Art Madrid'26 – ¿QUÉ NOS DEPARARÁ LA FOTOGRAFÍA DEL SIGLO XXI?

Todos conocemos la famosa frase “una imagen vale más que mil palabras”. Y así es en muchas ocasiones. Nuestra realidad se alimenta de multitud de imágenes que consumimos a diario en la era de la sobreinformación. Según datos recopilados en 2017, cada minuto se suben 65.000 fotos a Instagram, 400 horas de vídeo a Youtube y 243.000 imágenes a Facebook. Las estadísticas habrán variado un poco en estos dos años, pero siempre al alza. Precisamente por ello, a veces cuesta poner en valor la fotografía como disciplina artística, ya que existe la noción, comúnmente extendida, de que obtener una buena imagen está al alcance de todos. Por eso nos preguntamos ¿cuál es el futuro de la fotografía en el siglo XXI?

Primera imagen de la historia con una persona, de Louis Daguerre, 1838

Repasando la historia de la fotografía, no debemos olvidar que en sus inicios no era considerada propiamente una disciplina artística. A mediados del siglo XIX, la captura de la imagen se veía como un alarde técnico que permitía congelar un instante del tiempo para el recuerdo, con una finalidad más bien documental y de registro histórico que como una creación genuina. Esta técnica carecía de las cualidades atribuidas tradicionalmente a las obras de arte: no había una factura manual, no era necesaria formación previa, no se producía nada nuevo y se limitaba a reproducir la realidad.

Robert Doisneau, “La Dame Indignée”, 1948 (imagen de 1stdibs.com)

La expansión de la fotografía para hacer retratos, y la progresiva sustitución de la pintura para estos fines, coincidió en el tiempo con el movimiento naturalista, que abogaba por una representación objetiva de la realidad desprovista de las composiciones rebuscadas y la permanente búsqueda de los cánones de belleza tradicionales. La fotografía se adaptaba tan bien a este movimiento que supuso de hecho un gran impulso para su expansión. A esto se sumaron algunos avances técnicos del momento que contribuyeron a la popularización de esta disciplina, cada vez más accesible y portátil, con cámaras más pequeñas y fáciles de mover fuera de los cuartos oscuros de los fotógrafos de retratos.

Jeff Wall, “Invisible man”, 1999-2000 (imagen de MoMA)

Actualmente, nadie pone en duda que la fotografía sea arte. El problema radica en mantener la integridad de una disciplina con unos contornos tan imprecisos entre lo que el artista puede hacer y lo que está al alcance de todo aquel que tenga, no ya una cámara, sino un teléfono móvil. Incluso cuando la fotografía se hizo enormemente popular, a partir de la década de los 50 del siglo pasado, las imágenes mantenían el encanto de la captura espontánea, de los retazos de vida auténtica robados a sus protagonistas, de la magia de lo que se salva del olvido en un segundo de tiempo donde coinciden casualidad y pericia. Con el paso de los años, los fotógrafos se fueron quejando de que ya no había esa espontaneidad en la gente, la sobreprotección de la imagen propia resta naturalidad a las composiciones y hay menos fotos que surjan del azar.

Isabel Muñoz “Sin título”, de la serie “Agua”, 2017.

Es cierto que los tiempos imponen nuevas pautas. La fotografía contemporánea avanza gracias a la sofisticación de los propios equipos y al uso de otras herramientas que permiten tomar imágenes jamás pensadas antes. Además de esto, la propia idea en torno a esta disciplina ha cambiado, y comienzan a distinguirse subgéneros. Algunos de ellos tienen una vocación claramente artística mientras que otros buscan un mensaje distinto, más orientado al documental o al reportaje. No es por eso extraño que algunos artistas aborden proyectos fotográficos con dos fases de creación, y que produzcan primero sus propios escenarios de los que luego toman la imagen. La hibridación con las técnicas digitales también es muy común, si bien se suele distinguir entre la auténtica fotografía, tomada tal cual, y la composición digital, cuando está más intervenida. Es difícil predecir qué derroteros seguirá la fotografía en los próximos años, pero una cosa que jamás ha cambiado es la curiosidad que el ser humano siente por sus congéneres y el poder que una mirada sincera tiene en nosotros mismos. Eso nunca cambiará.

 



Art Madrid’26, presenta One Shot Collectors, un programa patrocinado por One Shot Hotels que regresa a la feria, - en su sexta edición - con el objetivo de democratizar y fomentar el coleccionismo de arte contemporáneo. La iniciativa está concebida para acompañar tanto a profesionales del sector como a nuevos públicos interesados en iniciar o consolidar una colección, ofreciendo herramientas, conocimiento y orientación especializada.

One Shot Collectors propone un acercamiento informado y accesible a la adquisición de obras, entendiendo el coleccionismo como un proceso que requiere criterio, contexto y tiempo. El programa funciona como un espacio de mediación entre el público y las obras presentes en la feria, favoreciendo una relación consciente y segura con el mercado del arte.



