Art Madrid'26 – YOROKOBU CELEBRA SUS 10 AÑOS CON ART MADRID'20

La revista Yorokobu acaba de cumplir 10 años al servicio de la creatividad y de sus mejores historias. Como explica, Mar Abad, socia fundadora de la revista, «lo más gratificante ha sido encontrar tanto talento que estaba por descubrir y observar cómo esas personas se han convertido en creadores consagrados».

Carmen Reina, “Cabeza casposa, poco piojosa”, obra seleccionada para la portada de Yorokobu 2019-20

Art Madrid se alía este año con Yorokobu para acoger una propuesta de ilustradores y creadores fiel al estilo genuino de este medio que, con una década en su haber, ha sabido labrarse un camino en el sector editorial, manteniendo siempre la frescura, la originalidad y un pequeño toque irreverente que tanto caracterizan sus publicaciones. Este hermanamiento es también una doble celebración, 10 años para Yorokobu y 15 para Art Madrid, ocasión que bien merece ser compartida con el público en pleno auge de la Semana del Arte en la capital.

El stand que Yorokobu tendrá en Art Madrid es un pequeño homenaje a la trayectoria del medio, basada en el descubrimiento de potenciales talentos, ya que los dos artistas seleccionados fueron y son colaboradores de la revista: Juan Díaz-Faes y Buba Viedma.

Ilustración de Buba Viedma, 2018

El asturiano Juan Díaz-Faes presentará su proyecto Black Faes, resultado de una residencia artística impulsada por la Colección SOLO dentro de sus líneas de mecenazgo para artistas visuales. Con el apoyo de SOLO, este creador pone por primera vez su obra a disposición del público coleccionista.

En Black Faes, el artista traslada sus clásicos patrones a piezas en las que el negro es el color protagonista, creadas con intención de ser compartidas y disfrutadas en los espacios domésticos.

Ilustración de Juan Díaz-Faes, 2018

Cada pieza tiene su nombre y su propia historia. Tuchelin, Bogey, F.Devillers, Blakinete Mayan o BlackBoin son parte de la pandilla de piezas geométricas que, gracias a la incorporación de la cerámica de Talavera, libros recuperados, maderas o lienzos, toman forma y proponen una historia distinta según desde dónde las miremos.

La segunda propuesta de Yorokobu llega a través de Buba Viedma. Las ilustraciones presentadas por el madrileño llegan de manera subsiguiente a la serie El conejo y la serpiente.

Viedma siguió investigando en su obra sobre El Símbolo y los arquetipos de sus sueños, sobre el inconsciente propio y colectivo, buscando la forma de traer estos símbolos y sus significados a los nuevos tiempos, pero, como él mismo explica, «siempre flipándose lo justo».

 

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JUAN DÍAZ-FAES

Retrado de Díaz-Faes

Díaz-Faes dibuja, come y ríe a partes iguales. Y si está quieto, se aburre. Uno de los ilustradores de cabecera de Yorokobu, este artista asturiano, que ha desarrollado su carrera entre la ilustración y el muralismo, es autor de 10 libros y ha colaborado con medios como GQ, El País o Ling, entre otros. También ha trabajado para campañas de marcas como San Miguel, Nickelodeon, Ford y Vodafone.

 

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BUBA VIEDMA

Buba Viedma, "El conejo y la serpiente"

Buba Viedma es un ilustrador y diseñador gráfico nacido en Madrid. Creció en un barrio en el que salir a la calle tras la puesta de sol implicaba volver a casa descalzo, por lo que era mucho más práctico quedarse en casa viendo dibujos animados, leyendo y, por supuesto, dibujando.

Tuvo una larga mili de imprentas, estudios y agencias de publicidad. A la vez, realizaba encargos freelance para pequeños clientes bajo el paraguas de Mentecalamar Studio. A principios de 2014 decidió apostar por el estudio y trabajar por su cuenta.

Es colaborador habitual de la revista Yorokobu, con cuyas colaboraciones consiguió 2 premios ÑH y un premio de la APIM.

En su tiempo libre limpia su casa, hace la colada, cocina y lucha contra el mal, aunque para esto último no le sobra mucho tiempo.

Yorokobu estará en el stand D6 de Art Madrid'20

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.