Art Madrid'26 – LÉO CAILLARD JUEGA CON EL TIEMPO PARA HACER QUE EL PASADO, EL PRESENTE Y EL FUTURO SE ENCUENTREN EN UN MISMO ESPACIO CREADO POR LA ESCULTURA

Leo Caillard (París, Francia,1985) pertenece a una generación de artistas asociada a los importantes cambios que se están produciendo desde la década del 2000, con el inicio de la era digital y las nuevas preocupaciones de las sociedades. Defensor de las nuevas tecnologías y de la ciencia, sus intereses iniciales se centraban en la exploración del tiempo y la física cuántica, pero pronto Caillard abandona el mundo de los números para mostrar sus investigaciones a través de sus obras.

Leo Caillard

El arte está relacionado con la historia. Es la expresión sensible de una época.

El tiempo es relativo. Por tanto, el arte de una época pasada es también una expresión de nuestro presente.

A través de sus obras, el artista Léo Caillard juega con el tiempo para hacer que el pasado, el presente y el futuro se encuentren en un mismo espacio creado por la escultura.

Leo Caillard, “VR Buste,2020”. Escultura de mármol blanco.

Entrevistamos al artista para conocer más acerca de su obra y su participación en Art Madrid:

¿Qué te inspira a la hora de crear?

Para mi trabajo me inspiro principalmente en la antigüedad y en la historia. En mis obras reinterpreto lo antiguo y el pasado, para hacerlo vivir en la actualidad; es decir, abro un diálogo entre el pasado y el presente.

¿En qué estás trabajando recientemente?

Actualmente trabajo en el arte digital y el NFT, el Non-Fungible Token: la creación en único ejemplar del arte digital. Intento abrir un puente entre la realidad del mármol y la virtualidad de la creación digital.

Laoocon, 2020. Escultura en mármol de carrara. 60x60x40cm

Háblanos sobre tu proceso creativo

Primero trabajo en el escaneo 3D. Me inspiro en antigüedades que escaneo, en colaboración con museos o instituciones y, a partir de este escaneo, realizo un mármol pre-esculpido para tener una forma más cercana a lo que quiero hacer. Todos los detalles, los retoques finales, se terminan a mano: las gafas, la barba, las cosas un poco más detalladas, para que la escultura siga siendo única en su enfoque.

Participas por primera vez en la feria, ¿Qué esperas de Art Madrid?

Estoy encantado de estar en Art Madrid este año, es una oportunidad y una suerte. Creo que como artista no esperas mucho; esperas entrar en un diálogo con el público y ver las reacciones. En cualquier caso, es una alegría mostrar obras de este año en esta feria.

¿Sueles hacer un estudio previo de la vida del personaje clásico que reinterpretas en tu obra?

Adoro la historia e intento utilizar la escultura para estar en acuerdo con aquello que deseo decir: Apolo tomando un selfie, Narciso, Hércules…Intento estar en conexión con el mito, y que la historia de la estatua antigua esté en diálogo con la versión que deseo realizar.

¿Has pensando en "vestir" las esculturas de otro gran Museo o enfocas tu próximo trabajo hacia otro discurso?

Creo que el proyecto del habillage es algo que empecé en 2010 y empieza a estar un poco desfasado. Me divertí mucho trabajando en esta noción de la ropa como atributo, sólo que ahora quiero ir hacia el espíritu digital y preguntarme más sobre la virtualidad en relación con la realidad, a través de deformaciones, a través de cosas que crearán una apertura entre lo abstracto y lo figurativo.

Animación3D. “Woman face casque Marshall et casquette”

El artista Leo Caillard participa por primera vez en Art Madrid con la galería parisina Galerie LJ, junto a los artistas Julien Primard, Quentin Garel y Heide Ukkonen.




CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.