DEL VUELO AL CINE: CLASES MAGISTRALES DE OLGA DIEGO Y LOIS PATIÑO

Uno de los propósitos del programa “Art Madrid-Proyector’20” fue ofrecer actividades en las que conocer la obra de algunos creadores invitados, y, a través de una charla interactiva, permitir al público abrir un diálogo directo con ellos. Por esta razón, del 12 al 14 de febrero, se organizaron en Medialab Prado tres clases magistrales con Patxi Araújo, Olga Diego y Lois Patiño, todos ellos autores que trabajan con la imagen en movimiento, pero que abordan sus proyectos desde una óptica diametralmente opuesta. Con esta agenda, pudimos tratar tres líneas esenciales de la videocreación actual: la fusión con la tecnología y la inteligencia artificial, la plasmación de performances con finalidades documentales y el videoarte con tintes fílmicos. Ya tuvimos ocasión de recordar la sesión con Patxi Araújo y su obra site specific “Sherezade” creada para la fachada de Medialab Prado. Hoy hablaremos del encuentro que tuvimos con Olga Diego y Lois Patiño.

Olga diego, foto de Javier Adiego

La clase magistral de Olga Diego se tituló “El vuelo como materia creativa”. Olga es una artista multidisciplinar que en los últimos años ha centrado su trabajo en la escultura y la performance o el arte de acción, que luego documenta con fotografía y vídeo. Este último aspecto es uno de los que más interés despierta para ella al reflexionar sobre cómo se produce la transformación de la pieza de un formato experiencial a uno grabado, y cómo los individuos nos hemos acostumbrado a consumir esta clase de productos finales, menos invasivos y desde un espacio de confort que nos proporcionan la intimidad de nuestros dispositivos.

Una de las principales líneas de investigación de Olga se relaciona con los sistemas de vuelo autónomo y la creación de artefactos capaces de elevarse sin apenas energía. ¿Se puede crear un material más ligero que el propio aire? Esta idea la ha llevado a experimentar con numerosas formas y conceptos científicos, a la vez que hacía un recorrido histórico por los inicios del vuelo y los progresos de la humanidad para inventar aparatos capaces de volar. No se trata solo de recuperar la historia de la aviación, algo que tiene una vertiente mucho más tecnológica y mercantilista, sino de indagar en las ideas, experimentos y pruebas que trataban de analizar el comportamiento del aire, las dinámicas de flujos y el diseño de estructuras aerodinámicas individuales, una inquietud que el ser humano puso de manifiesto desde el Renacimiento, con Leonardo Da Vinci.

Olga Diego, foto de Mario Gutiérrez Cru

Olga recupera muchos de estos conceptos y los aplica a sus proyectos recientes. En sus últimas propuestas ha trabajado también con figuras hinchables, como una alternativa al vuelo dirigido, empleando materiales plásticos para su construcción. Su última exposición “El jardín autómata”, que pudo disfrutarse en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante y la Sala de Exposiciones Lonja del Pescado, también en Alicante, es una gigantesca instalación formada por casi un centenar de esculturas inflable-electrónicas inspiradas en los hermosos, extravagantes y sugerentes personajes del Jardín de las Delicias, del Bosco. Esta nube de figuras humanoides y zoomorfas, que se mueven y laten gracias a los mecanismos electrónicos que los mantienen permanentemente inflados, retrata también los excesos del hombre, su falta de preocupación por la invasión del entorno, la sobreexposición al plástico y la explotación de los recursos naturales. Una composición que se fija en “el pecado”, como mensaje indirecto que se extraía, también, en la obra del Bosco.

Clase magistral de Lois Patiño. Foto de Marta Suárez-Mansilla

Por su parte, la trayectoria de Lois Patiño está íntimamente conectada al trabajo cinematográfico. Su clase magistral se tituló “Tiempo e imagen”. Sus piezas de vídeo, sean breves o largometrajes, encierran una preocupación muy ligada al lenguaje fílmico, pero en una senda que deja al margen las narrativas convencionales. Dentro de los motivos principales que ocupan su obra, Lois se decanta por estéticas más contemplativas, donde se prioriza el poder expresivo de la imagen en sí misma, sin buscar demasiados efectos añadidos en el cine convencional a través de efectos de sonido, diálogos u otros artificios.





Por eso, el trabajo de Lois resulta tan poético y lírico. Sus propuestas incorporan innovaciones tecnológicas para provocar efectos muy concretos en sus trabajos, pero todo ello ayuda a ahondar en los temas que preocupan a este creador y que, desde sus inicios, están presentes en su obra.

