Art Madrid'26 – Tuenti apuesta por el arte urbano

Lula Goce. North West Walls, Bélgica.

 

 

La programación promete ser completa y rompedora. Estas cinco ciudades contribuyen al proyecto poniendo a su servicio los muros de algunos edificios universitarios:
Barcelona: del 2 al 6 de octubre, en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona.
Murcia: del 16 al 20 de octubre, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Murcia
Sevilla: del 6 al 10 de noviembre, Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla
Teruel: del 20 al 24 de noviembre, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas
en el Campus de Teruel de la Universidad de Zaragoza
Valencia: del 11 al 15 de diciembre, Facultad de Bellas Artes San Carlos de la Universidad de Valencia.

 

 

 

 

 

 

El proyecto se basa en cuatro pilares fundamentales: en primer lugar, la organización de un ciclo de conferencias temáticas en las que intervendrán profesores universitarios, académicos, críticos de arte y gestores culturales; en segundo lugar, la realización de un mural en cada uno de los espacios universitarios que participan en la propuesta; en tercer lugar, cinco talleres impartidos por artistas urbanos dirigidos a estudiantes de bellas arte, y por último, una convocatoria abierta a de nuevos creadores para seleccionar las propuestas que participarán en la próxima edición de Urvanity International New Contemporary Art Fair en 2018.

 

 

 

Mural en la fachada del edificio Florensa, Barcelona, por Enric Sant.

 

 

La Universidad de Barcelona ha pasado ya por su cita en el calendario. El primer mural se ha realizado en el edificio Florensa por el author Enric Sant. Los artistas Lula Goce, Antonyo Marest, Anna Taratiel y Pichi&Avo protagonizarán las siguientes intervenciones en las demás ciudades participantes. Por su parte, los talleres están centrados en el diálogo del arte urbano con las nuevas concepciones estéticas, así como en el uso de las técnicas propias de esta disciplina, acostumbrada a los grandes formatos.

 

 

 

Pichi&Avo. North West Walls, Bélgica.

 

 

La convocatoria Tuenti-Urvanity Nuevo Arte Contemporáneo 2018 está abierta a la participación de todos los estudiantes matriculados en alguna disciplina de artes visuales en nuestro país y han de basar su proyecto en las manifestaciones de arte urbano surgidas a partir de los años 70. De entre todas las propuestas presentadas se seleccionarán 5, que se expondrán en la próxima edición de The New Contemporary Art Fair en febrero de 2018. El plazo continúa abierto hasta el 15 de enero.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La práctica del colectivo DIMASLA (Diana + Álvaro), (Valencia, 2018), se sitúa en un cruce fértil entre arte contemporáneo, pensamiento ecológico y una filosofía de la experiencia que desplaza el énfasis de la producción hacia la atención. Frente a la aceleración visual y material del presente, su trabajo no propone una oposición frontal, sino una reconciliación sensible con el tiempo, entendido como duración vivida más que como medida. La obra emerge así como un ejercicio de detenimiento, una pedagogía de la percepción donde contemplar y escuchar devienen modos de conocimiento.

En sus trabajos, el territorio no funciona como marco, sino como agente. El paisaje participa activamente en el proceso, estableciendo una relación dialógica que recuerda a ciertas corrientes eco-críticas, en las que la subjetividad se descentra y se reconoce como parte de un entramado más amplio. Esta apertura implica una ética de la exposición: exponerse al clima, a la intemperie y a lo imprevisible supone aceptar la vulnerabilidad como condición epistemológica.

Los materiales -telas, pigmentos, huellas- operan como superficies de inscripción temporal, memorias donde el tiempo deja rastro. La planificación inicial se concibe como hipótesis abierta, permitiendo que el azar y el error actúen como fuerzas productivas. De este modo, la práctica artística de DIMASLA (Diana + Álvaro) articula una poética del cuidado y del estar-con, donde crear es, ante todo, una forma profunda de sentir y comprender la naturaleza.



