REMEDIOS VARO VUELVE A CASA

Remedios Varo, Creación de las Aves, 1957, Museo de Arte Moderno, Mexico City, Mexico.

 

 

María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga, más conocida como Remedios Varo (1908-1963), nació en Gerona a principios de siglo, tras comenzar sus estudios en la Academia de San Fernando, se trasladó a París. Al estallar la guerra civil española se posicionó por el bando republicano y terminó emigrando a México. Ella no lo sabía por esas fechas, pero este sería su hogar. Aquí se dedicó a la ilustración publicitaria, pero pronto destacó, y ahora todo el mundo la conoce por ser una de las primeras mujeres en popularizar su trabajo en México.

 

 

Remedios varo, Mimetismo, 1960. Museo de Arte Moderno, Mexico City, Mexico.

 

 

Su obra es fácilmente reconocible por ese tinte fantástico y de trascendencia simbólica. Una de sus marcas es la tendencia al misticismo. Junto a Leonora Carrington forjó una amistad que trascendió en el tiempo y por ello ahora, se les asocia con tanta frecuencia. Remedios, marcó sus obras con una cuidada iconografía científica y gran parte de su trabajo se puede admirar ahora en el Museo de Arte Moderno de México. Ha sido protagonista en multitud de ocasiones, pero esta exposición destaca entre las demás.

 

 

Remedios Varo. Apuntes y anécdotas de una colección. Fotografía © Museo de Arte Moderno. Mexico City, Mexico.

 

 

“Remedios Varo, apuntes y anécdotas de una colección” muestra con 39 piezas toda la trayectoria de la artista. Su pieza principal es el catálogo razonado, editado por primera vez en 1994 por Era. La exposición se divide en tres grandes grupos temáticos, que nos relatan datos curiosos, estudios de las firmas y el hilo conductor de toda la exposición. También testimonios de gente externa que justifican la esencia de las obras.

 

 

Foto de la exposición “Remedios Varo, apuntes y anécdotas de una colección”

 

 

La última parte de la visita se centra más en curiosidades de esta gran artista del surrealismo, conocida en el mundo entero. Se puede disfrutar de la exposición hasta febrero de 2017 en el Museo de Arte Moderno de México. Sin duda, Remedios, fue una mujer que dejó de lado los convencionalismos y terminó dando la receta de como tener sueños eróticos a todo aquel que quisiera compartirla, aquí os dejamos los ingredientes de la chef Varo.


Ingredientes:
Un kilo de raíz fuerte
Tres gallinas blancas
Una cabeza de ajos
Cuatro kilos de miel
Un espejo
Dos hígados de ternera
Un ladrillo
Dos pinzas para ropa
Un corsé con ballenas
Dos bigotes postizos
Sombreros al gusto

 

 


 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.