NUEVOS TERRITORIOS PARA NUEVAS POSIBILIDADES

Galerías Espiral, Rodrigo Juarranz, Luisa Pita, Arancha Osoro y Marita Segovia

 

Una de las grandes aspiraciones del arte actual se refiere a la capacidad de reinterpretar y transformar la (subjetiva) realidad en la que convivimos, aspirando a configurar otras realidades desde renovados puntos de vista ya que, sin duda, el estado demencial del mundo requiere otras formas de verlo.

Diego Benéitez

El pasado que construyó el futuro, 2018

Técnica mixta sobre tabla

150 x 150cm

Eduardo Vega de Seoane

Castillos en el aire, 2017

Acrílico y óleo sobre tela

146 x 114cm

Lejos de la representación abstracta, fragmentada y pretendidamente objetiva tan propia de las cartografías, muchos artistas plantean nuevas posibilidades y formas alternativas de estar en el mundo a partir de conceptos como el de territorio, mapa, paisaje o frontera, empleando estrategias que van desde la más pura e introspectiva ficción, el desplazamiento y la deformación, hasta el cuestionamiento crítico, la apropiación y la simulación, entre las más empleadas. En este contexto se encuentran algunas de las problemáticas desarrolladas por el artista invitado de Art Madrid’ 19, Rubén Martín de Lucas, pero también se pueden hallar en la obra de ciertos creadores que presentaremos en nuestra decimocuarta edición.

Nacho Angulo, "Dios no existe todavía", técnica mixta sobre madera, 2018. Galería Espiral.

El trabajo de Nacho Angulo, representado por la Galería Espiral (Noja, Cantabria), refleja precisamente un profundo y muy personal interés por la geografía, la construcción y la expresividad de la materia viva. En sus “pinturas construidas”, como las bautizó el crítico y catedrático Francisco Calvo Serraller, en esas bellas piezas en madera, no solo se hacen explícitas las referencias al territorio y la obsesión por el mapa del artista, como vemos en las piezas “Hummus” (2015) o “Esquizos” (2018), sino que también se expanden poéticas de lo condensado, aislado y delimitado, como se aprecia en “Individuum innefabileest” (2016), “Aflora” (2018) o la reveladora “Dios no existe todavía” (2018).

Manolo Oyonarte, "Espejo Cósmico", técnica mixta sobre lienzo, 2018. Galería Espiral.

Territorios definidos que pasan a ser indefinidos, cuestionados y desestabilizados desde la singularidad de cada artista presentado por Espiral: las capas de horizontes, vitalistas, contrastadas y de ensueño, que se acumulan en las obras de Víctor Alba; los “Castillos en el aire” (2017) de Eduardo Vega Seoane, auténticas pictografías de la contemporaneidad, formas en movimientos continuos que tan bien reflejan la libertad desde la que ejerce el pintor; también son otros territorios los siniestros y fascinantes escenarios de Manolo Oyonarte, donde el enigma individual del subconsciente se tiñe de violentos colores y figuras perturbadoras; al igual que los mapas interiores se hacen de cuerpo presente en las misteriosas pinturas de Jerónimo Maya, tan etéreas como carnales.

Alberto Sánchez

Il n'y a pas, 2018

Técnica mixta

89 x 107cm

Marcos Tamargo

Catábasis, 2017

Técnica mixta sobre tabla

180 x 180cm

Ubicado en el clásico sabotaje de lenguajes, entre la fotografía y la pintura, esa herida siempre abierta por el gran Darío Villalba, se puede situar la obra del hispano australiano Alberto Sánchez quien, a pesar de compartir nombre con el genial escultor de Vallecas, presenta una obra que más bien recuerda a los juegos lúcidos y tremendos de Juan Ugalde. Sin embargo, la obra de Sánchez se sitúa en el centro de las grandes ciudades contemporáneas, convirtiéndose en un conjunto de grandes paisajes exteriores en los que se desvelan los expresionistas mundos imaginados por el artista. Sánchez es la nueva incorporación para la feria que suma la Galería de Rodrigo Juarranz (Aranda de Duero, Burgos), junto con el lírico y evocador Diego Benéitez y el matérico Marcos Tamargo, nostálgico del resto, del recuerdo natural o artificial, de textura tan mineral, y que impregna todo su recorrido vital.

