VUELVE LA CITA INELUDIBLE CON EL VIDEOARTE: PROYECTOR 2020

Han pasado 13 años desde el comienzo de su andadura, y en todo este tiempo el Festival de videoarte PROYECTOR no ha hecho más que crecer y consolidar su posición como un evento imprescindible en esta disciplina. Desde sus inicios, la iniciativa ha tratado de dar visibilidad a una disciplina que siempre ha estado relegada a un segundo plano en los circuitos de exhibición habituales. Aunque la videocreación no es nueva, ya que surgió con entidad propia en los años 60 del siglo pasado, la forma de acercarse a conocerla y disfrutarla no siempre ha sido sencilla. En muchas ocasiones, abundaba el modelo expositivo en el que se incluían algunas piezas sueltas dentro de un recorrido principal, como si el vídeo fuese la aportación anecdótica al conjunto. No obstante, nuestra cotidianidad está invadida de imágenes en movimiento, y se produce la paradoja de que el videoarte, pese a ser un formato de expresión artística muy en sintonía con los hábitos de la sociedad actual, sigue siendo una disciplina minoritaria.

Fotograma de “Hel City”, de Gregorio Méndez Sáez, 2019

PROYECTOR nació en cierta medida para revertir esta situación, para poner en valor el vídeo como formato creativo y para ofrecer un espacio amplio e itinerante en el que albergar multitud de propuestas, venidas de dentro y fuera de nuestras fronteras. En este tiempo, la consolidación del festival lo ha llevado a viajar por el mundo, pero también, a ser un referente que cada que cada año despierta mayor interés. En la convocatoria abierta para recibir propuestas se llega casi al medio millar, y el centenar de obras seleccionadas por el jurado son una muestra representativa de distintos modos de entender la videocreación y el entorno, con piezas llegadas principalmente de Europa, Latinoamérica, el Sudeste de Asia y Oriente Medio.

A su vez, PROYECTOR quiere ser algo más que una muestra de vídeo, y ofrece una nutrida programación en la que se organizan charlas, talleres, clases magistrales, encuentros con artistas, visitas y conciertos. Una experiencia completa que tiene siempre como telón de fondo la imagen en movimiento.

El Instante Francisco Ruiz de Infante. El bosque que se mueve (errores de medida)

En esta evolución, hay que considerar también otra circunstancia: el vídeo es un formato creativo que tiene sus propios códigos, pero es también una de las disciplinas más abiertas a la hibridación artística y a la ampliación de usos. El vídeo puede, por tanto, ser la idea genuina de un autor que concibe un proyecto autónomo para ser realizado en este formato, pero puede ser también el resultado complementario de una intervención o el registro documental de una acción previa cuya pervivencia queda garantizada al ser recogida en vídeo. La versatilidad de la imagen en movimiento y el potencial que ha adquirido en los últimos años nos permite hoy hablar de numerosas ramas de arte que se centran en la fusión de lenguajes y en la incorporación de técnicas y metodologías venidas de otros sectores, y en muchas de ellas el vídeo sigue siendo una pieza clave. Así sucede con el arte tecnológico, el arte sonoro interactivo, la grabación de performances, la transformación de big data a imagen, la inteligencia artificial, y un largo etcétera. Precisamente por ello, PROYECTOR ofrece una visión panorámica de esta realidad, con un programa sumamente interesante que juega con la variedad y riqueza de propuestas.

Fotograma de “Herdança”, de Thiago Rocha Pitta, 2007

La edición de 2020 se desarrollará del 9 al 20 de septiembre. Como ya viene siendo habitual, el programa se despliega en varias sedes repartidas por la ciudad de Madrid, cada una de las cuales albergará una pequeña fracción de las actividades previstas. Este año el festival contará con la colaboración de la Casa Árabe, White Lab, Cruce, El Instante Fundación, ¡ésta es una PLAZA!, Extensión AVAM (Matadero Madrid), Institut Français de Madrid, Medialab Prado, Quinta del Sordo, Sala Alcalá 31, Sala El Águila, Secuencia de Inútiles y White Lab, además de la colaboración de la Colección INELCOM y la colección de videoarte de Teresa Sapey.

El festival es también la ocasión ideal para articular el tejido cultural, ya que implica a numerosos profesionales del sector, desde comisarios, a creadores, desde gestores de espacios a críticos y docentes. La programación de 2020 cuenta además con la colaboración del Festival FUSO y el Museo Reina Sofía, que ceden algunas de sus piezas para exhibición.

