YOROKOBU CELEBRA SUS 10 AÑOS CON ART MADRID'20

La revista Yorokobu acaba de cumplir 10 años al servicio de la creatividad y de sus mejores historias. Como explica, Mar Abad, socia fundadora de la revista, «lo más gratificante ha sido encontrar tanto talento que estaba por descubrir y observar cómo esas personas se han convertido en creadores consagrados».

Carmen Reina, “Cabeza casposa, poco piojosa”, obra seleccionada para la portada de Yorokobu 2019-20

Art Madrid se alía este año con Yorokobu para acoger una propuesta de ilustradores y creadores fiel al estilo genuino de este medio que, con una década en su haber, ha sabido labrarse un camino en el sector editorial, manteniendo siempre la frescura, la originalidad y un pequeño toque irreverente que tanto caracterizan sus publicaciones. Este hermanamiento es también una doble celebración, 10 años para Yorokobu y 15 para Art Madrid, ocasión que bien merece ser compartida con el público en pleno auge de la Semana del Arte en la capital.

El stand que Yorokobu tendrá en Art Madrid es un pequeño homenaje a la trayectoria del medio, basada en el descubrimiento de potenciales talentos, ya que los dos artistas seleccionados fueron y son colaboradores de la revista: Juan Díaz-Faes y Buba Viedma.

Ilustración de Buba Viedma, 2018

El asturiano Juan Díaz-Faes presentará su proyecto Black Faes, resultado de una residencia artística impulsada por la Colección SOLO dentro de sus líneas de mecenazgo para artistas visuales. Con el apoyo de SOLO, este creador pone por primera vez su obra a disposición del público coleccionista.

En Black Faes, el artista traslada sus clásicos patrones a piezas en las que el negro es el color protagonista, creadas con intención de ser compartidas y disfrutadas en los espacios domésticos.

Ilustración de Juan Díaz-Faes, 2018

Cada pieza tiene su nombre y su propia historia. Tuchelin, Bogey, F.Devillers, Blakinete Mayan o BlackBoin son parte de la pandilla de piezas geométricas que, gracias a la incorporación de la cerámica de Talavera, libros recuperados, maderas o lienzos, toman forma y proponen una historia distinta según desde dónde las miremos.

La segunda propuesta de Yorokobu llega a través de Buba Viedma. Las ilustraciones presentadas por el madrileño llegan de manera subsiguiente a la serie El conejo y la serpiente.

Viedma siguió investigando en su obra sobre El Símbolo y los arquetipos de sus sueños, sobre el inconsciente propio y colectivo, buscando la forma de traer estos símbolos y sus significados a los nuevos tiempos, pero, como él mismo explica, «siempre flipándose lo justo».

 

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JUAN DÍAZ-FAES

Retrado de Díaz-Faes

Díaz-Faes dibuja, come y ríe a partes iguales. Y si está quieto, se aburre. Uno de los ilustradores de cabecera de Yorokobu, este artista asturiano, que ha desarrollado su carrera entre la ilustración y el muralismo, es autor de 10 libros y ha colaborado con medios como GQ, El País o Ling, entre otros. También ha trabajado para campañas de marcas como San Miguel, Nickelodeon, Ford y Vodafone.

 

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BUBA VIEDMA

Buba Viedma, "El conejo y la serpiente"

Buba Viedma es un ilustrador y diseñador gráfico nacido en Madrid. Creció en un barrio en el que salir a la calle tras la puesta de sol implicaba volver a casa descalzo, por lo que era mucho más práctico quedarse en casa viendo dibujos animados, leyendo y, por supuesto, dibujando.

Tuvo una larga mili de imprentas, estudios y agencias de publicidad. A la vez, realizaba encargos freelance para pequeños clientes bajo el paraguas de Mentecalamar Studio. A principios de 2014 decidió apostar por el estudio y trabajar por su cuenta.

Es colaborador habitual de la revista Yorokobu, con cuyas colaboraciones consiguió 2 premios ÑH y un premio de la APIM.

En su tiempo libre limpia su casa, hace la colada, cocina y lucha contra el mal, aunque para esto último no le sobra mucho tiempo.

