DEL LIENZO A LA GRAN PANTALLA

La convivencia de las artes es, más que un hecho, una necesidad. La inspiración llama a la inspiración, y es difícil no rendirse ante la belleza de algunas obras que han pasado a la historia del arte como un imprescindible. Por eso no es extraño que el cine, el arte de la imagen por excelencia, busque sus referentes en algunas obras icónicas de las disciplinas plásticas. Más allá de las películas sobre la vida de los pintores más famosos, existe también una influencia menos perceptible, más meditada, que sale a luz entre fotograma y fotograma para recrear escenas imperecederas.

Uno de los referentes más fáciles de identificar es la casa de Psicosis (la genuina, la de Hitchcock), directamente sacada de uno de los cuadros de Edward Hopper. El parecido es enorme, y aunque la arquitectura no sea idéntica, tanto el encuadre como el entorno nos remite de forma inmediata a la obra del pintor estadounidense.

Cabe decir que la emulación no es algo exclusivo de los primeros años del 7º arte. El cine actual, en un contexto de sobreabundancia de efectos especiales, mundos de fantasía y poderes sobrenaturales, busca consolidar su lenguaje artístico con producciones de exquisita composición fotográfica basadas en grandes piezas de la historia de la pintura. Por mencionar solo unos cuantos ejemplos, podemos citar a “Dunkerque” (2017), con instantes inspirados en “El caminante sobre el mar de nubes” (1818), de Caspar David Friedrich.

Las pinturas clásicas siempre han sido una fuente de inspiración, sobre todo si el referente es conocido mundialmente. Así sucede con esta escena de “A propósito de Schmidt” (2002), de Alexander Payne, donde Jack Nicholson languidece en su bañera de igual forma que el famoso cuadro “Muerte de Marat” (1793) de Jacques-Louis David.

Los referentes también se toman del arte contemporáneo. El comienzo de “Lost in translation” (2003) de Sofia Coppola, es idéntica a la obra “Jutta” (1973) de John Kacere.

Y también podemos mencionar la pintura del artista sueco Odd Nerdrum “Drawn” (1990), cuya desconcertante y terrorífica idea se toma para una secuencia de “La celda” (2000), película cargada de imágenes surrealistas y coloristas que representan el caos y el misterio de la mente humana. De hecho, esta película incluye otras imágenes impactantes inspiradas en obras contemporáneas como los animales preservados en formaldehído de Damien Hirst.

 

Las paradojas se refieren a situaciones o razonamientos que escapan de la lógica que el sentido común señala, produciendo un efecto de contradicción e incertidumbre que nuestro subconsciente rechaza como verdadera. El arte ha dado también muestras de preocuparse por esta cuestión y algunos creadores han querido jugar a engañar nuestros sentidos con imágenes imposibles y trucos visuales. El acierto, en estos casos, es que las obras resultantes son perfectamente reales, pero las ideas plasmadas son inverosímiles y nos obligan prestar especial atención a lo que vemos.

Escher, “Ascending and Descending”, 1960

Los juegos de perspectivas y las ilusiones ópticas se alimentan de los esquemas que nuestra mente tiene implantados tras años de observación e interacción con el entorno. Tendemos a encasillar las cosas que vemos dentro de las pautas de normalidad y frecuencia que nuestros sentidos nos dictan. Así, si analizamos una forma similar a un cubo, nuestro cerebro reconstruye las caras que no vemos para crear una imagen mental de la figura. Son precisamente estos mecanismos los que permiten las paradojas visuales, las perspectivas imposibles y las falsas apariencias.

Dibujo anamórfico del artista húngaro István Orosz

Este es también un extenso campo de expresión en operaciones de cálculo matemático y de juegos geométricos. En muchos de estos acertijos se esconde una trampa imperceptible que engaña a la razón y nos impide ver la realidad. Nada es lo que parece. Y nuestra lógica está poco acostumbrada a que la confundan con trampantojos y golpes de efecto. Sin embargo, este puede ser un buen aliciente para potenciar el pensamiento alternativo y forzarnos a enfocar las cosas desde nuevos puntos de vista.

Fotograma de “Origen”, de Christopher Nolan, 2010

Aunque el uso de este tipo de recursos parece más propio del circo tradicional y la magia, concebidos para distorsionar la realidad, no deja de ser un elemento de gran impacto que, usado con pericia, produce un golpe de efecto genial. Así lo hizo Christopher Nolan en la película Origen, donde los protagonistas debían trabajar su imaginación para crear laberintos visuales de los que poder huir en caso de necesidad, como las escaleras circulares que ascienden de forma infinita, algo, obviamente, imposible.

Escultura paradójica de Nancy Fouts

Un artista que ha trabajado mucho esta idea es Escher. Su obra está plagada de juegos visuales que confunden al espectador y que desafían las leyes de la gravedad y de nuestro (previsible y conocido) espacio tridimensional. Esa es la ventaja del dibujo, que permite trazar estas ilusiones ópticas sin limitación alguna sobre el papel. Otros artistas exploran el campo de las paradojas conceptuales, y crean piezas con ideas contrapuestas en trabajos que muchas veces esconden una lectura humorística de la realidad, porque las contradicciones también sirven para eso (¿qué es, sino, la ironía o el sarcasmo?). Un verdadero regalo para los sentidos.