Lois Patiño, foto de Mario Gutiérrez Cru

Lois Patiño se ha interesado siempre por la relación del individuo con el paisaje y por cómo éste puede modular nuestra forma de comportarnos en sociedad y determinar nuestra idiosincrasia. ¿Hasta qué punto somos dependientes de nuestro entorno? ¿Cómo la cultura se define por la conexión con el paisaje? Estas y otras preguntas plagan la obra del autor en la que abundan muchas imágenes contemplativas.

Además, Lois nos presentó en primicia el trailer de su último largometraje “Lúa vermella” que a los pocos días de la clase magistral fue a presentar oficialmente a la Berlinale - International Film Festival de Berlín de 2020.

 

Carolina Serrano en su estudio

Carolina Serrano (Portugal, 1994) vive y trabaja entre Colonia y Lisboa.

La obra e investigación de Serrano gira en torno a la dimensión temporal de la escultura. El pensamiento escultórico de la artista colapsa, de forma recurrente, con las nociones de luz y sombra; con las ideas de destrucción y apariencia; y con la dualidad entre interior y exterior y entre espacio lleno y vacío.

A Serrano le interesa el concepto de "lugar" restringido, inaccesible y, por tanto, desconocido, y la incertidumbre de su extensión. En los últimos años Carolina Serrano trabaja casi exclusivamente con parafina por sus posibilidades plásticas, como es el reflejo de la luz, pero sobre todo por las posibilidades teóricas y conceptuales que este material puede originar en el campo de la imaginación del observador. A Serrano también le interesa la idea de una potencial transmutación y transubstanciación espiritual del objeto escultórico.

Carolina Serrano

I made a promise in eternity, 2021

Parafina

221 x 61.5cm

¿Qué te inspira a la hora de crear?

Para mi trabajo trato de entender y pensar en lo que supone ser un ser humano, lo que es vivir en el mundo dentro de un cuerpo, y además trato de pensar sobre las nociones de tiempo y espacio y sus ideas opuestas.


¿En qué estás trabajando recientemente?

Recientemente he finalizado mi exposición individual en Alemania, donde vivo ahora. Para 2022 estoy preparando una exposición colectiva también en Alemania y una muestra individual en Lisboa.

Carolina Serrano

Os amantes, 2020

Parafina

150 x 130cm

Háblanos sobre tu proceso creativo

Sobre mi proceso creativo, normalmente acudo a mis cuadernos donde dibujo y escribo diversas ideas sobre imágenes mentales y esculturas que veo en mi mente.

Cuando tengo una exposición o proyecto en el que trabajar, voy a esos cuadernos y es cuando la escultura está preparada para, digamos, “estar viva” y la materializo. Algunas veces hago variaciones de esas esculturas en el estudio. Además mis sueños e ideas están siempre presentes durante todo mi proceso creativo.


Participas por primera vez en la feria, ¿qué esperas de Art Madrid?

Espero de Art Madrid'22 que mi obra pueda ser vista y apreciada. Que la gente pueda encontrar el espacio y el tiempo para observar mis obras, porque en una feria hay muchos stands y trabajos, así que creo que cada uno de los visitantes tiene que encontrar el momento para crear una relación con las obra que más les guste.


En tu obra exploras la dualidad entre el exterior y el interior, el espacio lleno y el vacío, e incluso la luz y la sombra. ¿De dónde viene este interés por explorar y confrontar los opuestos?

Los opuestos están completamente conectados con la noción de tiempo y sufrimiento, porque el tiempo es un concepto humano. Algunos, como San Agustín el filósofo medieval, creen que el mal del mundo proviene desde la división del deseo real a deseos en conflicto o contradictorios. Así que la dispersión del alma es una división. Los opuestos son gran parte de ser un ser humano.

Carolina Serrano

Gume, 2021

Parafina

48 x 16cm

El color negro en la historia del arte siempre se ha relacionado con alguna oscuridad divina, junto con la espiritualidad que desprenden tus obras y el interés por un "lugar" desconocido e inaccesible, ¿estamos ante una búsqueda de tu propio tipo de religiosidad?

Creo que el arte puede hacer que nos acerquemos y reconozcamos nuestros lugares más profundos. Por unos segundos, y digo segundos porque no los podemos contar, el tiempo es capaz de detenerse. Y normalmente esto sucede con sorpresa y con asombro o con lo inesperado. Sí, quizás podamos alcanzar ese lugar casi desconocido e inaccesible que tenemos dentro de nosotros. Puede que el arte tenga un tipo de espiritualidad y religiosidad.

La artista Carolina Serrano participa por primera vez en la feria con Galerie Alex Serra, junto a los artistas Katja Davar , Mário Macilau, René Tavares y Rui Sanches.