SIMBOLOGÍA Y PAN DE ORO EN MARÍA JOSÉ GALLARDO

Visitar la obra de María José Gallardo es, en ocasiones, como adentrarse en un rastrillo de objetos de segunda mano, hacerse hueco entre sus estanterías y recoger las cosas más extrañas, más conectadas con la parte oscura de la religión y la muerte. Barajas del tarot incompletas, pendientes desparejados, cajas de metal descoloridas, fotos cuarteadas, cruces y calaveras, conforman un muestrario de elementos disonantes que, en la obra de esta artista, adquieren sentido y entidad. Es una invitación a un viaje iniciático, una travesía que nos enfrenta a una parte inexplorada de nuestras mentes y que muchas veces se despierta ante la viveza de un recuerdo.

Mariajosé Gallardo

El templo de las estrellas, 2017

Óleo, esmalte / lienzo

81 x 65cm

Mariajosé Gallardo

Catedral, 2016

Óleo, esmalte, pan de oro / lienzo

100 x 81cm

Su propuesta artística se basa en un mezcla de estilos que juega con el equívoco y las múltiples posibilidades plásticas de la pintura, como su obra “Puede que usted no sea luminoso, pero es conductor de luz” donde se identifican motivos vegetales pixelados, que podrían pasar por un bordado a punto de cruz desenfocado o un tapiz del siglo XVII enmarcado entre volutas de madera dorada. Sus piezas rara vez incluyen un solo elemento. Se presentan como alegorías de la propia complejidad del pensamiento humano, de la urdimbre de ideas y sensaciones que nos vinculan con la realidad objetual de nuestro entorno, y que la artista representa con una estética que se alimenta del Rococó y el Horror Vacui, de la imaginería religiosa barroca y de la ilustración contemporánea basada en fuertes contrastes y contornos angulosos.

Mariajosé Gallardo

1917, 2017

Óleo, esmalte, pan de oro / lienzo

100 x 81cm

Mariajosé Gallardo

Coco III, 2017

Óleo, esmalte, pan de plata / lienzo

100 x 81cm

Aunque a lo largo de su carrera María José ha trabajado propuestas muy diversas con temáticas dispares e incluso arriesgadas, como la serie dedicada a Hitler y el nazismo, aspecto esencial de su obra es la presencia del símbolo. Es ese elemento capaz de condensar valores inmateriales que el individuo en sociedad atribuye al objeto. Muchas de sus obras recuperan esos significados, que van de lo esotérico a lo terrenal, de las conexiones con las creencias religiosas a su proyección sobre aspectos más mundanos y materialistas como las representaciones de poder, de riqueza o de posición social. María José aborda estas cuestiones respetando en gran medida la representación tradicional de estas esferas, que conservan su estética propia y cuya tradición plástica se remonta a los inicios de la iconografía (religiosa o no) occidental. Por este motivo, el recurso al pan de oro y la reproducción de espacios de culto, como catedrales o templos, guarda una profunda conexión con la espiritualidad y la forma en que los colectivos han trasladado dicha espiritualidad a la realidad tangible.

Mariajosé Gallardo

Mascota. Cuervo, 2017

Óleo, esmalte, pan de oro / lienzo

46 x 38cm

Mariajosé Gallardo

Mascota. Gato, 2017

Óleo, esmalte, pan de oro / lienzo

46 x 38cm

Las obras de la exposición “En el bosque encantado” son un catálogo de seres mágicos, de esos que habitan los rincones habituales de los cuentos de hadas y que hacen su aparición entre ramas de flores y rayos de luz. Pero fiel a su estilo, María José despliega todo su potencial pictórico en estas piezas, que no esconden un lado oscuro que se enfrenta al tan manido “happy-ending”. Se construye así una narrativa más próxima al relato original de hermanos Grimm. Su propuesta nos mira de manera franca y ofrece una visión menos truculenta y más sincera de la historia en la que todos estamos invitados a participar.

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.