PIGMENT GALLERY: DESDE LA FIGURACIÓN MÁS MODERNA HASTA LA ABSTRACCIÓN MÁS PURA

La galería de Barcelona Pigment Gallery participa por primera vez en Art Madrid con una selección de obras que van desde la figuración más moderna hasta la abstracción más pura. Pigment participa en la feria con cinco artistas locales y una artista italiana afincada en Barcelona. Ellos son: Aurelio San Pedro, Marta Fàbregas, Adalina Coromines, Rosa Galindo, Rosanna Casano y Alberto Udaeta.

El artista multidisciplinar Aurelio San Pedro (Barcelona, 1983), utiliza diferentes medios y técnicas tanto tradicionales como digitales para expresarse. En Art Madrid, Aurelio San Pedro presentará obras pertenecientes a su serie “Libros”, en las que hace un relato sobre el concepto del tiempo utilizando como signos de sus composiciones cantos de libros, páginas, tapas y palabras recortadas, estructurándolos dentro de una superficie con la que consigue la pieza escultórica final. De esta forma, el artista crea su propia simbología e imaginario artístico.

Cada libro que utiliza no contiene sólo un relato, están llenos de experiencias y recuerdos del propio autor o de los personajes de la historia relatada, y en muchos casos del propio artista. El artista juega con el tiempo, transmitiendo sus experiencias y vivencias a través de fragmentos de libros con tiempos variables, usando la repetición, el acopio y el orden para simbolizar el concepto de archivo.

Aurelio San Pedro

Aquellas historias le cambiaron,

Técnica mixta con papel de libro

100 x 100cm

Marta Fàbregas

Colonitzada nº55, 2019

Fotografía antigua, mix media sobre papel de acuarela sobre tela

130 x 100cm

Del concepto tiempo parte también la obra de Marta Fàbregas (Barcelona, 1974). En su serie “Colonizadas” rescata fotografías de mujeres del siglo XIX de diferentes ámbitos sociales y laborales que han sido sometidas por el simple hecho de ser mujeres. ”A todas ellas de una forma u otra, la sociedad las colonizó, les arrancó su identidad, su futuro, sus deseos y sus sueños.”Marta Fàbregas les da visibilidad a mujeres que nunca la tuvieron.

Fàbregas utiliza como base de la obra la fotografía, pero esta la altera a través de la técnica de la transfotografía mediante la combinación de fotografías de archivos digitales con tejidos preciosos, utilizando técnicas del collage, tintas, gomas, con las que consigue crear superficies texturadas. Estos tejidos son adheridos a la imagen mediante el retoque digital, complementándose con collages y la transfotografía.

Adalina Coromines

Grècia, 2019

Técnica mixta

183 x 153cm

Adalina Coromines (Barcelona, 1963) mediante diferentes técnicas en las que se encuentran pigmentos naturales, tierra, arena y materiales ecológicos en general, realiza una obra sugerente, donde la sensación del paso del tiempo es transmitida por la apariencia de la obra ya envejecida, siendo las texturas y las pátinas los elementos que aportan esos efectos de desgastes ilusorios que la artista logra transmitir, y que conviven en su mundo interior. Los grandes formatos de sus obras ayudan al espectador a adentrarse en la mística más profunda de la artista.

Coromines interviene los materiales empleados en su obra texturizándolos con diferentes utensilios, algunos de ellos surgidos de su propia inventiva y consigue crear bajorrelieves que otorgan profundidad a su obra, en las que las grandes tablas de madera horizontales se superponen sobre otras de metal. Una belleza conseguida a través de lo modesto y sencillo.

Rosa Galindo

lagon 3, 2019

Tecnica mixta sobre plexigas

150 x 150cm

Las imágenes soñadas de Rosa Galindo (Barcelona, 1962) nos transportan a un territorio imaginario de delicadas formas orgánicas que consigue jugando con diferentes procesos de investigación, principalmente con la técnica de la pintura inversa en Plexiglás. Este material plástico permite conseguir transparencias y opacidades en las que el color vibra de una forma especial en sus pinceladas gestuales, logrando con ello crear un ambiente ficticio donde manifiesta su filosofía sobre el lugar del mundo en el que debe ubicarse la humanidad.

