Art Madrid'26 – ¡TODO PREPARADO PARA LA 14ª EDICIÓN DE ART MADRID!

¡Ya tenemos todo listo, no queda nada para celebrar Art Madrid’19! Ya tenemos todo preparado para inaugurar nuestra 14ª edición: desde pintura, escultura, fotografía, videoarte hasta artes vivas o más híbridas; llega la edición más internacional y contemporánea hasta el momento.

Esta edición de Art Madrid destaca por su marcado carácter internacional, y, en este sentido, en el Programa General se presenta una perspectiva única de la escena artística latinoamericana, destacando las propuestas del colectivo O-Art Project (Lima), Collage Habana (La Habana), Zielinsky (Barcelona) o Kreisler (Madrid). Igualmente, las corrientes sudafricanas y francoafricanas están singularmente representadas este año, con autores de distintas procedencias del continente y con selecciones como las de las galerías Oda Gallery (Sudáfrica) o Norty (Carrières-sur-Seine).

Foto. Ester Arteaga.

Otros países especialmente representados a través de sus artistas son Alemania, Portugal, Francia, Estados Unidos o Taiwán. Nuevas visiones que llegan con las galerías São Mamede (Lisboa/Oporto), Schmalfuss (Berlín), Robert Dress (Hannover), Paulo Nunes-Arte Contemporânea (Vila Franca de Xira), Barrou Planquart (París), Hispánica Contemporánea (Madrid-Ciudad de México) o Yiri Arts (Taipei). Otras galerías destacan por el carácter tan internacional de sus selecciones, como las de Art Lounge (Lisboa), MH Art Gallery (Bilbao), 3 punts (Barcelona) o la Galería BAT Alberto Cornejo (Madrid). Igualmente, destacan las apuestas de Marita Segovia (Madrid), Lola & the Unicorn (Nueva York), Montsequi (Madrid) o Víctor Lope Arte Contemporáneo (Barcelona).

Foto. Miguel Ángel Satue.

Como siempre, la creación nacional es uno de los puntos fuertes de la feria, exponiéndose un sobresaliente panorama del arte actual español, como demuestran las selecciones de Miquel Alzueta (Barcelona), Rodrigo Juarranz (Aranda de Duero, Burgos), Aurora Vigil-Escalera (Gijón), Espiral (Noja, Cantabria), Fucking Art (Madrid), Luisa Pita (Santiago de Compostela), Arancha Osoro (Oviedo), Moret Art (A Coruña), Alba Cabrera (Valencia), Bea Villamarín (Gijón), Shiras (Valencia), Cornión (Gijón), Jorge Alcolea (Madrid) o Kur Art Gallery (San Sebastián).

Manuela Eichner

Pistoeira, 2018

Collage sobre madera

50 x 50cm

Un año más Art Madrid también presenta el programa One Project. El proyecto, ideado para apoyar y promocionar a jóvenes artistas cuyas carreras se encuentran en un estado inicial o intermedio, se materializa en una propuesta comisariada dentro de la feria en la que se presentan las obras de los creadores en formato solo show manteniendo a su vez una visión unitaria. Este año, una de las grandes novedades del programa es la incorporación de Nerea Ubieto, crítica y comisaria que presenta una exposición protagonizada solo por mujeres artistas. Esta elección, como afirma Ubieto, se basa “en la urgencia de equilibrar una balanza que sigue muy descompensada y romper una lanza a favor de todas nosotras”.

Alejandra Atarés

Palmeras Azules, 2018

Óleo y acrílico sobre lino

114 x 146cm

Virginia Rivas

Atisbar, 2018

Acrílico y grafito sobre lienzo

146 x 114cm

Bajo el título “Ficciones, máscaras y paisajes: el color como telón de fondo”, se recogen los trabajos en su mayoría inéditos de 7 artistas, destacando de nuevo la presencia internacional. Como explica la comisaria, son trabajos que nos invitan a construir universos propios, pues “mediante la creación podemos desprendernos de los lastres que ralentizan el desarrollo de la sociedad, disolver estereotipos, inventar otros nuevos, apropiarnos de aquello que deseamos cambiar y, efectivamente, transformarlo”.

Las autoras de las intervenciones y obras que se presentan son Rūta Vadlugaitė (representada por Contour Art Gallery, Vilna), Virginia Rivas (DDR Art Gallery, Madrid), Mara Caffarone (Granada Gallery, Comuna), Nuria Mora (About Art, Lugo), Sofía Echeverri (Flux Zone, Ciudad de México), Manuela Eichner (RV Cultura e Arte, Salvador) y Alejandra Atarés (Víctor Lope Arte Contemporáneo, Barcelona).

Rubén Martín de Lucas, imagen de "República Nº 12", 2019.

Otra de las grandes novedades de esta edición se relaciona con el Artista Invitado, Rubén Martín de Lucas, un creador multidisciplinar que, tras su paso como cofundador por el colectivo Boa Mistura, continuó su carrera en solitario con una línea de trabajo acerca de la relación entre el individuo y el territorio. Martín de Lucas presenta nuevas obras de la serie “Repúblicas Mínimas”, dentro del celebrado proyecto “Stupid Borders”: un trabajo apasionante sobre las fronteras geopolíticas y el sentido de la propiedad bajo una mirada a la vez crítica y poética que se presentará en Art Madrid en un fomato inédito.

Foto. Perucha.

Además, los visitantes de Art Madrid’19 podrán conocer a muchos de los artistas y galeristas en persona, al igual que descubrir más sorpresas y actividades que se desarrollarán durante la celebración de la feria, como las distintas acciones participativas que descubrirán en el stand de Cultura Inquieta, mediapartner oficial de esta edición. Asimismo, podrán tomarse un descanso, disfrutar de una cerveza artesanal y comentar todo lo visto en la feria, en el espacio que tendrá Cervezas La Virgen en la zona Lounge. Por su parte, en el stand de VEGAP podrán conocer la amplia labor que realiza esta organización: desde la gestión en España de los derechos de Propiedad Intelectual de los creadores visuales, representando a más de 150.000 artistas de 46 países, hasta el desarrollo de proyectos como el Banco de Imágenes de VEGAP, el Concurso anual “Propuestas” o la Colección editorial “Arte y Derecho”.

En definitiva, Art Madrid’19 vuelve a ser una gran ocasión para acercarse a un excelente panorama de la creación actual, con una propuesta amplia y variada que destaca por su carácter cada vez más internacional y su compromiso permanente con los jóvenes creadores y las formas de creación más actuales. ¡No os perdáis la nueva edición de la feria más inclusiva y cercana!

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.