Art Madrid'26 – RODRIGO JUARRANZ: UNA APUESTA POR LA INNOVACIÓN Y LA ACTUALIDAD CONTEMPORÁNEAS

La galería Rodrigo Juarranz, fundada en Aranda de Duero en 2006 bajo el lema "Arte al alcance de todos", ha enfocado su actividad expositiva sobre la base del respaldo al arte más actual, promoviendo proyectos expositivos de artistas con tendencias novedosas pertenecientes tanto al ámbito nacional como internacional. Juarranz apuesta tanto por artistas consagrados como emergentes, siempre que su obra persiga la innovación dentro del arte contemporáneo, tanto desde el punto de vista temático como técnico.

En esta edición de Art Madrid, la galería burgalesa presenta la obra de seis artistas contemporáneos que destacan por su muldisdiciplinareidad. Amélie Ducommun, Beatriz Díaz Ceballos, Diego Benéitez, Jaime Sicilia, Jorge Marín y Marcos Tamargo, son los artistas que expondrán en el stand de Rodrigo Juarranz.

Marcos Tamargo

De la tierra al cielo, 2019

Óleo sobre tabla

180 x 180cm

Marcos Tamargo (Gijón, Asturias, 1982), artista insignia de la galería Rodrigo Juarranz, desarrolla su actividad artística entre Estados Unidos y Europa. Gran conocedor de las técnicas convencionales, ha sido el creador de un innovador procedimiento, que el propio autor ha designado como "Move-Art". Consiste en generar sobre un mismo soporte dos obras diferentes, una será percibida por el espectador de modo convencional, mientras la otra se hará visible tan sólo con la luz negra. Desarrollada con esta técnica encontramos su reciente serie de retratos dedicada a las mujeres galardonadas a lo largo de la historia con el Premio Nobel y a aquellas que lo recibirán en un futuro. Marie Sklodowska-Curie fue la primera mujer retratada de esta serie.

El artista asturiano ya había experimentado antes con esta técnica en su serie de retratos de los Premios Princesa de Asturias, con la que comenzó en 2011, retratando entre otros a Leonard Cohen o Haile Gebrselaise. En 2012 retrató al arquitecto Rafael Moneo y a los futbolistas Iker Casillas y Xabi Hernández.

Rodrigo Juarranz es la única galería que representa en España al mexicano Jorge Marín, artista que durante su trayectoria ha desarrollado una obra figurativa que se encuentra catalogada entre las más importantes del arte contemporáneo en México. En su búsqueda de identidad, y después de experimentar con múltiples disciplinas y materiales, Jorge Marín se decanta por el bronce y a partir de ahí toda su obra se configura bajo este noble y tradicional material que le permite generar en sus piezas una apariencia extremadamente mimética a los elementos de la materia viva que representa. Sus formatos oscilan entre la miniatura y la monumentalidad, apoderándose con esta última de los espacios públicos, en los que establece una conversación con el espectador en la que el arte, como él mismo confiesa, "es una herramienta indispensable para generar sociedades más reflexivas y pacíficas”.

Amélie Ducommun

Caja 1, 2019

Mixta sobre papel

26 x 26cm

Amélie Ducommun (Barcelona, 1983) presenta sus delicadas cajas de arte. Amélie representa en sus obras la naturaleza mediante un trazo de color texturizado con el que compone el paisaje y los elementos naturales que se interrelacionan en él. Todo ello desde la óptica cuestionable de la memoria. Algunas representaciones las sitúa en la superficie de las cajas, que a su vez sirven de custodia, a la manera de archivos que perduran.

Beatriz Díaz Ceballos (Oviedo, 1971), nos deleita en esta feria con una propuesta en la que la literatura se materializa en obras plásticas tridimensionales, donde el libro pasa de ser el soporte literario a convertirse en componente matérico de un arte meramente plástico. Los libros vomitan palabras y se transforman en formas escultóricas de gran belleza o generan bosques que afloran de su interior imaginario. Las letras se materializan mediante microfusiones de cobre en las que adquieren la naturaleza de originales esculturas que generan bellos poemas visuales.

Beatriz Díaz Ceballos

Torre I, 2015

Técnica mixta

15 x 26cm

Diego Benéitez (Zamora, 1986), inició su carrera expositiva hace una década y es uno de los artistas en los que Rodrigo ha confiado, ya desde hace unos años, para presentar sus últimas creaciones en Art Madrid. El artista zamorano, ejecuta en sus obras un compendio entre la figuración y la abstracción, plasmando en sus tablas cubiertas por una de las técnicas más tradicionales de la pintura, el óleo, unos sutiles paisajes en los que la simplicidad de los símbolos que lo configuran, reduciéndose en ocasiones a la horizontalidad de la aplicación del color, consiguen aportar a la obra una solemnidad tan vehemente que hace que nos sumerjamos en ellos.

El artista interdisciplinar Jaime sicilia (Madrid, 1970), se mueve entre medios tan variados como la pintura, la escultura, fotografía o video. Sicilia participa con su serie “Waldweben”, en la que podemos constatar la variedad y confluencias de materiales y técnicas que utiliza en sus obras. Acrílicos, pigmentos y emulsiones fotográficas se despliegan por soportes de madera, metal o plástico para crear una sutil realidad que nos adentra en el misterioso bosque de Wagner.