Sus obras nos conducen a un mundo de meditación y reflexión personal a través de la sensación ingrávida que suscitan las formas orgánicas superpuestas sobre sus coloridos fondos.

Rosanna Casano

Atrio, 2019

Óleo sobre papel

47 x 46cm

Rosanna Casano (Marsala, Italia, 1968), se instala en 1989 en Barcelona, ciudad en la que forja su carrera artística. En la obra de Casano predominan las formas geométricas, la simetría y los patrones, algunas de sus piezas nos recuerdan a estructuras arquitectónicas ordenadas con formas sencillas, otras parten de formas más orgánicas que tienden a la figuración.

”En mi trabajo, coexisten distintos modos de componer que son complementarios. Existe la tendencia a ordenar mediante la construcción y lo formal, estructurando un espacio la geometría crea un lugar donde creo ser lo que siento. Y existe la tendencia de dejar la materia que exprese, materia abierta o uniforme, orgánica o mineral, donde tal vez creo sentir lo que soy”

Alberto Udaeta

Yunque de la memoria, 2014

Hierro colado

15 x 31cm

Alberto Udaeta

Anvil of water 722, 2014

Hierro colado

18 x 50.5cm

Las esculturas en hierro forjado de Alberto Udaeta (Barcelona, 1947), están basadas en la experiencia y la historia. A partir de técnicas tradicionales, algunas propias de la artesanía, el artista crea delicadas estructuras que parten de elementos geométricos ensamblados que se encajan. Udaeta busca el esplendor de las formas a través de la materia.

El artista condensa en su trayectoria su formación y experiencia como ingeniero industrial y su investigación más profunda en el campo de la escultura en hierro, experimentando con hierro colado en el taller que habilitó en Barcelona en 1982 en una antigua fábrica de corchos. ”Los metales, humos y gases que abarrotan talleres y fundiciones han estropeado parcialmente mi olfato, por ello recuerdo con nostalgia los olores que percibía de niño, cuando regresaba a la granja de mi bisabuela subido en el carro. Olores fabulosos a tierra, agua, pasto recién segado y también a caballo, piedra y serpiente. Pero sobre todos ellos flota todavía en el aire brillante, cortante y metálico olor del filo del dalle, muy parecido al de mis esculturas en hierro”

Los orígenes del arte de acción pueden situarse en los movimientos dadaístas y surrealistas de 1920, donde empiezan a verse los primeros acontecimientos o encuentros en los que se consolidan los término collage o assemblage; sin embargo, no es hasta la década de los 60 cuando estas manifestaciones adquieren entidad propia y se constituyen en un movimiento artístico independiente. El arte de acción, también llamado arte en vivo, ahonda en la idea de que no se puede separar el proceso de creación artística de la propia vivencia, como si todo estuviese conectado y el verdadero arte es el que tiene lugar en los procesos, no tanto en los resultados materializados.

Olga Diego preparándose para la performance. Foto de Marc Cisneros

A la evolución de esta idea contribuyó notablemente Allan Kaprow, un artista nacido en Atlantic City y que otorgó verdadero significado a los términos happening o performance. En la visión de este autor, el arte cobra sentido en la interrelación del artista con el espectador en el proceso de creación artística. Kaprow acuñó una frase célebre en este movimiento:

La línea entre el arte y la vida debe mantenerse tan fluida, y quizá indistinta, como sea posible

Artista incansable, contribuyó notablemente a los movimientos fluxus y body art, y realizó infinidad de “actividades” (así las llamaba) a lo largo de su carrera. Hoy debemos mucho a este precursor, que se dejó llevar por el impulso creador canalizado en acciones donde lo efímero y lo vivencial se fusionan.

