Art Madrid'26 – CUATRO ARTISTAS ALEJADOS DE LO COMÚN CON LA GALERÍA ESPIRAL

La Galería Espiral, veterana de la feria Art Madrid, propone en esta edición, un viaje a los universos creativos de cuatro artistas que representan en su obra líneas discursivas diferentes, pero con una clara tendencia hacia la abstracción más pura. Un elemento común en la obra de estos artistas (todos de la misma generación) es su búsqueda personal, una necesidad imperiosa que les aleja de lo común. Ellos son: Nacho Angulo, José Carlos Balanza, Luis Medina y Eduardo Vega de Seoane. Artistas que hacen ver.

Los artistas madrileños Nacho Angulo y Eduardo Vega de Seoane han estado presentes en casi todas las propuestas expositivas de la Galería Espiral para Art Madrid. De esta manera, hemos podido ver la evolución en el lenguaje creativo de ambos a lo largo de los años, culminando con creaciones sólidas en las que perviven los interrogantes. El artista multidisciplinar José Carlos Balanza cuenta con una dilatada carrera artística. Por su parte, el artista, antes ingeniero industrial, Luis Medina, ha participado en numerosas exposiciones individuales en España.

José Carlos Balanza

E281119, 2019

Baldosa, Acero, Pintura y Hierro

20 x 73cm

Luis Medina

Space 7, 2019

Acrílico sobre lienzo

50 x 50cm

Nacho Angulo (Madrid, 1950), se formó como pintor con Martín Sáez, amigo de su padre, para más adelante estudiar arquitectura con Arturo Pardos en una academia por la que pasaron algunos de los más conocidos artistas de su generación. Angulo utiliza la madera como componente principal, creando su propio lenguaje. A partir de éste material orgánico, juega con las texturas y la distribución en el espacio.

”Sus pinturas son construidas por capas, por tiempos, manejando ritmos de su pasión por la música, silencios oscuros y vívidos colores ondulados de rizomas, “tiempo y espacio”, de su admirado Deleuze. Ser "carpintor", como él se ha nombrado en tantas ocasiones, nos lleva a pensar en alguien que construye sus pinturas con maderas, ni bellas ni elegantes maderas, sino maderas de la industria, de la obra, de nuestro tiempo apurado y reciclado (...)” (así define Luis Martos al artista en un reciente catálogo)

Nacho Angulo

La rueda roja, 2013

Técnica Mixta sobre madera

100 x 100cm

El escultor José Carlos Balanza (Logroño, 1958), tiene una dilatada experiencia en exposiciones individuales y colectivas. Su piezas forman parte de importantes colecciones como el Museo Würth de La Rioja, la Fundación Margarita Montferrato en Balaguer o la Fundación Antonio Saura de Cuenca.

Balanza parte de planteamientos conceptuales desvelados en escultura fundamentalmente en hierro, donde el propio tiempo del arco de soldar se convierte en el lápiz y el pincel que testimonian su propia vida. En su últimas obras, se aleja del hierro abriéndose a nuevos materiales: cerámica industrial, tornillería y una especie de goma-pintura con estructura de malla metálica, como material de apariencia extraña y peculiar flexibilidad mediante el cual consigue esa expresividad tan especial, creando objetos parciales, volantes sobre espacios de negro cerámico, cocina oscura y cosmos infinitos.

”El objeto resultante como inicio y final de la suma de todo lo que conforma la distancia, la que queda definida por el dibujo de mi vida, por la suma de todas y cada una de las estructuras que han sido necesarias para caminar, sobre ellas, con todo aquello que soy para ir llegando.”

Eduardo Vega de Seoane

En el jardín, 2019

Acrílico, Óleo y Collage sobre lienzo

130 x 97cm

Luis Medina (Santander, 1955), se estrena en Art Madrid con la galería Espiral. La personalidad artística de Medina es más formalista y normativa que la de sus compañeros de stand. Su formación es más técnica, procedente de la ingeniería industrial, pero su abstracción no es rigorista sino experimental, ampliamente colorista, tocando una cara amable y casi musical del ámbito geométrico.

