Art Madrid'26 – TU PRIMERA OBRA: ADÉNTRATE EN EL COLECCIONISMO DE ARTE

Quizá, a primera vista, iniciarse en el coleccionismo de arte contemporáneo puede parecer algo complicado y más si los potenciales compradores no forman parte del sector especializado. Sin embargo, desde Art Madrid queremos fomentar el coleccionismo joven y acompañar a todos aquellos interesados en introducirse en el maravilloso mundo del coleccionismo privado.

También podemos destacar algunas claves que ayudarán al público a decidirse por una obra: por un lado, apostar por artistas cuyas carreras están en un estado inicial o intermedio; por otro, empezar por aquellas obras de pequeño formato y realizadas sobre papel. Además, si es posible, dejarse asesorar por los galeristas o incluso poder conocer al creador, ayudará en gran medida en la toma de decisión. Por supuesto, animamos a los espectadores a difuminar las posibles barreras que todavía pueden condicionar la contemplación y adquisición de arte contemporáneo y simplemente atreverse a conocerlo desde el respeto, la imaginación y el bagaje personal.

Virginia Rivas

El amor está en la tierra, 2017

Acrílico, grafito y cinta de carrocero sobre lienzo

20 x 20cm

La creación actual está mucho más cerca de lo que podemos creer; tenemos que recordar que estos artistas viven en nuestro tiempo y por ello pueden tener aspiraciones o preocupaciones muy similares a las nuestras. Aunque parezca lo contrario, sobre todo por la variedad de lenguajes que utiliza un artista contemporáneo, podemos adentrarnos mucho mejor en su cosmovisión, puesto que tenemos más herramientas para conocerla y es más próxima a la nuestra que la que tuvieron Tiziano, Goya o Picasso. Cualquiera que tenga verdadero interés en adentrarse en el arte actual, descubrirá que no es tan complejo ni encriptado como pensaba, y si no se entiende tampoco ha de ser rechazado. Muchas veces no se trata de entender o justificar cada una de las formas, se trata más bien de disfrutar, de conocer las propuestas creativas y dejarse sorprender. Por supuesto, al espectador no le tiene que gustar todo aquello que esté expuesto, por el simple hecho legitimador que otorga la galería o el museo, pero tampoco ha de negar toda creación por determinados prejuicios. Pintura, escultura, fotografía, audiovisuales, obra gráfica, arte tecnológico, artes vivas, arte de acción… El arte nunca estuvo más abierto que en nuestros días.

Manuela Eichner

Monstrenga, 2018

Objeto en PS

57 x 29cm

Rūta Vadlugaitė

A Cone, 2017

Óleo sobre tela

51 x 44cm

En una feria como Art Madrid, que siempre ha destacado por ser acogedora y cercana, se podrán encontrar obras tan interesantes y asequibles para introducirse en el coleccionismo como la edición especial del Artista Invitado de esta edición, Rubén Martín de Lucas. Se trata de una serie limitada de fotografía que forma parte de la serie “Repúblicas Mínimas” y se corresponde con la “República nº 12”. Igualmente, el trabajo en papel de la joven Rūta Vadlugaitė (Contour Art Gallery) podría interesar al joven coleccionista. Su obra, caracterizada por la rotundidad de las formas y las grandes manchas de color, puede encontrarse en uno de los stands del One Project de esta edición, puesto que esta artista ha sido una de las seleccionadas por la crítica Nerea Ubieto. Otras de las protagonistas de este programa de comisariado son la gestual Virginia Rivas (DDR Art Gallery) y la más visceral Manuela Eichner (RV Arte e Cultura), de las que también se puede adquirir algunas de las piezas de sus series a un muy buen precio. Lo mismo sucede con la obra en papel de Cristina Alabau, abstracciones poéticas de la naturaleza.

Cristina Alabau

Espacio interior, 2018

Acuarela

15 x 30cm

En esta edición, además, el potencial coleccionista también podrá adquirir obras de otras técnicas o soportes a precios bastante asequibles. En este sentido, es posible que a muchos les interese el trabajo de Silvio Alino (3 punts), un joven creador que realiza una obra divertida,fresca y colorista dentro de la cultura pop, a través de técnicas mixtas sobre lienzo. Igualmente, seguro que la pintura de pequeño formato de Pepa Salas (Robert Drees) cautivará a más de uno: desde un bello juego del blanco y negro y los toques de color, su obra suele esconder misteriosas narraciones. Son otros mundos en los que introducirnos, como los más naturalistas de María Ortega Estepa (Galería Luisa Pita); los urbanos de José Juan Gimeno (Alba Cabrera Gallery); o los más imaginativos y enigmáticos de Carolina Bazo, Jacques Custer o Jessica Schneider (O-Art Project).

Silvio Alino

Pop Icon, nº 392, 2018

Técnica mixta sobre lienzo

40 x 40cm

María Ortega Estepa

Soñe contigo la noche que comenzaba la primavera, 2018

Óleo sobre lienzo

60 x 40cm

Otra obra que podría seducir al joven coleccionista es la de Carlos Tárdez (Bea Villamarín): maravillosas piezas escultóricas que destacan tanto por su estética como por sus críticos mensajes. Entre la escultura y la serigrafía se encuentra la obra de Iván Baizán (Arancha Osoro), artista que investiga las posibilidades técnicas de estampación hasta llegar a una tridimensionalidad muy coherente con su máxima preocupación: los trazados arquitectónicos y urbanísticos y nuestras maneras de habitarlos. Y si lo que le interesa es la abstracción escultórica puede conocer en el mismo stand el fino trabajo en vidrio de Luis Parades (Arancha Osoro).

Carolina Bazo

Patrones, 2017

Fotografía

20 x 70cm

Carlos Tárdez

Atlas, 2018

Resina policromada

14 x 7cm

Por último, destacamos las ediciones especiales de interesantes artistas que se pueden encontrar en muchas de las galerías que participan en Art Madrid, como BAT Alberto Cornejo, Moret Art, Fucking Art o Rodrigo Juarranz, entre otras muchas. Simplemente hay que atreverse a conocer el arte contemporáneo y charlar con los galeristas y artistas.

Es cierto que pueden existir muchas razones que explican la compra de arte, un gran abanico que va desde el puro impulso pasional que se puede sentir ante una pieza hasta la más fría, pero igualmente muy necesaria, compra por inversión. En el primer caso existen en España casos tan célebres como el de Pilar Citoler, gran coleccionista que siempre recuerda con cariño su primera adquisición: la obra “El Andaluz Perdido” de José Caballero en la galería Juana Mordó en 1970. Desde esa fecha, Citoler ha continuado ampliando una rica y muy heterogénea colección, fruto de la pasión de una coleccionista “pura”, pionera y vanguardista, concluyendo con la transmisión de las más de 1.200 obras al Gobierno de Aragón. Casi una enfermedad que a día de hoy sigue alimentando: “no hay arte sin obsesión” rezaba una de las grandes exposiciones realizadas sobre su colección y comisariada por el crítico, y especialista de la colección, Alfonso de la Torre. En el segundo caso, hay numerosas colecciones corporativas nacionales muy destacadas, sobresaliendo aquellas que apuestan por el arte de nuevas tecnologías como la Colección BEEP, Inelcom o la de BBVA. Solo nos queda a nosotros decidir cómo y por qué queremos coleccionar, siendo todas las opciones tan interesantes como legítimas.

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.