En definitiva, una cita que los amantes del arte contemporáneo no nos debemos perder y que promete muchas novedades en esta 13ª edición.

 

Carolina Serrano en su estudio

Carolina Serrano (Portugal, 1994) vive y trabaja entre Colonia y Lisboa.

La obra e investigación de Serrano gira en torno a la dimensión temporal de la escultura. El pensamiento escultórico de la artista colapsa, de forma recurrente, con las nociones de luz y sombra; con las ideas de destrucción y apariencia; y con la dualidad entre interior y exterior y entre espacio lleno y vacío.

A Serrano le interesa el concepto de "lugar" restringido, inaccesible y, por tanto, desconocido, y la incertidumbre de su extensión. En los últimos años Carolina Serrano trabaja casi exclusivamente con parafina por sus posibilidades plásticas, como es el reflejo de la luz, pero sobre todo por las posibilidades teóricas y conceptuales que este material puede originar en el campo de la imaginación del observador. A Serrano también le interesa la idea de una potencial transmutación y transubstanciación espiritual del objeto escultórico.

Carolina Serrano

I made a promise in eternity, 2021

Parafina

221 x 61.5cm

¿Qué te inspira a la hora de crear?

Para mi trabajo trato de entender y pensar en lo que supone ser un ser humano, lo que es vivir en el mundo dentro de un cuerpo, y además trato de pensar sobre las nociones de tiempo y espacio y sus ideas opuestas.


¿En qué estás trabajando recientemente?

Recientemente he finalizado mi exposición individual en Alemania, donde vivo ahora. Para 2022 estoy preparando una exposición colectiva también en Alemania y una muestra individual en Lisboa.

Carolina Serrano

Os amantes, 2020

Parafina

150 x 130cm

Háblanos sobre tu proceso creativo

Sobre mi proceso creativo, normalmente acudo a mis cuadernos donde dibujo y escribo diversas ideas sobre imágenes mentales y esculturas que veo en mi mente.

Cuando tengo una exposición o proyecto en el que trabajar, voy a esos cuadernos y es cuando la escultura está preparada para, digamos, “estar viva” y la materializo. Algunas veces hago variaciones de esas esculturas en el estudio. Además mis sueños e ideas están siempre presentes durante todo mi proceso creativo.


Participas por primera vez en la feria, ¿qué esperas de Art Madrid?

Espero de Art Madrid'22 que mi obra pueda ser vista y apreciada. Que la gente pueda encontrar el espacio y el tiempo para observar mis obras, porque en una feria hay muchos stands y trabajos, así que creo que cada uno de los visitantes tiene que encontrar el momento para crear una relación con las obra que más les guste.


En tu obra exploras la dualidad entre el exterior y el interior, el espacio lleno y el vacío, e incluso la luz y la sombra. ¿De dónde viene este interés por explorar y confrontar los opuestos?

Los opuestos están completamente conectados con la noción de tiempo y sufrimiento, porque el tiempo es un concepto humano. Algunos, como San Agustín el filósofo medieval, creen que el mal del mundo proviene desde la división del deseo real a deseos en conflicto o contradictorios. Así que la dispersión del alma es una división. Los opuestos son gran parte de ser un ser humano.

Carolina Serrano

Gume, 2021

Parafina

48 x 16cm

El color negro en la historia del arte siempre se ha relacionado con alguna oscuridad divina, junto con la espiritualidad que desprenden tus obras y el interés por un "lugar" desconocido e inaccesible, ¿estamos ante una búsqueda de tu propio tipo de religiosidad?

Creo que el arte puede hacer que nos acerquemos y reconozcamos nuestros lugares más profundos. Por unos segundos, y digo segundos porque no los podemos contar, el tiempo es capaz de detenerse. Y normalmente esto sucede con sorpresa y con asombro o con lo inesperado. Sí, quizás podamos alcanzar ese lugar casi desconocido e inaccesible que tenemos dentro de nosotros. Puede que el arte tenga un tipo de espiritualidad y religiosidad.

La artista Carolina Serrano participa por primera vez en la feria con Galerie Alex Serra, junto a los artistas Katja Davar , Mário Macilau, René Tavares y Rui Sanches.