Diego Benéitez

El recuerdo que despierta, 2019

Óleo sobre tabla

120 x 120cm

Jaime Sicilia

Waldweben 09, 2019

13 Blatt roto y soporte de metal y plástico

140 x 140cm


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La práctica del colectivo DIMASLA (Diana + Álvaro), (Valencia, 2018), se sitúa en un cruce fértil entre arte contemporáneo, pensamiento ecológico y una filosofía de la experiencia que desplaza el énfasis de la producción hacia la atención. Frente a la aceleración visual y material del presente, su trabajo no propone una oposición frontal, sino una reconciliación sensible con el tiempo, entendido como duración vivida más que como medida. La obra emerge así como un ejercicio de detenimiento, una pedagogía de la percepción donde contemplar y escuchar devienen modos de conocimiento.

En sus trabajos, el territorio no funciona como marco, sino como agente. El paisaje participa activamente en el proceso, estableciendo una relación dialógica que recuerda a ciertas corrientes eco-críticas, en las que la subjetividad se descentra y se reconoce como parte de un entramado más amplio. Esta apertura implica una ética de la exposición: exponerse al clima, a la intemperie y a lo imprevisible supone aceptar la vulnerabilidad como condición epistemológica.

Los materiales -telas, pigmentos, huellas- operan como superficies de inscripción temporal, memorias donde el tiempo deja rastro. La planificación inicial se concibe como hipótesis abierta, permitiendo que el azar y el error actúen como fuerzas productivas. De este modo, la práctica artística de DIMASLA (Diana + Álvaro) articula una poética del cuidado y del estar-con, donde crear es, ante todo, una forma profunda de sentir y comprender la naturaleza.



En un momento histórico marcado por la velocidad y la sobreproducción de imágenes, vuestro trabajo parece reivindicar la lentitud y la escucha como formas de resistencia. ¿Podría decirse que vuestra práctica propone un modo de reaprender el tiempo desde la experiencia estética?

Diana: Sí, pero más que resistencia o reivindicación, es conciliación, es amor. Parece lentitud, pero es detenimiento, es reflexión. Ocupar el tiempo desde la contemplación o la escucha es una manera de sentir. La experiencia estética nos lleva a un camino de reflexión sobre lo que hay fuera y lo que hay dentro.


El territorio no aparece en vuestra obra como un fondo o un escenario, sino como un interlocutor. ¿Cómo se negocia esa conversación entre la voluntad del artista y la voz del lugar, cuando el paisaje mismo participa del proceso creativo?

Álvaro: Para nosotros el paisaje es como un compañero de vida o un amigo cómplice, y lógicamente es una relación íntima que se extiende a nuestra práctica. Vamos a visitarlo, a estar con él, a co-crear juntos. Entablamos una conversación que va más allá de la estética; son conversaciones llenas de acción, contemplación, comprensión y respeto.

Al final, de algún modo, él se expresa a través del material y nosotros respetamos todas sus cuestiones, valorando al mismo tiempo aquello que nos inquieta, nos produce y nos estimula en torno a esta relación.


La conquista de los conejos I & II. 2021. Proceso.


En vuestro modo de hacer se intuye una ética de la exposición: exponerse al entorno, al clima, al otro, a lo impredecible. ¿Hasta qué punto esa vulnerabilidad es también una forma de conocimiento?

Diana: Para nosotros esa vulnerabilidad nos enseña mucho, sobre todo humildad. Cuando estamos ahí fuera y sentimos el frío, la lluvia o el sol, nos damos cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos en comparación a la grandeza y la fuerza de la naturaleza.

Entonces, sí; consideramos esa vulnerabilidad como una fuente profunda de conocimiento que nos ayuda, entre otras muchas cosas, a despojarnos del ego y a entender que solo somos una pequeña parte de un entramado mucho más complejo.


A veces las montañas también lloran. 2021. Desprendimiento de rocas caliza, sol, lluvia, viento, resina de pino sobre acrílico en tela de algodón natural, expuesta en manto de esparto y caliza durante dos meses. 195 cm x 130 cm x 3 cm.


Vuestras obras a menudo emergen de procesos prolongados de exposición al medio. ¿Podría pensarse que la materia -las telas, los pigmentos, los rastros del entorno- actúa como una memoria que el tiempo escribe sobre vosotros tanto como vosotros sobre ella?

Álvaro: Esto da para una conversación larga sentados en una piedra; sería bastante estimulante. A ver, si las experiencias moldean el interior de las personas y esto nos hace ser quienes somos en un momento presente, diría que sí, sobre todo a lo primero. Salir de nuestra zona de confort nos ha llevado a aprender de la perseverancia de las plantas, la calma geológica de las montañas, y con ello a reconciliarnos con el tiempo, el entorno, la naturaleza, con nosotros mismos e incluso con nuestra propia práctica. Igual que las telas guardan la memoria del lugar, nosotros reaprendimos a poner detenimiento y comprensión. Al final, es una manera de profundizar en el sentir.


El zorro y sus camelos.2022. Detalle.


¿Hasta qué punto planificáis vuestras obras y cuánto espacio dejáis para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Diana: Nuestra planificación se reduce a la hipótesis inicial. Elegimos los materiales, los colores, los lugares e incluso a veces la ubicación, pero dejamos todo el espacio posible para que ocurra lo inesperado. Al final se trata de eso, de que la naturaleza hable y que la vida suceda. Para nosotros, tanto lo inesperado como el error forman parte de la complejidad del mundo, y en ello encontramos una belleza natural.