RUBÉN MARTÍN DE LUCAS ABRE LAS PUERTAS DE SU ESTUDIO

El próximo miércoles 20 de febrero, a partir de las 19 h., el artista Rubén Martín de Lucas abre las puertas de su estudio en un encuentro público organizado por Art Madrid. En esta visita, los participantes podrán conocer al artista de una forma mucho más cercana, así como podrán adentrarse en sus procesos de creación y producción desde un espacio tan revelador como es el taller del artista.

Rubén Martín de Lucas, imagen de "República nº 7".

Desde que Martín de Lucas, formado como Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, decidió dedicarse a la creación, su principal línea de trabajo se ha situado en torno a la relación que establecen las personas con el territorio. Partiendo de múltiples reflexiones y empleando gran variedad de lenguajes y técnicas, el artista madrileño propone al público cuestionar los límites geopolíticos y la definición de propiedad. Basado en un firme ideario crítico, lo que pretende Martín de Lucas con sus obras es lanzarnos preguntas, animarnos a cuestionar con grandes dosis de ironía qué tipo de relación tenemos con el espacio que nos rodea, cuáles son las verdaderas razones que delimitan los márgenes, tan cambiantes y artificiales como la lógica tardocapitalista que los impone. Estas cuestiones son exploradas a través de las posibilidades de la pintura, la acción performativa, el videoarte y la fotografía.

Rubén Martín de Lucas, imagen de "República nº 12", 2019.

Un particular país creado en medio de un campo castellano, un microestado en el centro de un campo de fútbol, una república unipersonal en las orillas de una playa cántabra o directamente a la deriva en el mar; son algunas de las “Repúblicas Mínimas”, acciones performativas con las que este artista interviene simbólicamente el paisaje. El proceso es sencillo: se apropia de 100m2, dibuja una forma elemental en el territorio elegido y vive en ese nuevo espacio durante un día. Precisamente las tres últimas ediciones de este trabajo son las que el artista ha realizado de forma exclusiva para Art Madrid, tres piezas inéditas que se descubrirán muy pronto. De este arte de acción siempre se conserva un cuidado material documental, vídeos cenitales y fotografías aéreas que se convierten en “gestos poéticos, dotados de una mordiente ironía”, como explica el creador.

Rubén Martín de Lucas, imagen de "República nº 14", 2019.

Estas “repúblicas” se enmarcan dentro de uno de sus últimos proyectos más amplios y llamativos, “Stupid Borders”: un trabajo apasionante en el que se evidencia el carácter absurdo de las fronteras y los vínculos que establecemos con ellas, así como se reflexiona sobre los procesos de abstracción y comercialización del paisaje. Llega a ser tan absurdo el sentido de propiedad privada y los límites de las fronteras que, en otra de las piezas que forma el proyecto, titulada “A plot on the Moon”, el artista ofrece al espectador la compra en usufructo de una parcela en la Luna. Esta idea la toma del ambicioso y supuesto propietario, Dennis Hope, quien desde 1980 inició los trámites para declararse dueño de los planetas y sus respectivos satélites, iniciándose desde 2015 en el millonario negocio de la venta de parcelas ultraterrestres. Son trabajos que, aunque desde formas bien distintas, pueden conectar en su esencia con los idearios de grandes artistas que también trabajaron de forma crítica el espacio, la propiedad y la ocupación, como el famoso grupo “Anarquitectura” y el célebre Gordon Matta-Clark, creadores que desarrollaron acciones como “Reality Properties: Fake Estates”, en las que se dedicaron a cartografiar esas parcelas restantes e inútiles que quedan entre las viviendas, revelando el fracaso del concepto moderno de propiedad inmobiliaria, ese que, como el propio Matta-Clark sentenció, no deja de ofrecernos “recuerdos desmoralizadores del explótalo o déjalo”.

Boa Mistura, "Somos Luz", Ciudad de Panamá, 2013.

En la visita al taller, el artista hará un recorrido selectivo por su trayectoria artística. El inicio de su carrera puede situarse en 2001 cuando, junto con Javier Serrano Guerra, Juan Jaume Fernández, Pablo Ferreiro Mederos y Pablo Purón Carrillo, cofundó el colectivo multidisciplinar Boa Mistura. Los trabajos que realizaron conectan especialmente con la llamada “estética de la participación”, es decir, son propuestas con las que se busca enriquecer los vínculos entre las personas y el espacio que habitan. En esta relación tantas veces conflictiva, en la que el espacio urbano no se adapta a las necesidades de los habitantes, llegando incluso a enfrentarse directamente con los modos de vida actuales, este colectivo modifica el espacio público con grandes intervenciones vitalistas que tienen sus raíces en el campo del graffiti. Estas intervenciones han dado la vuelta al mundo, desde España hasta Brasil, Panamá, México, Noruega, Argelia, Georgia o Sudáfrica.

Rubén Martín de Lucas

El Jardín de Fukuoka XLIII, 2017

Ceras, óleo y esmalte sobre tabla

120 x 120cm

Rubén Martín de Lucas

Desert 6, Every monoculture is a kind of desert VI, 2017

Óleo sobre tabla

120 x 120cm

Posiblemente en este encuentro Martín de Lucas también destaque dos acontecimientos clave que le motivaron a iniciar su carrera en solitario en el año 2015: un trascendental viaje a la India y la experiencia de ser padre. De la misma manera, el artista podrá explicarnos uno de sus series más pictóricas, “El jardín de Fukuoka”: un conjunto de abstracciones en el que se reflexiona acerca de “dos maneras opuestas de entender la agricultura y la vida”. Por un lado, las formas más naturales, respetuosas y fluidas, por otro, las más artificiales, desequilibradas y perjudiciales. Las fórmulas pictóricas se corresponden con este discurso en dualidad: convirtiéndose en trazos coloristas y libres para el primer caso, en el que se homenajea al concepto oriental desarrollado por Fukuoka, “WeiWei” (no intervención ni acción en la naturaleza y el proceso de cultivo); y en oposición, las composiciones lúgubres, repetitivas o extremadamente minimalistas para el segundo, en relación con el agresivo sistema industrial de explotación agrícola. En estas creaciones, ambas de gran lirismo, el discurso del artista de nuevo cuestiona nuestro prepotente antropocentrismo frente al estado natural del mundo.

Así, el público asistente a esta visita al taller de Rubén Martín de Lucas, Artista Invitado de esta edición de Art Madrid, tendrá una ocasión excepcional para acercarse al arte comprometido de un artista multidisciplinar, comprender mejor su trabajo y conversar directamente con él.

Todos aquellos interesados en asistir a la visita, tan solo tienen que apuntarse aquí.

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.