Art Madrid'26 – ¿QUIÉN HABLA Y EN QUÉ LUGAR? LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE EN ART MADRID

Los artistas y sus obras mueven discursos narrativos que se plantean ante nosotros con un efecto expansivo. Si bien, habitar un espacio geográfico, pertenecer a un determinado estamento social, poseer una formación especializada, suponen factores que definen su quehacer. Otros, incontrolables por la mano de carne y hueso, pueden cambiar para siempre su perspectiva vital. Es precisamente lo que sucede con los creadores que llegan a Art Madrid desde más lejos; diríamos, los que se han aventurado a cruzar desde el otro lado del mar:

Ana Margarita Ramirez, Selva Blanca (2022) Galería Luisa Pita ©

Adrián Socorro, Matanzas, (Cuba), 1979. Collage Habana; Ana Margarita Ramírez, Caracas, (Venezuela), 1974. Galería Luisa Pita; David Planas, San Antonio De Los Baños, La Habana, (Cuba), 1976. Galería Luisa Pita; Evangelina Esparza, Rosario, (Argentina), 1980. DDR. Art Gallery; Fabio Camarotta, Buenos Aires, (Argentina), 1969. Art Lounge Gallery; Gustavo Díaz Sosa, Sagua La Grande, (Cuba), 1983. Galería BAT Alberto cornejo; Isabel Ruiz, Montevideo, (Uruguay), 1959. Nuno Sacramento Arte Contemporânea; Isabela Puga, Caracas, (Venezuela), 1997. Galería BAT Alberto cornejo; Marlene Stamm, Vacaria, São Paulo, (Brasil), 1961. Trema arte contemporânea; Mono Cieza, Argentina, 1969. Fousion Gallery. Roger Sanguino, Maracay, Venezuela, 1968. DDR. Art Gallery; Roldán Lauzán Eiras, La Habana, (Cuba), 1987. Collage Habana; Willy Ramos, Pueblo Bello, (Colombia), 1954. Galería Espiral; Yasiel Elizagaray, Sancti Spíritus, (Cuba), 1987. Collage Habana.

Adrián Socorro, “Flor” 2022. Collage Habana ©

Una feria es, como ustedes saben, una ventana al mercado del arte y un trampolín para el pensamiento y el accionar de quienes se dedican a la creación. Art Madrid lo es. Es ventana y espejo. Es la cita habitual en la que galerías y artistas aportan y ponen en manos del público su visión e interacción con la producción de sentidos. Fotografía, dibujo, pintura y escultura son las manifestaciones que mayor presencia tienen en esta edición. Discursivamente, vendrían a responder esa pregunta tan discutida de qué es arte y qué no lo es. Pero esta vez, el cuestionamiento viene dirigido por la incesante búsqueda de un sentir polifónico, que reúne voces tan diferentes como auténticas, alrededor de la figura del artista que se desplaza, que provee y encauza su quehacer en el movimiento. Ya sea en una estadía temporal o definitiva, la acción del movimiento y la migración como casuística, envuelven para siempre el ejercicio de la creación.

Como feria nos interesa poner la mira en la producción que desde Latinoamérica y el Caribe se ha venido construyendo y se ha enraizado, de alguna manera en nuestro contexto. Cada vez con mayor flujo, artistas como los mencionados anteriormente, se mueven a otros territorios buscando otras formas de vida, otras vivencias, articulando de esta manera escenarios que dan sentido a los mensajes que con sus obras son capaces de transmitir. Ya sea de manera evidente o permeada por algún velo lírico, poético;enarbolando las banderas de la denuncia o la activación de la sospecha, relatan el impacto que sobre su visión del mundo les ha dejado la experiencia del cambio. En esta época, como diría el teórico Néstor García Canclini, post y multi, no trasciende la repetición más o menos sofisticada. La atención la merecen aquellas posiciones que subrayan las diferencias y que valoran críticamente la incertidumbre de la postmodernidad.

Isabel Ruiz, “Caída de agua” 2019. Nuno Sacramento arte contemporanea©

Nos preguntamos entonces, si la placidez de un paisaje, la expansión de la pintura como ejercicio crítico, la denuncia de la individualidad, la lucha por construir un espacio propio, la polifonía de lo identitario, que son en este marco, una extensión de lo latinoamericano y lo caribeño, deberían hablar desde un único lugar. Creemos que no. Soñamos con la posibilidad de ser no solo espejo de la actualidad, también ser ventana de acceso al cuestionamiento. Ser, sobre todo, el lugar indicado para los artistas que se permiten arriesgarse, aventurarse y originan el nacimiento de un cambio fértil en el terreno en el que cosechan su legado.


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.