Art Madrid'26 – INTERCESIONES. CICLO DE PERFORMANCE X TARA FOR WOMEN

Intercesiones. Ciclo de performance X Tara For Women. Programa Paralelo. Art Madrid'24

INTERCESIONES. CICLO DE PERFORMANCE X TARA FOR WOMEN



En su Poética del Espacio, Gastón Bachelard afirma que: “Hay que estar en el presente, en el presente de la imagen, en el minuto de la imagen: si hay una filosofía de la poesía, esta filosofía debe nacer y renacer con el motivo de un verso dominante, en la adhesión total a una imagen aislada, y precisamente en el éxtasis mismo de la novedad de la imagen.”

En nuestro presente, uno de imágenes homogeneizadas, encontramos una problemática que se expresa en la necesidad de escuchar las voces que se pronuncian desde la otredad. En esos otros lugares todavía es posible encontrar la novedad de la imagen y la poesía de la imagen que anuncia la diversidad. Todo pareciera conocido o familiar si investigamos en las maneras de representar una idea concisa del tiempo presente, del momento que nos compromete a actuar. Desde aquí, el arte contemporáneo sirve de pretexto para transformar la sociedad, haciendo uso de sus bondades como instrumento sanador y dador de voz a quienes convierten su vocación, en verso dominante para irrumpir en el escenario en el que todo ocurre y concurre; para así, formar parte de lo que acontece.

¿Somos capaces de ponernos en el lugar del otro? ¿Utilizamos nuestro lugar privilegiado para interceder por los demás? ¿Cuántas veces dejamos caer nuestro Yo para sostener el Nosotros? ¿Qué significa trabajar para el bien común?

Todas estas interrogantes tienen su respuesta en el ejercicio de la intercesión. Cómo las personas interceden unas por las otras cambiando el curso de los acontecimientos, cómo la intermediación tiene el propósito de encontrar una mejoría para los semejantes, de colocar en un lugar común el trabajo y el compromiso de aquellos por los que intercedemos.


Así nace Intercesiones, un Ciclo de Performance X Tara For Women que forma parte del Programa paralelo de Art Madrid’24, en el que se presenta a las artistas Estel Boada (Mataró, Barcelona, 1991), Teresa Búa (Muxía, A Coruña, 1991), Sara Domínguez (Málaga, 1993) y Mónica Egido (Salamanca, 1994). El propósito fundamental del ciclo es apostar por proyectos que reflexionen sobre nuestro tiempo. La performance en sus múltiples expresiones dramatúrgicas, sobre todo aquellas que utilizan el cuerpo como vehículo para deconstruir y observar desde una perspectiva crítica, la relación del ser humano con su entorno natural, son propicias para relatar la verdad de nuestro tiempo.

Mónica Egido. Fotograma del Proyecto FOMO. 2024.

Como las manos al cuerpo, los ojos al alma, la tierra a la vida y el arte a la sociedad, la poderosa metáfora que representa el ejercicio de interceder por el otro, convierte el escenario de la feria en un dispositivo capaz de activar y comunicar las preocupaciones de las artistas invitadas y hacerlas extensivas al público en un gesto de empatía.

El tratamiento de las relaciones humanas hace del habitáculo carnal un reservorio de afectos para con la realidad circundante. Interceder por los otros; propiciar una intercesión con el objetivo de lograr un beneficio para un ente o sujeto que dinamita nuestra acción, es el hilo conductor de este ciclo de performance, que se apropia de uno de los momentos artísticos más importantes del año y lo transforma en catapulta de proyección para las cuatro artistas participantes.

Estel Boada. Performance de Pfff Historia d’una Fitball. Documentación. 2024.

Intercesiones propone una mirada aguda sobre la relación simbólica entre el ser humano y su contexto, convirtiendo el cuerpo en un reservorio de afectos que posibilita la intercesión y el acto de interceder por otros entes o sujetos. En esencia, esta iniciativa busca propiciar reflexiones que trascienden la superficie de la experiencia cotidiana, desafiando prejuicios y adentrándose en la construcción de un legado artístico que se forja desde la vivencia despojada de convencionalismos.

La selección de las artistas, responde a la necesidad de poner de manifiesto la relevancia de obras que, a través de la performance, inciden de manera contundente en la conciencia colectiva respecto a los desafíos y peligros que amenazan nuestra sociedad y la manera en la que nos relacionamos con los otros. El cuerpo humano, asumido como motor y vínculo con la esencia artística y natural, se convierte en el epicentro de la exploración conceptual que propone este programa, trascendiendo lo común-cotidiano para desentrañar las complejidades de la intercesión entre el individuo y su entorno.

