Programa One Project de Art Madrid\'15

De la serie Crashroom. Rocío Verdejo.

 

El Programa ONE PROJECT es la apuesta de la feria de arte contemporáneo Art Madrid por destacar proyectos individuales de creadores punteros y con un lenguaje particular que, en formato 'solo-show' y bajo la batuta de un comisario, conforman un programa y un espacio propios. Además, el comisariado nos permite dar una perspectiva más personal, más íntima del arte, un discurso orientado hacia realidades especiales y específicas con la firma, en este caso, del prolífico y elegante comisario independiente Carlos Delgado Mayordomo.

Máquinas Voladoras. Eduardo Alonso.
 
 
One Project es un ámbito específico dentro de la feria Art Madrid que recoge el trabajo de ocho artistas, jóvenes y de media carrera, con destacada presencia en el panorama expositivo español actual y cuyos trabajos se mueven dentro de reflexión muy sólida, tanto formal como conceptualmente, acerca del proceso de construcción de la imagen plástica
 

Los artistas seleccionados para ONE PROJECT Art Madrid’15 son:

Into the Light. Hugo Bruce.
 
El conjunto se organiza bajo una reflexión que no busca una narrativa acaparadora, sino que se asienta bajo la conceptualización abierta y flexible del término “artefacto”.
 
En este sentido, todos los artistas han desarrollado dispositivos claramente construidos, fruto de un proceso razonado de producción, que no ocultan su artificialidad y su medida precisión. Elaboraciones plásticas cuya utilidad es su dimensión poética a la hora de analizar críticamente temas como el cuerpo, la violencia, el paisaje, la muerte, la naturaleza, la tecnología o la propia historia del arte. 
Panofobia. Alejandra Sampedro.
 
 
Cuestionar los sentidos recibidos para auscultar sus insuficiencias y plantear rutas alternativas es el camino que recorren estos proyectos que, en su conjunto, se revelan híbridos, multifacéticos y polifónicos.
 
Este One Project significa, en definitiva, la posibilidad de un observatorio desde donde contemplar de cerca algunos rasgos sobresalientes de la situación incierta, agitada, vulnerable y apasionante de la creación artística que actualmente se está desarrollando en España.

Carlos Delgado Mayordomo (Madrid, 1979) es Licenciado en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Coordinador de proyectos expositivos de la Fundación Fondo Internacional de las Artes - FIArt y responsable de exposiciones de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Las Rozas. Colabora con el portal cultural Xtrart y es profesor colaborador en Aularte, Aula de arte y cultura contemporánea.

Desde 2008 trabaja como comisario independiente para museos e instituciones de España y América Latina, donde ha desarrollado, entre otras, las exposiciones Rare paintings (2008); Agustí Centelles: la caja de la memoria (2009); Sinergias. Arte latinoamericano actual en España (co-comisariado junto a Carlos Jiménez, 2011); Storymakers (2013); David Trullo. Fauxtographies (2013); En ningún lugar. Una memoria alternativa de las Torres Hejduk (2013); Objetos de deseo (2014) y Ciria. Las puertas de Uaset (2014). Desde la edición 2014 de 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.