En un momento histórico marcado por la velocidad y la sobreproducción de imágenes, vuestro trabajo parece reivindicar la lentitud y la escucha como formas de resistencia. ¿Podría decirse que vuestra práctica propone un modo de reaprender el tiempo desde la experiencia estética?

Diana: Sí, pero más que resistencia o reivindicación, es conciliación, es amor. Parece lentitud, pero es detenimiento, es reflexión. Ocupar el tiempo desde la contemplación o la escucha es una manera de sentir. La experiencia estética nos lleva a un camino de reflexión sobre lo que hay fuera y lo que hay dentro.


El territorio no aparece en vuestra obra como un fondo o un escenario, sino como un interlocutor. ¿Cómo se negocia esa conversación entre la voluntad del artista y la voz del lugar, cuando el paisaje mismo participa del proceso creativo?

Álvaro: Para nosotros el paisaje es como un compañero de vida o un amigo cómplice, y lógicamente es una relación íntima que se extiende a nuestra práctica. Vamos a visitarlo, a estar con él, a co-crear juntos. Entablamos una conversación que va más allá de la estética; son conversaciones llenas de acción, contemplación, comprensión y respeto.

Al final, de algún modo, él se expresa a través del material y nosotros respetamos todas sus cuestiones, valorando al mismo tiempo aquello que nos inquieta, nos produce y nos estimula en torno a esta relación.


La conquista de los conejos I & II. 2021. Proceso.


En vuestro modo de hacer se intuye una ética de la exposición: exponerse al entorno, al clima, al otro, a lo impredecible. ¿Hasta qué punto esa vulnerabilidad es también una forma de conocimiento?

Diana: Para nosotros esa vulnerabilidad nos enseña mucho, sobre todo humildad. Cuando estamos ahí fuera y sentimos el frío, la lluvia o el sol, nos damos cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos en comparación a la grandeza y la fuerza de la naturaleza.

Entonces, sí; consideramos esa vulnerabilidad como una fuente profunda de conocimiento que nos ayuda, entre otras muchas cosas, a despojarnos del ego y a entender que solo somos una pequeña parte de un entramado mucho más complejo.


A veces las montañas también lloran. 2021. Desprendimiento de rocas caliza, sol, lluvia, viento, resina de pino sobre acrílico en tela de algodón natural, expuesta en manto de esparto y caliza durante dos meses. 195 cm x 130 cm x 3 cm.


Vuestras obras a menudo emergen de procesos prolongados de exposición al medio. ¿Podría pensarse que la materia -las telas, los pigmentos, los rastros del entorno- actúa como una memoria que el tiempo escribe sobre vosotros tanto como vosotros sobre ella?

Álvaro: Esto da para una conversación larga sentados en una piedra; sería bastante estimulante. A ver, si las experiencias moldean el interior de las personas y esto nos hace ser quienes somos en un momento presente, diría que sí, sobre todo a lo primero. Salir de nuestra zona de confort nos ha llevado a aprender de la perseverancia de las plantas, la calma geológica de las montañas, y con ello a reconciliarnos con el tiempo, el entorno, la naturaleza, con nosotros mismos e incluso con nuestra propia práctica. Igual que las telas guardan la memoria del lugar, nosotros reaprendimos a poner detenimiento y comprensión. Al final, es una manera de profundizar en el sentir.


El zorro y sus camelos.2022. Detalle.


¿Hasta qué punto planificáis vuestras obras y cuánto espacio dejáis para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Diana: Nuestra planificación se reduce a la hipótesis inicial. Elegimos los materiales, los colores, los lugares e incluso a veces la ubicación, pero dejamos todo el espacio posible para que ocurra lo inesperado. Al final se trata de eso, de que la naturaleza hable y que la vida suceda. Para nosotros, tanto lo inesperado como el error forman parte de la complejidad del mundo, y en ello encontramos una belleza natural.