UNA MIRADA A LA GEOMETRÍA CONTEMPORÁNEA

La obra de Ana Pais Oliveira, Iván Baizán y Rubén Fernández Castón parte de un interés compartido en torno a la geometría y su traducción plástica. La propuesta de estos creadores transmite un claro interés por la construcción de nuevos espacios físicos con los que materializar su preocupación por el entorno y el rol del individuo en el medio urbano. En muchas ocasiones, se trata de proponer edificaciones alternativas, arquitecturas imaginarias que desafían las leyes naturales; en otras, de dar cauce a una abstracción geométrica donde los volúmenes se definen por contrastes de color.

Rubén Fernández Castón

Entrelíneas III, 2016

Acrílico sobre madera (las dos caras de la pieza están pintadas con el mismo diseño)

55 x 42cm

Ana Pais Oliveira

Heavy drawing #26, 2017

Técnica mixta sobre cartulina

70 x 50cm

Iván Baizán

XV (de la serie "Usted no está aquí"), 2018

Serigrafía, acrílico, poliestireno y papel montado en caja de madera (obra enmarcada en caja y cristal)

40 x 30cm

Si algo caracteriza la geometría contemporánea es su ambición por explotar las posibilidades plásticas de los materiales empleados y por generar la ilusión del volumen y la profundidad a partir de la linealidad del soporte plano. Es, en realidad, una mano tendida al espectador, una invitación a trascender las limitaciones físicas de nuestro espacio tridimensional para dar rienda suelta a realidades alternativas, a construcciones flotantes, a edificios sin puntos de apoyo, a materiales imposibles.

Este es uno de los puntos fuertes de la obra de Iván Baizán. Las piezas incorporadas en la colección “En los límites de la estructura” desarrolla una de las facetas más paradigmáticas de este artista, especializado en grabado y estampación. Su obra ofrece cartografías urbanas basándose en la superposición de planos y el poder comunicativo del color. En forma de exquisitas cajas de madera, sus últimos trabajos son como ventanas abiertas a un nuevo universo, aquel donde el hombre ha tomado las riendas de su tiempo y su espacio, donde no hace falta vivir encorsetado por las formas heredadas y las leyes inquebrantables. Sus arquitecturas flotantes plantean una paradoja en un perfecto equilibrio estético que combina los materiales, el diseño y la puesta en escena.

Iván Baizán

VI (de la serie "Usted no está aquí"), 2017

Serigrafía, acrílico, poliestireno y papel montado en caja de madera (obra enmarcada en caja y cristal)

100 x 80cm

Iván Baizán

II (de la serie "Usted no está aquí"), 2017

Serigrafía, acrílico, poliestireno y papel montado en caja de madera (obra enmarcada en caja y cristal)

100 x 80cm

La portuguesa Ana Pais Oliveira sigue una línea similar. Su trabajo es un compendio de estructuras donde la arquitectura está muy presente. Toda su obra transmite ese difícil equilibrio entre la abstracción colorista y el juego de texturas en un despliegue de propuestas que van de la pintura sobre lienzo al collage sobre cartulina. Construcciones de la imaginación que se abren camino en torno a dos ideas fundamentales: la línea y el color. La geometría de Ana Pais es rotunda y amplia, se expande en formatos ambiciosos y con tonalidades amables que trasladan al soporte la utopía de las arquitecturas imposibles.

Ana Pais Oliveira

Heavy drawing #35, 2017

Técnica mixta sobre cartulina

70 x 50cm

Ana Pais Oliveira

Heavy drawing #32, 2017

Técnica mixta sobre cartulina

70 x 50cm

Ana Pais Oliveira

Heavy drawing #40, 2017

Técnica mixta sobre cartulina

70 x 50cm

Por su parte, Rubén Fernández Castón sobrepasa los límites de la pintura tradicional para crear obras que se aproximan a la escultura. Su trabajo más reciente aplica la geometría a piezas que se desarrollan a dos caras y participan en el doble juego de la ilusión, la “meta-geometría”, dentro y fuera de la obra misma. Con manchas de color planas y limpias, los contornos se crean por oposición, con un baile de contrastes que arriesga con tonos impactantes, sin superposición, pulcros, concisos y puros.

Rubén Fernández Castón

Entrelíneas IV, 2016

Acrílico sobre madera (las dos caras de la pieza están pintadas con el mismo diseño)

59 x 40cm

Rubén Fernández Castón

Entrelíneas V, 2016

Acrílico sobre madera (las dos caras de la pieza están pintadas con el mismo diseño)

60 x 40cm

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Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.