Eunice Artur y Bruno Gonçalves durante la performance. Foto de Sara Junquera

Hoy el arte performativo sigue despertando una enorme curiosidad, pese a haber transcurrido 60 años desde su nacimiento. No obstante, dentro de la historia del arte, sigue siendo una corriente aún novedosa y minoritaria. Precisamente por ello, Art Madrid quiso trasladar el arte de acción al entorno de la feria y compartir con el público una experiencia artística, distinta de la oferta expositiva de las galerías participantes, para que el contacto con el pulso contemporáneo actual se transformase en un recuerdo, un acontecimiento, una vivencia. El carácter momentáneo de estas acciones, su naturaleza efímera en que solo existen en el aquí y ahora, hace que cada propuesta sea doblemente interesante porque es totalmente irrepetible.

El programa “Art Madrid-Proyector’20” incluyó cuatro intervenciones durante los días de la feria. Hemos tenido ocasión de recordar dos de estas performances en las que dominaba el sonido y la imagen de vídeo, de la mano de Iván Puñal y Arturo Moya y Ruth Abellán. Hoy damos paso a las otras dos, cuya principal característica es la generación de un espacio intimista, una suerte de realidad paralela que plantea dudas en el espectador sobre qué está viendo y cómo debe interpretarlo.

Eunice Artur durante la performance. Foto de Sara Junquera

Una de estas obras fue “Partidura”, de la artista portuguesa Eunice Artur en colaboración con Bruno Golçalves, que tuvo lugar el jueves 27 a las 20h. Este proyecto explora la idea de elaborar una notación musical para las nuevas formas de sonido electrónico, y lo hace a través de una intervención en directo a la que se incorporan elementos vegetales, cuerdas que vibran con el sonido y mucho polvo de carboncillo, con el propósito de que sean las ondas sonoras las que muevan los elementos y “dibujen” su propia representación gráfica. La performance muestra a Eunice interactuando con estos elementos mientras Bruno emite sonidos amplificados con una guitarra eléctrica. El conjunto resulta misterioso y poético, al mismo tiempo. El deseo de transformar el sonido en una plasmación pictórica se despliega en acciones delicadas, medidas y sigilosas para interferir lo menos posible en el proceso. Eunice se mueve entre pliegos de papel colgados del techo cubiertos de polvo de grafito, y busca el ángulo apropiado para hacer vibrar unas cuerdas que atraviesan los pliegos en diagonal. Este proceso de creación en directo se basa en la espera y la contemplación, envuelto en una música que parece un mantra venido de otras tierras.

Olga Diego y Mario Gutiérrez Cru antes de la performace. Foto de Marc Cisneros

La última performance del ciclo fue protagonizada por Olga Diego, el sábado 29. La entrada de la feria se transformó en un escenario improvisado en el que la artista llevó a cabo su acción “The bubble woman show”. Olga Diego lleva tiempo trabajando sobre el concepto de vuelo y su integración en el arte a través de artefactos que puedan volar de manera autónoma, sin combustión. Uno de sus proyectos más ambiciosos en este tema es “El jardín autómata”, una enorme instalación de un centenar de figuras hinchables hechas con plástico transparente que ocupó los 1.000 m2 de Museo de Arte Contemporáneo de Alicante y la Sala de Exposiciones Lonja del Pescado, también en Alicante. Esta propuesta, además de ahondar en la investigación sobre la ligereza de los materiales y la capacidad de mantenerse en suspensión con el máximo ahorro energético, es una crítica abierta al uso desmesurado del plástico en nuestro entorno y a su aberrante poder de contaminación.

Foto de Ricardo Perucha

“The bubble woman show” es una acción que implica al espectador. Olga se introduce en una burbuja gigante de plástico translúcido sin que el aire de su interior se escape, y así, como si fuese una pompa de jabón, se mueve por el espacio hasta que invita a alguien del público a entrar con ella en la burbuja y compartir un momento íntimo. Ese diálogo personal es la parte más desconocida y misteriosa del proceso, y nos invita a reflexionar sobre las situaciones de aislamiento, sobre el retorno al útero materno, sobre la necesidad de resguardarse del excesivo ruido de este mundo acelerado.

Ambas acciones despertaron el asombro de los visitantes y convirtieron la feria en un espacio en el que el arte en vivo tuvo un papel transformador dentro de la amplia oferta artística que el evento ofrece cada año.