María Ortega Estepa

La búsqueda III, 2018

Collage

55 x 49cm

Mariajosé Gallardo

El rico, 2017

Óleo, esmalte y pan de oro sobre lienzo

100 x 81cm

Y si hablamos de naturaleza y paisaje tenemos que convocar a la Galería Luisa Pita (Santiago de Compostela) y empezar por María Ortega Estepa. Ortega, artista tan sensibilizada con el potencial social del arte, es la autora de exuberantes pinturas naturalistas, pequeños parajes inventados en los que, según vemos en sus últimas piezas, algunos de sus elementos ansían salir de las dos dimensiones que les impone la pintura, haciendo presencia física en forma de reales ramas, musgos, vegetales: devotos de la tierra. Otro apasionado del territorio natural, que ha llegado a poblar con un banco de 2.600 plantas la selva tropical húmeda venezolana, es Darío Basso, de quien veremos una selección de sus “Emanaciones”: abstracciones, con ecos aún salvajes, conectadas con la fenomenología de la naturaleza, pues el artista las expone al paisaje exterior para que sean directamente intervenidas por el sol, la lluvia, el viento o los cambios de temperatura, expuestas en suma, a todos los posibles fenómenos físicos. Luisa Pita cierra su propuesta para Art Madrid con la simbolista y enigmática María José Gallardo, de la que se presentan algunas de sus últimas pinturas. Estamos ante otra cámara de maravillas, con sus característicos mensajes lapidarios y sus lecciones vitales, como en la poca halagüeña “El que más da menos pide” (2018) o la vanitas “El rico” (2017), realizadas también dentro de escenografías de tradición barroca y acabadas con finísimas pátinas de pan de oro. Por encima de todo, son pinturas realizadas con esa pasión, tan meticulosa, detallista y personal de Gallardo, por las cosas (curiosas) de este mundo.

Rafael Navarro, "Falsa Libertad", fotografía, 2015. Galería Arancha Osoro.

Muy diferente es la propuesta de la Galería Arancha Osoro (Oviedo), la cual presenta una selección de seis creadores: Rafael Navarro, José Paredes, Kiko Miyares, Luis Parades, Elena Rato e Iván Baizán. Navarro se presenta con algunos de sus más bellos y seductores dípticos, clásicos como “Díptico nº9” (2002) o “Díptico nº49” (2002), pero también con realizaciones más recientes, en torno al trazado, la arquitectura y nuestra forma de relacionarnos con ella, como en “Cartografía” (2015) o “Falsa libertad” (2015), obras en las que mantiene su inconfundible dialéctica que, como destacó el creador Joan Fontcuberta, “no sólo nos invitan a reflexionar sobre la expresión visual, sino también a compartir unas sentidas experiencias interiores”.

Elena Rato, "Los límites del gesto II", pintura acrílica sobre lienzo y vinilo adhesivo sobre pared, 2018. Galería Arancha Osoro.

Muy preocupado por las formas estructurales continúa siendo el trabajo de Baizán, edificaciones (im)posibles en las que la serigrafía adquiere volumen, niveles y disecciones por medio del encapsulamiento en metacrilato y poliestireno. Asimismo destacan los vidrios escultóricos de la serie “Cities and citizens” (2014) de Luis Parades, construcciones tan solo en apariencia menos sofisticadas que las de Baizán mas tremendamente mágicas, sensoriales y texturales desde sus formas minimalistas. Mágicos también pueden resultar los surrealistas universos de Paredes, artista que presenta su última serie, “Escenografías de lo inestable” (2018): juegos ópticos en espacios oníricos protagonizados por el hombre contemporáneo y sus particulares fantasmas. Por su parte, los territorios de Rato se configuran desde la superposición de superficies, en esa suerte de palimpsestos que ahora también combina con una especie de vinilo invasivo y que presenta como ejercicios o “caprichos metapictóricos”, basados en el juego sugestivo de interrupciones gestuales.

Joao Carlos Galvao, "Sin Título", relieve en madera con parte lacada, 2018. Galería Marita Segovia.

Terminamos con la interesante selección que expondrá la Galería Marita Segovia (Madrid). En su stand se podrán apreciar los tan esmerados trabajos de Pilar Pequeño, fotógrafa que protagoniza una de las exposiciones online de Art Madrid Market. De las intimistas flores –que tanto recuerdan a algunas de las obras de las pintoras del grupo de realistas madrileños, como las de la brillante Isabel Quintanilla–, a los decadentes espacios arquitectónicos, la obra de Pequeño sucede siempre desde el silencio y la contemplación melancólica, imágenes asombrosas y seductoras que evocan un misterioso presagio. Presentimientos también nos llegan de las formas de David Rodríguez Caballero -también presente en el espacio de Aurora Vigil Escalera-, artista que presenta una creación frágil y especial, extraña y fugaz, algo que contrasta por completo con las rotundas esculturas en relieve de João Carlos Galvão. Es evidente que la experiencia en torno a la madera es fundamental para el artista brasileño, quien continúa trasladándonos su mensaje personal y poético, directo y veraz, demostrando su absoluta pasión por las propiedades trascendentes de la madera. Sin embargo, el artista Edgar Plans –a quien también podremos ver en la Galería Miquel Alzueta– trabaja sobre las cualidades pictóricas en sus últimas obras, como vemos en “Art Wall” (2018) o “Colors” (2018), ampliando su tan personal iconografía y desde su característico dibujo lúdico y colorista.

Estos son los singulares territorios configurados por algunos de los artistas de Art Madrid ’19. Imaginarios que, si llegan a conmovernos realmente, pueden motivarnos a cambiar nuestros esquemas de comprensión de “lo real” y las formas en las que nos relacionamos.

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.