El color es un elemento fundamental en la obra del artista santanderino, a través de juegos cromáticos, Luis Medina expresa y crea una perspectiva minimalista. Buscando siempre un equilibrio en la composición; algunas veces la línea, los planos, la geometría en suma, se apropia su expresivo discurso. Otras veces se acerca a la abstracción lírica donde el puro sentimiento del color puede con todo.

Luis Medina

NG8, 2019

Acrílico papel

102 x 76cm

Completa la propuesta expositiva de la galería cántabra, el artista Eduardo Vega de Seoane (Madrid, 1955), quien cuenta con una trayectoria como pintor ya consolidada tanto en España como en Europa, principalmente en Alemania, donde expone con frecuencia y goza de un merecido reconocimiento. Su amplia carrera artística le ha llevado a participar en importantes ferias internacionales en Zurich, Chicago, Washington, Alemania, Holanda y Bélgica.

La obra de Vega de Seoane oscila entre el expresionismo abstracto y el neo informalismo, aunque él huye de la definición. En su obra podemos ver una geometría oculta que mantiene cada momento en su sitio. En sus pinturas vive el ritmo. “Me gusta que no se sepa que va a suceder después, como en la naturaleza se vive el paisaje de la vida a la muerte por sí mismo.”

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra pictórica de Sergio Rocafort (Valencia, 1995) se articula como un campo de interrogación más que como un sistema de afirmaciones visuales cerradas. Sus pinturas no buscan clausurar el sentido, sino activar una experiencia perceptiva abierta, en la que el espectador se ve implicado en un ejercicio crítico de revisión de los modos de mirar, interpretar y concebir la pintura en el presente. La imagen se presenta así como un territorio inestable, donde la percepción oscila constantemente entre lo visible y lo imaginado, y donde el significado se construye de manera provisional y compartida.

Uno de los ejes estructurales de su trabajo es la tensión entre escala e intimidad. El formato funciona como un dispositivo relacional que alterna la inmersión corporal con la atención concentrada, generando un ritmo expositivo que obliga al espectador a desplazarse, aproximarse y tomar distancia. Esta dinámica espacial dialoga con una pintura situada en un umbral entre figuración y abstracción, que mantiene activa la reflexión sobre el cuadro como ventana y como objeto físico, subrayando su condición material y espacial.

El proceso creativo de Sergio Rocafort se sostiene, asimismo, en una dialéctica entre intuición y control. Lejos de una noción romántica del azar, lo inesperado es entendido como pensamiento pictórico guiado, donde cada decisión, incluso la aparentemente accidental, responde a una conciencia crítica del acto de pintar y a una depuración progresiva de los medios expresivos.


S/T. 2024.Óleo sobre tabla. 30 x 45 cm.


El interrogante se instala en tu pintura. ¿Qué tipo de preguntas deseas que tu obra formule al espectador?

Por lo general mi intención es que la obra suscite más preguntas que respuestas. Al final creo que mi trabajo alude a espacios comunes pero que luego siempre están abiertos a la interpretación. Creo que ese juego entre las propias preguntas, -que me suceden a mí como artista en el taller-, es interesante que luego se trasladen al espectador en la sala. Preguntas por lo general, sobre la manera en la que miramos, la manera en la que interpretamos y la manera en la que concebimos la pintura. Un constante juego entre lo que vemos y lo que imaginamos.


S/T. 2025. Óleo sobre lino. 32,5 x 22,5 cm.


Tus obras parecen tensar constantemente la escala: de lo íntimo a lo envolvente. ¿Cómo decides qué formato necesita cada investigación?

Yo creo que el motivo principal por el que elijo una opción u otra depende del montaje expositivo. Al final, más allá de cómo funcione cada obra, creo que la visión de conjunto es la que completa y la que hace que tenga una coherencia y un sentido. En muchas ocasiones esos contrastes se producen porque una obra pequeña incita a aproximarse a lo íntimo, pero una obra grande puede tener mayor impacto. Al final ese juego de tensiones hace que el espectador se aproxime, se aleje y que se genere un diálogo interesante en la propia sala.

