“TODO ES MOVIMIENTO”: ARTE CINÉTICO Y OP ART EN EL MUSEO WÜRTH

Vasarely en 1955 afirmó en su famoso Manifiesto Amarillo: “el arte del mañana será un patrimonio común o no será”. Quizás en aquel momento los artistas adscritos al movimiento Op Art y Arte Cinético no eran conscientes del impacto que sus obras iban a tener para el devenir del arte posterior, pero hoy no cabe duda de que la preocupación e investigación en torno al movimiento han dejado huella.

Karl Gerstner

Se puede decir que el Op Art fue inaugurado oficialmente con la exposición “The responsive eye” que el MoMA organizó en 1965. En realidad, se trataba de etiquetar una tendencia artística que se había abierto paso unos años atrás y de la que uno de los principales hitos fue la muestra colectiva organizada por la galería Denise René bajo el título “Le mouvement”. En aquel entonces las obras de Duchamp, Calder, Vasarely, Jesús Rafael Soto, Robert Jacobsen… convivían en un diálogo enriquecedor que daba luz a un nuevo estilo definido dentro de la abstracción geométrica: el Arte Cinético.

Carlos Cruz-Diez

A medio camino entre la investigación y la producción artística, la obsesión de muchos de estos creadores se centraba más que en plasmar el movimiento, en incorporarlo a sus piezas, de una forma literal y física. Desde los famosos móviles de Calder a las obras de multiperspectiva que obligan al visitante a moverse a su alrededor para encontrar el punto de visión exacto. Ya fuera incorporado o proyectado, el movimiento era la esencia de esta rama del arte, en donde no podemos olvidar que la línea de desarrollo creativo estaba fuertemente ligada a las recientes teorías en materia sociológica y psicológica sobre el contexto cambiante del siglo XX, y que cuenta con sus propios antecedentes en el mundo artístico como el futurismo o el suprematismo.

Francisco Sobrino. Sin título, 1989

El Op Art ahonda en otra clase de movimiento, el generado por la propia percepción del espectador a través de un juego de ópticas o patrones de repetición. La geometría y el color son fundamentales en estas obras, donde un simple efecto de contraste puede producir sensación de profundidad o de superposición de planos con volumen. Simetrías, asimetrías, minimalismo, formas puras… ingredientes de una composición pensada para engañar y confundir los sentidos del observador.

Yaacov Agam

El museo Würth recoge un total de 76 obras (31 de su propia colección) de los autores protagonistas de estas tendencias con piezas de 1921 a 2013. El color, la forma, la luz y la perspectiva reunidos en torno a una colección paradigmática de los cambios que el siglo XX introdujo en el mundo del arte. Esta exposición abre el calendario de actividades programadas para celebrar el 10 aniversario de apertura del museo Würth.

El CEART inaugura este jueves 14 de noviembre en la sala A una exposición dedicada a este maestro de la fotografía, que estará abierta al público hasta el 9 de febrero. La muestra recoge uno de los últimos proyectos del artista, centrado en el duro trabajo que llevaban a cabo los mineros de Serra Pelada, una mina abierta de oro en el corazón de Brasil donde los empleados se jugaban la vida diariamente.

La inmigración, la pobreza, la vida marginal, el trabajo esclavo, la relación del hombre con la tierra, el aprovechamiento de recursos naturales… son temas que desde siempre han fascinado a Salgado. Desde el comienzo de su carrera como fotógrafo, su obra se ha decantado por dar visibilidad a los colectivos más desfavorecidos y por crear con sus imágenes un relato visual vívido e impactante sin demasiados artificios. Con un duro blanco y negro, la obra de este autor transita entre el fotoreportaje y la fotografía naturalista.

Y como idea que impregna todo su trabajo está la dignididad humana. Salgado retrata a los empleados, mineros y recolectores desde un planteamiento puramente humanista que quiere poner en valor su integridad, su fortaleza y su resiliencia.

“Si fotografías a un humano, de manera que no se le represente de forma noble, no hay motivo para hacer la fotografía. Esa es mi forma de ver las cosas”.

Salgado no se abrió paso en esta disciplina hasta tiempo después de haber concluido sus estudios de economía entre Brasil y Estados Unidos, y un doctorado en estadística en Francia. Pero en 1973 su vida dio un vuelco y decidió emprender su carrera como fotógrafo llegando a trabajar en la Agencia Gamma y en Magnum Photos durante más de 15 años hasta que en 1994 fundó su propia agencia Amazonas Imagen.

Con el proyecto “Gold”, el fotógrafo retrata una dura realidad que se sucede en la mina de Serra Pelada, nombre dado a un enclave minero totalmente devastado y excavado de manera anárquica, la mayor mina de oro a cielo abierto del mundo, por la que pasaron más de 50.000 personas. Al calor de las leyendas sobre el misterioro Dorado, el fervor por este metal precioso llevó a desarrollar prácticas de explotación extenuantes para los trabajadores y a originar relatos de pena y gloria, de victoria y derrota humanas entre la tierra, los túneles y los cestos de carga.

La exposición del CEART reúne el porfolio completo de Salgado en su característico blanco y negro y con fotografías de gran formato que no dejan a nadie indiferente.