TU PRIMERA OBRA: ADÉNTRATE EN EL COLECCIONISMO DE ARTE

Quizá, a primera vista, iniciarse en el coleccionismo de arte contemporáneo puede parecer algo complicado y más si los potenciales compradores no forman parte del sector especializado. Sin embargo, desde Art Madrid queremos fomentar el coleccionismo joven y acompañar a todos aquellos interesados en introducirse en el maravilloso mundo del coleccionismo privado.

También podemos destacar algunas claves que ayudarán al público a decidirse por una obra: por un lado, apostar por artistas cuyas carreras están en un estado inicial o intermedio; por otro, empezar por aquellas obras de pequeño formato y realizadas sobre papel. Además, si es posible, dejarse asesorar por los galeristas o incluso poder conocer al creador, ayudará en gran medida en la toma de decisión. Por supuesto, animamos a los espectadores a difuminar las posibles barreras que todavía pueden condicionar la contemplación y adquisición de arte contemporáneo y simplemente atreverse a conocerlo desde el respeto, la imaginación y el bagaje personal.

Virginia Rivas

El amor está en la tierra, 2017

Acrílico, grafito y cinta de carrocero sobre lienzo

20 x 20cm

La creación actual está mucho más cerca de lo que podemos creer; tenemos que recordar que estos artistas viven en nuestro tiempo y por ello pueden tener aspiraciones o preocupaciones muy similares a las nuestras. Aunque parezca lo contrario, sobre todo por la variedad de lenguajes que utiliza un artista contemporáneo, podemos adentrarnos mucho mejor en su cosmovisión, puesto que tenemos más herramientas para conocerla y es más próxima a la nuestra que la que tuvieron Tiziano, Goya o Picasso. Cualquiera que tenga verdadero interés en adentrarse en el arte actual, descubrirá que no es tan complejo ni encriptado como pensaba, y si no se entiende tampoco ha de ser rechazado. Muchas veces no se trata de entender o justificar cada una de las formas, se trata más bien de disfrutar, de conocer las propuestas creativas y dejarse sorprender. Por supuesto, al espectador no le tiene que gustar todo aquello que esté expuesto, por el simple hecho legitimador que otorga la galería o el museo, pero tampoco ha de negar toda creación por determinados prejuicios. Pintura, escultura, fotografía, audiovisuales, obra gráfica, arte tecnológico, artes vivas, arte de acción… El arte nunca estuvo más abierto que en nuestros días.

Manuela Eichner

Monstrenga, 2018

Objeto en PS

57 x 29cm

Rūta Vadlugaitė

A Cone, 2017

Óleo sobre tela

51 x 44cm

En una feria como Art Madrid, que siempre ha destacado por ser acogedora y cercana, se podrán encontrar obras tan interesantes y asequibles para introducirse en el coleccionismo como la edición especial del Artista Invitado de esta edición, Rubén Martín de Lucas. Se trata de una serie limitada de fotografía que forma parte de la serie “Repúblicas Mínimas” y se corresponde con la “República nº 12”. Igualmente, el trabajo en papel de la joven Rūta Vadlugaitė (Contour Art Gallery) podría interesar al joven coleccionista. Su obra, caracterizada por la rotundidad de las formas y las grandes manchas de color, puede encontrarse en uno de los stands del One Project de esta edición, puesto que esta artista ha sido una de las seleccionadas por la crítica Nerea Ubieto. Otras de las protagonistas de este programa de comisariado son la gestual Virginia Rivas (DDR Art Gallery) y la más visceral Manuela Eichner (RV Arte e Cultura), de las que también se puede adquirir algunas de las piezas de sus series a un muy buen precio. Lo mismo sucede con la obra en papel de Cristina Alabau, abstracciones poéticas de la naturaleza.

Cristina Alabau

Espacio interior, 2018

Acuarela

15 x 30cm

En esta edición, además, el potencial coleccionista también podrá adquirir obras de otras técnicas o soportes a precios bastante asequibles. En este sentido, es posible que a muchos les interese el trabajo de Silvio Alino (3 punts), un joven creador que realiza una obra divertida,fresca y colorista dentro de la cultura pop, a través de técnicas mixtas sobre lienzo. Igualmente, seguro que la pintura de pequeño formato de Pepa Salas (Robert Drees) cautivará a más de uno: desde un bello juego del blanco y negro y los toques de color, su obra suele esconder misteriosas narraciones. Son otros mundos en los que introducirnos, como los más naturalistas de María Ortega Estepa (Galería Luisa Pita); los urbanos de José Juan Gimeno (Alba Cabrera Gallery); o los más imaginativos y enigmáticos de Carolina Bazo, Jacques Custer o Jessica Schneider (O-Art Project).

Silvio Alino

Pop Icon, nº 392, 2018

Técnica mixta sobre lienzo

40 x 40cm

María Ortega Estepa

Soñe contigo la noche que comenzaba la primavera, 2018

Óleo sobre lienzo

60 x 40cm

Otra obra que podría seducir al joven coleccionista es la de Carlos Tárdez (Bea Villamarín): maravillosas piezas escultóricas que destacan tanto por su estética como por sus críticos mensajes. Entre la escultura y la serigrafía se encuentra la obra de Iván Baizán (Arancha Osoro), artista que investiga las posibilidades técnicas de estampación hasta llegar a una tridimensionalidad muy coherente con su máxima preocupación: los trazados arquitectónicos y urbanísticos y nuestras maneras de habitarlos. Y si lo que le interesa es la abstracción escultórica puede conocer en el mismo stand el fino trabajo en vidrio de Luis Parades (Arancha Osoro).

Carolina Bazo

Patrones, 2017

Fotografía

20 x 70cm

Carlos Tárdez

Atlas, 2018

Resina policromada

14 x 7cm

Por último, destacamos las ediciones especiales de interesantes artistas que se pueden encontrar en muchas de las galerías que participan en Art Madrid, como BAT Alberto Cornejo, Moret Art, Fucking Art o Rodrigo Juarranz, entre otras muchas. Simplemente hay que atreverse a conocer el arte contemporáneo y charlar con los galeristas y artistas.

Es cierto que pueden existir muchas razones que explican la compra de arte, un gran abanico que va desde el puro impulso pasional que se puede sentir ante una pieza hasta la más fría, pero igualmente muy necesaria, compra por inversión. En el primer caso existen en España casos tan célebres como el de Pilar Citoler, gran coleccionista que siempre recuerda con cariño su primera adquisición: la obra “El Andaluz Perdido” de José Caballero en la galería Juana Mordó en 1970. Desde esa fecha, Citoler ha continuado ampliando una rica y muy heterogénea colección, fruto de la pasión de una coleccionista “pura”, pionera y vanguardista, concluyendo con la transmisión de las más de 1.200 obras al Gobierno de Aragón. Casi una enfermedad que a día de hoy sigue alimentando: “no hay arte sin obsesión” rezaba una de las grandes exposiciones realizadas sobre su colección y comisariada por el crítico, y especialista de la colección, Alfonso de la Torre. En el segundo caso, hay numerosas colecciones corporativas nacionales muy destacadas, sobresaliendo aquellas que apuestan por el arte de nuevas tecnologías como la Colección BEEP, Inelcom o la de BBVA. Solo nos queda a nosotros decidir cómo y por qué queremos coleccionar, siendo todas las opciones tan interesantes como legítimas.

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.