En mi caso, suelo trabajar bastante el gran formato debido al impacto que genera. La necesidad de adaptar las herramientas a la escala permite una mayor expresividad y, por tanto, una experiencia más inmersiva tanto para el artista como para el espectador.


S/T. 2015. Grafito sobre papel. 80 x 65 cm.


La crítica destaca tu atención a la proporción y al detalle. ¿Cómo operas estos dos conceptos en una pintura que rehúye la figuración?

No creo que mi pintura rehúya la figuración; siempre está jugando en los límites de la misma. La mayoría de los referentes que tengo son figurativos, pero busco tensar continuamente la relación entre lo volumétrico y las nociones clásicas de construcción pictórica, sin perder la idea del cuadro como ventana… o más bien, del cuadro como objeto. Esa relación entre el cuadro-ventana y el cuadro-físico me parece fundamental en mi obra; ambos aspectos tienen nexos en común.

El resultado sería muy distinto si uno de los elementos se dejara de lado. Pero el juego no es solo formal: se trata de generar ambigüedad, de crear un punto en el que el espectador deba completarlo. Creo que esto funciona tanto en una figuración hiperrealista como en una abstracción geométrica, que es lo que últimamente estoy haciendo.

La abstracción me permite desprenderme totalmente de la imagen. De hecho, no trabajo con fotografías ni con un imaginario previo; más bien genero mi propia noción de volumen y espacio sin necesidad de tenerlo muy presente. Al final, aunque no parta de un modelo figurativo, esta libertad coexiste con las nociones básicas de la pintura. Neo Rauch, por ejemplo, no necesita una maqueta ni una fotografía, y creo que esa misma libertad está presente en mi obra sin perder esas nociones básicas de la pintura.


S/T. 2025. Óleo sobre lino. 32,5 x 22,5 cm.


En tu relación con el negro, el contraste y la vibración del color, ¿cómo decides cuándo una tensión cromática debe ser contenida o enfatizada?

Creo que en este caso sucede algo similar a lo que pasa con los formatos, depende mucho del espacio expositivo. Un cuadro puede ser pequeño pero tener una gran fuerza de color y un alto nivel de contraste; aunque aluda a lo íntimo, puede generar un impacto visual notable. En un formato más grande puede ocurrir lo contrario, puede haber un bajo contraste o sutilezas que pueden funcionar mejor. Todo depende un poco de la relación que se produzca entre las obras en la sala y de cómo queramos alejar o aproximar al espectador para generar tensión en la mirada. En mi obra siempre ha estado presente la síntesis, la limpieza y la profundidad que ofrecen el color y la materia. Cada vez intento limitar más los recursos para que la obra funcione con lo mínimo. Últimamente, por ejemplo, estoy dibujando mucho y trabajando casi con gamas monocromas, porque dentro de esa sencillez creo que se pueden explorar y revelar muchos matices, tanto en las transparencias, la densidad, el contraste, el color… Ese es, en esencia, el constante juego pictórico de mi trabajo.



¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, el error?

Siempre he pensado que dejo mucho espacio al error y al azar, pero últimamente creo menos en esa versión del proceso creativo. Pienso que siempre hay una reflexión y una mano que guía estos “accidentes”. Sí intento que ocurran cosas imprevistas, pero lo que surge lo llamaría más intuición que azar y trato de acogerlo y guiarlo. Esa es, en esencia, mi manera de entender la pintura.

En cuanto a cómo manejo los tiempos de mis proyectos, para finales de este año tengo prevista una exposición individual en la galería Shiras, que será un buen momento para consolidar los trabajos que he venido realizando y su impacto visual. Últimamente también me estoy centrando en Art Madrid, que se aproxima, y busco que los trabajos expuestos tengan una cohesión, coherencia y limpieza que no habían tenido algunas obras anteriores. Esta vez, la luminosidad y la saturación presentes en parte de mi obra relucen más que nunca, y confío en que resultará un montaje expositivo muy logrado por parte de la galería en la feria.