Yorokobu estará en el stand D6 de Art Madrid'20

 

Han pasado 13 años desde el comienzo de su andadura, y en todo este tiempo el Festival de videoarte PROYECTOR no ha hecho más que crecer y consolidar su posición como un evento imprescindible en esta disciplina. Desde sus inicios, la iniciativa ha tratado de dar visibilidad a una disciplina que siempre ha estado relegada a un segundo plano en los circuitos de exhibición habituales. Aunque la videocreación no es nueva, ya que surgió con entidad propia en los años 60 del siglo pasado, la forma de acercarse a conocerla y disfrutarla no siempre ha sido sencilla. En muchas ocasiones, abundaba el modelo expositivo en el que se incluían algunas piezas sueltas dentro de un recorrido principal, como si el vídeo fuese la aportación anecdótica al conjunto. No obstante, nuestra cotidianidad está invadida de imágenes en movimiento, y se produce la paradoja de que el videoarte, pese a ser un formato de expresión artística muy en sintonía con los hábitos de la sociedad actual, sigue siendo una disciplina minoritaria.

Fotograma de “Hel City”, de Gregorio Méndez Sáez, 2019

PROYECTOR nació en cierta medida para revertir esta situación, para poner en valor el vídeo como formato creativo y para ofrecer un espacio amplio e itinerante en el que albergar multitud de propuestas, venidas de dentro y fuera de nuestras fronteras. En este tiempo, la consolidación del festival lo ha llevado a viajar por el mundo, pero también, a ser un referente que cada que cada año despierta mayor interés. En la convocatoria abierta para recibir propuestas se llega casi al medio millar, y el centenar de obras seleccionadas por el jurado son una muestra representativa de distintos modos de entender la videocreación y el entorno, con piezas llegadas principalmente de Europa, Latinoamérica, el Sudeste de Asia y Oriente Medio.

A su vez, PROYECTOR quiere ser algo más que una muestra de vídeo, y ofrece una nutrida programación en la que se organizan charlas, talleres, clases magistrales, encuentros con artistas, visitas y conciertos. Una experiencia completa que tiene siempre como telón de fondo la imagen en movimiento.

El Instante Francisco Ruiz de Infante. El bosque que se mueve (errores de medida)

En esta evolución, hay que considerar también otra circunstancia: el vídeo es un formato creativo que tiene sus propios códigos, pero es también una de las disciplinas más abiertas a la hibridación artística y a la ampliación de usos. El vídeo puede, por tanto, ser la idea genuina de un autor que concibe un proyecto autónomo para ser realizado en este formato, pero puede ser también el resultado complementario de una intervención o el registro documental de una acción previa cuya pervivencia queda garantizada al ser recogida en vídeo. La versatilidad de la imagen en movimiento y el potencial que ha adquirido en los últimos años nos permite hoy hablar de numerosas ramas de arte que se centran en la fusión de lenguajes y en la incorporación de técnicas y metodologías venidas de otros sectores, y en muchas de ellas el vídeo sigue siendo una pieza clave. Así sucede con el arte tecnológico, el arte sonoro interactivo, la grabación de performances, la transformación de big data a imagen, la inteligencia artificial, y un largo etcétera. Precisamente por ello, PROYECTOR ofrece una visión panorámica de esta realidad, con un programa sumamente interesante que juega con la variedad y riqueza de propuestas.

Fotograma de “Herdança”, de Thiago Rocha Pitta, 2007

La edición de 2020 se desarrollará del 9 al 20 de septiembre. Como ya viene siendo habitual, el programa se despliega en varias sedes repartidas por la ciudad de Madrid, cada una de las cuales albergará una pequeña fracción de las actividades previstas. Este año el festival contará con la colaboración de la Casa Árabe, White Lab, Cruce, El Instante Fundación, ¡ésta es una PLAZA!, Extensión AVAM (Matadero Madrid), Institut Français de Madrid, Medialab Prado, Quinta del Sordo, Sala Alcalá 31, Sala El Águila, Secuencia de Inútiles y White Lab, además de la colaboración de la Colección INELCOM y la colección de videoarte de Teresa Sapey.

El festival es también la ocasión ideal para articular el tejido cultural, ya que implica a numerosos profesionales del sector, desde comisarios, a creadores, desde gestores de espacios a críticos y docentes. La programación de 2020 cuenta además con la colaboración del Festival FUSO y el Museo Reina Sofía, que ceden algunas de sus piezas para exhibición.

En definitiva, una cita que los amantes del arte contemporáneo no nos debemos perder y que promete muchas novedades en esta 13ª edición.