Durante los días de feria, Intercesiones transformará el espacio expositivo en un dispositivo activador, comunicando con potencia la urgencia con la que la humanidad debe abordar la construcción de su legado futuro. Así como las manos son al cuerpo, los ojos al alma y la tierra a la vida, este ciclo de performance afirma que el arte, en su máxima expresión, intercede por nosotros y representa la noción fundamental que guiará a las participantes en su búsqueda por la trascendencia y el significado de sus obras. Intercesiones se instaura así como un manifiesto de la performance, instrumento crítico y transformador, forjando un diálogo provocador y necesario en el contexto de Art Madrid’ 24.


SOBRE LAS ARTISTAS

Mónica Egido (Salamanca, 1994) es una artista visual con formación en fisioterapia y especialización en neurociencia del dolor crónico y obstetricia. Se ha destacado en el ámbito de la fotografía, siendo seleccionada para Futures Photography 2023 y becada por PhotoEspaña. Su obra, expuesta en diversos espacios de Europa, aborda diversas cuestiones de neurociencia en relación a la salud utilizando el arte como un mecanismo de divulgación, como en su último proyecto FOMO, donde habla sobre el impacto que tiene la ansiedad permanente sobre la salud física y mental. Su pieza «Vacío» reflexiona sobre la sensación de insatisfacción e infelicidad que sufren muchas personas de la generación millennial.

Mónica Egido. Artista invitada al Ciclo de performance: Intercesiones X Tara For Women.

Mónica Egido presenta en Art Madrid’24 su performance: VACÍO. De la serie FOMO

Vacío reflexiona sobre la sensación de insatisfacción e infelicidad constante que sufren muchas personas de la generación millennial.

Mónica Egido. Fotograma de Vacío de la serie FOMO. 2024.



Sara Gema Domínguez (Málaga, 1993) es una artista con formación en Bellas Artes y un máster en Producción e Investigación Artística Interdisciplinar. Su enfoque está en las artes de acción, explorando la relación entre arte y vida. La performance «Bingo de Artista» satiriza y critica los procesos de profesionalización artística, invitando al público a participar como creadores potenciales en un juego que cuestiona el azar y el reconocimiento artístico.

Sara Gema Domínguez. Artista invitada al Ciclo de performance: Intercesiones X Tara For Women.



Sara Gema Domínguez presenta en Art Madrid’24 su performance: BINGO DE ARTISTA.

El azar es una constante en nuestras vidas y el contexto en el que nace o se desarrolla un artista es esencial para determinar su posición en el mercado o su mero reconocimiento.

Sara Gema Domínguez. Bingo de artista. Documentación. 2024.



Teresa Búa (Muxía, A Coruña, 1991) combina Bellas Artes, diseño de moda y artesanía en sus proyectos artísticos. Su obra, presente en exposiciones nacionales e internacionales, se centra en el autoconocimiento, el patrimonio cultural de Galicia y la moda digital.

Teresa Búa. Artista invitada al Ciclo de performance: Intercesiones X Tara For Women.


Teresa Búa presenta en Art Madrid’24 su performance: MATERNIDAD 4. AMAMANTAR.

Esta obra nos invita a presenciar la belleza de la experiencia materna como una fuente de creatividad en la intercesión de la vida y la producción como fuerzas interconectadas en la experiencia humana.

Teresa Búa. Maternidad 4. Amamantar. Documentación. 2024.



Estel Boada (Mataró, Barcelona, 1991) es una artista multifacética que aborda temas pasados, presentes y futuros de manera irónica y burlesca. Con formación en Bellas Artes, su obra incluye diseño, dibujo, performance entre otras…

Estel Boada. Artista invitada al Ciclo de performance: Intercesiones X Tara For Women.


Estel Boada presenta en Art Madrid’24 su performance: STAND, BY ME.

Stand, By Me es una performance que quiere abordar de forma irónica y burlesca la responsabilidad y posición de un stand de feria de arte.

Estel Boada. Stand, By Me. Documentación. 2024.


PERFORMANCES

Miércoles, 6 marzo / 19:00 h - Mónica Egido - VACÍO

Jueves, 7 marzo / 19:00 h - Sara Gema Domínguez - BINGO DE ARTISTA

Viernes, 8 marzo / 17:00 h - Teresa Búa - MATERNIDAD 4. AMAMANTAR

Sábado, 9 marzo / 19:00 h - Estel Boada - STAND, BY ME



El ciclo de performances Intercesiones X Tara For Women, cuenta con el apoyo de la Fundación homónima, cuya misión es la de fortalecer y empoderar a mujeres con talento en todo el mundo, promoviendo un desarrollo económico y social sostenible. Su visión es construir una comunidad global sin fronteras, donde las mujeres talentosas encuentren el empoderamiento necesario y accedan a las herramientas esenciales para alcanzar el éxito en sus emprendimientos y expresiones artísticas. Fiel a sus valores, se une en esta edición a Art Madrid para contribuir a la tan necesaria labor de representar el talento de las artistas en el circuito expositivo del arte contemporáneo nacional.





CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.