La dirección del programa corre a cargo de Ana Suárez Gisbert, art advisor con una amplia trayectoria en el ámbito del mercado del arte. Su experiencia abarca la tasación y el peritaje de obras, así como la asesoría personalizada en procesos de compra, ayudando a los participantes a identificar piezas alineadas con sus intereses, presupuesto y objetivos. Su enfoque combina el rigor técnico con una atención constante a las buenas prácticas y la sostenibilidad dentro del ecosistema artístico.

El coleccionismo de arte va más allá de la adquisición de una obra. Implica un recorrido intelectual, estético y personal que conecta al coleccionista con el contexto, el discurso y el proceso creativo del artista. Construir una colección supone desarrollar un criterio propio, tomar decisiones informadas y permitir que el conjunto evolucione de manera coherente a lo largo del tiempo, siempre desde el disfrute y la confianza en el gusto personal.

Entonces, ¿cómo decidir en qué enfocarse y hacia dónde dirigirnos? ¿Por dónde empezar? ¿Cómo conectar una compra con la siguiente? Una buena adquisición ocurre al seguir nuestros gustos personales, aprendiendo a reconocer lo que nos atrae e interesa, mientras nos informamos antes y durante el proceso.

Durante Art Madrid’26, One Shot Collectors ofrece un servicio de asesoramiento personalizado dirigido a distintos perfiles: coleccionistas consolidados, personas que desean adquirir su primera obra y empresas interesadas en desarrollar colecciones alineadas con sus valores e identidad. El programa se adapta a necesidades diversas y propone recorridos personalizados dentro de la feria, atendiendo a intereses estéticos, conceptuales y presupuestarios.

Nuestra Art Advisor se encarga de preparar una selección de obras acorde a los requisitos de cada comprador y de acompañar en los procesos de negociación, aportando una visión profesional y estratégica. De este modo, el coleccionismo se plantea como una experiencia informada, coherente y enriquecedora.

Iniciarse en el coleccionismo puede surgir de un deseo de conocimiento y exploración estética, social, económica o incluso empresarial. Desde Art Madrid, fomentamos el coleccionismo para personas y empresas que desean apostar por el mecenazgo y la inversión. Esta iniciativa está dirigida tanto a profesionales como a amantes del arte contemporáneo que desean comenzar o continuar su colección. Art Madrid ofrece una amplia variedad de obras en disciplinas como fotografía, pintura, escultura o instalación, dentro de un amplio rango de precios. Ya seas un coleccionista experimentado, alguien que busca su primera obra o una empresa interesada en reflejar sus valores a través del arte, el programa One Shot Collectors ofrece una experiencia integral.


SOBRE ONE SHOT HOTELS. PATROCINADOR DE ART MADRID

One Shot Hotels es una cadena de 14 hoteles boutique en localizaciones inmejorables de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, San Sebastián y Oporto; además durante 2026 abrirá hoteles en tres nuevos destinos: Ibiza, Lisboa y Bilbao. Cada hotel refleja su compromiso con el diseño, la creatividad y la estética, integrando el arte y la cultura de manera auténtica en cada rincón.

Más que alojamientos, sus hoteles son lugares con alma: cada espacio transmite sensibilidad artística y atención al detalle, ofreciendo a los huéspedes una estancia memorable que combina confort, estilo y cultura. La cercanía, la innovación y la pasión por lo artístico son parte de su esencia y de cómo One Shot Hotels conecta a las personas con la creatividad de cada ciudad en la que están presentes.

A través de iniciativas como One Shot Collectors, la cadena hotelera acerca el arte y la cultura a sus huéspedes y visitantes, creando conexiones auténticas entre los espacios de sus hoteles y la creatividad de cada ciudad.


SOBRE ANA SUÁREZ GISBERT. ART ADVISOR DEL PROGRAMA

Ana Suárez Gisbert es licenciada en derecho por la Universidad Complutense de Madrid, especializada en Derecho internacional y comercio exterior de obras de arte. Es tasadora y perito judicial de obras de arte y antigüedades por la Universidad Antonio de Nebrija. Es socia del gabinete de peritaje artístico Art Value Project.

Ha realizado trabajos de tasación para importantes colecciones y empresas de seguros. Durante años ha representado a publicaciones internacionales muy relevantes del mundo de las artes y el diseño como Frieze, Frieze Masters, Gagosian, entre otros. En la actualidad combina su trabajo en el gabinete de peritaje artístico con un proyecto de arte y sostenibilidad para empresas privadas y ayuntamientos.



El servicio de asesoramiento es parte del Programa de Coleccionismo “One Shot Collectors” de Art Madrid'26 y es completamente gratuito para quienes se inscriban previamente. Si deseas recibir asesoramiento personalizado, solicita más información a través del email vip@art-madrid.com o inscríbete en el siguiente formulario:





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