atención estos espacios, los lugares ambiguos, los lugares híbridos. Creo que hay algo de la lógica anfibia, los anfibios como entidades que llevan y traen información, que comparten, que atraviesan límites y membranas. Es algo, en mi caso, que está vinculado a lo que entiendo como libertad, sobre todo en un momento de encasillamiento, de etiquetas y donde el concepto de libertad ha sido totalmente transgiversado.

Y después, por otro lado, en el plano más metafísico, en la mezcla, en ese mix es donde aparece la energía viva de crear algo nuevo, que sin duda es como la base de lo humano. Entonces es como que “una cosa se hace cosa fuera del molde". Y es necesaria esa interacción para romper estructuras, armar otras, transmutarse; tiene algo como alquímico. Yo creo que el enemigo es la fijación. De alguna manera lo ambiguo es lo que permite reprogramar la mirada y generar nuevos puntos de vista.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


El movimiento, la repetición y la secuencia aparecen como estrategias visuales. ¿Qué papel cumple la serialidad en la generación de significado?

El movimiento, la repetición y la secuencia están muy presentes en mi trabajo. Yo tengo un largo background en el mundo de la animación y, de alguna forma, ese interés comienza a filtrarse en las demás disciplinas en las que me desempeño. Así, el movimiento aparece también en mi obra dentro de las artes visuales.

La serialidad es como una forma de pensar el tiempo y de introducir cierta narrativa y acción en la obra, al mismo tiempo que creo que condiciona la experiencia del espectador, lo invita a intentar descifrar cierta repetición como una especie de progresión. Me interesa, en particular, la narrativa más abstracta. En este tipo de narrativa, donde no hay figuración clara, la repetición empieza a marcar un pulso, un “beat” que señala el paso del tiempo. Lo interesante, creo, es que nos damos cuenta de que repetir no es exactamente duplicar, y que lo idéntico comienza a mutar a lo largo del tiempo, del ritmo o de su propia historia.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


Trabajas con sistemas geométricos y constructivos. ¿Qué papel cumple la geometría como lenguaje simbólico dentro de tu trabajo?

La geometría está presente en mi obra de múltiples formas y dimensiones, generando distintas dinámicas. Por lo general, suelo ponerla en crisis, en tensión. Si uno se adentra en mis obras, se da cuenta de que predominan construcciones en equilibrio impreciso e inestable; no busco lo simétrico ni lo exacto, sino una construcción dinámica que plantea una situación. No lo concibo como un sistema rígido.

Creo que ahí se establece un puente entre lo intuitivo y lo racional, entre lo lúdico -el juego- y la ingeniería, como esos cruces inesperados. Al mismo tiempo, la geometría funciona como un código, un lenguaje que nos conecta con una gramática universal presente en la naturaleza, en los fractales, y que sin duda remite al simbolismo. Es ahí donde se abre un portal interesante en el que la obra empieza a resignificar y a darse como un proceso de significación externo a sí misma, totalmente incierto. El resultado de mis obras no son piezas que representan; más bien, creo que son piezas que transfiguran y que, de alguna manera, generan preguntas.


WIP. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de contrucción. 2022.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Con respecto a la planificación, es algo que depende bastante del proyecto y del día. Hay proyectos que, por su envergadura o complejidad, requieren planificación, sobre todo cuando involucran a otras personas que deben participar. Sin duda, en muchos casos la planificación es fundamental.

En los proyectos que suelo planificar, siempre me interesa dejar un espacio para la improvisación, donde pueda jugar un poco el azar o el devenir del propio proceso. Creo que ahí empiezan a surgir cosas interesantes, y es importante no dejarlas pasar. Personalmente, me aburriría mucho trabajar en obras cuyo resultado ya conozco de antemano. La realización de cada obra es, para mí, un viaje incierto; no sé hacia dónde me llevará, y creo que ahí reside el potencial y lo interesante, no solo para mí, sino también para la obra misma y la experiencia del espectador.